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Héroes de la Nueve en París |
Hoy
hace un año.
Cuando
llegué ya estaba a la puerta del hospital, enseguida le hicieron las pruebas, la
estudiaron. –No se puede hacer nada –nos dijeron –El internista decidirá qué
hacer, pero en todo caso lo mejor sería sedarla y dejar que muera tranquila.
Unas
horas antes había hablado con ella mientras corría desde Huesca. Me dijo que no me
preocupara, que probablemente no sería nada. De ningún modo quería que
sacrificara mis vacaciones.
En
la planta el internista se negó a sedarla sin estar seguro de no poder
remontarla. Luego, pasados unos días rechazó facilitarle una muerte rápida.
-Nacemos
y morimos sufriendo, eso es parte de la naturaleza –me dijo muy seguro, después de explicarme que él no era un
matarife.
El
resto de los médicos y el cuerpo de enfermería lo idolatraban, aseguraban que
era el mejor médico del hospital, el más profesional y el que más se entregaba
al enfermo. Luego Amara reconocería que era cierto.
Le
di las gracias y me despedí. En esos casos y ante una voz tan autorizada y
profesional obedezco con sumisión o, por lo menos, lo simulo. Una vez libre de
ataduras la ayudé a despedirse de la familia con toda la tranquilidad. Luego,
con el consentimiento de mi padre y de mi hermana y, por supuesto, sin participar al médico, organicé su muerte de manera que sufriera lo menos posible. Creo
que lo conseguí, aunque no tanto como me hubiera gustado. Luego el famoso médico quiso convencerme que tanta rapidez y limpieza habían estado controladas, aunque yo supiera, por las enfermeras, lo sorprendido que estaba.
-Ves
como no hacía falta precipitarse. Con dosis pequeñas ha habido suficiente –dijo
cuando me dio el pésame.
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La
libertad es una de las funciones humanas más difíciles de ejercer, es más fácil
y práctico obedecer. El humano sumiso vive más relajado y en calma consigo
mismo, ya que no se siente responsable de sus actos.
El
humano inquieto siempre busca algo nuevo, frontera o desafío, porque pronto se
cansa de lo conseguido.
Las
estrellas me fascinan porque dan la sensación de infinito. Me siento bien
echado en lo alto de los Pirineos, bajo un cielo profusamente estrellado.
¿Qué
es el éxtasis?
Supongo
que es algo que todos buscamos y que hemos experimentado sin poder definirlo. Quizá
fuera bajo un cielo estrellado, en una de aquellas cumbres
del Himalaya en compañía de Anna. Quizá sobre la colchoneta del barco, acostado entre Mónica y
Amara.
¿Qué
es el éxtasis?
Un
instante de indescriptible placer que siente el humano, asexual y místico. O puede que peque de soberbia humana y lo sientan todos los animales.
No
sé dónde encontrar el éxtasis, ni siquiera cómo buscarlo. No lo sé y dudo que
pueda saberlo nunca y que alguien en algún momento lo consiga. O quizá sí,
quizá...
Es
posible que el éxtasis tenga que ver con la libertad del humano, con su
capacidad de sacrificio por conseguirla. En todo caso estoy seguro de haberlo
experimentado, aunque ahora no pueda decir cómo, dónde y cuándo.
Amara
dice que no temo nada, que soy extraño. Estoy seguro que sí temo algo, creo
recordar que a veces hasta a la muerte, ya que tengo la convicción científica
que el más allá es la nada, y eso siempre duele. Al éxtasis y a la libertad no, eso seguro.
Y me habla de armonía y equilibrio, al recordar algunos de los paisajes astures. Y le explico que tanto la armonía como el equilibrio dependen de la barbarie, de la sangre y del horror. La naturaleza es muy poética y bella para los ojos del humano afortunado, pero no para los del infortunado o para el animal perseguido, acorralado y finalmente devorado.
Y me habla de armonía y equilibrio, al recordar algunos de los paisajes astures. Y le explico que tanto la armonía como el equilibrio dependen de la barbarie, de la sangre y del horror. La naturaleza es muy poética y bella para los ojos del humano afortunado, pero no para los del infortunado o para el animal perseguido, acorralado y finalmente devorado.
¿Podremos
algún día controlar eso y humanizar la naturaleza, sin sacrificar la
armonía que emite y su equilibrio?
¿Se da cuenta el lector?
Todo
se complementa y es parte. Lo que siento al recordar aquellos días con mi madre;
la libertad y la sumisión; el miedo; el infinito y el éxtasis; la
armonía y el equilibrio de la naturaleza; y, por último, el horror.
.
No sé si ese horror se de necesariamente. En qué consiste? No en el animal perseguido por otro que le caza, aunque reconozco que personas puedan sentirse así. Pero qué pasa en 'realidad'? Qué es real, qué es producto de la imaginación, temor o rabia? Etcétera.
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