Hace tiempo creí que mi
apellido se componía de varias ramas, ya que sabía de algunos que nunca pensé
que tuvieran que ver conmigo; pero al seguir el árbol, descubro conexiones
mucho más cercanas de lo esperado.
Cuadros y piedras
preciosas de mucho valor. Los primeros podré ponerlos a la venta, lo segundo ya
no. Nadie está dispuesto a pagar por lo que valen.
Es curioso lo difícil que
resulta desmontar una casa tan llena de recuerdos, donde cualquier papel,
recorte de periódico, libreta de ahorros, cartilla de racionamiento, partida de
nacimiento, reviste tanto valor que no me atrevo a deshacerme de él. Y
fotografías con la fecha y el lugar donde fueron tomadas en su dorso. Miles de
ellas coleccionadas en primorosos álbumes.
Mis padres vivieron
juntos y solos hasta el pasado agosto, cuando murió mi madre. Luego mi padre
quiso seguir en la casa, donde recibía la visita de sus nietos, que se
acercaban a comer, a cenar, a ver el partido, a jugar al ajedrez... La de mi
hermana, siempre más familiar que yo; y la mía, que desde la muerte de mi madre
pude acercarme más a él, conocerlo y disfrutar su gran humanidad. Aún recuerdo
cuando de joven, ya viviendo fuera de su casa, le pregunté cómo podía
aguantarla.
-La quiero -respondió
entonces. Y no lo entendí, porque si marché de su casa fue por ella, por
insoportable, cruel y déspota.
Era mi madre y debo respetarla y quererla, por lo menos su recuerdo; pero eso no significa que deba olvidar su realidad.
Era mi madre y debo respetarla y quererla, por lo menos su recuerdo; pero eso no significa que deba olvidar su realidad.
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Bueno ahora se trata de que el tiempo vaya poniendo las cosas en su sitio, creo que para cualquier hijo, los padres suponen un gran misterio. Un abrazo.
ResponderEliminarHay que deshacer la casa.
ResponderEliminarUna obra que hace algún tiempo interpreté.
Han debido deshacer otra casa y por eso encontré las cartas de una mujer.
La vida es todo eso. Unos hacen y otros deshacen...
Hay que darle tiempo al tiempo, Pau
Besos