Mostrando entradas con la etiqueta Mila. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mila. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de agosto de 2023

Una vida tranquila

 _____________________________________________

 

 

No hay día que no piense en mis amigos fallecidos, en nuestras conversaciones, en las soluciones que me propondrían en los muchos problemas que me van surgiendo. Quien me conoce (incluso en este sitio) sabe que suelo consultar sobre los temas más diversos a mis amigos de confianza, y más rápido que lento, me estoy quedando sin consejeros. A veces sueño con ellos, aunque en nada olvide todo lo “vivido” lo cual me causa bastante pena. No obstante, estoy seguro que de algo me sirve, instintivamente o porque mi subconsciente algo recuerda, sé que recibo consejos que luego me sirven para seguir mi vida, lo que hago, pienso y, sobre todo, siento.


En dos semanas Mila y yo partiremos de viaje en lo que había de ser nuestra última aventura. Había de ser porque anteayer me confesó que había pensado en otra para dentro de un año, más salvaje, brutal, auténtica. Yo, por supuesto, no quiero vivir situaciones traumáticas, aunque no lo fueran tanto para mi y mucho menos para ella. Con Mila he vivido mucho, muy intensamente, incluso al filo, pero ni mucho menos lo mismo que con Anna, Alvar o Lourdes. Aunque ahora, visto con la templanza que me da la edad, las vivencias con Mila hayan sido las más intensas y desafiantes, porque no eran de riesgo salvaje de solo unos instantes, días o semanas, sino del transcurso de toda una vida. Quizá Mila quiera saborear una aventura de mucho riesgo, ese que a los seres humanos normales les hace subir la adrenalina. El mes que viene lo sabré.


Ahora mi vida se limita a escribir sobre economía y medio ambiente, asesorar a empresas y a otras instituciones que prefiero no explicar; a cuidar a mis nietos e ir a la playa en bici, nudista por supuesto, y bañarme y conversar con una joven y ya vieja amiga a la que quiero como a una hija.
Como mis lectores pueden apreciar, mi vida se ha vuelto muy tranquila.

 

.

miércoles, 7 de junio de 2023

MI ÚLTIMA AVENTURA

______________________________________


El pasado 8 de enero escribí sobre la que sería mi última aventura, la de Mila seguramente no, ella es más joven y espero que tenga muchas más por delante. Por desgracia no ha sido posible, mis compañeros me pidieron crear una candidatura para la alcaldía de mi ciudad y presentarme como cabeza de lista, y no pude negarme. No explicaré aquí las vicisitudes que nos llevaron a decidir algo así. Debo confesar que no me hacía ninguna ilusión y que también, por desgracia, no conseguimos los votos suficientes. -Si alguien quiere que le explique el porqué y el cómo, no lo defraudaré, pero será por privado-

¿Por desgracia?
Si, por supuesto. Por poca ilusión que me hiciera, ha sido la gran oportunidad para impulsar la democracia directa desde un grupo municipal. Ahora solo podrá hacerse desde la calle y con recursos muy limitados.

¿Y la última aventura? ¿Qué queda de ella?
Pues la hemos pospuesto para septiembre. Ya tenemos los vuelos pagados.
Y es que lo primero que hice la noche del veintiocho de mayo, fue llamar a Mila para darle la buena nueva, y luego a mi hijo Al para que supiera lo que le venía encima.


.

domingo, 8 de enero de 2023

LA ÚLTIMA AVENTURA

 __________________________________

 

Si nada cambia este junio me lanzaré a mi última aventura, la primera decidida con tiempo y con Mila. Sin guerras por medio o, al menos, ninguna en ciernes por la zona, dado que es pacífica y altamente civilizada, aunque eso último y según mi experiencia nada tenga que ver.

A mediados de junio, con un poco de suerte Mila y yo saldremos en barco desde Gran Canaria rumbo a Cabo Verde, eso sí, en plena época de huracanes, en un viaje de aventura tranquila con mi amiga hermana. Y sí, ya sé, en velero y con riesgo de huracán. Pero ustedes ya nos conocen, algo picante había que darle al viaje, de lo contrario se nos presentaba excesivamente tranquilo.
De todos modos, ¿qué es un huracán para nosotros?
Les puedo asegurar que solo un contratiempo, que si me han seguido sabrán que no sería el primero, con el único riesgo de perder la vida, algo que a nuestra edad, al menos la mía, se huele próximo.

Si no hay suerte llegaremos en avión, mochila en la espalda, primero para ayudar a conservar la naturaleza en la isla de Sal. Cuando nos aburramos o mi hijo se canse de nosotros, pillaremos una avioneta para visitar, siempre en plan aventura, otras islas del archipiélago eso si no conseguimos que nos lleve un velero o un barco de pesca. Nunca se sabe.

En fin, que como pueden imaginar de aventura mucha, la auténtica, la que llena y satisface; porque hasta ahora solo puedo dar fe de otro viaje de similar carácter, el de Cuba hará veinte años, con Amara, Joan y Vicki, también con mochila, sin guía ni alojamiento contratado, bastante tranquilo y lleno de divinas experiencias. El resto de mis viajes que muchos de ustedes podrían considerar aventura, vi y viví el HORROR, a veces tierno y otras descarnado. Y es que aunque no lo crean, el HORROR, aun siéndolo, muchas veces va acompañado de historias bellas y en muchos casos tiernas. Ya sé que es difícil de imaginar y aún más de creer, pero créanme si les digo que por mucho HORROR que sientan, vean o padezcan, la vida que hay en él está llena de belleza y de ternura.

 

A todo esto, como pueden observar no hay fecha de vuelta 😉

 

.

lunes, 28 de noviembre de 2011

LÁGRIMAS

________________








Ayer cenamos con Mila, recién llegada de Cuba después de su última travesía atlántica con Richard.
-No creo que aguante más de este invierno. Intentaré pasar las navidades lo mejor posible, pero no creo que podamos salvarlo.
Me lo dice con los ojos húmedos. Sinceramente, nunca he visto llorar a Mila, solo una vez a Anna al recordar su impotencia con la niña muerta en Cachemira, y la humedad en los ojos de Mónica, cuando equivocadamente pensó que debía escoger entre Jep y yo. En realidad es como si nunca hubieran llorado. Amara es distinta, sus emociones afloran con más facilidad y, aunque pocas veces, suele hacerlo con lágrimas, aunque nunca la he visto hacerlo ante la muerte.
Amara siempre dice que yo no sé llorar. Como algunas veces he explicado, parece como si mis ojos se hubieran secado hace mucho, tanto que hoy no recuerdo; sin embargo, lloro más que Mila, Mónica y Anna, y más ahora, que mis ojos parecen haber recuperado las lágrimas.
A veces pienso en lo extrañas que son mis amigas, las que fueron y aún considero como compañeras.
Después de cenar llevamos a Amara a casa y nos fuimos a tomar unas copas. He vuelto esta mañana, roto y sin resuello. Amara no ha preguntado qué habíamos hecho, nunca lo hace, pero sí cómo la he dejado.
-Aún no sé cómo, he despertado en su cama y a su lado. Solo recuerdo que nos reíamos de todo y ella terminó borracha como una cuba.
La primera vez que veo humedad en sus ojos y también que se emborracha. Ella jura que ha sido su primera vez y no tengo por qué desconfiar de su palabra.
Al mediodía la he llamado.
-Eres un cabrón. Estoy en la UCI y aún no sé qué me ha pasado.
La conozco, sé que ha tomado una determinación y que eso de las navidades solo es para convencerse. Su matrimonio o como quiera que se llame no pasará de Febrero.
-Este verano podrías pasar un tiempo conmigo –me dijo antes de caer embriagada.
-Más de quince días no podré, no quiero dejar a Amara mucho tiempo sola –respondí.
-Que venga también.
Pero sabe que más de un mes es imposible, su enfermedad y los aparatos que lleva no lo permiten. Mila, tan independiente y autónoma como Anna, me pide que no la abandone, igual cómo hace tantos años, casi cuarenta, cuando vivíamos juntos en la comuna.
¿Qué me dijo entonces, circulando al alba por la collada de Toses? Exactamente no lo recuerdo. Creo que algo parecido a: no sé que haría sin ti, algo sorprendente viniendo de una mujer como ella.
Nunca he hecho el sexo con mi amiga hermana, y ayer, que pasó por mi cabeza hacerlo, habría terminado en desastre por lo muy borrachos que estábamos. Hacer el amor es otra cosa, eso lo hacemos constantemente y con solo mirarnos.
 

.

martes, 16 de agosto de 2011

CERCA DE GRAUS

______________________

Este dibujo fue publicado el 13 de Enero de 1909 en la revista satírica Papitu, y se titula "El bloque de las grietas".
Como puede observarse, nada ha cambiado.
Clicar sobre el dibujo para verlo en su tamaño.

En Huesca, una vez más con el Turbón al fondo y el precioso pantano del Grado a mis pies, después de haberme bañado en sus limpias y frescas aguas…
Amara, sentada sobre una gran piedra, lápiz en mano corrige “Piel de salamandra”

Y como quien no quiere la cosa, me llama la atención sobre la cantidad de sexo existente al comienzo de mi primera novela. En principio no debería opinar sobre eso, lo sabe y si lo hace es por algo.
La repaso… no hay más del que debiera, tampoco se trasluce obsesión.
Un chaval de diecisiete, dieciocho… buena parte de su pensamiento lo dedica al sexo. Es natural y sano, sin embargo, ese no es el caso; el protagonista no padeció ninguna obsesión por el sexo, más bien pecaba de ser templado y muy reticente a él.
Amara dice que al tratarlo soy demasiado explícito. Y le pregunto si encuentra algún fallo en la descripción que hago de las personas, de los edificios, de los paisajes…
-No, al contrario, los expones y los detallas muy bien –me dice.
Y me alegro. Eso significa que algo bueno he extraído de las enseñanzas de mi maestro.
-Pues tal como detallo las personas, las casas, los paisajes… así hago con el sexo; el poco que pudo disfrutar un chaval, de los diecisiete hasta los veinte.

Y me pregunto qué dirá cuando lea mi segundo libro, en el que el recuerdo es más vivo y fresco, por ser más próximo; cuando el protagonista entró en una cierta madurez y conoció a Mónica, a Carlota… cuando realmente empezó a disfrutar del sexo por lo que es.
Es evidente que el tercer libro, del que es protagonista, no podrá corregirlo, ya que si en los dos primeros, el sexo es anecdótico y solo aparece en parte de unos pocos capítulos, éste podría muy bien ser un libro de relatos eróticos, que dejaría en mantillas a cualquiera de ellos en todos los aspectos; desde el más explícito de entre los escritos al efecto, hasta la famosa trilogía de Henry Miller.

Estamos en casa de Pili, la Mila de mi novela, disfrutando unas cortas vacaciones, las que mi nueva empresa puede permitirme y la salud de mi compañera puede resistir. Ella, mientras tanto, navega en su velero por el Mediterráneo. Mal mar para hacerlo en Agosto, pero de algo hay que vivir, me dice por teléfono desde vete a saber qué puerto.
Excursiones, pantanos, piraguas, buena comida y gente sencilla y noble, la que más me gusta… ¿Qué más quiero?

.