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"El bloque de las grietas (izquierdas)" Revista satírica del 13 de enero de 1909 (nada ha cambiado) |
-No hay dioses sin demonios. Quizá sea cierto que existen,
y si lo es, no hay duda, nosotros somos el demonio.
Una maravillosa cena rebosante de amistad y de ternura.
Nadie preguntó por lo sucedido en Myanmar y los que sabíamos no hablamos de
ello.
Ha pasado tanto tiempo que alguno de nosotros ya había
olvidado la cara del otro. Biel con menos pelo y plateado. A él hacía mucho
que no lo había visto, mucho más que a ella. Nuestras charlas fueron por
correo, a veces a través del chat, sobre todo por parte de Amara, que movió los
hilos y lo hizo posible.
Hablamos como si no hubiese pasado el tiempo, como si recordáramos en qué punto habíamos dejado una interesante conversación.
Hablamos como si no hubiese pasado el tiempo, como si recordáramos en qué punto habíamos dejado una interesante conversación.
¿Cuándo volveremos a encontrarnos?
Quizá dentro de unos días, de unos años o jamás.
Hay que aprovechar, pero no lo hacemos. Tal vez sí, porque reímos mucho y nos sentamos cogidos de la mano, porque hablamos de gente dispersa, de amigos entrañables.
Quizá dentro de unos días, de unos años o jamás.
Hay que aprovechar, pero no lo hacemos. Tal vez sí, porque reímos mucho y nos sentamos cogidos de la mano, porque hablamos de gente dispersa, de amigos entrañables.
Ayer Mila me llamó.
-¿Quieres venir a JazzSi? He quedado con Anna y Biel ¿Cuántos años han pasado Popol?
-Contigo no sé, quizá veinte o más.
-¿Quieres venir a JazzSi? He quedado con Anna y Biel ¿Cuántos años han pasado Popol?
-Contigo no sé, quizá veinte o más.
No puedo, Amara no se encuentra bien, tantas fiestas y
emociones le han pasado factura. Además tampoco quiero interferir, prefiero que
hablen a solas, tal como vi que hacían Mónica, Amara y Anna en el gran jardín,
recortadas sus siluetas por la luz de las pequeñas farolas.
Tres mujeres increíbles, irrepetibles. Y Biel observándolas desde el gran ventanal, ensimismado. Me acerqué sigiloso, como si no quisiera romper su encanto, y me puse a su lado.
Tres mujeres increíbles, irrepetibles. Y Biel observándolas desde el gran ventanal, ensimismado. Me acerqué sigiloso, como si no quisiera romper su encanto, y me puse a su lado.
Instantes de silencio solo roto por el ajetreo de Jep en
la cocina.
-Extrañas mujeres –dice sin apartar la vista
-Somos afortunados, incluso yo lo soy.
Me mira. Pocos hombres he conocido como él, tan
dispuestos a la fuerza y al sacrificio, que hayan arriesgado tanto; pero en
este momento siento que tiene una cuenta pendiente conmigo y no sabe cómo enfrentarla.
Espero paciente, sé que busca las palabras en uno de los pocos momentos que
tendrá para hacerlo. No las encuentra, es hombre de silencios y con ellos se
expresa.
.
Reencontrarse con amistades importantes da gusto, es cierto que se tiene la capacidad de hablar con comodidad y desde la intimidad.
ResponderEliminarLos silencios en esas circunstancias suelen mostrar impotencia o incapacidad para encontrar lo que se tiene que decir ¿no?
Esa viñeta es de unos meses antes de la Semana Trágica, se me escapa el significado por tanta chistera. ¿No hablará de la coalición Solidaridad Catalana?
Un abrazo!!
Deberíamos vivir el momento para entenderlo. El dibujo tiene tela, si lo amplías verás que los que empujan visten con trajes raídos y deshilachados, también que intentan esconder un esqueleto.
ResponderEliminarMe quedo con el titulo, sí los dioses existen, entonces nosotros somos uno de sus sueños.
ResponderEliminarMientras leía pensaba que me encantaría ver alguna foto de esas mujeres... quieras que no, para mi son ya familiares, las he imaginado mil veces...
ResponderEliminarBeso
Carlos, eres un romántico.
ResponderEliminarDesde que el humano ha descubierto que los dioses no son necesarios, solo los que prefieren soñar a pensar creen en ellos. En el Universo nada sobra ni es innecesario, de serlo no existiría. Todo se mueve con el Yin y el Yang, sin uno no hay otro. Mi reflexión se dirige al tipo de dioses que para existir necesitan a su parte negativa, tan terrenales como cósmicos; y de existir, es evidente que nosotros somos los demonios
Calma.
ResponderEliminarLas personas de las que hablo no les gustaría que las mostrara.