jueves, 11 de noviembre de 2010

EL TONTO

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Locura? Imprudencia? Osadía? Irresponsabilidad? Pericia? 
Adivinen ustedes...




 Se cuenta que en un pueblo del interior, un grupo de personas se divertían con el tonto del pueblo, un pobre infeliz de poca inteligencia, que vivía haciendo pequeños recados y recibiendo limosnas.
 Diariamente, algunos hombres llamaban al tonto al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 50 céntimos y otra de menor tamaño, pero de 1 Euro. Él siempre tomaba  la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos. Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente hombre, lo llamó aparte y le preguntó si todavía no había  percibido que la moneda de mayor tamaño valía menos, y éste le respondió:
 -Lo sé señor, no soy tan tonto..., vale la mitad, pero el día que escoja la otra, el juego se acaba y no voy a ganar más mi moneda-
 Esta historia podría concluir aquí, como un simple chiste, pero se pueden sacar varias conclusiones:
 La primera: Quien parece tonto, no siempre lo es.
 La segunda: ¿Cuáles son los verdaderos tontos de la historia?
 La tercera: Una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de ingresos.
 La cuarta y la conclusión más interesante: Podemos estar bien, aun cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros. Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan los demás de nosotros, sino lo que uno piensa de sí mismo.

 Moraleja:
 "El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser tonto delante de un tonto que aparenta ser inteligente"

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sábado, 4 de septiembre de 2010

PARA, NO CORRAS TANTO

Para, no corras tanto, es a ti mismo al que estás buscando.







Durante las vacaciones he llenado una libreta, hoy, al repasarla, descubro que quedan tres hojas en blanco.
Escribo mientras rememoro. Y cuando paso de capítulo o lo que más se parece a eso, y voy por medio del siguiente, a veces vuelvo para atrás. Y es que he recordado algo que debo añadir o que cambia por completo el redactado; y cuando es eso, hago una anotación con tinta sobre lo escrito, grande y con un círculo, y sigo con lo que estaba escribiendo. Otro se amargaría, estoy seguro, porque no paro de escribir, repasar, reescribir, borrar... y así no voy a terminar nunca.
Con Albert, José, Joan y Mónica; los tres primeros especialmente, por ser de la época, hablo a menudo del tema, disimuladamente, para evitar sospechas.
¿Te acuerdas de aquello, de lo otro...? ¡Cómo nos reíamos...! Pero algo no va bien, se ha disparado una alarma en mi cerebro. Una frase, un interrogante... No fue así, me dice uno de ellos, entonces no pudo ser, todavía no habíamos conocido a tal, aún no me había comprado el 600...
Y llego a casa y rectifico lo rectificado; y, a veces, con la preciosa pluma que ellos hace tanto me regalaron, sin inmutarme, tacho un número de páginas cuando otro lloraría. Y, satisfecho, vuelvo a escribir el capítulo. Y ya en el ordenador, repasado dos, tres veces, pienso que debo hacerlo bebible, por si un día alguien decidiese publicarlo. No fuera caso que el lector me creyera un estúpido que va de chulo.
Pero si solo es una novela, pienso, y en ella cabe todo: lo más fantástico e increíble. Después de todo, quién no ha vivido situaciones parecidas, me pregunto. Y busco alguien y, claro, excepto Anna, no lo encuentro.

Ayer soñé con ella. Aparecía tal como es, fuerte, alta, suficiente, reservada; y atractiva, bella, sin apenas arrugas pese los años pasados. Y de súbito he despertado, la veía frente a mí, de tan real que era. He despertado y casi he llorado, porque temo que nunca más pueda verla.

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martes, 3 de agosto de 2010

AHORA, MÁS QUE NUNCA

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    Ahora, más que nunca, debemos no olvidar

 
(Este vídeo es el que más se acerca al espíritu del Che. El autor de la canción, en su afán por divinizarlo, lo perdió.  
Es gente así, como la que canta, quien nos da esperanza.)


"Hay hombres que luchan un día y son buenos; hay otros que luchan un año y son mejores; hay otros que luchan muchos años y son muy buenos. Pero están los que luchan toda la vida y esos son imprescindibles."
(Bertolt Brecht)

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sábado, 31 de julio de 2010

LA ILUSTRACIÓN EN (españa)

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Ciertas imágenes no son bien vistas en el mundo de la tauromaquia. Y no lo entiendo, porque según ellos eso es arte y cultura.


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"los toros son cultura, tienen sentido y vigencia. Son un ritual que nos enfrenta a dilemas de la existencia muy profundos." (La Sinde)
Es bueno saber a quien votas, si es estúpido o no.



Por mi parte, por una vez me siento orgulloso de a quien elegí, no sé de otros.
Parece ser que por fin la Ilustración ha hecho su entrada en España, cómo no, por su puerta europea. Ahora deberemos esperar otros cien años para que llegue al resto.


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martes, 27 de julio de 2010

CARICIAS

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Grabado en el "Jardí dels drets humans", en Barcelona, ayer por la noche.
            

Amara ya está en casa, después de dos meses de hospitales, alguna que otra recaída y dos intervenciones, que no hubieran podido hacerse en casi ningún lugar del mundo.
La he dejado en la cama, con los mórficos justos para pasar el día. Vive con dolor. Siempre estará con ella y es bueno aceptarlo; algunas veces más, otras menos.
Hoy soy uno de los hombres más felices del mundo. He podido dormir sobre su hombro, con sus caricias tan embriagadoras, tan sensuales.
Vuelve a estar hinchada como una bota. La toxicidad de los medicamentos han hecho mella en su organismo. Le obligo a hacer una dieta rigurosa, casi inhumana; pero necesaria para recuperar su autoestima.

Mi libro avanza, imparable. Pienso que en un año terminaré una de sus partes, entre 125.000 y 150.000 palabras. Hasta ahora llevo escritas algo más de 40.000. Es posible que tarde cuatro o cinco años en escribir su totalidad, pese a creer que un libro como este no debería tener final.
Joan ha leído algunas páginas y dice que es una maravilla.
¿Qué haré con él, una vez terminado?
Se lo mandaré a Anna por electrocorreo, que, en el fondo, esta parte ha sido escrita para ella. Después, quizá se lo regale a mi hija, para que haga lo que le venga en gana, ya que es la que más me lo ha pedido; o quizá lo guarde a cal y canto y, cuando lo encuentre, que haga lo que más le convenga.

Hoy, una vez más recordaba Cachemira, la inmoralidad de los estados que dividen e impiden, que hombres con los mismos sentimientos puedan relacionarse.
Los estados se apropian de los sentimientos, los prostituyen para que la gente se crea de su propiedad junto a su tierra; de la misma manera que los señores feudales hicieron con sus plebeyos.
La tierra es de quien la trabaja, y los sentimientos, de cada individuo que conforma una sociedad. Nadie puede o debe apropiarse de ellos y, menos, por su ansia administrativa.
En Cachemira existe una frontera, invisible; pero física por las armas. Si un hombre la cruzaba, si podían lo mataban. La gente de uno y otro lado era amiga, compartía los mismos sentimientos, el mismo idioma, la misma cultura. Pero el ansia de territorio, de administrarlo, lo convirtió en un infierno. Si los dos contendientes no hubiese querido más territorio, la gente de uno y otro lado hubiera podido relacionarse, como siempre había hecho y, probablemente, los dos países serían más prósperos.
¿Son estúpidos los gobernantes?
Por descontado.
¿Son idiotas?
De ninguna manera.
Al gobernante le interesa que exista tensión, enemistad, diferencia. Solo así puede perpetuarse, aunque sea a costa de la ruina y la desgracia de quien dice defender.

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martes, 6 de julio de 2010

JASMÍN, LA MUJER FLOR

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Doy la vuelta a la libreta, lo hago cuando dejo de escribir el libro y me pongo en eso.
Hace unas cuantas semanas que salgo con una chavala. Tiene 29 años y es de Marrakech, preciosa, dulce y con un carácter que me encandila. Me la presentaron mis amigos americanos con el convencimiento que nos entenderíamos.
El que no me conozca pensará: ya está el viejo verde de Pau haciendo de las suyas. Pero no, no es eso; en todo caso mi intención era presentarle la caterva de jóvenes amigos que tengo por ahí.
Este domingo, mientras compartíamos unas cervezas, se lo dije. Se rió mucho… -Para ligar me sobran los tíos, pero para escuchar música, compartir experiencias, charlar… me gustas tu- me dijo.
Qué queréis que os diga. A un tipo como yo estas cosas le llegan al corazón.

Nos gusta ir a antros de jazz, a cuevas inmundas de los barrios más sórdidos de Barcelona, allí donde ella no esconde su procedencia y, desafiante, mira los paquistaníes a los ojos cuando les pide unas cervezas.
Y hablamos de la India, de Alemania, de Francia, en las que vivió un tiempo, y de los EEUU, de donde tiene pasaporte. Y del Pakistán y la Cachemira que conocí, tan distintas a la actualidad, y de Cuba.
No le gusta París. Le pregunté por qué y se rió… ¿Será por los franceses? Me respondió.
Y hablamos de mis blogs, de economía…

Para saber lo que leo, solo hay que entrar en mis enlaces de este blog, es fácil, y uno en los que más entro es “Nada es gratis”. El mejor para aprender e informarse, para entender lo que pasa y cómo pasa. Pero para saber el por qué y lo más primordial: cómo salir del atolladero, nada mejor que tomar unas cervezas con nosotros, en uno de esos antros de música, y que pocos tienen suficientes arrestos para entrar.

Hace tiempo mi amigo bloguero me comentó que le gustaría conocer a Mónica, mi querida y amada Mónica, la de mi historia y del libro que pronto escribiré. Y le dije que cuando supiera de Anna, también querría conocerla. Y es que fue ella quien ayudó a hacerme hombre las dos veces que me hizo falta. La primera cuando todavía no lo era y la segunda cuando olvidé cómo se era.
Todos necesitamos de otros para marcar nuestra vida, para convertirnos en lo que somos. En mi caso todos fueron mujeres. Mi nueva amiga podría haber sido una de ellas. Cuando estoy con Jazmin olvido su sexo, su edad, la mía, el mío… A ella le pasa igual. Llegará el día que no será así, espero que entonces sea lo suficiente hombre para saber donde está mi lugar.

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domingo, 27 de junio de 2010

ESTA ESTACIÓN, AHORA EN INVIERNO...

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María Rodés (Una forma de hablar)


“Esta Estación, ahora en invierno, puede tener un tránsito pero, por ejemplo en la noche de Sant Joan puede ser una ratonera. No es tanto cómo han quedado las obras sino la seguridad de esta Estación, porque quedas como en una jaula.”
(Ángels Coté, concejala por ERC del ayuntamiento de Castelldefels, el 26 de Noviembre del 2009)

La respuesta de ADIF no tuvo desperdicio. Dijo que era el modelo de otros muchos lugares y que “generalmente” esta problemática no se viene produciendo.
“Generalmente”... una palabra lo suficiente ambigua para que los jerifaltes puedan seguir haciendo las cosas con el culo sin comprometerse.

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“Si siguen bajando los salarios en la alta Administración, pronto solo llegarán los analfabetos a la dirección del gobierno”
(Miguel Boyer, el estúpido que nacionalizó RUMASA con el culo, porque no le caía bien Ruiz Mateos y que luego nosotros tuvimos que devolver con intereses e indemnizaciones.)

Quizá fuera mejor así y en cambio de importar mano de obra para hacer pisitos, trajéramos economistas de Brasil o Chile, que cobran menos y trabajan mejor.

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Murió Saramago, premio Nobel y escritor excelso. Pudimos ver la noticia bien documentada y con entrevistas y reportajes en las televisiones públicas. Las privadas siguen estando, cómo no, más por Jesulín y su ex, por la Pantoja y sus problemas, que por el genial y comprometido escritor
Y... ¡OH! Aún hay quien dice, desde la inteligencia que le da el cargo, que se debe privatizar la televisión pública, sobre todo ahora que bate todos los récords y roba audiencia a las privadas.

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Hoy he salido del Hospital donde Amara se halla ingresada, a la búsqueda de una pastelería. Mi compañera quería regalar bombones a sus amigas, que la cuidan y protegen de manera increíble. Me ha costado dar con una. Es un barrio de moda, rico y de tiendas guay para gente con pasta gansa.
En pleno sábado y en la Diagonal barcelonesa, tiendas que pagan alquileres millonarios vacías de gente y repletas de cosas muy monas, que nadie sabe para qué sirven.
No sé cómo va a terminar la cosa. Antes mis predicciones económicas tenían fama y esa no ha sido una excepción, pero a partir de ahora todo es posible y depende de quien gobierne, la sociedad se puede quebrar. Nadie tiene la solución, ni los unos ni los otros, y hasta dentro de muchos años, tantos que quizá yo no lo vea, no se volverá a vivir como antes.

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miércoles, 9 de junio de 2010

VOMITARÁN Y MEARÁN SOBRE NUESTRA TUMBA

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            (Recomiendo visualizarlo en tamaño grande)


Merkel previene, eso está bien, lo malo es que el motor ha dejado de serlo. Eso ha dicho a sus socios: que cada uno aguante su vela. De ahí al proteccionismo va un paso, primero el de capitales, que ya debería haberse hecho, luego el gravamen a las importaciones de fuera de la Unión, más tarde otro más pequeño para el interior.
El Euro se habrá ido a tomar viento a las primeras de cambio, por encima de todo, por la vagancia y estupidez de los que dirigen el cotarro.
Ya lo decían los americanos: ¿cómo van a tener una moneda si no saben lo que es?

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El mar se muere y el clima se va a tomar por el culo. Los científicos han echado cuentas y han descubierto, por fin, que la cosa es irreversible.
Irreversible = empeoramiento sin fin, con lo que eso conlleva. Aunque no debemos preocuparnos, Aznar dice lo contrario y el PP, cuando gobierne, dictará un decreto prohibiendo el cambio climático, eso sí, después de haber consultado su constitucionalidad al primo de Rajoy.
Ahora, los que lo han estropeado financiando políticos y medios, -¡OJO¡ eso no es soborno- ya están diseñando el nuevo negocio: montar plantas de reciclaje del aire que respiramos, de enfriamiento global. Y nadie les dirá nada, en todo caso serán felicitados por el primo de Rajoy. Y los mismos políticos que sobornaron en su día, aprobarán partidas presupuestarias para financiarlos.
Y saldrán biólogos que descubrirán procedimientos baratos, casi gratuitos, que solucionarían el problema; pero las corporaciones, de la mano de los mismos políticos, comprarán las patentes o las anularán, después de una buena campaña orquestada desde los mismos medios. Los desprestigiarán, dirán que son chiquilladas, que cómo se puede solucionar un problema tan grave soltando cuatro bichitos. Ellos dan garantías y están asegurados por una gran compañía, cuyas acciones, casualmente, están repartidas entre ellos y financiada por los gobiernos. Cómo van a arreglar el mundo cuatro iluminados, si no saben como se estropeó y nosotros sí. Eso dirán los que lo han estropeado para mantener el tinglado.

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La ley es igual para todos. Si usted, ciudadanito de a pie, votante estúpido, le da una propina al urbano, será acusado de intento de soborno y le caerá el pelo; pero si se la da al Palau para financiar el coro de Nabuco, aunque, nadie sabe cómo, la pasta fue a parar a la caja de un partido, para financiar cursos de verano sobre cómo manipular la Constitución, esa que salió tan incómoda, nadie sabe por qué; que, después de todo, uno de los ponentes es el abogado de la casa.
¡La leche!
¡Qué lío!
Sigamos...
Y decíamos que el dinero, en su totalidad, -que con el partido mejor no llevar doble contabilidad- sirve para lo que sirve. Pero... mira por dónde, el que lo donó recibió un encargo multimillonario.
¡OH! Pero todo es legal. Ha sido una coincidencia, una casualidad, que la cifra fuera exacta y estuviera en una agenda. Eso dice el portavoz, el que ya, de tanto embaucar, ha perdido el hilo y se lía en una maraña de palabras sin sentido, que solo entiende su jefe o eso dice que dijo.
Y dicen que se ganó en concurso. Y, claro, el problema vino cuando la empresa anunció un desajuste presupuestario con el que no contaba, ya que el conseller de turno, ¡OH! casualidad, el mismo que ahora es portavoz, se lió con la obra y no contó con el socavón y la arena que se utilizó de relleno.
Bueno... la cosa es ésta: usted financia el coro de Nabuco y no se preocupe del tema, la obra es suya y nadie va a decirle que soborna. Todo está claro y los papeles lo atestiguan. Legal y limpio como una patena.

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Si la petrolera de bandera financia el estudio sobre el vuelo de la perdiz con cuatrocientos millones, repartidos entre cuatro científicos y otros tantos anunciantes, no es soborno, aunque esos, al hablar de perdices, se les vaya la olla y terminen publicando y publicitando sesudos estudios, sobre el beneficio que aporta la planta de reciclaje diseñada por la misma petrolera.
Mientras tanto, y aunque otros sesudos científicos hayan demostrado que la energía nuclear es dañina a medio plazo y mortal a largo, que es la más cara y menos rentable, que se necesita un impuesto especial para pagar el montaje, otro para mantener el mamotreto y otro para desmontarlo, Felipe y su camarilla, que viven de eso, dice -nadie entiende cómo un abogado laboralista sabe tanto- que es la más limpia, segura y barata; y presiona e influencia para que las instalen como setas.
Pero tranquilo... eso no es corrupción ni soborno, solo es cobrar una comisión por promover un producto.

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Nuestros descendientes, eso si los tenemos, vomitarán y mearán sobre nuestra tumba. Después de todo es lo único que les dejaremos.

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domingo, 23 de mayo de 2010

UN ÁTOMO DE LA CAGADA DE UNA GALLINA CÓSMICA

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Hoy, mientras escribía sobre el Pakistán que conocí, Lahore, Karachi, Pindi y la Cachemira del norte, del Hindu Kush; razonaba conmigo mismo sobre la transigencia, la integración y la diferencia.
Ahora que empezamos a conocer el cosmos, que discutimos sobre la posibilidad que existan multitud de universos que nacen y mueren constantemente, compuestos de millones de galaxias; que sabemos lo poco que somos: un pequeño grano de arena de una de las más pequeñas playas, que a nosotros se nos antoja de una enormidad imposible de mesurar.
Y somos como un átomo de la cagada de una gallina cósmica, y en su interior vivimos como podemos, codeándonos unos con otros, aprisionados en nuestras costumbres e idiosincrasias, haciendo bandera de ellas para diferenciarnos.

A medida que avanzo en la historia y remuevo mis recuerdos, descubro lo niño que fui y lo que hoy daría por volver a vivirla, quizá para morir o seguir viviendo, pero seguro que para dejar mejor huella.

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Dicen algunos que se hacen decir sabios, que la vida es más lo que imaginamos que lo que vemos. Y ni lo uno ni lo otro, puesto que lo que vemos es lo que nuestros miedos y deseos imaginan.
La realidad es una y simple, y está a la vista para quien quiera verla y no tema tocarla ni enfrentarse a ella.

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“Un hombre tan curioso como avispado. Llamamos a su puerta, cerca de la de arco en punta que abría el barrio, que de tan antigua no me atrevo a datarla. Por entonces ya nos reíamos al ver la sorpresa de la gente, cuando nos descubría europeos. Nunca hubiésemos imaginado que pudiéramos adaptarnos con tanta facilidad, no era solo la vestimenta, también la manera de estar, de dirigirnos a la gente. Y Hamid fue uno de ellos.
De edad. Tendría setenta o más, y eso que los paquistaníes del barrio aparentaban más de la que tenían. Después de leer la misiva levantó la vista y nos miró de arriba abajo. Parecía que estudiase nuestra posibilidad de supervivencia y, por lo que dijo después, no quedó muy convencido.
Ni siquiera hablaba en urdu, aunque lo conocía perfectamente. No hacía falta, a un lado su nieto nos traducía lentamente en ingles todo lo que decía, tan limpio que hasta yo entendí algo de la conversación.
-¿Unos jóvenes europeos que quieren viajar hasta el límite de la alta Cachemira?-
El nieto sonreía, percibía nuestro desconcierto, ya que por el tono parecía una pregunta unida a una reprimenda.
-Además de valor y pericia, necesitarán suerte para sobrevivir-
Anna sonreía con una tranquilidad que desarmaba al más pintado. Ya no se cubría la cabeza, había descubierto que no todas las mujeres del barrio lo hacían. El abuelo la miraba con cuidado, como si sintiera vergüenza o miedo de caer en pecado. En aquel extremo de Lahore, que la gente consideraba poblado de antiguos habitantes de la alta Cachemira, debía predominar la etnia panyabí, eso nos dijeron en el centro, cuando ellos sí lo eran. Sin embargo, podíamos pasar absolutamente desapercibidos, la gente es alta y de rasgos angulosos, distinta a la que habíamos visto en el resto de la ciudad; abundaban los ojos claros, entre ellos muchos rubios de fuerte parecido al típico nórdico; también habían pelirrojos. Los morenos tenían nuestras facciones y su tez era igual de clara que la nuestra, bastante menos oscura que en el centro de la ciudad. Un nazi la reconocería como una rama virgen de la raza aria.
Una vez más leyó la nota y nos preguntó si teníamos donde dormir. Respondimos que no, pero que buscaríamos algún sitio en el barrio. Y levantó los ojos simulando desesperación, como diciendo que no teníamos solución.
El nieto nos acompañó a una casa de dos plantas y de mala apariencia, donde según su abuelo daban buena comida y alojamiento. En mi vida hubiera imaginado que existiera algo así. Nos preguntaron si éramos matrimonio y respondimos que sí. No teníamos ningún interés en un lugar como aquel dormir separados. En primer lugar había que andar con cuidado, pues el suelo estaba roto y en algunos lugares había que andar por encima de las vigas desnudas. Y pensé que debía beber poco, no fuera que a media noche tuviera ganas de orinar, pero eso era lo de menos; y es que el urinario, como en muchas casas, estaba en el exterior. En segundo lugar también debíamos tener cuidado con las vigas, algunas no hubiesen aguantado mi peso. En la sala principal, que hacía de comedor, la mesa se apoyaba con tres patas sobre las tablas de madera y una sobre una viga. Un pequeño golpe y se iba abajo. Probablemente Hamid había decidido que supiéramos lo que nos esperaba, antes de emprender el viaje.
En Pakistán se come admirablemente bien con relación a sus vecinos. Según nos contaban los pocos viajeros que habíamos conocido, la cocina paquistaní era superior y mucho más rica que la india, sus platos más elaborados y sazonados con más maestría. Nunca tuvimos problemas a la hora de comer y nos gustaba encontrar nuevos sabores.
La cocina de Karachi es una amalgama de todas. En todo lugar te hacían platos de cualquier región paquistaní, a cada cual más sabroso y distinto. Por tal cosa no nos extrañamos que allí sirvieran platos completamente distintos a los que habíamos probado hasta entonces, más suaves todavía y muy bien cocinados; lo que no esperábamos es que la mesa estuviera llena de comensales, todos hombres. La intuición hizo retirarse a Anna, que la miraban de mala manera. Me acerqué a la cocina y las vi allí, arremolinadas alrededor de una pequeña mesa, todas con la cabeza cubierta. Al volverme vi como los hombres introducían la mano en la misma fuente, llena de arroz, verduras y carne. Al principio quise marchar, me sentí muy violento, sobre todo por mi compañera. Si aquello era lo que nos esperaba, prefería mil veces olvidarme del viaje. Anna se reía al ver mi cara y ni corta ni perezosa entró en la cocina y, de allí, al momento se levantaron voces, saludos y risas. Un tipo más arrugado que una pasa de Corintio me hizo sitio, se le notaba violento. Anna, con su flequillo, sus gruesos labios, su sensualidad, su arrebatadora juventud y su manera de mirar y ser tan fuerte como desafiante, se había convertido en una provocación para aquellos tipos. Tomé asiento y en un momento de lucidez entendí que debía pedir disculpas. Con palabras inglesas y el apoyo de la mímica les hice saber que en mi país, España, nuestra costumbre era comer en la misma mesa y que la mujer fuera descubierta. Poco a poco fue disipándose el recelo. La comida era excelente desde mi punto de vista o paladar, el único problema era su poca higiene. Comí pequeñas tortas de pan, que utilizaba de envoltorio y para coger el arroz y la carne, también unas rugosas y sabrosas croquetas que habían puesto en tres platos sobre la mesa, y agua y té de bebida. El té nunca me había gustado, pero desde el principio entendimos que era mejor tomarlo antes que beber agua sin garantía.
Uno de mis acompañantes, igual para romper el hielo, para sentar una cercanía o para demostrar que no eran tan machistas, reconoció que en su casa, las mujeres comían con los hombres e iban descubiertas; en poco rato y con asombro descubrí que solo uno de ellos mantenía la costumbre. Me abstuve de hablar, primero porque no entendía y segundo porque comprendí que era el menos indicado. Pero, tal como discutían y la ferocidad que empleaban, me di cuenta que el extraño no era yo sino el machista, al que recriminaban de algo que no entendí. Uno de ellos, al verme apartado, me explicó que sus abuelos, bisabuelos... nunca habían excluido a las mujeres, que eso era nuevo.
Por la noche Anna me dijo que con la discusión, en la cocina se respiraba tensión y malestar, se hablaba poco y nada sobre el tema; que aquella sociedad era cobarde y débil, sobre todo las mujeres. La vi tan irritada que le propuse anular el viaje, aunque tampoco estábamos seguros de poder realizarlo.”

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miércoles, 19 de mayo de 2010

EL TIEMPO

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Hace tiempo, un par de meses más o menos, empecé mi libro. Me decidí después de constatar que estaba preparado, tanto psíquica como intelectualmente.
No es fácil. Antes de darlo por bueno, estoy seguro que cambiaré capítulos enteros. No es lo mismo publicar unos cuantos artículos en un blog, mal primero, regular después y soportables al final, que escribir un libro; y más de la magnitud de este.
Llevo 48 páginas del Word, 28.800 palabras. Salteo la historia en dos tiempos, el primero a partir de una fecha muy lejana, el segundo a treinta años. En el momento que el primero alcance al segundo, la historia habrá finalizado. Y pienso que no he llegado ni al 20% de lo que tengo por contar.
48 páginas de Word parecen pocas para dos meses de trabajo. No es así, piensen en lo que publico aquí y en “un gato” durante el mismo espacio de tiempo, sumen y verán que no le llega ni a la suela del zapato.
No leo, ni siquiera repaso lo ya escrito hace uno, dos, cinco años para documentarme. Escribo con la memoria como guía, y con la experiencia y los consejos recibidos durante estos años de blog. A veces me salto los cánones. La historia lo merece, pienso, porque me sale así, tal como creo haberlo vivido. Otras veces rectifico y me ciño a un estilo más enciclopédico, si a eso se le puede llamar así.
Hace unos días y tomando una copa con Joan, este me dijo... –Dice Amara que estás escribiendo un libro, el tuyo. Se supone que cuentas tu historia-
Y respondí, con todo el amor, lo que mi viejo amigo-hermano quería escuchar.
-Es como una novela y los nombres serán ficticios-
Y claro, no es así excepto en los nombres. La historia es tal como fue y en primera persona.
Joan es, por encima de todo, perspicaz, y, como es natural, no terminó de creérselo.
-Por lo menos me dejarás bien-
-Tal como eres- respondí.
No lo vi muy contento ni tranquilo. Y tanta alarma no la entiendo, después de todo, dudo que encuentre alguien que quiera publicarlo, y eso cuando lo termine.
Mis amigos creen que eso de escribir un libro es publicarlo. Tal vez sobrestimen mi pericia y den por hecho que me sobran contactos.

Nunca escribiré como mi maestro, lo sé y me conformo, me faltan los estudios necesarios y el tiempo.
El tiempo... eso es lo que me mata, nos mata a todos excepto a los africanos. El tiempo allí no corre, solo transcurre como el río de Sidharta.
El tiempo es lo que me impide seguir escribiendo en este sitio, con la asiduidad que me gustaría.

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