viernes, 27 de mayo de 2011

LA REVUELTA

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En España nunca se ha conseguido un cambio para mejorar sin violencia.


Leo un cartel que anuncia el desalojo de la plaza Catalunya, junto un número de teléfono de contacto. Nunca había visto algo así, un cartel y un número de contacto. Lo medito… En caso de organizar una revuelta sé cómo debería hacerse, cómo poner al régimen contra las cuerdas, no obstante hay detalles que me hacen pensar.
El asunto de la plaza ya olía a podrido. La gente exige inmediatez y acción constante para ser movilizada; de no ser así, la telebasura reconquista su ánimo y la adormece. El régimen lo sabe y dejaba pasar el tiempo; sin embargo, la revuelta -porque no nos confundamos, es eso- seguía creciendo y el régimen ya no podía esperar más tiempo. Está en juego el pan de su parentela, de sus chupópteros (El gobierno de la Generalitat ya está subiendo el sueldo a algunos cargos políticos, para que la plebe sepa bien para quien es el recorte). Mejor hacerlo ahora que después, cuando sea demasiado tarde; porque el desalojo estaba anunciado y la represión es algo que lo llevan muy dentro.

Los tertulianos intentan hablar del 15M, que es una manera de temporalizar y dar caducidad al asunto; sin embargo, la gente habla de los Indignados, que, sin duda alguna, es lo que son.
Indignados es la palabra adecuada, ya que por vez primera divide la sociedad con precisión: Existen los dignos, los indignos y la telebasura. Y todos sabemos quién es quién.
Por lo pronto los jerifaltes del PSOE ya han aclarado sus intenciones. No quieren primarias, que eso pone en peligro sus puestos, aunque ya nunca más puedan gobernar. Se aferran a sus cargos de partido con la creencia que allí seguirán cobrando. Eso es el PSOE, que no deja de ser el ejemplo de su hermano. Para el PP, eso de democracia en el partido suena a diablura plebeya, algo que escapa a su ideología cavernícola heredada de la dictadura.

El régimen ha hecho números y se ha decidido. Solo mira para sí mismo, no para su ciudadanía, y se escuda en los votos recibidos. Para el gobierno de la Generalitat, el resultado electoral aprueba los recortes en sanidad y educación. Por lo visto la gente no elegía alcaldes sino que aprobaba los recortes. Hoy leo que aún pretende más y vincula su éxito con el caso Palau, como si la ciudadanía también aprobara su estafa.
El régimen ha hecho sus números, supongo que contando que, en Europa, eso de la represión sentaría fatal y a las pocas horas ya corría la voz mediante correos y mensajes llamando al boicot turístico. Ahora solo falta que se abran páginas en Twiter y en Facebook para rematar el asunto, que, todo sea dicho, no estaría mal pensado. Lo que probablemente no había calculado, es el efecto llamada y el previsible encono de la revuelta. A mí me satisface, porque si el régimen sigue poniéndose nervioso y utilizando la represión, la revuelta hasta podría tener éxito. Así que el truco es provocarlo.

Dignos, indignos y telebasura. Lo último es para definir el tipo de gente que comporta la mayoría, a la que todo le está bien, siempre y cuando tenga el suficiente pan para llevarse a la boca. Le da lo mismo cómo venga, si a través de guerras lejanas o injusticias, si está gobernado por una dictadura o por una democracia.
Eso lo aprendimos durante la revuelta. Entonces se le llamaba mayoría silenciosa, que quedaba mejor, y solo se movilizaba en caso de ver peligrar su bienestar. Y se arrimaba al más fuerte, y el truco estaba en convencerle que ese eras tú, que el otro no tenía futuro.
El españolito es cobarde y vago por naturaleza. Apoya, aunque en silencio o delatando, al que cree más fuerte, siempre y cuando no le pida demasiado; por eso hay que ofrecerle una alternativa. Y entonces existía, se podía ver al otro lado de la frontera. No obstante, costó. El españolito es reacio a los cambios bruscos y, hasta el momento, la dictadura le había dado pan y trabajo.
¿Quién era aquella gente, que revolucionaba, que alteraba el orden y estorbaba el comercio? ¿Cómo se atrevía a pedir democracia en un país de paletos, de gente que se mata por un voto; un país de cabras que no sabe gobernarse?

Eso decían entonces. Pero, claro… como la policía no pudo con ellos, como el régimen se sentía débil y no podía ofrecer una respuesta ni tenía alternativa; la telebasura optó por el que creyó más fuerte.


Apoyémosles, dijo, porque así volverá el orden, aunque sea de otros.

Y en eso debe basarse el mensaje.


Olvidaba lo más importante, por lo menos para mí.

En cuanto a Anna, que es la que más ha llenado mi tiempo estos días, está bien y pronto volverá a luchar por la libertad, en la selva de uno de los países mas desconocidos, bellos y sorprendentes del planeta; pero también, que se ha convertido en la cárcel más grande y horrenda.


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miércoles, 11 de mayo de 2011

POR SIEMPRE ANNA

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De doscientas una, tengo ciento sesenta y seis repasadas. Así va mi segundo libro de ciento veintiocho mil palabras. Y, sin embargo, sé que no está bien.
Una hora, a veces dos. Eso es lo que tardo en repasar una página, que tal como va significa un día. De vez en cuando estoy todo un día repasando, entonces caen tres o cuatro de ellas. Pero eso es difícil, y más ahora que Amara pasa por un buen momento y aprovecho para salir a cenar, a pasear o visitar a los amigos, a asistir a un concierto o tan solo ir a comprar algo.

El sábado me operan la nariz, pensaba que de una cosa y resulta que de otra; eso dice Amara después de hablar con el cirujano.
Y me cuenta no sé qué, con unas palabras compuestas y muy largas. Y prefiero no saber, porque no me hace falta.

Hablo con Jasmín, le cuento lo de la empresa, lo de la operación y lo del Camino con el holandés errante. Y lo celebra todo con su especial castellano. Jasmín domina el idioma y seis más; pero cuando está en su país pierde parte de su sintaxis, mezcla palabras e introduce alguna francesa. Y es que el chat hace eso. Seguramente hablaba con dos o tres a la vez, un francés, un magrebí… vete a saber
Lo celebra por mí: respirarás mejor, me dice; serás más feliz, intenta convencerme; te sentirás bien, asegura cuando le confieso que seguramente lo haré en bici. Pero siento un tenue resquemor, tan suave como ella, cuando emocionado le hablo del Camino. Y es que también querría andarlo, y si no es conmigo, será con nadie.
Estoy leyendo un libro de Paulo Cohelo que habla del Camino, me dice emocionada.

Y Amara entra en el pequeño despacho que he montado en mi casa.
¿Con quién hablas?
Con Jasmín.
Y se va con risas, después de asegurarse que le doy un abrazo de su parte. Sabe que esta chica me ha enamorado, que ha llegado hasta lo más hondo que se puede con un tipo como yo.
Tengo suerte, soy un hombre afortunado. Mis mujeres, las que amo aunque sea así, sin rozar el sexo, son especiales, han sido especiales.

El domingo por la mañana Mónica me llamó…
Creo que a Anna le ha pasado algo, temo que lo peor. Biel se ha puesto en contacto conmigo y me ha dicho que había estado muy enferma, una infección en la selva birmana, incurable según los médicos; y que no sabía nada de ella, que nadie ha podido o querido darle noticia.
Es posible que no sea nada, que…

Ayer martes supe algo más. Anna vive y está localizada.



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martes, 26 de abril de 2011

UN BUEN LIBRO

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Filmado por el editor del blog, este sábado, 23 de Abril, en Pedralbes Center de Barcelona.
Canta María Rodés.




Salgo del Hospital, cruzo la Diagonal, quiero saber a qué hora empieza el microconcierto de Pedralbes Center. Actúa María Rodés y tengo interés en verla en directo, ya que solo la conozco por el You Tube.
Amara se encuentra fatal, incluso estando atiborrada de calmantes, y no puede salir ni apenas andar por la planta. Deberé comprar el libro yo mismo. Miro por encima los expuestos en las paradas que hay frente a la galería comercial. Al otro lado de la calle Joan Güell, el Corte Inglés ha instalado una gran exposición, en otro momento hubiese entrado en la tienda o visitado a mi librero habitual, pero no hay tiempo. Frente a ella, y como suele en un día como este, un grupo de escritores firma los libros que la gente ha comprado. Ni los miro, no me interesa, solo uno podría despertar mi curiosidad por su fuerte personalidad y lo cercano que lo siento.
Reviso los libros, este año pocos pueden gustarme, quizá el último de Philip Roth, tal vez Sunset Park, de Paul Auster, pero este último me lo acaba de regalar mi hijo Al. En un apartado encuentro el último de Carmen Posadas, “Invitación a un asesinato”. Había leído “Juego de niños”, creo recordar que ese era su título, y me encantó. Fresco, dulce, limpio y, sobre todo, muy bien escrito. Aún lo recuerdo. Doy otra vuelta, aunque creo que ya me he decidido. Al fin lo compro y mientras pago en la caja, por el altavoz escucho que está firmando. Una casualidad, precisamente es ella la única que… Me acerco…
-La sigo en su blog- le digo para demostrarle mi interés, lo cual es cierto, aparte que a menudo comento sobre los temas que abre. No todo el mundo lo hace. Habla en voz baja, un punto inaudible para mí, que arrastro una otitis recién curada y me cuesta entender sus palabras. Tras mío, dos personas hacen cola y no tengo derecho a hacerlos esperar más de la cuenta; además, recuerdo uno de sus temas sobre hablar con extraños y también mi comentario al respecto, en el que le aseguro que tendré buen cuidado en caso de encontrarla, aunque el lugar al que se refiere es lo menos parecido a un estand de libros.
Es curiosa y chocante esa coincidencia. Me hubiese gustado decirle que, quizá con un poco de suerte, algún día podemos coincidir firmando libros. Pero no, probablemente no será así. Primero, porque no creo conseguir publicar mi extraña trilogía, atractiva desde mi punto de vista, pero ya no puedo echar mano de mis viejos contactos. Y segundo, porque nunca podría darme a conocer en público. Mi segundo libro descubre una historia que pocos son capaces de admitir.

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lunes, 28 de marzo de 2011

...JASMÍN, LA MUJER FLOR...

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Sin casi darme cuenta he empezado a escribir el tercer libro de esta historia. Se supone que por ser eso: una historia, ha sido más sencillo de lo esperado. Lo único que necesitaba es continuarla como si no se tratara de otro libro o capítulo.
Ahora ya no temo a nada ni a nadie, tanto es así que estoy revisando el segundo libro, por si inconscientemente o por temor a que un día se publicara, hubiera censurado u olvidado algo.
El último ataque a mi amiga hermana amante me ha decidido, aparte de haberme visto obligado a tomar unas represalias, que nunca hubiese creído que serían necesarias. Pero, en fin, las cosas no han podido ir peor y la estupidez de algunos ha hecho el resto.
Si el odio es el último recurso del estúpido, la indiferencia lo es del impotente. Y el que me conozca sabe o debería saber que de eso no dispongo, que mi rabia la descargo de otras maneras y que a partir de ahora, nadie que haya intentado lacerar a Mónica podrá vivir tranquilo.

Hoy ya no siento ningún reparo y las pocas ataduras que quedaban han sido rotas.
He soltado las amarras que me mantenían a recaudo y he izado las velas de mi barco. Y por si me quedara algún resquemor o miedo, he lanzado por la borda las anclas y todo lo que podría haber utilizado para hacer una de fortuna.
Ya no hay remedio, ahora ya solo queda navegar hasta el final.

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El Metro sigue siendo mi principal lugar de recogimiento, pero donde más seguido escribo es en el hospital, cuando Amara está ingresada. Este año han sido dos veces, la última hace un par de semanas y estuvo quince días, y la primera durante un mes entero. Pronto, a no ser que encuentren remedio a su dolor –el mal no lo tiene- pasará más tiempo ingresada que en casa.
Lo que más me sorprende de ella es que todavía sueña con difíciles viajes de aventura, y hasta en comprar un nuevo barco para vivir y viajar en él. No sé en qué debe pensar.

El pasado martes conoció a Jasmín, la mujer flor, en este momento la única por la que yo perdería el sentido. Fuimos a JazzSí y a cenar a un precioso restaurante de unos amigos franceses, después tuvimos que llevarla a casa, sus huesos ya no podían resistir más; y seguí la fiesta con mi amiga hasta altas horas de la madrugada. El jueves, a primera hora de la mañana, volvía a su país.
Amara es magnífica, me dijo. Todo una mujer. No me extraña que perdieses la cabeza por ella.
Cuando llegué a casa mi compañera esperaba despierta, ya que el dolor le impedía conciliar el sueño.
JasmÍn es preciosa, me dijo. El tipo de mujer que tanto te gusta. No me extrañaría que perdieras la cabeza por ella.
No, no lo dijo con reparo o resquemor. Amara desea que lo pase bien, que me divierta y disfrute de la vida.
A Jasmin le llevo treinta años. Según Amara son pocos para mí. Según Jasmin soy el más joven de sus amigos. Según yo, más que suficientes.
Un hombre nunca debe perder el equilibrio y yo me precio de serlo.

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martes, 8 de marzo de 2011

AMANDO

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Eso escribí hace infinidad de años, lo he recuperado de una de mis viejas libretas, esas que estoy repasando, ahora que el pintor ha marchado y he podido cambiar algunos muebles de casa.



Escuchando el concierto de Woostok...
Joan termina de levantarse, aparece enrollado en una toalla y se dirige al baño para ducharse. Joan siempre ha tenido un curioso sentido del pudor: duerme desnudo con quien sea, pero no soporta pasear así por su casa.
El sol entra en la gran sala, fuera oímos el graznido de las gaviotas molestadas por los primeros bañistas. Imagino el paisaje, el mismo de ayer... El Es curucú frente al balcón, magnífico, y el mar lamiendo la pequeña playa de es Poal.
¿Cuántas veces hemos pasado navegando entre el Estartit y las Medas camino de Cadaqués, de Colliure, de la Camargue?
Es más fácil pasar por el exterior, entre las islas y el mar abierto, pero la belleza del lugar nunca cansa.
Joan, algo molesto por nuestro poco interés en levantarnos, nos ha contentado con esta música.
Me desperezo, miro a mis dos amigas-hermanas, que simulan dormir plácidamente; Vicki con su pierna sobre mi vientre, cubierta por una sábana; Anna, más calurosa, está de espaldas y abrazada a Amara.

Llegamos el viernes por la tarde. Joan y Vicki han alquilado un apartamento en el pueblo, frente la misma playa; desde él se ve a los bañistas, a turistas paseando por el camino que lo bordea, en bicicleta, a pie... El apartamento es pequeño, dispone de un dormitorio de matrimonio con dos camas y uno pequeño con literas. Somos seis y para pasar la noche dispusimos los colchones en el suelo.
Es domingo y Biel ha salido a comprar algo para del desayuno, el barco se mece anclado con el cap de Sant Sebastiá de fondo y la mar está absolutamente llana.
Llaman a la puerta. Joan sale del cuarto de baño, aún sin ducharse, quejándose de nuestra falta de solidaridad.
-Por lo menos cubriros con la sábana-
Y más tranquilo ve a través de la mirilla, que es nuestro amigo con las vituallas.

Me levanto y me estiro... salgo al balcón con la impresión que nadie mirará o que la baranda cubrirá mi pubis. Unos brazos rodean mi enrojecido cuerpo por el sol de los primeros días de verano; una boca, dulce y tierna como siempre, besa mi nuca y hace que todo mi cuerpo se estremezca. Es Vicki... Fuera, en la ronda, una mujer joven levanta la vista y saluda con una sonrisa.
-¿La conoces?- pregunto a mi amiga.
-Es la vecina-
-¿Qué pensará?-
-Vete a saber... A Joan solo le faltaba eso- responde riéndose.
-¿Vas a ducharte?-
-No tengo ganas, dentro de un rato estaremos bañándonos enfrente-
Y más risas, porque se oye una voz despierta y cercana que nos invita a hacerlo en buena compañía. Es Amara, que se ha levantado y patea entre quejas y risas a su desnuda amiga, y se acerca para besar con ternura a Vicki.
Y oímos a Biel, con la sorna que suele gastar, simpático y atractivo como siempre, hablando con Joan al ver el panorama...
-¿Os dais cuenta que no somos normales?-
Y nos reímos de su ocurrencia.
-Reíros lo que queráis, pero eso pronto empezará a ser un problema-

Y recuerdo a los vecinos y conocidos, y las vacaciones en el barco o en nuestra casa del Pirineo; y a nuestros padres, a mi hermana... lo que de nosotros se decía en el pueblo, en el mercado, en los bares... y a nuestros hijos, su comprensión y aceptación de la gran familia, lo terriblemente unidos que los sentimos, aunque no compartan nuestra manera de vivir y ser.
Y él mismo se da cuenta de su error y se ríe, porque ya nada de eso puede ser un problema. La gente ha dejado de hablar; nuestros padres ya no pueden quejarse ni opinar; mi hermana ha aprendido a diferenciar la naturalidad de la normalidad; y nuestras familias...
¿Nuestras familias?
¿Qué nos importa la familia si nosotros somos mucho más?
Somos la tribu.
A la familia no la escoges, por tanto no es tuya; sin embargo, la tribu sí.

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jueves, 3 de febrero de 2011

LA REALIDAD ABSOLUTA

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Ayer, mientras escribía tranquilo la segunda parte de mi historia: “El poder de una convicción”, mi nuera se sentó a mi lado y después de leer un rato me preguntó si era una novela.
-Pues sí- respondí
-Es que lo cuentas en primera persona- me dijo extrañada.

De vez en cuando le envío un capítulo a Mónica, después de todo el libro está dedicado a ella, prácticamente es su protagonista.
Lo curioso es que al empezar a escribir, pensé que el primero me costaría bastante, cosa que así fue, pero que el segundo sería mucho peor. Y no, ni de lejos.
Escribo tan rápido que los capítulos avanzan sin darme cuenta y lo peor es que, por olvido, dejo muchas cosas atrás, que luego, al recordarlas, las escribo pensando que en algún momento deberé engarzarlas.
Mónica no se inmiscuye, prefiere que la historia salga tal como la viví, que siempre es distinta a la realidad absoluta. Dicen que cada uno tiene la suya, que la realidad es relativa. Y no es cierto, la realidad existe en estado puro y es precisa. Nosotros la tergiversamos, casi siempre sin intención. La veíamos de manera distinta porque nos dejamos llevar por los sentimientos.
El primer libro: Piel de salamandra, aunque de historia más lejana, es más preciso por no tener tanto sentimiento. Sin embargo, las palabras fluyen a una velocidad y con una facilidad asombrosas, como si las tuviera incrustadas en la memoria.
El tercer libro, cómo no, se titulará el Blues de Amara, y probablemente será el más difícil de todos, en el que deberé romper los pocos tabúes que me quedan y hacer caso omiso a la mucha moralina que nos acompaña. Ahora bien, en el momento que salte la barrera, las palabras se agolparán en mis dedos sin darles tiempo a escribir. Pero, me pregunto si lo conseguiré.

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viernes, 14 de enero de 2011

EL 31 DE DICIEMBRE

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Este treinta y uno de diciembre sufrí un accidente, un punto negro dijeron los mossos, el piso estaba resbaladizo. Cuatro coches en hora y media, bastantes más durante el resto del día y muchos menos de los que cabía esperar, porque con tanto percance se produjeron muchos atascos. La compañía me convenció que demandara a la Generalitat, el problema es que si la cosa va bien, cobraré dentro de veinte años, cuando tenga ochenta, y el coche está a nombre de mi empresa. Deberé mantenerla operativa si quiero cobrar.

Llevé el coche al taller con la grúa y nosotros seguimos el viaje en taxi hasta Tragurá. El taller está frente a mi casa. A mi vuelta hablé con el mecánico, somos viejos amigos...
-Si en tres meses eso no mejora, cierro el negocio- me dijo desolado.
Bueno, pensé, mi reparación, aun siendo sencilla y yo muy conservador, ya que lo tengo a terceros, subirá lo suficiente para aguantar una semana.

Amara encargó una puerta al carpintero vecino de mi casa. Hoy he pasado para ver cómo lo llevaba...
-Solo tengo trabajo para un mes, ya veremos el próximo, el siguiente lo tengo medio ocupado. Así no vale la pena continuar-
En septiembre reunió a los cuatro y pactaron una reducción de salarios. Los sindicatos, claro, a dios gracias por allí no pasan.

Mi informático lo tuvo peor, son veinte trabajando, la reunión fue tensa y los salarios debían adecuarse al beneficio obtenido. Alguien dijo que había ganado mucho cuando todo iba bien, pero el tipo estaba preparado y enseñó los balances. Solo en maquinaria había invertido más de un millón, los gastos, el alquiler y demás, otro pico. Y ya llevaba seis meses perdiendo dinero.
-O eso o cerramos- dijo

En Tragurá me encontré con viejos amigos: un mayorista de frutas del Ampurdán...
-Vendemos un 40% menos de manzana, de la pera ni te hablo, y lo peor es que el agricultor no puede cerrar los árboles, se morirían. Deberé despedir la mitad del personal del almacén-

Toda esta gente ha aguantado como ha podido, esperando que a nuestros gobernantes y banqueros se les pasara la estupidez, que despidieran a los inútiles de sus economistas, que no por haber estudiado dejan de serlo. El problema es que no hay manera, no se sabe cómo, tienen embaucado al personal, de allí no se mueven. Lo peor es que no quieren corregir el desaguisado, porque saben que, de él, ellos son la parte más importante. Y no conozco nadie que se retire reconociendo lo estúpido que es.

Cuando algo me sale mal, busco el culpable: una pieza, una herramienta, una máquina... un representante, una clientela... un mal diseño producto de un mal momento, no poder dormir, el estrés...
Para solucionar un problema hay que encontrar al que lo provoca. Y una vez localizado, a poder ser hay que corregirlo y si no, hay que eliminarlo. De no ser así, el tejido seguiría saliendo con la misma tara, las prendas igual de mal cosidas o aquel cliente que debe mucho aumentaría su deuda. Así es como nos enseñaron.

De todos es sabido cuál es el origen del actual problema, desde un presidente de la banca, hasta el Mohamed mantero que me vende DVDs piratas; desde el presidente de nuestro gobierno, hasta el librero de usado, de la plaza de las Armas de la Habana. Todos lo saben, pero nadie hace para solucionarlo; los de cintura para abajo porque no pueden y los de cintura para arriba porque no quieren. Ninguno se da cuenta que eso tiene un final, en este mundo todo lo tiene, que petará y se los llevará por delante. Pero da lo mismo, esperan un milagro de la naturaleza, de los otros no; que de eso ya nadie cree, ni el papa de Roma, ni los obispillos de la COPE.


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jueves, 30 de diciembre de 2010

LA MEDITERRÁNEA, QUERIDA AMIGA

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Y es cierto amiga mía, los vientos de Agosto azotan la Mediterránea, la revuelven, son cambiantes y la desordenan, y de noche duermen y la calman. Y si de día sopla la Tramontana, el cielo se abre con un azul de limpio zafiro y de noche la Luna se reflejará en todo su esplendor.
Y sí, es cierto, el barquero, aún agitado por el difícil navegar del día, disfruta y se regodea ante tal espectáculo.
¿Qué siente? Se pregunta entonces. Supongo que la fascinación del contraste, de una mar tan mansa como traidora.

Mis amigos dicen que tengo un acuerdo con la Mediterránea, que de noche ella me dice como será de día.
Hubo un tiempo, cuando todavía no sabía escuchar el ruido de las suaves olas al romper de noche, que me sentí engañado por las Nereidas.
Joan y yo salíamos con dos madrileñas, preciosas y extremadamente valientes. Les apetecía navegar, miré el tiempo, miré la mar y nos lanzamos a la aventura de una complicada travesía. Estuvimos a punto de naufragar, la pericia de mi amigo y la decisión de tomar una temeraria y afortunada maniobra en el momento preciso, nos salvó del desastre.
Aquel día, solo llegar a puerto, tomé la determinación de aprender el lenguaje del mar. A partir de entonces escuchaba y medía su sonido, si seco o dulce, si rápido o lento, si corto o largo; y su suspiro cuando recula con arena o sin ella, profundo o superficial, bronco o tierno...
Las olas pueden ser pequeñas, tanto que el marino las confunde con la mar llana, pero su interior esconde la esencia de lo que son.
Y sí, es cierto, la Mediterránea de noche me dice cómo será de día, pero sin haber pactado acuerdo con ella.
La gente de tierra dice que la mar es traidora, que miente tan bien, que hasta al entendido engaña. Y no es cierto, la Mediterránea no engaña sino que tiene su propio idioma.
Al viajero le gusta entenderse con la gente y si no hace un esfuerzo, solo platica con los pocos que hablan su idioma. Pregunta con el suyo y casi siempre se le responde con el de la tierra que pisa; y cree que le dicen uno, cuando son dos, pero no se siente engañado, porque sabe que no entiende. La mar es igual, y creer que miente, cuando no se tiene interés en aprender su parla, es de náufrago iluso y prepotente.



Un beso con aroma de la Mediterránea.



Solo hay dos cosas infinitas en el mundo: el universo y la estupidez humana.
(Albert Einstein)

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martes, 14 de diciembre de 2010

AL FONDO DEL RINCÓN

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Quizá sean de los pocos valientes que quedan en Israel




Mi casa es pequeña, algunos amigos del blog la conocen. Un piso situado en el extrarradio de Barcelona, que gracias a la frágil mejoría de Amara, estoy pintando y arreglando como merece.
Bajo nuestra cama hay dos cajas de plástico con ruedas, en una Amara guarda los apuntes, exámenes y libros de texto de nuestros hijos, con la esperanza que un día los reclamen; en la otra guardo una ingente cantidad de libretas, todas baratas, de espiral y de la misma medida. Hace mucho tiempo la abrí, separé algunas, las numeré, las releí y las volví a guardar, de ellas extraje una parte de las historias de mi viejo blog, no todas, puesto que en su momento autocensuré la parte más comprometida de una etapa entera. Paradójicamente esta historia la titulé como los papeles de Pombo, cuando era la única no escrita y para la que más tuve que remover mi memoria.
Ahora, al desmontar los muebles he vuelto a abrir las cajas y he repasado estas libretas, junto a otras que todavía no había ordenado, y me he sorprendido a mi mismo.
La historia de la que hablo empieza a mediados de los setenta y termina en el setenta y siete, demasiado pronto para unos entre los que me encuentro, y en su justo momento para muchos y para nuestros asociados jefes.
Jefes... una palabra malsonante dadas las circunstancias, pero, por mucho que busco, no encuentro otra mejor.
Por entonces vivía, primero en la que consideré mi primera casa, comuna o como se le quiera llamar, lo cierto es que para mí era mi familia, después con Joan y Carla.

Hace poco explicaba, que cuando mi amigo se enteró que escribía un libro, me preguntó en qué basaba la historia.
-Es una novela- le respondí para tranquilizarlo y evitar preguntas incómodas, y me miró con una sonrisa. Comíamos en un pequeño restaurante y de fondo tocaba un grupo de jazz, nada mejor para un encuentro con mi amigo-hermano. Y me confesó que por entonces y aún ahora, también escribía, que paraba el coche, la moto, se apeaba y escribía en una libreta lo primero que se le ocurría.
-Guardo unas pocas de aquel tiempo- me dijo sin ánimo de enseñármelas. Y es que Joan no es tan exhibicionista como yo.
Nunca lo hubiese imaginado, mi amigo hacía lo mismo que yo, incluso cuando Carla nos había abandonado por otro hombre y mantuvimos nuestra convivencia tres años más.
Yo también escribía en la intimidad. A menudo me desplazaba con el coche hasta un pequeño rincón de la Rabassada, desde donde se veía la parte suroeste de la ciudad y escribía mi historia y mis inquietudes. Otras veces lo hacía en la soledad del barco, cuando bajaba al puerto para limpiarlo y me encerraba en el camarote noches enteras; o en el despacho de mi taller de moda, entre trabajo y trabajo, igual que hago ahora, pasados más de treinta años.
La primera vez que las abrí, hace seis años, me avergoncé de la calidad de mi escritura; ahora ya no, he perdido mi vergüenza y vuelvo a reírme de mi mismo. Hacía mucho que no lo hacía, tanto que casi no recuerdo, pero sí que entonces, entre risa y risa, y burla y burla, casi rompí mi mundo y el de otros muchos.

De esta historia llevo escritas setenta y cinco mil palabras. Cuando la haya repasado, supongo que quedarán sesenta mil y cuando la haya terminado no debería pasar de ciento veinte mil.
Con qué facilidad hablo de números, cuando todavía no sé cuándo voy a terminarla ni lo que me va a costar.
Esta historia se titulará: el poder de una convicción o el enigma de Popol, el nombre con el que mi amigo Pierre me bautizó vocalizado en castellano, utilizado por mis camaradas y mi familia adoptiva, la auténtica.

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sábado, 11 de diciembre de 2010

DIARIO DEL AIRE: WIKILEAKS

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Publico íntegramente la última entrada de Gatopardo. Es la segunda vez que lo hago en seis años. La situación lo requería.

 

DIARIO DEL AIRE: WIKILEAKS: ENTRE EL SECRETO Y LA VERDAD, QUE VENZA LA VERDAD

20101209110825-hadi-mizban.jpgJueves 9 de diciembre de 2010
      No lo puedo expresar mejor y con más inteligencia, así es que os ruego paséis por la bitácora amiga "Diario del Aire", para leer el artículo WIKILEAKS: ENTRE EL SECRETO Y LA VERDAD, QUE VENZA LA VERDAD y secundéis la Campaña de Firmas para luchar contra el oscurantismo, el secretismo y los perversos  enjuagues de los poderosos a los que hemos entregado nuestro voto, que usan para defender sus intereses espurios, gracias a nuestra ignorancia.
      De nada, ya sabeis que me gusta ser útil.
Gatopardo
Foto de portada de Hadi Mizban: "Irak,  juegos de guerra". Baghdad.
09/12/2010 04:08. Editado por Gatopardo enlace permanente. RECOMENDAMOS
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