jueves, 4 de febrero de 2010

LOS HIJOS SIEMPRE VAN A LA CONTRA

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Mi padre decía que para pasarlo bien, mejor una chavala lanzada y liberal, y para casarse, una comedida, recatada y conservadora.
Los padres deberían saber que los hijos siempre van a la contra, por lo menos los que se precian. Tal vez por eso al mío nunca le aconsejé con quien debía acostarse ni compartir su vida. Primero, porque es una estupidez y, segundo, porque es de los que hacen lo contrario.
El padre de mi padre era un malavida, putero y boxeador; pero, según los que lo trataron, un tipo muy entero, de esos en que puedes confiar. Mi abuela era todo lo contrario, aparte de una represora de cuidado con poco éxito -en el entierro de su marido tuvo que soportar que tras el féretro fueran no sé cuántas mujeres con sus hijos-. Supongo que mi abuelo, visto el resultado, no debió resistirse de aconsejar a su hijo. Dudo que mi padre hiciera caso, y no por llevar la contraria sino por su propia naturaleza.
Está claro que hice caso omiso a su consejo y, como él, tampoco por su origen sino por mi mismo.
Mi padre, hasta pasados unos años de haberme casado, no se percató que mi compañera era un verdadero petardo, -creo que aún lo duda- que enorgullecería hasta al difunto de mi abuelo. Mi madre, -en eso las mujeres son más avispadas- pronto lo vio y no paró de anunciarlo; aunque, como es su costumbre, a mi espalda y con palabras ambiguas y cara de no haber roto un plato.
- Esta chica es una pelandrusca-
- ¿No te parece un poco fresca la mujer de Pau?-
"Pelandrusca... eso decía. No se cansen, en la RAE no sale, como muchas palabras tan o más antiguas que ella misma." (Está claro que tecleé mal la palabra) .
A Amara no le afectaba. Las verdades nunca ofenden me decía. Y es que se sentía orgullosa de serlo.



He terminado la colección, la más pequeña de los últimos años, pero también la más ambiciosa.
¿De qué me sirven tantos modelos si la gente compra poco?
Esta vez no visitaré los representantes, lo hará mi socio. Amara me necesita más que nunca. Un día de estos la llamarán para operarla y debo estar a su lado.
Hoy le he leído las manos. Hace años que no lo hacía, tantos que ni recordaba. Lo he hecho sin darme cuenta. Al acariciárselas en el restaurante he recordado que había “visto” esta operación, un día que bromeé con ella sobre el asunto.
Las manos de mi compañera son un lío.

Nunca he creído en esas cosas, igual como el asunto del Tarot. Lo hacía de joven como distracción. Al poco empezó a presentarse gente en mi despacho de trabajo; gente seria, mayor... llamaban a mi casa.
- Me han dicho que usted...-
No había manera de convencerles que no era serio. Alguien les había dicho que acertaba, que no cobraba.
Lo aprendí de un viejo hippie medio loco, con tantos años como droga en la espalda, que, sentado en la gran escalinata de la Plaza del Rey, en el barrio gótico de Barcelona, las leía con una facilidad asombrosa. No cobraba y lo hacía a quien le caía bien. Amas de casa... incluso algún policía secreta.
Nos hicimos muy amigos. Al principio dudé que no fuera una estratagema para introducirse y pasar información, estudiar la gente que pasaba, etc. Muy infantil, pero cosas peores se han visto.
Me costaba mucho. No sabía negarme y el esfuerzo era enorme. Quedaba para el arrastre y durante unas horas no servía para nada, ni física ni psíquicamente. Al fin aprendí a decir No, a reír, bromear sobre el asunto hasta que el visitante se sintiera ridículo. Solo estando alegre, con un punto de alcohol, me salía con facilidad.
Aún recuerdo una noche en Vía Fleming con Joan. Habíamos ido a visitar a nuestras amigas-amantes madrileñas, y una de ellas nos recomendó que visitáramos aquel típico puterío.
Una chavala, morena y preciosa, se quiso enrollar conmigo.
- Estoy de paso y no quiero ningún lío-
Eso creo que le dije. La chavala me contó que no le importaba, que estaba cansada y con que le invitara a una copa tenía bastante. Me gustó su sinceridad, no sé si ficticia o real. Hablamos de mil cosas, del por qué nuestra visita, del trabajo...
- Cuando estoy bebido leo las manos y echo las cartas-
No sé por qué dije tal disparate. Quizá fuera el gin-tónic. La cagué pero lo pasé en grande. El dueño del local o quien fuera, no pudo hacer gran cosa. Al rato se había creado un tumulto a nuestro alrededor y el negocio se le fue al garete. Era la primera vez que me pasaba y seguramente al tipo también.
No recuerdo cuánto estuve, solo que Joan consiguió arrancarme de allí. Estaba desencajado, tanto de risa como de asombro.
Años más tarde, también en Madrid, lo volví a hacer en un pub en el que las “nicolaskas” corrían sin cesar. Se armó la marimorena, pero esta vez no aprecié preocupación en el propietario. Hasta creo que me despidió con afabilidad.



Cuando estuve en la República Dominicana, no en Punta Cana, Cayo Levantado o Sosua sino allí donde pocos van, descubrí que los haitianos emigraban a la República Dominicana, los
dominicanos a Puerto Rico y los portorriqueños a Miami.
A Joan, Vicki, Amara y a mi siempre nos ha gustado ser viajeros, pasear por las ciudades, los suburbios; conocer la gente del país, la más sencilla, la que a fin de cuentas es.
Los haitianos trabajaban, aún lo hacen, la caña de azúcar y el tabaco a precios de indecencia; salarios que los dominicanos despreciaban. Para ellos era un salario maravilloso, ya que en su país morían de miseria.
En Haití, me decían, nadie se muere de hambre; la gente se muere de miseria. Allí solo existen dos clases: los muy ricos y los muy pobres. Si eres pobre y quieres vivir con decencia has de emigrar o trabajar en la República Dominicana, si no lo haces has de robar o venderte como sicario. Si eres rico vives en las afueras, en la montaña, rodeado de verjas y vigilantes armados; tienes criados que bajan a la ciudad por ti, que van a buscar el gasóleo, la comida... Contaban que la gente está acostumbrada a la violencia, a los machetazos; que ni los niños están a salvo. Que las niñas a temprana edad eran violadas, eso sí, con un crucifijo al lado.
La República Dominicana es muy bella, pero la mitad de ella es pobre de solemnidad. La gente de las ciudades y los arrabales es humilde y hospitalaria, pero el peligro acecha en cada esquina, en cada bar o tienda. La gente de bien no va a esos lugares, como tampoco a ciertos barrios de la periferia de Barcelona, de París, de Madrid... solo que aquí son pocos y contados, y allí la mitad.
Visitamos el país para acompañar a una pareja amiga de Amara. Querían adoptar un niño y se llevaron una niña. A su hermano pequeño lo dejaron allí, mirándolos fijamente sin comprender lo que pasaba, sin saber por qué se llevaban a su hermana.

En el centro, fueras donde fueras, encontrabas grupos de niños buscando trabajo, limpiando zapatos, recogiendo cartones, latas... niñas no.
En los arrabales de la ciudad, los desagües de los edificios debían desatascarse a menudo. Las mujeres abortaban en sus casas con la ayuda de vecinas y santeras, después echaban los fetos al desagüe comunal. Como eran muchas las veces que no había agua por los cortes de suministro, quedaban a medio bajar, otras se acumulaban en algunos codos... Por la calle vi niñas embarazadas, no obstante me contaron que eran muchas más.
Es bueno que la mujer esté preñada. Prueba la virilidad del macho.

Recuerdo que la escuela estaba repleta de niños y los responsables desesperados. No pasaba semana, a veces día, que no encontraran un recién nacido en la puerta.
¡OH! Pero Haití es peor, nos decían. Allí, de tantos ni siquiera hay donde dejarlos. Los abandonan en la calle sin más.

Me dicen que la República Dominicana es el país caribeño que más ha mejorado.

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domingo, 17 de enero de 2010

PURO JAZZ

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Pili no entiende como no me he roto nunca nada. Digo ella porque es la que más me conoce.
Quizá sea suerte, quizá pericia... Dice Amara que soy tan poco elástico como buen equilibrista, cosa rara, ya que generalmente van acompañados; y que siempre caigo como los gatos, de cuatro patas. Y no es así, ocurre que no caigo. El truco es tirarse. Si ves que vas a caer, por ejemplo, de una escalera, no lo dudes, tírate.
No soy el único, Albert, mi amigo-hermano, aun siendo mucho más animal que yo, no tiene un rasguño.

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Casi no escribo, en cambio tengo la libreta llena de historias impublicables en su mayoría.
Las navidades, los regalos, los amigos...
En mis ordenadores entró un virus, un gusano que se introdujo a través de una felicitación navideña. En uno de ellos, el que utilizo normalmente, fue especialmente virulento, tanto que tuve que cambiar el disco duro.

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He terminado “Los hombres que no aman a las mujeres”. Me ha gustado, pero no hasta el punto que se dice por ahí, ni la escritura ni la historia.
A veces me pregunto qué puede sorprenderme, que turbe mi inteligencia y personalidad.
Algunos libros lo han conseguido. Cuentan historias de hombres normales y sencillos; relatos que han sobresaltado mis sentidos.
Este mundo es más simple de lo que la mayoría imagina, sin embargo, son muchos los que podrían escribir una novela como “Los hombres que no aman a las mujeres”, diez de ellas... sin necesidad de echar mano de la imaginación y sí de la memoria.

Con los años, uno tiene la tentación de pensar que ha vivido mucho, de caer en la autocomplacencia.

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El domingo estuve en JazzSi. Si no fuera por mis amigos norteamericanos, con mucho hubiese sido el más viejo.
¿El más viejo?
No creo. Quizá el más mayor, pero no el más viejo del local.
Me encantó, pero lo mejor es que no me sentí desubicado.
Algunos de los presentes se sentían incómodos. Quizá pensaran que sería una tarde de jazz tranquilo, en una mesa, una cerveza y unos amigos para charlar.
A medida que el local se llenaba –terminó abarrotado- la gente apilaba las sillas y las mesas. Muchos entraban con instrumentos: saxos, guitarras, bajos... subiendo al escenario con riguroso orden.
Jazz, Blues, Pop... una maravilla.
El próximo domingo volveré, esta vez con amigos jóvenes, que no se cansen con tanta facilidad.
Ahora ya sé que no moriré siendo viejo.

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Mi brazo, el izquierdo, va recuperando su fuerza.
Mucha disciplina y utilizarlo como si del derecho se tratase. Es la cura que me he impuesto para evitar que el especialista, amigo de Amara, cómo no, termine infiltrándolo.
Es posible que ya no pueda escalar los rompientes, es posible; pero...

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El Metro no se llena como antes, las calles tampoco de coches. El consumo de tabaco ha bajado, igual que el de alcohol y el de gasolina.
Las ventas de mi empresa, que pude mantenerlas al principio de la temporada, han caído. No ha sido demasiado grave, ya que los artículos eran mejores, más elaborados y costosos; por tanto, con más plusvalía. Lo peor no es el descenso sino el futuro que me espera, la lucha inmensa.
Mis ventas caen porque no hay semana que no pierda un cliente. Las tiendas cierran y las deudas que dejan, ni siquiera las puedo situar en los balances como morosidad. Las pongo en pérdidas y punto. Prefiero no dar vueltas al asunto.

Cada día me hablan de un nuevo parado. El hijo, el sobrino, la cuñada... en algunos casos: los hijos, el matrimonio...
Es un joven amigo, treinta años, viene todas las mañanas, le presto el despacho que no uso para que repase su correo, las respuestas de los currículos que envía. También llama por teléfono. Para algo debe servirme tanta tarifa plana.
- Tengo una entrevista en Madrid y otra en Bilbao- me dice.
Le pago la comida. Veo como la mujer de mi socio le da, con suma delicadeza, algo de dinero. No lo pide, ella tampoco nos lo cuenta. Lo hace simulando el pago de algo. Él se queja, no quiere más favor del que le hacemos. Y veo como ella se lo pone en el bolsillo de la chaqueta colgada del perchero.
Hace poco mis amigos prestaron dinero a uno de ellos. Pusieron una cantidad cada uno, bastante elevada por cierto. No llegué a tiempo. Cuando quise remediarlo me dijeron que ya estaba solucionado, que suficiente problema tenía con Amara.
Mi socio ayuda a su suegra y a su cuñado. Viven solos y él se ha quedado sin trabajo. El empresario ha huido, lo ha dejado en la calle con lo puesto y adeudando cuatro meses de salario.
-¿Y el paro?- Le pregunto.
-Era autónomo- Responde.
Y no entiendo nada.
Sé que la gente empieza a trabajar por mucho menos de lo que cobraba. Mis predicciones se cumplen. No hace falta bajar los salarios, renegociar los convenios. La ley de la oferta y la demanda funciona como un reloj.
El IPC seguiría cayendo si el gobierno dejara de subir los impuestos. Pero claro, eso no queda bien. Deben anunciar que la deflación ha sido frenada, aunque sea a costa del transporte público, el tabaco, la electricidad, la gasolina... y, en último término, la subida del IVA.
Estúpidos.

Bueno, me digo, es lo que toca, una de las soluciones para reducir el consumo y ajustar la balanza. Aunque no sepan por qué, aciertan en el remedio.
Algunos dicen que ojalá prosigan por este camino. La mayoría piensa que no, que mejor animar el consumo. Yo también lo veo así, pero por todo lo contrario. Prefiero que se rompa el sistema, que quiebre.

Los estúpidos no merecen seguir gobernando. O sí... vete a saber. Después de todo, cada pueblo tiene el gobierno que merece.

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Es curioso como el tiempo cambia la percepción del pasado.
A veces, cuando me encuentro con algún viejo amigo, veo reparo en su mirada, vergüenza o miedo.
Lo encuentro con un compañero, con hijos... y se preguntarán: qué contará de nosotros este tipo. Quizá no sepan situar en sus vidas aquellos días de desenfreno, de placer y sexo sin condicionantes ni prejuicios.
Albert, mi amigo-hermano, cuando estamos solos es uno, pero con Amara es otro. No se siente cómodo, se pone nervioso y su ojo parpadea sin cesar.


Sus amigos son distintos, casi todos médicos o enfermeras. Me gustan, me caen bien, saben estar. Tres, cuatro años mayores que ella.
Cuando los visito por cualquier problema, me miran a los ojos sin vacilar y pensando cómo solucionarlo. Soy un paciente, no el compañero de su amiga, un tipo como ellos, con el que tienen una cierta relación.
Son dos, siguen siendo amigos y comparten despacho y especialidad. Famosos como médicos y deportistas. Rugby, vela... A Amara siempre le han gustado los tipos fuertes y grandes, sin complejos y muy cultos. Para ella eso último es indispensable. Debe pensar que los inteligentes follan mejor. Lo seguro es que mientras lo hace no habla de literatura. A Mónica le encantaba estar con ellos y en eso no afina tanto. Es más directa y no le da tantas vueltas al asunto.
A Amara le gustan los tipos inteligentes, seducirlos con gestos y palabras, con exquisitez. A Mónica eso no le va, para ella es ir de sexo débil, en cambio es terriblemente seductora. Le sale sin querer; y cuando le explico que aquel tipo se muere por sus huesos, que ha caído en su red, me mira incrédula y me río de su asombro. No se da cuenta que cuando un tipo le gusta lo mira distinto. Sus oscuros ojos, su profunda mirada, lo devoran; y junto a su ternura e imagen de inocente muñeca, hacen una combinación explosiva e irresistible.

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Termina la visita. Hay gente esperando, pero aún utiliza unos minutos más. Es... son rápidos conmigo. A veces hasta sienten un cierto reparo por eso. Lo noto y bromeo...
- Es una suerte que venga con la lección aprendida, que en pocas palabras os detalle el problema de manera tan precisa-
Y sonríen...
- ¿Cómo está Amara?-
Y sé que es una pregunta sincera, cargada de cariño y sin convención. Quieren saber como se siente anímicamente, el estado de su indomable espíritu, porque del físico están más enterados que yo.
Todos se conocen y se hablan, y sus conversaciones son técnicas y de gran precisión; y, aunque no lo confiesen, las radiografías y resonancias de mi compañera pasan de mano en mano, están en la base de datos y las buscan para estudiarlas y comentarlas.
Es una amiga y está jodida. Es una compañera que haría lo que fuera por ellos, que lo ha hecho.

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Y recuerdo que, al terminar la fiesta, después de despedirse, Amara me dijo divertida...
- Me han pedido que si hay una próxima vez me disfrace de enfermerita-
Y me río... es un antojo. Son jóvenes, médicos que empiezan a ser famosos, uno de ellos olímpico, tienen lo que quieren; pero, mira por dónde, su fantasía es hacérselo vestida de enfermera, de enfermerita, para ser exactos.
- ¿Lo harás?-
- ¿Por qué no? Mejor aún. Mila quiere volver y sé que a ellos les atrae un montón, van como locos tras ella. Se lo explicaré y miraré de convencerla-
Ni falta que hace decirle, que la historia puede tener un punto de humillación, que podría ser degradante para ellas. En su caso Mónica los hubiera mandado a la mierda. Sé que lo sabe, como también que es el antojo de unos buenos amigos. ¿Qué más da? Ella seguirá siendo quien es y les dará el gustazo. Amara es así.
La veo callada, pensativa, pero excitada.
-¿Qué piensas?-
Y se ríe...
- Los voy a deshacer. Puede ser de lo más morboso-
Y me pregunto si aún puede deshacerlos más. Y pienso que a ella también parece excitarle la idea.

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- Los malos siempre ganan, tienen más mala leche y menos escrúpulos-
Eso nos dijo Tomás cuando empezó la revuelta.
- Los que van a la suya, que no se distraen por nada ni por nadie, que no esperan ayuda y confían en ellos mismos, suelen ser los que consiguen sus objetivos-
Le hicimos caso, aunque tampoco hubiese hecho falta. Ya nos habían convertido en alimañas o quizá nos escogieron por serlo.

Hace unos días, no sé a santo de qué, recordé aquellas palabras e intenté recordar qué sentí entonces.
Había cogido una bici para visitar a un proveedor. Clientes, proveedores... todos se sorprenden al verme llegar. Hacía frío, había llovido y el suelo estaba resbaladizo, no obstante fui a la estación del Bicing. Podía escoger.
Me sienta bien el frío en las mejillas, me ayuda a pensar, imaginar los modelos o eso creo. Lo cierto es que me satisface y me despierta.
Cuando una historia, una conversación me viene a la memoria, me gusta rememorar los sentimientos que la acompañaban.

Éramos jóvenes, pero nos habían preparado para lo peor, incluso para contrarrestarlo.
Para vencer debes ser el peor, el más despiadado.
El odio, la rabia, la impotencia no te hacen más cruel, sino la indiferencia.
El odio humaniza. Si odias a tu enemigo puedes terminar perdonándolo, incluso sentirlo próximo. Si te es indiferente, nunca lo verás como un igual.


Hay quien lucha por la libertad y quien lo hace para evitarla. Todos luchan por algo que creen, pero solo uno de ellos es un hijo de puta.


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lunes, 11 de enero de 2010

UNA DISPOSICIÓN, UNA COMISIÓN, UN SOLO OBJETIVO

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Ya tenemos disponible en "internet" el texto completo del Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible, y en lo que respecta al polémico cierre de páginas webs ya está la redacción definitiva de la temida Disposición Final Primera.

He dejado en el "Sorprendible" esta Disposición Final Primera, con algunas llamadas de atención remarcadas a color, pero sin comentarios... Los comentarios los voy a hacer aquí y con vuestra ayuda vamos a repasar qué va a ocurrir y cómo va a funcionar esta disposición.

Tengo que avisaros en primer lugar que, aunque mi formación incluye estudios de Derecho, no soy abogado y, además seguramente encontraréis en otros blogs un análisis mucho más riguroso de la LES... Aún así, estas son mis impresiones personales sobre esta Disposición y lo que conlleva a modo de artículo de opinión... De todos modos, tengo que desempolvar el olvidado leguleyo que llevo dentro y estoy abierto a cualquier rectificación o ampliación por vuestra parte.

Metidos en materia, lo primero es decir que toda ley tiene un objetivo y en el caso de la Ley de Economía Disponible lo encontramos en su artículo 1:

"Esta Ley tiene por objeto introducir en el ordenamiento jurídico las reformas estructurales necesarias para crear condiciones que favorezcan un desarrollo económico sostenible".

Pues bien... si la ley tiene un objetivo, su articulado también lo tiene... y, por supuesto, la Comisión creada por la Disposición Final Primera también. Sin embargo, el objetivo de esta Comisión NO es defender la propiedad intelectual como se nos quiere hacer creer... Este derecho ya cuenta con los suficientes mecanismos legales para su protección... No... Esta Disposición tiene otro objetivo y es muy claro... contundente: Cerrar páginas webs. Ese y no otro, es el objetivo de la Comisión creada: Cerrar webs.

Si un autor considera lesionado su derecho a la remuneración económica que dimana de su obra (Esto es el derecho a la propiedad intelectual: Remuneración, ganar dinero por lo que has creado... y, por ahora, no es un derecho fundamental, por mucho que lo afirme el Ministro de Justicia)... Pues bien, ese autor o sociedad de autores, tienen multitud de mecanismos legales y judiciales a su alcance para conseguir su remuneración lesionada. Pero no, el objetivo de la Comisión NO es proteger ese derecho, ni remunerar al autor por las pérdidas o lucros cesantes (para eso ya tenemos suficiente Canon)... El objetivo de esta Comisión es cerrar la web conflictiva...

Vayamos con el articulado de esta Disposición Final Primera y mi análisis:

Uno. Se introduce una nueva letra e) en el art. 8.1.de la Ley 34/2002 de Servicios de la Sociedad de la Información con el siguiente tenor:


e) La salvaguarda de los derechos de propiedad intelectual.

Falso, como veremos a continuación... No se van a salvaguardar los derechos de propiedad intelectual, se va a cerrar una web... Los derechos económicos del autor seguirán su cauce por los procesos contencioso-administrativos, civiles o penales en su caso, que ya tenían antes de esta Disposición...

2. Los órganos competentes para la adopción de las medidas a que se refiere el apartado anterior, con el objeto de identificar al responsable del servicio de la sociedad de la información que está realizando la conducta presuntamente vulneradora, podrán requerir a los prestadores de servicios de la sociedad de la información la comunicación de los datos que permitan tal identificación a fin de que pueda comparecer en el procedimiento. Los prestadores estarán obligados a facilitar los datos de que dispongan.

Lo he comentado con varios bloggers y este punto número 2 ha pasado más desapercibido, pero a mí me parece de lo más sospechoso... Estamos en el pto. 2. de la Disposición, aún no ha entrado en juego ningún Juez o Tribunal y ya tenemos algo peligroso: Sin orden ni intervención judicial de ningún tipo se obliga a los prestadores (Telefónica, Jazztel, etc...) a facilitar "los datos de que dispongan", supuestamente para identificar al autor de la web vulneradora, pero no hay ninguna garantía ni orden judicial que intervenga en esta petición de datos, convertida ya en obligación.

¿Que datos disponen las Teleoperadoras sobre mí?... Nombre, Apellidos, domicilio... bien... pero también: Cuenta corriente, llamadas, números a los que llamo... Son muchos datos, es mucha información y aquí no veo ninguna garantía en una disposición a la que se ha intentado vestir de garantista por la mera aparición de un Juez en un momento fugaz más adelante...

Se modifica el art. 158 del Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual, aprobado por Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril con la siguiente redacción:

“Artículo 158. Comisión de Propiedad Intelectual

1. Se crea en el Ministerio de Cultura, la Comisión de Propiedad Intelectual, como órgano colegiado de ámbito nacional, para el ejercicio las funciones de mediación y arbitraje y de salvaguarda de los derechos de propiedad intelectual que le atribuye la presente Ley.

Cómo vemos, la Comisión que esta Ley crea tiene 2 tareas y por tanto han creado 2 Secciones:

2. La Comisión actuará por medio de dos Secciones.

La Sección Primera ejercerá las funciones de mediación y arbitraje que le atribuye la presente ley.


La Sección Segunda velará, en el ámbito de las competencias del Ministerio de Cultura, por la salvaguarda de los derechos de propiedad intelectual frente a su vulneración por los responsables de servicios de la sociedad de información

La primera Sección no tiene mucho que hacer en el tema que nos ocupa, puesto que sus funciones de mediación y arbitraje están centradas en la distribución por cable de una emisión de radiodifusión, por falta de acuerdo entre los titulares de los derechos de propiedad intelectual y las empresas de distribución por cable. Nada que nos interese por el momento... disputas sobre la emisión por cable entre plataformas.

Así pues, la Sección que trata nuestro tema es la Sección Segunda de la Comisión y, por tanto, cuando me refiera a la Comisión debéis entender que me refiero a esta Sección Segunda. (En twitter ya se ha bautizado como la "SS" buff)

Corresponde a la Sección Segunda, que actuará conforme a los principios de objetividad y proporcionalidad, el ejercicio de las funciones previstas en los artículos 8, 11 y concordantes de la Ley 34/2002, para la salvaguarda de los derechos de propiedad intelectual frente a su vulneración por los responsables de servicios de la sociedad de información.

Esta es la Comisión de la que hablamos... La Sección segunda de la Comisión que, nos vamos a reir, con los principios de objetividad y proporcionalidad va a salvaguardar los derechos de propiedad intelectual... digoooo... va a cerrar webs.

La sección podrá adoptar las medidas para que se interrumpa la prestación de un servicio de la sociedad de la información o para retirar los contenidos que vulneren la propiedad intelectual por parte de un prestador con ánimo de lucro, directo o indirecto, o de quien pretenda causar un daño patrimonial

Por fín salió... Ese es el objetivo real: Interrumpir la prestación de un servicio web y retirar contenidos que la propia Comisión considere vulneren la P.I.

La ejecución de estas resoluciones, en cuanto puedan afectar a los derechos y libertades garantizados en el artículo 20 de la Constitución, requerirá de la previa autorización judicial, de acuerdo con el procedimiento regulado en el artículo 122 bis de la Ley reguladora de la Jurisdicción Contenciosos Administrativa.

El procedimiento ya está casi finalizado... Ya estamos hablando de resoluciones, y es ahora, al final del trabajo de esta Comisión, cuando aparece por primera vez, metido con calzador, un Juez y una autorización judicial.

El Juez (en este caso la encargada será la Audiencia Nacional) no entra, no juzga, no interviene en la deliberación de la Comisión... Simplemente, y en la medida que las decisiones ya tomadas por la Comisión puedan afectar a la libertad de expresión, se le consulta... pero para que autorice la ejecución de una resolución ya tomada!!.

Es decir... La comisión ya ha deliberado, ya ha tomado su decisión de cerrar o no la web... El Juez de la AN sólo sirve para decir: La decisión que habéis tomado (oh sabios de la Comisión del Ministerio de Cultura) no vulnera el artículo 20... o sí vulnera...

Ya está, punto... ¿No queríais un Juez? Pues ya lo hemos metido... No pincha ni corta, pero me da un aspecto garantista realmente guay... Como diría alguno por twitter: Han conseguido a su "tonto útil".

2. Acordada la medida por la Comisión, se solicitará del Juzgado competente la autorización para su ejecución, referida a la posible afectación a los derechos y libertades garantizados en el artículo 20 de la Constitución


3. En el plazo improrrogable de cuatro días siguientes a la notificación de la resolución por la Comisión y poniendo de manifiesto el expediente, el Juzgado convocará al representante legal de la Administración, al Ministerio Fiscal y a los titulares de los derechos y libertades afectados o a la persona que éstos designen como representante a una audiencia en la que, de manera contradictoria, oirá a todos los personados y resolverá mediante auto autorizando o denegando la ejecución de la medida.

Y encima con prisas... "Acordada la medida por la Comisión"... Sí, ya sabéis... eso que antes se hacía por Sentencia de un Juez y que cómo los jueces no hacían, ahora lo hacemos nosotros, los sabios de la Comisión...
Cuatro días para citar a las partes y para solventar el rápido (e innecesario trámite) de que un Juez de toda una Audiencia Nacional diga que no se vulnera el artículo 20...

2. Corresponderá a los Juzgados Centrales de lo contencioso administrativo autorizar, mediante auto, la ejecución de la resoluciones adoptadas por la Sección Segunda de la Comisión de Propiedad Intelectual para que se interrumpa la prestación de servicios de la información o para que se retiren contenidos que vulneren la propiedad intelectual, adoptadas en aplicación de la Ley 34/2002, de 11 de julio, de servicios de la sociedad de la información.

Y otro Tribunal más en juego... después de que todo ya está decidido, y tan sólo para hacer algo que no puede hacer la Comisión: ejecutar una sentencia que ellos mismos han firmado y, sobre todo, dar aspecto de garantía jurídica a una decisión tomada por un órgano administrativo.

Concluyendo:

Acabamos de asistir a la creación de algo excepcional: Una Isla en medio del Poder Judicial.
Una Comisión que pone a bailar a la mitad del Poder Judicial (Audiencia Nacional, Tribunales Centrales de lo Contencioso Administrativo) para dar elegancia, otorgar aspecto de garantía, y ejecutar una resolución que, antes tomaban los jueces y ahora toma ella.
Una Comisión que no salvaguarda los derechos de propiedad intelectual, puesto que esos derechos son económicos o penales y su salvaguarda vendrá de procedimientos posteriores ante un Juez (los mismos que ya existen) via contencioso-administrativa, civil o penal... Lo único que ha hecho esta Comisión es cerrar la web, cosa que antes decidía un juez.
Una Comisión que, para su objetivo real (Sustituir la sentencia de cierre de una web por un Juez) requiere modificar varias leyes, entre ellas la Ley 29/1998, de 13 de abril, reguladora de la Jurisdicción contencioso administrativa, la Ley 34/2002, de 11 de julio, de servicios de la sociedad de la información, por no hablar de añadir una función más a la Audiencia Nacional y encima imponer el plazo express de 4 días... Algunos ya hablan de "Monstruo legislativo"... Y tienen razón, porque hay que hacer juegos de artificio para quitar del medio a un Juez y convertir un organo administrativo en un poder judicial de facto.

Y además, juegan con la mitad de los Jueces porque los necesitan para ejecutar su sentencia... Esta Comisión de amiguetes de la cultura, necesita los autos de los Jueces y Tribunales para ejecutar sus decisiones... y es aquí donde ponen a bailar a los Tribunales Centrales de lo Contencioso Administrativo.

Así pues, llaman a un Juez de la AN para que les regale ese lustroso aspecto de garantía que necesita su resolución, eso sí... indicándole que no entre a juzgar el fondo del asunto, sino que se dedique sólo a hablar del artículo 20 de la Constitución... que por cierto, es el único Derecho Fundamental que aparece por aquí ;)

En ningún momento se habla de qué tipo de webs se va a cerrar... Se puede dedicar a cerrar webs de enlaces pero... Ya está el monstruo creado... Tenemos el instrumento listo... ¿Quién y dónde se dice que no se utiliza para cualquier web?

¿Y la composición de esa Grandísima Comisión?... ¿Dónde está?... Pues no está... ¿Quién va a componer esa Comisión?... Pues no se sabe... Se regulará posteriormente mediante Reglamento, aunque no hace falta ser un lince para fijarse en la Sección Primera de esta misma Comisión y ver que hay 2 miembros de las Sociedades Gestoras de Derechos de Autor... Hombre, claro que sí... ¿Cómo iban a faltar miembros de la SGAE en una Comisión que actuará conforme a los principios de objetividad y proporcionalidad?!!!

Una Sociedad Gestora de Derechos de Autor acude a esta Comisión que va a cerrar webs y por supuesto, miembros de esa misma Sociedad Gestora de Derechos de Autor componen esta Comisión... alguno escuchó aquello de "yo me lo guiso y yo me lo como"?? o aquello de Juez y parte?... pues increíble, pero se ha conseguido.

Y lo más importante de todo... El único derecho fundamental que aparece por aquí no tiene las garantías judiciales (y ahora tampoco legislativas) que la Constitución establece... Han quitado a esos molestos Jueces que se empeñaban en negarles sus sentencias y han construido su propio órgano judicial, haciendo bailar a esos incompetentes que no cerraban webs... Objetivo cumplido.
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Copiado íntegramente de: "LA ALDEA IRREDUCTIBLE"



Indudablemente, elegir hoy al actual partido político en el poder es hacerlo al fascismo.


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sábado, 2 de enero de 2010

REPAROS

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Solo hay dos maneras de ser honesto, una consigo mismo y otra con el resto. Que coincidan es una posibilidad.
Lo anterior no deja de ser pura retórica y con ella Pericles hundió Grecia y vete a saber cuánto futuro.
Hoy ya no es necesaria la retórica para hundir el mundo. Pericles era un cabrón inteligente, gracias a eso Grecia terminó como terminó. Aznar, Blair y Busch son como él pero estúpidos. Pericles sabía hablar, ellos ni eso, sin embargo, han conseguido lo mismo. Será que la gente ya ni siquiera precisa de retórica, para ser arrastrada al desastre y a la indecencia.


Me sorprendió el hecho que ni Mónica ni yo pudiéramos soportar ver, como José cortaba en dos los bogavantes mientras se movían; tampoco como asaba las navajas aún vivas. No lo soportamos y tuvimos que salir de la cocina, mientras los demás se quedaban para ayudarlo.


Susana era la más bella de todas, también la más seria y cuidadosa, y que participaba con más modosidad en nuestras fiestas. Eso no significa que le afectase o tuviese moralina. El que se prodigara menos no la hacía más recatada; más bien no sentía tanta necesidad de divertirse sexualmente, especialmente con extraños.
Los años no han pasado en balde para ella. Mónica ha seguido conservando su belleza, la juventud, la delicadeza de sus facciones; como probablemente Amara, si no fuera por los estragos producidos por la enfermedad y la medicación.

Ayer, tanto Mónica como yo echamos en falta a Anna. Por amor, cercanía... identificación.
Anna, como nosotros, nunca ha necesitado de nadie ni le gusta involucrar a su entorno en sus historias. No quiere ayuda económica y siente un profundo desprecio hacia las ONGs. Según ella, igual que nosotros, el que no lucha no merece que nadie venga en su ayuda. Ahora bien, cuando la encuentra, se entrega hasta el final sin que nadie se lo pida.
No sabemos lo que hace en la frontera birmana, ni siquiera sabemos si está allí o trabaja en el interior del país, que es lo más seguro. Pero sea lo que sea, tenemos la seguridad que es de provecho y que más de uno daría lo que fuera por apresarla.


No sé qué nos ha podido hacer tan sensibles al dolor ajeno, al de los animales... 
Si no fuera por lo que nos gusta la carne, seguramente Mónica y yo nos convertiríamos en vegetarianos.


Nunca le pregunté a quienes utilizó para cumplir lo que se le encomendó. No debía preguntárselo, no debía responderme, tampoco hacía falta.
¿Lo sabía?
No. Sólo lo imaginé.
Tampoco los conocía demasiado bien. Sabía que eran de tanta confianza como cualquiera, pero se necesitaba algo más que fidelidad y mucho más que sangre fría y convicción. Estoy seguro que fueron ellos, un hombre y una mujer; y ella también. Nunca dejaba solo a nadie, nunca quedaba nadie tras suyo.
Cuando a los pocos días le pregunté si me necesitaba, respondió no, cuando si quería que le buscara alguien de confianza, me miró en silencio. Las palabras sobraban.


Hace unos días me topé con Xavi en el Metro. Hablamos de todo un poco, de su trabajo, del mío...
- Sebas se mató, creen que voluntariamente. Yo lo creo. Sebas no va solo al Pirineo porque sí y cae desde lo alto de un precipicio por accidente, sin llevar su ala Delta. Jordi murió hace poco de un colapso cerebral o vete a saber. Eso me dijo su compañera.
- ¡Joder! Hoy mismo llamaré a Mónica para contárselo-
- Ya lo sabe. Pensaba que te lo habría dicho-
A veces parece que Mónica vive en otro mundo o quizá solo lo aparente. Quizá sea una manera de decirme que por mucho que me quiera, que nos queramos y seamos uno, hay cosas que no las olvida.
Santi se pegó un tiro frente todo el mundo. Ella lo supo desde el primer día y tuve que enterarme al cabo de los años. Igual que cuando murió Carles de un cáncer hepático.
Todos hombres, ninguna mujer...
A los suyos apenas los conocía. Ni siquiera Tomás, que lo controlaba todo, que lo sabía todo, pudo entrar en su sagrado y hermético mundo. Veíamos como se movían, actuaban... pero apenas conocimos alguno de ellos, de ellas, y solo subrepticiamente, como por casualidad, de lejos y con un saludo por su parte, una sonrisa y media explicación cuando le preguntaba con la mirada.

Es curioso que seamos nosotros los que no soportamos ver un bogavante “sufrir”, que no podamos ver, siquiera, una granja de gallinas ponedoras.
En el ejército maté un cerdo, conejos... Lo pasé mal. Ahora, con los años y después de tanto horror, sería incapaz de matar una gallina, un ratón.


Y me divierto mirando videos en You Tube sobre los que se lanzan al mar desde las rocas, como escalan y se tiran desde lugares y alturas de vértigo.
Y recuerdo como con Lourdes nos lanzábamos desde lugares parecidos, tal vez más increíbles por accidentados; como por mi miopía me sacaba las gafas y Lourdes me señalaba, una vez en el agua, el lugar exacto donde debía sumergirme. Y yo, confiando en su criterio, me lanzaba. Hace dos años aún lo hacía, no desde tanta altura, esta vez sin que nadie dirigiera mi salto gracias a las lentillas.

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domingo, 27 de diciembre de 2009

PARADOJAS

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Mi hija me ha regalado “Los hombres que no amaban a las mujeres”.
Hace un par de días discutía el progresismo de su madre.
- Mamá no es tan progre como crees o quieres creer-
Su madre es mucho más progresista que ella, si a esta palabra se le quiere dar un significado social; en el caso que fuera por su liberalidad, la cosa no tiene ni color; si es por la del sexo, mejor no hablar.
Mi hija ya tiene 27 años, es lista e inteligente; brillante según sus profesores y el coeficiente de inteligencia. No obstante descubro que de intuición tiene poca, y no por lo que piensa de su madre, a la que hay que felicitar por haberla engañado hasta tal punto, sino por cómo utiliza sus habilidades.

Hace tiempo que al pasar por los escaparates miraba el libro, los tres, para ser más exacto. Pero mira... soy incapaz de gastarme tanto. Prefiero esperar las rebajas, a que estén en el mercado del libro usado. No es cuestión de economía, ya que, probablemente, podría adquirir una librería entera, sino por vergüenza.
Cuando compré mi actual coche, a Amara le di a escoger el que quisiera, excepto uno que fuera caro de mantenimiento. La hora de trabajo de Mercedes, BMW o Audi es prohibitiva, en cambio, la mecánica de los dos primeros deja mucho que desear y la del segundo es idéntica a la de SEAT, Volkswagen o Skoda.
Nunca me ha gustado tirar el dinero.



Hace unos días cambié la caldera de la calefacción, justo a tiempo, por suerte.
Cansado de esperar que mi hija consiguiera la que me prometió, fui a Leroy Merlín. Allí estaban todas excepto la que mi hija pretendía comprar: la Saunier Duval. Vi unas estrellas al lado de cada una: Junkers, Roca, Vaillant, Fagor... Y le pregunto a un chaval disfrazado de dependiente-técnico su significado.
- Es por la calidad- dice -A más estrellas, más buena-
Me lo quedo mirando...
- ¿No me digas que la Fagor es la mejor?-
El chaval se encoge de hombros.
- Es lo que dicen los instaladores y la estadística de reclamaciones. A cada queja y reparación, un palito. La Fagor es la que menos tiene-
¡Qué cosas! La más barata, la nacional, la que no es alemana o francesa... va y es la buena.
Cada día se aprende algo nuevo.
Le pregunto por la Saunier Duval y me cuenta que sí, que dicen que vale la pena, pero ellos no la gastan.
Llamo a mi hija...
- Papa... ya la tengo-
¡Hala! Ya no debo preocuparme, pero he aprendido otra cosa.



Hace años tuve que cambiar el frigorífico... Voy al Corte Inglés a ver lo que hay. Un tipo muy serio, disfrazado de gerente-vendedor, me enseña todo lo que tienen...
- La mejor, caballero, es esta, una Bosch, alemana como dios manda-
Miro el precio y siento un rebote en el pecho.
¡La leche! Si que son caros los condenados. Le digo que lo pensaré con la mente fija en la tienda del barrio, aquella que, para variar, Amara es amiga del dueño, del hijo y hasta del gato.
- ¡Hola!... vengo del Corte Inglés y me han recomendado una Bosch-
El tipo se encoge de hombros.
-La vendo bastante. Mírala por atrás, ábrela... ahora abre esta (una Edesa)-
- Son idénticas-
- Ya... es que la hace el mismo. Salvo el cristalito de la luz, el mango y la rebaba de adorno, el resto es igual. Ahora tú decides-
Me llevé la Edesa.



Y mi amigo Sebas, gerente de la antigua Wintertur, con el SEAT Toledo diesel. Tan chulo que es, tan cuidadoso con la imagen... Cuando compró el segundo le pregunté si tenía una fijación, ya que sabía que le gustaba y de sobras podía comprar el BMW.
-Sabes... en la compañía tenemos una estadística de los coches que utilizan la grúa. Adivina cuál es el que vamos a buscar menos y cuál de los más-



Y ya llevo unas horas leyendo a Larsson. Es farragoso como avisó mi hija.
- Al principio te cansará, pero tu sigue... que ya verás-
Uno de los primeros fans de Larsson fue Guardiola, el entrenador del Barça, que no tuvo empacho en recomendarlo a los periodistas, un día de esos que se sintió didáctico.
- Es la lectura que recomiendo a mis jugadores-
No van a creérselo, pero Guardiola cuida incluso lo que leen sus pupilos. Y no sé si ganan por eso o ayuda, no sé...



Moraleja: las cosas son tan engañosas y paradójicas como el hombre.


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lunes, 21 de diciembre de 2009

CON FRÍO Y VIENTO

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El próximo mes uno de los mejores neurocirujanos del mundo la operará. La convalecencia será larga y, probablemente, dolorosa. Sin embargo, todo parece indicar que Amara saldrá del pozo en el que se encuentra. La intervención es delicada y muy peligrosa, tampoco solventará todos sus problemas, ni siquiera se espera que sea totalmente exitosa; pero, en caso que salga bien, aumentará mucho su calidad de vida, lo suficiente para abandonar la mitad de la medicación y poder seguir un régimen alimenticio.
Es posible que Amara vuelva a ser quien era y eso, aunque sorprenda, ya se nota en su conversación y en su espíritu. Ya no necesito esforzarme para que vuelva a sentir ganas de vivir, tampoco debo preocuparme de esconder los mórficos. Su ansia de ser, la renovada esperanza, hacen que los controle por sí misma. Ya no es más importante combatir el dolor que seguir viviendo.




El viernes cenamos con José y Mónica, el sábado almorzamos con Joan y Vicki, el fin de año lo pasaremos con José, Mónica, Pere y Susana. Con un poco de suerte las cosas pueden volver a su cauce.
Si Amara sana y vuelve a ser la misma, me siento capaz de mover el mundo, hacer que cambie el sentido de las agujas de nuestro reloj. Y es que la solución solo vendrá si somos capaces de volver a empezar.
Dicen que lo mejor es olvidar, dejar que el tiempo solucione los problemas y enfrentamientos; y no es así. El tiempo pudre y corrompe, separa y, aunque el hombre olvide aquello que lo enfrentó y recuerde lo que lo unió, el despego hace mella y ya nada es como fue. Es mejor enfrentarse al problema e intentar solucionarlo desde su misma raíz, y si no se puede, siempre nos tendremos a nosotros mismos y la tranquilidad que se intentó.



Amara me ha llamado al trabajo. Quería que le facilitara la manera de llegar a unos archivos. Ha visto la pantalla de mi sesión...
- Es preciosa, estamos muy bien. Mónica está guapísima ¡Qué bien que nos tengas aquí, a las dos!-
Amara y Mónica sentadas en la cresta de una montaña cercana a nuestra casa pirenaica.
¿Qué más quiero?
¿Qué más puede querer un hombre?

Cuando las oigo conversar por teléfono, cara a cara… me emociono; cuando casualmente oigo su risa, siento su complicidad… me enorgullezco y pienso en la suerte que tenemos José y yo.
Dos mujeres con sólida personalidad y de fuerte carácter, que han sabido compartir el amor de sus respectivos compañeros, el sexo y la intimidad hasta un límite difícil de igualar.
Cuántas veces he dormido abrazado a las dos desnudas y bellas mujeres. Y cuántas he creído, al despertar, que vivía en un sueño.
Mujeres que sentían placer de compartirme con besos, sexo y caricias, siempre con amor y ternura, con pasión y fantasía y, a veces, con salvajismo y brutalidad. Que se reían y se divertían con avispada y traviesa inocencia, que se ayudaban para volver loco al macho de turno, que no temían las consecuencias de su ímpetu, de la satisfacción de sus instintos animales y espirituales.
Dicen que el hombre es distinto, que su amistad perdura y soporta, que es más capaz de compartir… Yo puedo demostrar que las mujeres no son distintas, porque lo seguro es que ninguna de las dos es masculina.
A Amara le gustaba la sorpresa, el juego y lo imprevisible; que sus conquistas se apropiaran de su fantasía. Y para conseguirlo utilizaba la insinuación y la seducción, hasta el punto de convertirlas en arte.



La mirada directa y risueña a los ojos, otras veces simulando vergüenza y turbación; el movimiento de sus manos, de su cara... su cuidada despreocupación, la cadencia de su voz, la respiración, unas veces tranquila y otras agitada. Nunca emitía un gemido aprobatorio o insinuante, lo consideraba de mal gusto y artificio; los dejaba para la cópula o después de ella, como demostración de hembra gozosa y gozada, pero con ansia de ser más satisfecha; aquello que al macho que se precia, aun reventado, le enloquece.

Mónica amaba el derroche, el sexo directo y sin subterfugios. Miraba a los ojos a sus potenciales amantes hasta hacerlos sentir desnudos y follados; que sintieran la necesidad de abrazarla, amarla con fuerza y pasión, devorarla sin freno.

A las dos les enloquecía sentir encabritarse a sus amantes, su extenuación y derrumbe; ver sus miradas enfebrecidas por el deseo; oír sus lamentos y sentir el estremecimiento de sus cuerpos. Y llevaron el arte amatorio hasta un límite difícil de entender e imposible de transcribir con palabras.



Con frío y viento, hoy ha sido el primer día, lunes, 14 de diciembre, que ha comenzado mi entrenamiento.
Me he levantado a las seis, con mi habitual y frugal desayuno, una manzana para mediodía y un bocadillo al llegar al bar de Mey, mi buena amiga china.
Quince kilómetros de ida. La vuelta en Metro dado el empeoramiento del tiempo. No es bueno tirar tanto de uno mismo. Ya habrá tiempo.
Eso debería hacerlo cada día, aunque me temo que va a ser imposible. Trabajo demasiado y físicamente, de pie y andando de un lado para otro. Hoy el bocata ha sido de atún, el próximo veremos.
No creo que hayan muchos locos que hagan eso, tampoco los hay para tanto trayecto en bicicleta en una ciudad como esta. Lo más que pedalean son cinco o seis kilómetros, algunos jóvenes hasta diez. Quince de ida y de vuelta, cuatro locos como yo.



Ayer volvimos a comer en casa del paquistaní. A Amara le gusta, sobre todo hablar con él. Y una vez más conversamos de comida, de cómo se alimenta la gente de las montañas de su gran país, del arroz del delta, de las mazorcas asadas, que la gente come con sal en las calles de su ciudad... Y me reía al ver su cara de asombro. Ahora ya no se cree que no haya estado allí. Amara me observa y escucha con admiración. Cree que la red lo es todo, lo cuenta y enseña. El paquistaní, más acostumbrado a ella, sabe que no es así.

Ahora, al hablar y pensar en el Camino que pretendo hacer, recuerdo el que hice con Anna. Y pienso en lo curiosa que es la naturaleza humana. Curiosa y paradójica.

Escribir como hago yo, es rememorar, analizar y ahondar en los más profundos sentimientos; descubrir, que no redescubrir, el talante y la personalidad de uno mismo y su entorno.
Con los años te das cuenta que, el sensible y tierno, el que siente empatía por el prójimo, gozo con su placer y desolación con su dolor, es el fuerte, el que soporta y lucha. Lo contrario que el frío y duro, inalterable frente la desgracia ajena; que es débil e incapaz de luchar por sus creencias.
El poder corrompe, pero aún es más corrosiva la cobardía, la rendición a la dificultad y el sacrificio. Y el poder lo sabe y lo utiliza como arma. Aparenta más fuerza de la que tiene, para subyugar al débil, convencerlo que toda resistencia es inútil.
El hombre es tan paradójico como la vida que lleva.



No puedo dialogar con José. Entiendo que no todos los políticos son iguales. Los hay listos, que engañan y roban; y también tontos que trabajan y aceptan la corrupción del sistema, que defienden a los listos como un mal menor.
No puedo dialogar con mi amigo-hermano. Prefiero hablar de su trabajo, de nuestros sueños, de sexo...
Ahora todos hablan de Unió y su sistema de financiación, tan cristianos ellos.
Me fascina la facilidad que tiene la sociedad de mi pequeño país en escandalizarse. Todo el mudo conocía lo de las facturas falsas. Era de esperar después de haber perdido el poder. No podían mantener su nivel, sus gastos sin poder meter mano en las finanzas de la Generalitat; sin sus inteligentes trapicheos, maletines llenos de dinero a cambio de contratos.
Hace tiempo que corren facturas falsas. ¿O es que alguien piensa que las fundaciones políticas sirven para otra cosa?
Las empresas no dan dinero a un político por nada o sólo porque les cae simpático. El empresario pide algo a cambio: blanquear dinero es una opción, ensuciarlo es otra. Pensar que una sociedad anónima o multisocial, dispondrá de dinero para financiar las expectativas políticas de un individuo, para que pueda circular con chofer y Mercedes... sin darlo a conocer a sus asociados de distintas sensibilidades ideológicas, sin dar una explicación convincente, es tan ridículo como estúpido.



Los historiadores engañan, escriben según lo que creen y su ideología, no pueden abstraerse de ella. Pero no solo ellos mienten. La historia también engaña.
Muchas veces el ganador es el perdedor y viceversa. Los periodos que deciden el curso social de la humanidad, nada tienen que ver con el instante en que transcurrieron. El análisis de una situación histórica no puede analizarse por lo que se hizo o deshizo en su momento sino mucho antes y de manera global.




Hace poco y cenando con un famoso oceanografo (no sé si es la palabra adecuada), hablábamos sobre la irreversibilidad del cambio climático, algo más que evidente para alguien que medite sobre lo que son los gases, su volatilidad, densidad y los cambios producidos en ellos por la luz y la temperatura.
En estos momentos recibimos el efecto de los gases que soltamos hace una media de quince años. Unos diez y otros veinte años.
Mi viejo amigo me comentaba que sus amigos y compañeros climatólogos estaban en completo desacuerdo con Lovelock y su hipotética Gaia.
Lo curioso del caso es que los mismos climatólogos mantienen sus mismas teorías, esta vez con datos que las reafirman en cascada. El problema, supongo, es producto de la envidia, los celos o el indisimulado odio al que sobresale de una sociedad cerrada, lo merezca o no, sea por su capacidad de expresarse u otra.
Mi amigo me hablaba de los cambios de las corrientes submarinas en el Mediterráneo, los más importantes del planeta, a causa del cambio climático; y la incapacidad del instituto oceanográfico para conocer con exactitud su resultado, sobre todo porque nadie sabe hasta dónde llegará ni cuando parará. Nadie tiene la llave para ponerle freno o decidir qué día se hará.
Mi amigo había estado hacía poco en la radio y la televisión. Allí, en cambio de preguntarle sobre su materia, se empeñaron en preguntarle sobre el negacionismo.
Parece ser que su educación evitó terminar la entrevista. El negacionismo es, para él, de estúpidos a los que ya nadie, en el mundo científico, tiene en cuenta. Pretender una entrevista con este científico para hablar de negacionismo es de incultos -Y me pregunto sobre la cultura e inteligencia de nuestros periodistas-
La libertad de expresión, el hecho que cualquiera con un poco de labia y una organización detrás, pueda hablar sobre lo que le venga en gana, hacen que exista negacionismo sobre la evolución, sobre si la tierra es redonda, sobre los campos de exterminio nazis o, incluso, sobre la existencia de Napoleón.
Hoy sabemos con certeza que el cambio climático es irreversible, quizá por eso gran parte de los políticos no tengan demasiado interés en combatirlo.
La inversión necesaria es demasiado grande y los periodos políticos muy cortos. Nadie está preparado para enfrentar a la sociedad, a un gasto multimillonario y sin ningún beneficio inmediato o perceptible. La oposición se lo comería, su partido político caería en el olvido... No obstante, nos enfrentamos -ya está ocurriendo en estos momentos- a las migraciones más importantes de la historia.
Deberíamos saber que los habitantes de los deltas deberán emigrar. Y no son unos cientos de miles, un millón, a lo sumo, como los de la Oceanía, que ya han negociado su implantación en Australia y Nueva Zelanda. Son cientos de millones de Bangla Desh, de Paquistán y de la India que viven en los deltas y valles del Indo y el Ganges; millones de la Louisiana y casi toda la costa Este de los EEUU, etc.
Con mi amigo hablábamos del avance del desierto del Sahara, de los problemas que tenemos con los cultivos causados por el cambio de pluviometría durante la época de las lluvias en el subsahara...
Y me pregunto si todavía nadie se ha dado cuenta, que la actual migración hacia Europa, ya es parte del cambio climático.


(Mi comentario publicado en el blog de Manuel Conthe.)


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sábado, 12 de diciembre de 2009

BRINDIS

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Qué quieres... estaba preparando uno de mis largos escritos. Amara y Mónica, una vez más eran mis musas; aunque hoy me doy cuenta que la única que tengo es el amor.
Pero no. Hoy no escribiré sobre mí ni mi amor sino que brindaré por un amigo


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lunes, 30 de noviembre de 2009

LA BÁSCULA

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El que me lee sabe lo enemigo que soy de las citas. Este no es el caso, ya que solo transcribo del pensamiento de un hombre cabal.

"Pienso que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que ejercitos enteros listos para el combate. Si el pueblo americano permite un día que los bancos privados controlen su moneda, esos y todas las instituciones que florecerán en su entorno, privarán a la gente de toda posesión, primero por medio de la inflación, seguida por la recesión, hasta el día en que sus hijos se despertarán sin casa y sin techo, sobre la tierra que sus padres conquistaron."
(Thomas Jefferson).

Al pueblo norteamericano le faltó tiempo para despreciar la recomendación de uno de sus padres, por cierto, el más inteligente.




Me encanta hablar con el paquistaní del restaurante, un tipo simpático e interesante, adaptado a la sociedad catalana, pero manteniendo intactas sus costumbres y cultura.
Me fascina la facilidad que tienen los paquistaníes en adaptarse a nuestro pequeño país, aunque, según él, nosotros hacemos lo mismo allí.
Hace un par de semanas, estando ingresada Amara, me contaba que su padre, de joven conoció una pareja de catalanes en Lahore, su ciudad. No le pregunté la fecha. Sería el colmo de la casualidad que aquella pareja fuéramos Anna y yo.
El pasado sábado, ya con mi compañera, hablamos de Lahore y del Punyab. Era la segunda vez; la primera lo hicimos de Rawalpindi. Entonces, sorprendido, ya me preguntó si lo conocía. Esta vez, al evocar sus típicas casas de dos plantas, los pequeños jardines, su gran extensión... Amara, ante su incredulidad, le explicó que yo era muy culto.
Me reía en mi interior. Aún osé preguntarle si a él también le gustaba llamar Pindi a Rawalpindi. Casi nadie lo hace, solo sus habitantes y no todos. No le hablé del olor de Lahore, de la belleza y amabilidad de su gente; todo lo contrario que la de Pindi. La primera sorprendida sería mi compañera.
Es curioso que nunca le haya contado esta historia, tampoco la de Perú. Amara sabe muy poco de mí antes de conocerme. Ni siquiera conoce los lugares donde viví, las comunas; solo lo que nuestros amigos, José, Joan... cuentan. Anna tampoco habla de aquella historia. Es como si nunca hubiera existido.
De Perú nadie sabe nada. Lourdes siempre fue una desconocida para ellos. Saben que existió, pero más por su hermana Inma, la actriz de teatro y cine, que por mí. Ni siquiera Mónica conoce toda la historia. Sólo Pili, mi amiga hermana, la conoce en su totalidad. Vivimos juntos demasiados años.



Fui a cenar a la Báscula con mi hija y su nuevo compañero, después dejé que me invitaran a unas caipirinhas en el Berimbau, mi pub preferido. Y ella me comentó, divertida y achispada, que quería escribir mis memorias. Me reí... No me gustan las memorias y de escribirlas lo haría yo mismo. Prefiero que a mi muerte, que espero sea muy tarde, descubra mis papeles, mis escritos y, si se atreve, escriba una historia.
María me conoce e intuye lo que no sabe, aunque igualmente se sorprendería.
Hablamos de la fiesta en la que participó en casa de Albert. Todavía la recuerda. Dice que nunca la olvidará.
Rock étnico tocado en vivo por sus mismos compositores, baile sin complejos, sexo sin prejuicios... una fiesta abierta en la que cada uno hacía lo que le venía en gana sin sentirse condicionado.
Y le cuento la que Mónica y yo participamos en Ibiza.
- ¿ Mónica?-
No comprendo su sorpresa. Siempre pensé que sabía lo nuestro o, por lo menos, que habíamos sido más que amigos-hermanos.
Y me río al ver su asombro.
¿Por qué descubrirle más de lo que sabe o imagina? Dejemos que siga pensando que lo nuestro fue pasajero y solo anterior a Amara.



Mónica ha conseguido localizar a Anna, aún no me ha dicho cómo.
Biel está en París. Es lo que creemos, aunque quizá esté en cualquier lugar de Francia haciendo algo que no nos interesa saber o preferimos desconocer.
Anna está en algún lugar de la frontera tailandesa con Birmania, parece que junto un numeroso grupo de activistas birmanas. Conociéndola sé que la frontera ha dejado de ser un impedimento para ella, también que a estas alturas y por la facilidad que tiene con los idiomas, debe pasar por tailandesa con la documentación adecuada.
Mónica está contenta. Ya sabe dónde está su amiga. Contenta y tranquila, todo lo contrario que cualquiera, incluso si mañana descubriera que ha dejado la piel.
Anna es así, siempre lo ha sido, tanto en Barcelona como en medio de la Pampa.
Mi amiga-hermana-amante está donde se siente hombre y la envidio, de verdad que la envidio.
Yo soy distinto, demasiado extremo, violento y frío; inconformista con lo establecido y sus leyes. ¿Por qué hay que seguir unas normas diseñadas para maniatar al débil y confundir al justo?
Me cuenta Mónica que la oposición al gobierno birmano ya no es bien vista entre sus vecinos, que algunos grupos, entre ellos el de Anna, han sido expulsados de la frontera. La visita de Obama y la nueva política norteamericana así lo demanda. Los chinos son demasiado fuertes y amparan la dictadura, tienen demasiados dólares y no conviene disgustarles.



Hoy intentaba rememorar el olor de los lugares donde he estado, tan distintos como peculiares según quién lo cuente. Me cuesta recordarlos, quizá porque en poco tiempo me acostumbré a ellos. Aún así, en algunos casos es inevitable. El de la aldea Pito en medio de la selva amazónica, el humo de sus hogueras; el de las chabolas de los indios en Maldonado, de excrementos y enfermedad. Olores que intento recordar y que en aquel momento me impresionaron profundamente, tanto que si hoy tropezara con uno de ellos, lo reconocería al instante.
Y este tema es recurrente de mi paseo en bicicleta, del que hablé hace poco; de la casa comuna que facilitó el contacto, con parte del cuadro médico del antiguo Hospital Clínico.
Recuerdo el intenso y desagradable olor de aquella casa, mezcla de acre y agrio, en comparación a la nuestra de Horta, tan limpia y ventilada por el trabajo de nuestras dos compañeras y madres solteras, la de Fez y la malagueña. El resto éramos limpios, pero más por seguidismo y vergüenza que por convicción; aunque pronto nos acostumbramos al gusto del orden y el olor de la limpieza.
Curiosamente no recuerdo olor alguno en Cachemira, tal vez por la enorme altura de sus montañas, por el sol que lo quemaba todo, incluso nuestra piel si nos descuidábamos, por el aire que secaba los excrementos en pocas horas...
Los pastores mantenían sus cabañas, en las que Anna y yo dormimos tantas noches, limpias de cualquier desperdicio o estiércol, con un orden y delicadeza casi obsesivos; al contrario que en el altiplano peruano, casi tan alto, seco y frío como el Karakorum. De ellos aprendí a utilizar el excremento de los animales para taponar la separación entre las piedras de la cabaña donde viví con Lourdes, en el Cap de Creus, y así evitar la filtración del agua de lluvia.



Dicen que vivimos en un país libre, en el que la libertad de expresión y de opinión es su bandera. Sin embargo, está prohibido el seguimiento de Almanar, una cadena oficial libanesa, con la excusa, ladina y cobarde de ser la voz de terroristas. No prohíbe la israelí, provocadora y alentadora de asesinatos y robos.
Leo que los suizos han prohibido, por referendo, la construcción de minaretes; y no lo encuentro mal si no fuera porque han utilizado, como una de las excusas, la discriminación femenina. Estoy seguro que rectificarán con urgencia mediante otra consulta, cuando los jeques árabes, tan hipócritas como ellos, comiencen a retirar los fondos del país.

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sábado, 21 de noviembre de 2009

A VECES MATAR NO ES UN CRIMEN

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"La luz que brilla con el doble de intensidad dura la mitad de tiempo". (Blade Runner)



¿Interesa a un trabajador el narcotráfico, la corrupción?
No.
¿A un industrial?
Tampoco.
¿Le conviene a un ejecutivo de empresa, a un profesional liberal: médico, arquitecto, ingeniero?
Es evidente que no.
Entonces, si la gran mayoría, no solo la occidental, no desea ni le conviene nada de todo eso, ¿por qué existen los paraísos fiscales?
Porque los gobiernos y la banca se niegan a desmantelarlos. No les interesa ni les conviene. En la última reunión del G20 lo dejaron muy claro, sobre todo Obama y Gordon Brown.
¿Para qué sirven?
Para esconder y manipular el dinero de la mafia, de la corrupción, del narcotráfico.

El típico procedimiento de investigación policial nunca falla: si encuentras a quién beneficia descubrirás el culpable del delito. En este caso es mucho más claro: dime quién lo defiende, alienta y monta y señalaré el delincuente.
Si nos acercamos a las islas Caimán, las Marshall, Jersey, Gibraltar, etc. descubriremos a toda la banca, desde el pequeño banco de Sabadell hasta el banco central ruso; desde el Santander hasta Caja Madrid. Allí están con licencias pagadas a los respectivos gobiernos locales, en despachos muchas veces situados en una vulgar vivienda. No se necesita más. El dinero es virtual, no se toca ni se ve, pero está. Es de los estafados de medio mundo, del erario público de cientos de países y está a nombre de distinguidos próceres, alcaldes, expresidentes, banqueros, financieros, narcotraficantes y mafiosos, dictadores africanos, traficantes de piedras preciosas, de oro...

El sistema es sencillo y nace desde las matrices bancarias. La legislación está perfectamente diseñada de manera que se pueda perder el rastro y la identidad de los beneficiarios; y el sistema bancario, aprobado por los distintos bancos nacionales, facilita su opacidad. Para ello es necesario crear en pequeños lugares: islas, principados... centros financieros extraterritoriales, que, aun siendo de soberanía de los grandes estados, mantienen una independencia controlada y están exentos de impuestos y de las leyes que rigen en las distintas metrópolis.
Con cien mil dólares se puede montar un casino virtual en cualquier islita de soberanía británica o norteamericana, el mejor y más seguro blanqueador de capitales; y con mucho menos una oficina bancaria.




El hombre es de naturaleza destructiva y, hasta que no se transforme, su historia y su vida estarán rodeadas de dolor: el que produce a su prójimo y el recibido por éste.
En apariencia solo una minoría es la destructiva: la que gobierna. Pero no, no nos engañemos. Debemos ser sinceros y aceptar nuestra naturaleza, solo entonces podremos combatirla.
La destrucción, la maldad, el terror producido a los demás; siempre buscando un ilegítimo interés, generalmente como excusa para esconder la verdad; por placer, morbosidad, sentirse superior sabiendo que no se es. Incluso el pacífico, el bondadoso cae en la tentación de la conmiseración hacia el débil; merecedor de su limosna o tiempo. Una refinada forma de destruir, atemorizar, hacer que el prójimo se sienta inferior y deba agradecimiento al presunto superior.

El hombre puede haber sido perseguido, sufrido el peor horror como el pueblo judío; y convertirse en el espejo de su verdugo al encontrar otra sociedad más débil. Y perseguirla, asesinarla, acorralarla con insana satisfacción por considerarla cultural y racialmente inferior.
Hoy, de todos los judíos, solo una inapreciable minoría se considera igual a los demás; el resto se siente superior, sobre todo en comparación a sus vecinos. Una mayoría considera a los palestinos no merecedores de vivir y una minoría se siente condescendiente con ellos. Lo único que impide su eliminación es la propia debilidad y la presión del extranjero. Tanto unos como otros son racistas y xenófobos, igual que sus antiguos verdugos, los nazis.




Leo una de las más bellas historias, la caída del muro de Berlín; la revuelta del pueblo alemán...
Realmente allí se conquistó la democracia gracias al pueblo, su mayoría. Aquí, si fuera por ella, aún viviríamos en un estado autoritario, medio africano y rodeado de democracias.
La gente, cuando me lee o escucha, se irrita y no debería. Y es que olvida con facilidad, sobre todo cuando se descubren sus vergüenzas y cobardías, que aquí solo lucharon unos cuantos, aunque con mucho empeño y en pocos lugares.
Es bueno, también, recordar que esa cosa que tenemos, que algunos llaman democracia aun siendo una vulgar partitocracia, se conquistó pese la encarnizada resistencia de algunos, que hoy navegan con la bandera constitucional como si solo fuera suya. Encarnizada y sangrienta la de Fraga y sus compinches, la de sus seguidores, algunos de ellos antiguos chacales y resistentes.

Vale la pena leer la carta que Pilar Nebrera envió a Rajoy.
Esta buena mujer, con la que me unen pocos lazos ideológicos, pretendió cambiar el sistema político desde los mismos partidos empezando por el suyo, el más inmovilista. Aunque debemos reconocer que habló con todos excepto IU o IC, que viene a ser lo mismo. La buena mujer habló, incluso, con ERC. El resultado ya lo conocemos, aún se ríen de ella.
La muy inocente quería terminar con la disciplina de voto, con el borreguismo intelectual de nuestros simpáticos dirigentes y con las dinastías políticas.
Me pregunto si alguien, algunos de esos dirigentes; sobre todo los del PP, se consideran más inteligentes que Nebrera. Es evidente que Alicia Sánchez Camacho no.
A mí, Montserrat Nebrera me cae bien, y no solo porque en una de sus mejores fotos lleve una camisa fabricada por mí.



Hace unos días ofrecieron por el canal 33, uno de los mejores de Europa y tan denostado por la caverna del resto de España, -no sé de qué se quejan si no lo ven ni lo pagan- un documental sobre la transición. Me gustó por el trabajo realizado y porque si lo unimos al emitido anteriormente saldría gran parte de la verdad. No pasa un año que realicen uno nuevo, cada vez más próximo, más certero.
No sé lo que esperan. Quizá que algunos pierdan la timidez y otros la rabia, quizá que muera su último creador, que todos conocen y no se atreven a nombrar.




No debemos perder la perspectiva. Dentro de mil años las palabras franquismo, partitocracia, ultraliberalismo... apenas tendrán importancia, en cambio amistad, traición o asesino seguirán teniendo el mismo significado.




He visto más horror del soportable, aun así no he vivido el peor: la guerra tal como la cuentan o es. La he visto, rozado... pero no la he sentido en mi piel; y eso es algo que, aun pareciendo una locura, he echado en falta, porque el que ha estado tan cerca de ella, de su injusticia y su crueldad, siente la necesidad de inmiscuirse.
En las guerras, mal que pese a literatos, filósofos y mentecatos, hay buenos y malos. Los primeros son la víctimas, los desposeídos y atacados; los segundos son los agresores.



Siempre intuimos para quien trabajábamos, y si lo aceptamos es porque consideramos que era lo mejor. Creer que la libertad o la democracia llegaría exclusivamente a través de la revuelta era, no solo era impensable sino estúpido.
La ciudadanía no estaba por la labor, no sentía la necesidad o, en todo caso, no creía que mereciese la pena luchar por ella. Y gran parte del país apostaba por la dictadura paternalista y permisiva.



A veces matar no es un crimen y otras no hacerlo podría serlo.


Ayer leía del Impresentable, una imaginaria historia cargada de sofisticada morbosidad, tan divertida y excitante como imaginaria. Y al terminarla recordé una historia parecida, real y mucho más morbosa y brutal. Y aun siéndolo, Amara me comenta que no fue la mejor ni la más salvaje.




Estos días de hospital y dolor han servido para demostrar dónde llega el límite del amor y la amistad.
Mónica ha venido cada día y no de visita sino para estar con su amiga, a oscuras o hablando con ella. José la venía a buscar y pasaba un par de horas para hacerle compañía. Joan ha movido cielo y tierra buscando los mejores médicos y Vicki a todas sus amistades, comprometiéndolas hasta el límite.
Cada noche Vicki me llamaba, la primera llorando desconsoladamente, su amiga-hermana-amante estaba gravemente enferma y no podía remediarlo. Vicki no es Mónica. Parece más fuerte y dura, y es todo lo contrario. Es difícil encontrar una persona con la templanza y seguridad de mi amiga.
Una noche la pasé con ella. Supongo que Amara se lo pidió, aunque no hubiera hecho falta. Mi compañera siente la necesidad de verme bien, feliz, y sabe que para ello nada mejor que la compañía de mi amiga-hermana-amante.
Hablamos de mil cosas, nos amamos y, divertida, leyó parte de este escrito.




A menudo, cuando rememoro mis historias, me doy cuenta hasta qué punto son impublicables de tan fantásticas y, en apariencia, imposibles. Y al escribirlas me contengo, quiero que sean verosímiles y las recorto.
Y todo esto viene porque ayer, de noche, pasé con la bicicleta frente una antigua casa-comuna y recordé quienes vivían y lo que se coció en ella. Cómo conseguí, sin mediar nadie más, la complicidad absoluta de innumerables médicos y enfermeras del Clínico. La información que recibimos, su ayuda en momentos difíciles, nos facilitaron y abrieron muchos caminos.


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miércoles, 11 de noviembre de 2009

EL ESPAÑOLITO MEDIO

El humano tiende a gastar más de lo que produce, a vivir del producto ajeno y del ahorrado durante millones de años por la naturaleza.
Hay la teoría, que las sociedades cooperativistas marxistas no funcionan o menguan con el paso del tiempo. Lo cierto es que existen sesudos estudios, entre ellos el de Elinor Ostrom, actual Nóbel de economía, que demuestran, gracias a la fotografía con satélite, que las sociedades excesivamente reguladas y asociativas tienen la tendencia de menguar.
Generalizar o utilizar la experiencia es un buen procedimiento para diagnosticar, pero no sirve de nada sin un exhaustivo análisis. Los médicos descubren más enfermedades y su procedencia por la estadística, que por su ciencia; ahora bien, sin el posterior estudio científico nunca darían con sus remedios.
La misma Nóbel demuestra, gracias al mismo sistema, que otra sociedad cooperativista prospera sin cesar. La diferencia con las anteriores reside en que aquellas son reguladas por el Estado y ésta por los mismos cooperantes. El marxismo, como sistema económico, nada tiene que ver con el fracaso o el éxito de ambas.
La política de contención al bloque del Este y que aceleró su caída, consistió en el pacto social. Lo contrario hubiese sido la ruina, que no el éxito del contrario, que ya estaba tocado de muerte por sí mismo, por su corrupción y su dogmatismo.
Los ciudadanos del Este de Europa no podían concebir, que sus teóricamente oponentes capitalistas prosperaran y los superaran con creces en derechos sociales y libertades. El sistema social fallaba en sus mismas bases: la económica y la del reparto del trabajo.
Si por fuerza vas a ganar lo mismo que el vecino, te esfuerces o no, seas más profesional o no, terminarás trabajando el mínimo imprescindible, lo que consideras justo para no sentirte ladrón; algo que termina siendo menos de lo necesario.



El humanito medio, si se siente injustamente explotado y manipulado, se convierte en vago, ladrón y cobarde.
El españolito medio, para no perder la costumbre, es, de los europeos, el más vago, ladrón y cobarde. El españolito medio solo puede compararse con el italiano, que si no fuera por su raza y geografía, se parecería más a un africano que a un europeo.
-En Nueva York se ha hecho un estudio sobre qué diplomáticos de la ONU, que pueden aparcar donde quieran, abusan de su condición. Evidentemente son los africanos junto a españoles e italianos, que les da lo mismo estar de trabajo, de fiesta o de copas por la noche. Ellos aparcan donde les place sin respetar ninguna convención-.
Somos, pues, bastante parecidos a los italianos, salvo que esos nos llevan ventaja temporal y experimental. Vamos... que cuando nosotros vamos, ellos suelen estar de vuelta.
El problema es más estructural que temperamental, porque el españolito medio, en contra del italianito, en cuanto emigra pierde, con asombrosa facilidad, sus vicios, por lo que esos parecen más superficiales que innatos, adquiridos a fuerza de circunstancias externas o demasiado recientes para haberse enquistado. El españolito medio, por tanto, es trabajador, honesto y valiente en su interior; pero la inercia lo reconvierte. Sólo cuando se encuentra lejos y se siente independiente y liberado, cuando el entorno es distinto, sobresale su temperamento primigenio.


Los gobernantes que ha tenido España han salido de lo más pícaro del españolito medio, no de lo más inteligente, capaz o trabajador. Si alguno de ellos ha intentado redirigir o doblegar el sentido de la marcha, ha sido prontamente relegado o la misma inercia del sistema lo ha reconducido.
Los gobiernos deberían premiar el esfuerzo, el trabajo y la industria, y penalizar la especulación y el pelotazo; deberían legislar adecuadamente para dejar claro lo que es robar, delinquir, apropiarse del producto del trabajo ajeno.
Nos debemos preguntar qué es delinquir.
¿Lo es escuchar la radio mientras se trabaja en una peluquería, como mi buen amigo y vecino de Hospitalet de Llobregat; o lo es pretender cobrar por ello?
¿Lo es dejar de pagar una vivienda por quedarse parado, previamente tasada por el banco; o que éste la embargue por una cantidad inferior a su tasación?
¿Lo es fumar marihuana en una fiesta; o que el banco blanquee el dinero producido por su comercio, a través de una multinacional de la moda?
¿Lo es talar un árbol muerto en un bosque; o que una conocida multinacional del mueble venda barato y se enriquezca, a costa de haber despoblado media Rusia?
Es evidente que la legislación y, por tanto, el poder que la emana, defiende al delincuente, siempre y cuando este tenga cara de banquero o sea amigo del poder; y perjudica al ciudadano corriente, el que trabaja a cambio de poco. Y mientras eso siga así, el españolito medio, el humanito corriente y moliente, tenderá a producir menos de lo que gasta, regocijándose con una cerveza en la mano; a buscar la baja laboral y, de conseguirla, chulear de ello con los amigotes del bar. Tenderá a no arriesgar nada suyo por la defensa de su identidad, por el sistema que la rige.



Hoy vemos lloriquear a los convergentes. Sus exconsellers han sido expuestos esposados y con sus pertenencias en una bolsa de plástico. Insinúan que creen en su inocencia, que tan solo eran comisionistas legales entre un alcalde corrupto y un constructor sinvergüenza.
Los convergentes consideran legal ganarse la vida así: traficando con relaciones y mercadeando terrenos, concesiones y recalificaciones a cambio de sustanciosas comisiones. Es parte de su idiosincrasia, de su manera de ser y pensar; lo encuentran natural, lógico y no sienten vergüenza en confesarlo.
Es legal, dicen. La ley los ampara.
A ti, colgado de mierda, propietario del bareto de la esquina; a ti, machaca plebeyo, peluquero de señoras... no te toca. Tú no tienes derecho a ser como los nuestros.
Los convergentes lloriquean. No lo hicieron cuando Mario Conde pasó por lo mismo, se saltó las normas del buen estafador y osó competir con los grandes del sector. Se lo merecía igual que el terrorista, el violador, la presunta asesina de la chavala sevillana que luego resultó inocente... Esos son puro plebeyos, la ley debe ser distinta con ellos.



Montilla pide perdón y el PSC se pone las pilas. No le queda más remedio. Sabe que la corrupción afecta directamente al electorado de su partido, no al de la derecha, que vive tranquilo en ella por ser parte de su sistema; tampoco al del nacionalismo, que se mueve como pez en el agua -Durán dice que la corrupción no es tanto problema, que siempre ha existido y no es necesario cambiar la legislación-
La desfachatez de los convergentes llega al extremo de proclamar que no es lo mismo un alcalde y un concejal que dos exconsellers. Lo que no dicen es que ellos apenas disponen de grandes alcaldías y ninguna consellería. Lo que da a entender hasta dónde llagaría la suya cuando las tenían. Pero esa no es la cuestión. Toda Catalunya sabe de sus meteduras de mano en la caja pública, tanto sus votantes como el resto.
El votante de izquierdas, por su idiosincrasia, pretende una sociedad más justa e igualitaria, donde la riqueza sea distribuida más equitativamente; por lo que su desafección en casos de corrupción es muy intensa. Este electorado se compone generalmente de trabajadores de base con nómina fija, que no pueden engañar, estafar o esconder al erario sus ganancias. El votante de la derecha se compone, en su mayoría, de empresarios pequeños o grandes, cuadros altos o intermedios, beneficiarios de comisiones y sobres bajo mano por resultados, negocios paralelos cuyos beneficios subrepticiamente se añaden a su bolsillo. Gente que, al contrario de los anteriores, pagan un seguro médico y escogen escuelas concertadas para sus hijos. En este grupo entra, en mayor o menor medida, el nacionalismo de derechas; y a éste su electorado le perdona los pecados, porque no lo elige por su buena administración o la honradez, sino para conseguir metas más elevadas.
Aun así la desafección en el electorado catalán es muy grande y llega a todos los ámbitos excepto, mal que le pese a CIU, al del nacionalismo españolista.



Tres meses para instalar un nuevo sistema de diseño y patronaje. Trescientos kilos de maquinaria y cuatro libros de texto. Y a mis cincuenta y ocho...
Si trabajara en un banco ya estaría prejubilado. Los jerifaltes de más de sesenta dirían que estoy pasado de rosca e impido la entrada de nuevas estrellas, sin experiencia, pero con agilidad y ambición; que ya no soy productivo. Lo cierto es que en plena crisis hemos vendido más que el pasado año, incluso que el anterior.
Ahora podré diseñar y crear patrones telemáticamente desde mi casa, sin moverme del sillón de mi pequeño despacho.
A mi edad, mira por dónde, estoy a punto de conseguir mi sueño: la quimera de trabajar desde un velero.


Amara acaba de salir del hospital. Es posible que los médicos se arriesguen o, mejor, arriesguen la poca salud que le queda y su cerebro, con una intervención de locura. Entienden, por fin, que en el estado que se encuentra no puede seguir viviendo; que es mejor arriesgar que permanecer, porque, paradójicamente, eso último es morir.
Ella está de acuerdo. Es lo que tanto ansiaba y que sus amigos se negaban a poner en práctica.
Si sale mal lo abandonaré todo y me disiparé. Nada me ata a esta ciudad y a este sistema. Si sale bien montaré una fiesta, la más grande que jamás se haya visto.


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