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jueves, 11 de noviembre de 2010

EL TONTO

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Locura? Imprudencia? Osadía? Irresponsabilidad? Pericia? 
Adivinen ustedes...




 Se cuenta que en un pueblo del interior, un grupo de personas se divertían con el tonto del pueblo, un pobre infeliz de poca inteligencia, que vivía haciendo pequeños recados y recibiendo limosnas.
 Diariamente, algunos hombres llamaban al tonto al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 50 céntimos y otra de menor tamaño, pero de 1 Euro. Él siempre tomaba  la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos. Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente hombre, lo llamó aparte y le preguntó si todavía no había  percibido que la moneda de mayor tamaño valía menos, y éste le respondió:
 -Lo sé señor, no soy tan tonto..., vale la mitad, pero el día que escoja la otra, el juego se acaba y no voy a ganar más mi moneda-
 Esta historia podría concluir aquí, como un simple chiste, pero se pueden sacar varias conclusiones:
 La primera: Quien parece tonto, no siempre lo es.
 La segunda: ¿Cuáles son los verdaderos tontos de la historia?
 La tercera: Una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de ingresos.
 La cuarta y la conclusión más interesante: Podemos estar bien, aun cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros. Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan los demás de nosotros, sino lo que uno piensa de sí mismo.

 Moraleja:
 "El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser tonto delante de un tonto que aparenta ser inteligente"

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8 comentarios:

  1. Tú si que sabes Pau, formidable moraleja, yo te paso otra:
    Hay tontos que no son tontos, hay tontos que tontos son, hay tontos que hacen tontos, a los que tontos no son.
    En cuanto al vídeo yo le diría imprudencia no?.
    Besos, buen finde.

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  2. Evidentemente es muy arriesgado, pero podrían existir otras connotaciones que no podemos saber.
    Después de editarlo lo visioné seis o siete veces más. Conozco poca gente que entienda la entrada de la nave en el puerto y la mayoría de los comentarios denotan lo mismo.
    Cuando descubrí el truco de la maniobra, llamé a Cheli para enseñárselo, es una maravilla, e hizo que recordara algunas anécdotas.
    Próximamente editaré una nueva entrada sobre el tema, antes se lo enseñaré a mi amigo Joan para estar seguro de lo que veo. Es experto navegante y, junto a Cheli, mi mejor compañero de aventuras marinas. A mi modo de ver lo merece.

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  3. El cuento lo recibí por correo hace un par de días. Me gustó tanto que, una vez arreglado, lo edité.

    Un abrazo.

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  4. Que bonito, Pau, qué bonito.
    Y qué cierto :-)
    Te debo un enlace de amigo, en unos días me pongo a ello.
    Gracias por Siempre .*)
    María Camín

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  5. Me gusta la historia y me gustan las lecciones que sacas de ella, sobre todo la cuarta. Creo que el navegante era bastante capaz... pero para tí es un irresponasable?

    Un abrazo

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  6. Yo no conozco aquel mar, pero por lo que me cuentan, sus temporales son muy peligrosos.
    ¿En qué situación se encontraba la nave?
    No lo sabemos. Podría tener alguien enfermo, el velamen en mal estado o el motor perdiendo aceite.
    ¿Qué pronostico de tiempo había en aquel momento?
    No lo sabemos, es posible que fuera más peligroso quedarse fuera del puerto que entrar así.
    Los comentarios náuticos, desde la lejanía o la seguridad de tierra firme son fáciles; pero desde el timón no tanto.
    Por descontado, el capitán conocía la entrada y la respuesta del mar en la bocana del puerto, sino no hubiera hecho las maniobras que se ven, y puedo asegurarte que es un experto.
    Con los datos que dispongo no puedo opinar sobre su posible irresponsabilidad, pero sí sobre su pericia. A mi me gustaría navegar con un tipo así.

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  7. Me ha encantado...Y muy buenas las conclusiones y la moraleja.

    Un beso.

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