miércoles, 11 de junio de 2014

POR LA REPÚBLICA

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Si quieres ayudarnos con una mesa, entra en esta web y sigue sus indicaciones:

REFERENDUM REAL YA

Rellena los datos sobre su ubicación para no coincidir con otra. Intenta ponerla en un lugar donde no moleste, un paseo por ejemplo, y alejada de un edificio gubernamental.

Para imprimir papeletas utiliza este enlace:

PAPELETAS

Imprímelas en blanco y negro y en una copistería, salen baratas.
El referéndum no es vinculante, de modo que nadie puede decirte nada. Si avisas a tu ayuntamiento estás en tu derecho.
Empodérate y defiéndelo.

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Somos Piratas, esos chicos malos que pelean por tu libertad a decidirlo todo; que sus programas son abiertos a la ciudadanía; que defienden, por encima de todo, la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Ya sabemos que suena mal, pero es lo que hay. Después de todo somos tan piratas, como socialistas los del PSOE o populares los del PP. Además no estamos solos, también está DRY, el 15M y otros partidos políticos que también luchan por lo mismo, poder decidir lo que queremos ser.
No dejes pasar este momento, pocas veces alguien te dará esta oportunidad.
No lo dudes y aprovéchala.

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viernes, 6 de junio de 2014

A VUELTAS CON POMBO

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-Nunca he sentido la necesidad de engañarte ni de abandonarte por otro, sin embargo, con casi todos los hombres que me he acostado he sentido una especial empatía, sea intelectual como con los dos cubanos, o de fuerte amistad y cariño, como con Jordi y Ramón.
La escucho mientras medito sobre la curiosa coincidencia de que los cuatro sean médicos.
-Tanto Mónica como yo hemos estado con otros hombres solo por diversión. Ella, al contrario que yo, no necesita sentir nada por ellos. Tu eres su excepción, un caso único, como si fueses parte de ella. A veces pienso que te considera su doble pareja. Incluso Joan o Biel han sido solo divertimento para ella. Mónica es fría como el hielo, pero eso ya lo sabes, lo que pasa es que no lo dices, como si temieras reconocerlo. Lo sabes mejor que nadie, incluso que ella misma.
    Y recuerdo aquel tiempo de extrema violencia, de crueldad infinita, de su fría pero sólida amistad con Irene, tan gélida como ella. Pero también el brillo de sus ojos, unas lágrimas que nunca he visto aflorar, pero que allí estaban, a la vista de cualquiera que osara mirarla a los ojos, cuando le pedí que abandonara su moral. Es cierto, lo sé, pero prefiero no pensar en eso sino en su dulzura y su ternura, en sus graciosos momentos de fingida abstracción e inocencia.
Podría haber respondido: tu ya la conoces, sabes lo que fuimos e hicimos. Pero entonces tendría que reconocer que ha leído mis escritos y mi segundo libro, y eso nunca lo hará.

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Hace años, muchos, hablé de las viejas libretas de Pombo, un nombre que inventé mucho antes de imaginar que algún día escribiría mis novelas. Los describí como los papeles de Pombo, encontrados en un saco de plástico de una estantería del vestidor que hace de armario. En realidad nunca estuvieron allí sino escondidos entre mis viejos libros del instituto, que aún no sé porqué conservo. Mal escritos, apuntes parecidos a los que hacía en la facultad, desordenados e ilegibles para la mayoría, puesto que algunas de las historias están resguardadas por una doble clave, que en aquel momento me pareció un juego. Ahora los mantengo ordenados en un gran cajón de plástico bajo mi cama, junto, todavía, los mismos libros de texto. Debería destruirlos, ya no me sirven para nada, ni siquiera de recuerdo. Su contenido ya está escrito en mi memoria y resumido en mis novelas, no todo, quizá por eso me resista a terminar con ellos. Recuerdo que entonces expliqué que los guardaba por si, tras mi muerte, a mis hijos se le ocurría leerlos y publicarlos. Pero ya no hará falta.
Divago entre una idea y otra, como si una historia no tuviera nada que ver con otra, cuando el que me conoce sabe que en estos papeles está escrita gran parte de la mía y la de Mónica.

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A veces paseo por los lugares de mis recuerdos, que casi no reconozco. Por el portal de Sarriá, donde Alba y yo solíamos sentarnos de adolescentes, para hablar sobre la vida y la muerte. Por donde se encontraba mi vieja casa de Horta; o donde vivían los padres de Anna, que solo vi una vez; también por el viejo edificio en que tantas veces nos hicimos el amor. Y cuando paseo por la Rambla, siempre miro aquellos balcones y tejados, desde donde intentaba controlar nuestras primeras acciones.
Me cuesta recordar los momentos más dulces de mi vida, sin sangre, dureza y fuego. Dicen que el humano tiene la tendencia de olvidar los momentos de más dolor, y tal vez sea eso, porque, por brutales que fueran, solo hay uno que me hirió el alma. Y, sin embargo, me sorprendo a mi mismo buscando sus detalles más ínfimos, como si necesitara revivir aquella pena. Me sorprendo porque hoy Amara me pregunta detalles sobre el nacimiento de mis hijos, de lo que hacían y cómo vivíamos, y no recuerdo. En cambio puedo hacerlo sobre lo que pasó diez años antes, con la niña expirando poco a poco en mis brazos, reventada por una granada hindú. Es curioso que ahora busque este recuerdo, para soltar las lágrimas que en su día no brotaron. Solo entonces sentí dolor, ya nunca más, seguramente porque nada puede comparársele. Es cierto, recuerdo con viveza los momentos de sangre, dureza y fuego; pero llenos de vida y de alegría.

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Hoy, tomando el sol en compañía de una joven amiga, charlando sobre el futuro, el trabajo y la familia, no he podido más que pensar en cuando era pequeño, que veía a los tipos de mi edad como ancianos, y no solo yo sino incluso la gente de treinta y pocos. -¿Qué hace este tipo conduciendo con la edad que tiene? Es un peligro. No entiendo cómo le han podido renovar el carné-
Recuerdo que a los diez o doce años no quería llegar más allá de los sesenta. Luego, ya con treinta, me horrorizaba ver como mi padre, que tenía sesenta y pocos, ya se sentía viejo y cansado, aunque nunca hubiera padecido enfermedad. Quizá fuera su carácter, negativo y pesimista, sumiso con lo establecido.
-Es curioso como cambia la gente -comento a mi joven amiga, que escucha esta pequeña historia con atención -fíjate en mí, que soy Pirata, activista del partido más joven y vanguardista. No soy el único, todo ha cambiado y volverá a hacerlo, es ley de vida, pero no sabemos si a mejor o peor.
    Pero mientras hablo, pienso que ya he vivido, que lo que haga a partir de ahora es propina, aunque ponga la misma intensidad y fuerza para llevarlo a cabo, aunque siga dejando la piel en ello. Pero cierto, si ahora mismo me sintiera morir, lo haría tranquilo y pensando que ya hice mucho.

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viernes, 23 de mayo de 2014

MANUAL DEL VOTANTE INQUIETO

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Contenido:   

1:  Derechos del votante
2:  Apoderados e interventores
3:  Manipulaciones y tejemanejes más comunes

1º Derechos del votante   

Todo el mundo tiene derecho al voto, sin importar sus limitaciones. El primero y más vital de tus derechos es a votar. Salvo incapacidad mental aprobada por un juez, todo el mundo tiene derecho a votar. Los colegios deben estar adaptados para acceder a ellos en silla de ruedas, deben de tener papeletas para personas ciegas, si así lo han solicitado con anterioridad a la Junta Electoral, y deben de permitir el acceso de familiares o cuidadores si así lo solicita el discapacitado o la persona mayor, e incluso a los perros guía.
En caso de que el colegio no cumpla con la accesibilidad exigida para el acceso de todos los votantes, cualquiera puede reclamar el derecho a votar de las personas con movilidad reducida, teniendo la mesa que coger la urna y la documentación y desplazándose hasta el lugar más cercano que pueda llegar el minusválido y que vote en ese lugar. En caso de ser una persona ciega, si no ha pedido las papeletas en braille, es conveniente que la ayude un funcionario con la supervisión de los apoderados, pero nunca un apoderado. Si ves que esto  sucede, acude inmediatamente al presidente de alguna de las mesas del colegio electoral.
Deben existir papeletas de las 39 candidaturas. Sea cual sea tu opción política, debes tener derecho a votarla en el Colegio Electoral. Deben existir papeletas de todos los partidos durante toda la jornada electoral. Si detectas que faltan las papeletas de algún partido, sea tu opción de voto o no, acude al presidente de mesa para que se repongan inmediatamente. En caso de no conseguirlo por las buenas, ni hablando con los apoderados presentes, haz uso de la aplicación de  incidencias electorales o del hastag #25Mincidencias para que acuda inmediatamente un apoderado de otro partido no presente.
   
2º Apoderados e interventores   

- ¿Qué es un apoderado?   
Un apoderado es, según el artículo 76 de la Ley Electoral, la "representación de la candidatura en los actos y operaciones electorales", dicho de otra manera, los ojos y la voz de cada partido en el Colegio Electoral. Todo apoderado debe ir con la credencial expedida por el representante en la JEP o JEZ, así como el DNI, y siempre debe ser mostrada a los miembros de la mesa, así como al resto de autoridades del colegio electoral. Los apoderados tienen, según el artículo 77 de la Ley Electoral, derecho a acceder libremente a los locales electorales, a examinar el desarrollo de las operaciones de voto y de escrutinio, a formular reclamaciones y protestas así como a recibir las certificaciones que prevé esta Ley.
Además, existe la figura del interventor, que es nombrado por el partido y es miembro de la mesa electoral. Esta persona se sienta en la mesa, puede participar de la votación y suplir las funciones de alguno de los miembros si así lo piden los mismos.

- ¿Qué funciones tiene?   
Un apoderado, así como los interventores, funcionarios y miembros de seguridad, deben de ser garantes del proceso electoral. Entre sus funciones se encuentra la de asegurarse que todo está funcionando correctamente, que hay papeletas de todos los partidos, que hay sobres suficientes y cabinas de votación y que el recuento es fiel y no se manipula.

- ¿Qué funciones NO tiene?
El apoderado no tiene derecho a manipular las papeletas sobre la mesa ni en las cabinas de votación  secreta. Esta función es del presidente de mesa, así como  del resto de miembros y funcionarios del colegio. Deben siempre dirigirse a los  mismos. Si ves hacer movimientos extraños al apoderado o apoderados de uno o varios partidos, acude inmediatamente a alguna de las mesas y, si no consigues que paren su actuación, haz uso de la aplicación de incidencias electorales o del hastag #25Mincidencias.

- ¿Qué puede llevar un apoderado?   
El apoderado debe llevar siempre visible un cartel/pegatina con el logotipo del partido al que representa, así como la palabra “apoderado”, además de poder llevar carpetas o documentos con el logo del partido, siempre que no incluyan  la palabra VOTA. Si esto sucede, habla directamente con el apoderado, si no cesa en su acción, habla con los presidente de mesa, y si continúa el problema, haz  uso de la aplicación de incidencias electorales o del hastag #25Mincidencias, para que acuda el representante de algún otro partido.
Los interventores no pueden situar su carpeta al lado de la urna de votación. Es uno de los trucos más recurrentes. En la mesa de votación con la urna, así como en la mesa con las papeletas, no puede haber ningún tipo de logotipo o información de partidos, más allá de lo que se incluye en las propias papeletas electorales.

3º Manipulaciones y tejemanejes más comunes:   

- Sobres con papeletas electorales de algún partido.
Es una de las acciones más habituales. Un apoderado o interventor pone papeletas de su partido dentro de los sobres electorales vacíos. Con ello consigue que, si el votante vota a su partido, el voto cuente, ya que dos papeletas del mismo partido se consideran error; pero que si el elector apuesta por otra candidatura, el voto es nulo al haber papeletas de dos partidos.
Si detectas sobres con papeletas, no dudes en avisar al presidente de mesa, sin tocar ese sobre hasta que él lo vea, y denunciar el acto. Si no te hacen caso, avisa rápidamente en la aplicación de incidencias electorales o del hastag  #25Mincidencias para que acudamos lo más rápido posible.

- Papeletas en cabinas de voto secreto.
Las cabinas de voto secreto no deben de incluir papeletas de ningún partido o, en todo caso, deben estar las de todos ellos. Fíjate también en la posición, ya que los partidos mayoritarios suelen buscar la parte central. Intenta hablar con el presidente de mesa para que lo solucione, y déjanos aviso en la aplicación de incidencias electorales o del hastag #25Mincidencias para que estemos pendientes de la situación de ese colegio.

- Ocultación de papeletas.   
Si cuando acudes a votar, te das cuenta que hay montones de partidos grandes  repetidos, comprueba no vaya a ser que debajo de alguno de estos montones, se encuentren papeletas de otros partidos. Esta acción suele ser realizada por los apoderados y se ve si han sido ellos si en vez de estar la papeleta algo girada (como pasaría si tú coges un par, la dejas y te equivocas de montón) o si está en línea totalmente con el resto.
Si ocurre esto, no toques nada, acude al presidente de mesa, da el aviso, y que vaya rápidamente a la mesa de las papeletas. Mientras avísanos en la aplicación de incidencias electorales o del hastag #25Mincidencias para que podamos realizar, si fuera necesario, hasta una denuncia por manipulación de la jornada electoral contra el partido que sea.


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sábado, 17 de mayo de 2014

ENSEÑANDO A SOÑAR Y A PENSAR

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¿Represalia?
¿Lucha interna por el poco pastel que ya queda?
Todo es posible, ya no hay dinero para toda la Familia y algunos deben ser apartados o simplemente expulsados. Luego la rabia y la sempiterna pregunta ¿Por qué ella puede seguir robando y yo no?
También podría ser un ajuste de cuentas en el interior de la Familia. Quizá estuviera a punto de caer y amenazara con arrastrar a otros. Para eso se necesita un verdugo con una buena excusa para dar solidez a la historia. Ese debe tener una edad por la que no tenga que pagar mucha pena. A cambio los suyos quedarán arreglados de por vida, aunque sea a través de terceros. La Familia es así, siempre cobra y siempre paga.
En la foto no están todos, pero si los que marcan la diferencia, los que representan los distintos subgrupos, apretados, casi uno encima del otro para dar fe que estaban. Parece un aviso, para explicar al resto quiénes son y el por qué. En ella el poder muestra sus entrañas, no amaga lo que es, ya no le hace falta. Ha convertido al país en el argumento de una novela negra, al más puro estilo norteamericano de los años cuarenta.
Entre ellos hablan de formar una gran coalición, unir las dos grandes Familias. Creen que así podrán mantener el poder y el sistema, cuando en realidad el uno es ficticio y el otro se desmorona. Necesitan del engaño para no tener que llegar a las manos, porque para conservar el poder son capaces de todo, desde cambiar las reglas del juego democrático, hasta matar si es necesario.

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Para que la gente aprenda a pensar y soñar en libertad, hay que darle las herramientas necesarias. Pero no todas, ni en exceso. No es bueno hacer que la gente no necesite luchar para pensar y soñar en libertad. Queremos un mundo de personas, no de androides.
No hay libertad sin lucha y no hay lucha sin violencia. Eso podría haberlo aprendido de Mandela, pero no me hizo falta, siempre lo supe. Mandela mató a muchos, igual que su opositor Klerk, y luego los dos se pusieron de acuerdo y les dieron el Nobel de la paz.

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Michel me explicó que vino a España porque quería vivir en calma. Michel es nigeriano y tiene mi edad, debe ser de los primeros en llegar. Recuerdo que esas mismas palabras las dijo Abdullah, un sudanés grandote y bonachón, que conocí mientras vendía refrescos en la playa. Lo mismo que podría haber dicho nuestro querido amigo Julián, si no hubiese sido rescatado por el padre de Artur, antes que Macías matara a su familia. Y son las mismas que hace poco escuché de Luis, mi nuevo amigo peruano.
-Ahora mi país ha cambiado mucho, antes de Fugimori la gente se mataba por las calles, no podías dormir tranquilo y fuera de las grandes ciudades tu vida no valía nada. Tú no sabes lo que es que estalle una bomba al lado de tu casa.
Y no le explico que me cayó una granada encima, justo a unos metros de dónde me encontraba; pero sí que estuve en el Altiplano y en el Madre de Dios en junio del 82.
-¡Uy! Entonces tú debiste pelear por tu vida, estar en Maldonado ¿Te tiraste alguna india allá? Son muy calientes las indias. Pareces un hombre de paz, tan tranquilo y peleando por unas ideas tan sanas. Debiste pasar miedo, mucho miedo.
No, entonces no conocía el miedo, incluso creo que tampoco ahora. No estoy seguro de lo que es el miedo. Debo remontarme muchos años, tantos que ni recuerdo. Es cierto que lo he buscado, a veces hasta con desespero, pero sin demasiado éxito.
Pero todo eso lo hablo en silencio, solo para mí. Pocos han de conocer mi vida, solo los que de vez en cuando me leen. Esas cosas no sé ni puedo contarlas a viva voz.
-Tuve suerte –respondo con una mueca de poco convencimiento.
Nos conocimos en el bar de los paquistaníes, mientras buscaba firmas para presentarnos en las elecciones. Me gusta hablar con ellos sobre su país, nos reímos y charlamos distendidamente. La gente me mira sorprendida, nunca había visto sonreír a esta gente. Tan sobria y silenciosa, poco dada a hablar de su vida, lejana y extraña, cerrada en sí misma. Me gusta porque la conozco y sé de qué hablar con ella, sus inquietudes y el reparo que siente cuando es tratada con violencia. No ha venido en busca de calma, en su país, aunque la gente piense lo contrario, se vive con sosiego. Pero esos paquistaníes no son del norte, pashtunes. Ni siquiera saben cómo es aquel país, del que todos hablan como si fuera un ensueño.
-Tengo entendido que todavía hay robo de niños indígenas, que son vendidos en el mismo Maldonado, para deleite del blanquito degenerado.
Y se me queda mirando horrorizado y compungido, seguramente porque ha descubierto que conozco su país mejor que él.
-Mis hermanas van a votarte, yo no puedo porque no tengo la nacionalidad, pero ellas sí.
-Y cómo sabes que van a votarme.
-Porque hacen lo que les digo, no más.

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Es curioso cómo, tras una transición y lo que llaman una democracia, nada ha cambiado, todo sigue igual.
La tecnología ha conseguido que nos comuniquemos con rapidez y que la fotografía pase de una gama de grises a los colores del arco iris, pero la gente es la misma. Una parte de la juventud sigue siendo retrógrada y otra revolucionaria. La gente de mediana edad solo piensa en sobrevivir y poco más; mientras, los pensionistas viven resignados y solo sueñan en que todo siga igual, aunque solo sea para el poco tiempo que les queda. Esperan, siempre con miedo, el veinticinco de cada mes o si mañana la farmacia seguirá suministrándoles el medicamento sin pagar, que en la mayoría de los casos no lo necesitan y lo acumulan por si un día les hace falta.
Y escucho a decenas de personas de mi edad, que hablan de lo mucho que costó eso que llaman democracia, cuando sé que ninguno de ellos hizo nada por conseguirla y algo por evitarla; que a lo máximo que llegaron fue explayar su rabia con un taxista, un día que habían bebido demasiado, cagados al siguiente por si el chófer era un confidente. Cuando sé que son conscientes que no viven en democracia ni saben lo que es.

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domingo, 4 de mayo de 2014

REPASANDO Y REPENSANDO

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Hace muchos años, cuando empecé a escribir en Blogia, expliqué que para guardar la intimidad y la seguridad de ciertas personas confundiría nombres y fechas, y hasta quizá los mismos personajes. Y debo confesar que lo he seguido al pie de la letra, incluso en relatos de hechos recientes; no en todo por supuesto, pero si en lo más esencial. Para ello he utilizado parte de la imaginación y lo que algunos viajeros y amigos me han ido contando sobre tierras lejanas. No así en mi libro, en él cuento la historia tal cual es, quizá más increíble de lo que aquí se cuenta. A nadie escapa la autenticidad de la típica frase: la realidad siempre supera la ficción.
Los que contamos historias a veces nos sentimos impelidos a evitar lo excesivo, por temer, con sobrada razón, que se nos acuse de fantásticos. En mi caso he intentado que no sea así, las historias contadas han sido vividas; tal vez no en el lugar ni con esas personas, pero en su fondo casi al milímetro.
Ahora me veo en la necesidad de repetir estas líneas, que muchos deben recordar, puesto que tengo nuevos lectores que quizá no me conozcan con la suficiente intensidad. Con todo, debo reconocer que el único personaje al que mantengo su nombre y su historia real es Anna, por la que, como saben mis hijos y mi compañera, siento un profundo respeto e incluso dependencia sentimental. Con el resto, desde mi amada Mónica, la misma Amara o Jep, también amado por mí, mantengo este curioso y hasta divertido secretismo.

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Me pregunta cómo debe vestirse. Está excitada y eso me divierte, sabe perfectamente dónde vamos y cómo va a terminar. Conoce muchos de los que estarán, alguno de ellos íntimamente. Le muestro algunas prendas, sé que le gustan, siempre anchas y suaves, de algodón blanco y a poder ser con botones. Unos tejanos ajustados, casi siempre los mismos. Dependiendo de la gente y el tipo de reunión, se pone una americana o simplemente una chaquetilla de suave y fina lana. Me fascina cómo se le marcan sus pezones y se insinúan sus senos, el increíble erotismo de su cuerpo.
-No puedes imaginar lo que es follarse a una tía entre varios. Nunca hubiera imaginado que fuera tan excitante y morboso, que llenara de tanta satisfacción.
Eso me dijo Richard hace tiempo, refiriéndose a ella sin duda. Y pensé en nuestra luna de miel. Entonces no fuimos cuatro sino tres, pero para el caso da lo mismo, aunque ella todavía no tuviera la suficiente experiencia y se dejara llevar por la ansiedad del momento, poca en realidad, porque pronto se adaptó y controló su desorden emocional.
Richard llevaba razón, nunca llegué a tanto, pero por voluntad propia.
-Ya, pero ni te imaginas lo que es hacerlo con varias mujeres a la vez –respondí riéndome al ver su expresión.
Sin embargo, nadie puede imaginar lo que es hacerlo dos hombres con una mujer o al contrario. En el mundo del sexo bien avenido, pocas cosas se pueden comparar con este disfrute, abandonarse para ser devorado por dos amigas o devorar con un amigo a una de ellas. Solo una queda, la más maravillosa para mí, hacer el sexo a Amara con la ayuda de otra mujer.

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Ayer, mientras procesaba el archivo de los niños, pensé en los compañeros que se negaron a participar; en que si hubiesen leído las historias que he ido descubriendo, para distribuirlas y analizarlas, muchos de ellos seguramente habrían cambiado su postura.
Y ayer, mientras leía el correo de un magnífico compañero, que me cree inocente en exceso frente ciertos personajes y organizaciones, pensé en lo que diría de haber conocido a Popol en los setenta. Pero en fin, el tiempo me ha enseñado a mantener la calma y el silencio, lo uno en el peor de los escenarios y lo otro por siempre.
Y ayer, mientras pensaba en todo lo anterior, principalmente en esos niños y sus padres, me admiré que, pese haber vivido lo vivido, aún pueda emocionarme.

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Los que luchamos por un mundo más justo tuvimos sueños gigantescos, que, por desgracia para muchos, algunos todavía recordamos y mantenemos.

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domingo, 6 de abril de 2014

TIEMPO DE VIVIR

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El viernes pasado, a las once de la noche me sentí morir, empecé a sentir fuertes bradicardias, a cada momento más intensas y largas. Amara, al verse incapaz de recuperarme, llamó a una ambulancia y como le dijeron que tardaría diez minutos, se vistió corriendo para llevarme en coche.
-No aguantará tanto –dijo al que respondió a su llamada.
Me incorporé, me sentía mejor que echado en la cama. Al fin me puso una pastilla bajo la lengua y empecé a recuperarme. Luego llamó al médico tras anular el aviso de alarma. El tipo, tras auscultarme y escuchar mis explicaciones apoyado en el resquicio de la puerta, me recomendó tranquilidad y que bajara la intensidad de mi vida.
-Me divierto, pocas veces lo he pasado tan bien –respondí.
Al día siguiente nos levantamos a las seis y a las siete recogíamos a Chiscu de camino a Zaragoza, para participar en la primera asamblea de la Confederación Pirata.
Por el camino Amara y él hablaron de muchas cosas, principalmente de la que más nos inquieta ahora mismo; mientras yo recordaba lo que había sentido la noche anterior.
- Popol, te vas sin haber terminado ciertas cosas, pero supongo que a todos pasa lo mismo, que siempre marchan dejando algo a medias. Hay que llamar a Chiscu para que no nos espere, porque seguro que mañana no podremos pasarlo a buscar. Te vas Popol sin haber podido despedirte de tu gente, de Mila, de Anna y de Mónica, sobre todo de ella.
Y entre meditación y meditación, pensé en lo mucho que he vivido.
-Has vivido Popol, quizá demasiado, y el que ahora te llegue la hora no deja de tener sentido. Vas a desaparecer sin más, pero dejando un buen rastro, tu mente quedará vacía y tus ideas, esas que tanto te inquietan, desaparecerán.

Ahora mismo escucho a Nirvana, en un disco memorable que Lorena ha enlazado en su Face, de los mejores que se hayan producido, que por cierto mi hijo me perdió hace muchos años.
 
Lo cierto es que he quedado tocado, más sicológicamente que físicamente. Mi corazón, fuerte y elástico, tan grande que cuesta cansarlo, ya no es el mismo y eso duele. Ya no podré ver las cosas de la misma manera, deberé bajar el ritmo de mi vida y adaptarlo a lo justo que pueda soportar, y eso duele, tanto que no sé si querré hacerlo, tanto que ahora mismo ya sé que no lo haré sino todo lo contrario. Ahora más que nunca debo acelerar mi ritmo.
No es la primera vez que veo la muerte. La última fue hace 34 años, en plena selva peruana, sin embargo, entonces mi supervivencia dependía de mi mismo y de mi pericia. Ahora ha sido distinto, he sentido impotencia, no podía luchar contra mi destino, quizá por eso me relajé y mi corazón volvió a latir tranquilo. Deberé acostumbrarme a este cambio. Lo único que espero, lo que más me gustaría, es decidir cuándo y cómo, tal como Artur y yo nos prometimos aquel día en el entierro de Sebas. Unos tipos como nosotros o como Anna, al menos deberían poder escoger cómo morir.

Escucho a Deep Purple, en su concierto de 1973. Al año siguiente comenzaría nuestra gran revuelta, justo después de la caída de la dictadura en Portugal y la de los coroneles en Grecia.

Recuerdo a Mónica de espaldas sobre el mullido colchón directamente en el suelo, desnuda, con el fino cordón trenzado con cáñamo y oro en su cintura. Recuerdo acariciarla con las yemas de mis dedos, con suavidad y extrema lentitud. Recuerdo el estremecimiento de su cuerpo, el erizamiento de su piel brillante y morena, sus suaves y embriagadores gemidos. La recuerdo al darse la vuelta con desesperado deseo; y a su maravilloso cuerpo, suave, excitante, tierno. Recuerdo sus ojos, oscuros y hambrientos de sexo. Recuerdo aquella mujer, irresistible para mí, maravillosa para Jep y enloquecedora para la mayoría de los hombres. El terror del régimen. Me gustaría llamarla y contarle lo sucedido, aunque solo sea para tenerla una vez más entre mis brazos.

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miércoles, 2 de abril de 2014

LA DEMOCRACIA TE NECESITA

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Para los que nos quieran echar una mano, necesitamos miles de avales para presentarnos en las próximas elecciones.
Este es el formulario que hay que rellenar, aunque sea con una sola firma nos basta:
http://piratas2014.eu/s/avales_piratas_castellano.pdf


Los folios pueden imprimirse por las dos caras. Es más económico y así se evita el consumo de papel.
Hay que dejar en blanco el nº de hoja, solo hay que poner el nombre y apellidos, marcar el género, poner el DNI y la fecha de nacimiento, el municipio donde se está empadronado/a y luego firmar.
No hay que rellenar nada más, si se hiciera toda la hoja quedaría invalidada.

Hemos editado un mapa de España para señalar los lugares de depósito de los avales. Pronto se irá llenando de puntos de recogida.
https://mapsengine.google.com/map/edit?mid=zZGHVLY5-EW8.k2BxitxzRQ10


Un saludo y muchas gracias por ayudarnos a mejorar nuestra democracia.

Confederación Pirata de España

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jueves, 27 de marzo de 2014

DELIA

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La conocí una tarde de julio, un mes después del nacimiento de nuestra hija. Se llamaba Delia y me la presentó Vicki.
-Te gustará –me dijo por teléfono, como si quisiera venderme una muñeca. La había conocido en uno de sus viajes con Joan, según ella en una isla perdida, aunque eso fuera más guasa que realidad.
Morena, de rostro irregular y simpático, con el pelo tan enmarañado como ella, de ojos claros que contrastaban con su piel, su cabello y sus negrísimas y espesas cejas. Vestía unos shorts tejanos deshilachados y rotos y una camiseta de tirantes blanca, raída y agujereada por el desgaste. Me recordó a Carlota, pero más atractiva y con las facciones más agresivas. Vicki aguardaba a un lado y en silencio, con una sonrisa de fina ironía. La chica debió percatarse de mi cara de pasmo, sobre todo tras una presentación tan típica como burlona: Delia, Popol; Popol, Delia; porque de inmediato soltó una firme y alegre carcajada.
-Vicki me ha dicho que nos gustaríamos -le dije con una sonrisa, sin poder apartar la vista de aquellos ojos que hipnotizaban.
-Vicki nunca se equivoca -respondió del mismo modo.
Una relación tan extraña como ella, quizá como los dos. Han pasado los años, casi treinta y dos, y de vez en cuando todavía pregunto a mi amiga por ella.
-Hace tiempo que no sé. La última vez la encontré en su isla perdida, bebimos, reímos y hablamos de ti. –Eso me dijo hace un par de meses, la última vez que nos encontramos.
En contra de lo que se dice, las mujeres son como los hombres, darles satisfacción en la cama no es difícil, solo se necesita un poco de atención para intuir lo que más les gusta, y otro poco de paciencia y sensibilidad para descubrir sus sueños. El resto lo hace la generosidad y la propia satisfacción de sentir su cuerpo vibrar en tus manos, de ver cómo pierde el sentido y hasta la compostura, y Delia no era la excepción sino todo lo contrario.
Hacer el amor es más complejo, se necesita tiempo. Enamorarse de alguien es sencillo, al menos para mí, pero enamorarlo es harina de otro costal. Las personas suelen enamorarse por sí mismas, y Delia en eso era como Anna, le costaba enamorarse de alguien y además le faltaban las ganas. 
Tenía una hija, creo recordar de cuatro años, que había dejado al cuidado de una amiga en su isla perdida.
-De vez en cuando necesito escapar a la ciudad, ir al cine y al teatro, introducirme entre la muchedumbre y alternar con un tío sano y que no me complique la vida.
Y ese por lo visto era yo, un tipo felizmente emparejado, liberal y con una hija recién nacida.
Nunca me he sentido especial, ni siquiera cuando lo era. Para eso estaba Artur, que hacía sombra al más pintado; sin embargo, las mujeres que se han cruzado en mi camino siempre tuvieron la pericia o la delicadeza de hacerme sentir como tal, y Delia en eso tampoco fue una excepción. Cada día pasaba a buscarme por el trabajo, casi siempre muy pronto, y me arrastraba hasta la casa de Joan y Vicki, sutilmente, con su voz alegre y melosa, con su mirada de salvaje deseo; y con su gestualidad, tan parecida a la de Amara, insinuante y seductora. Luego, ya en casa, me desnudaba poco a poco mientras acariciaba mi cuerpo y se retiraba para apreciarlo en toda su medida. Realmente debo confesar que Delia era una maestra en el arte de la seducción, y yo una víctima satisfecha de serlo.
Meses después de haber marchado pregunté a Vicki si volvería a verla.
-Lo dudo. No es como tú, enamoradizo y amigo de repetir -respondió.
El amor es como el dinero; para unos, necesario lo justo para sobrevivir; para otros, adictivo hasta el punto de vivir por conseguirlo. Yo lo necesito en demasía, pero, conocedor de mi debilidad, me controlo y me esfuerzo por olvidar; lo primero a duras penas, y de lo segundo mejor no hablar. 

Con el tiempo he ido descubriendo que hay hombres y mujeres como Delia y Anna, que enamoran, usan y desechan; y, a veces, poquísimas, se enamoran y mantienen una relación más o menos estable. Son personajes que viven a salto de mata, intensamente con sus inquietudes. Yo tuve la suerte que Anna se enamorara de mí, así, más o menos, que ya es más de lo que cualquiera podría conseguir. Excepto Biel y yo, la larga lista de hombres que han caído bajo su maravilloso influjo ha sido de usar y tirar sin miramiento.
Amara y Mónica son parecidas a ellas, pero dan más importancia a la relación y a la convivencia, y, aunque también desechen a los hombres que han usado, lo hacen con más sutileza.

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