<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619</id><updated>2012-01-30T18:26:48.719+01:00</updated><category term='La mujer absoluta'/><category term='Tesa'/><category term='La historia más bella'/><category term='Piel de salamandra'/><category term='El blues de Amara'/><category term='De opinión'/><category term='Malnacidos'/><category term='Anna'/><category term='Momentos'/><category term='Mila'/><category term='Mis historias'/><category term='Jasmín'/><category term='Caso'/><category term='Violencia'/><title type='text'>LA  CRISÁLIDA  DEL  TIEMPO</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>114</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-3359273193006806180</id><published>2012-01-27T22:48:00.007+01:00</published><updated>2012-01-30T18:19:35.624+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El blues de Amara'/><title type='text'>UN  APUNTE  PARA  EL  BLUES  DE  AMARA</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;_________________________________________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="480" src="http://www.youtube.com/embed/ic4PQ-tnwJw" width="853"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las más interesantes que recuerdo transcurrió en casa de un amigo de Artur, fotógrafo, político y, como él, rico de nacimiento. Fuimos Joan, Mónica, Amara y yo; Vicki, ahora no recuerdo por qué, no pudo asistir, y Jep estaba de viaje. &lt;br /&gt;-Una de esas que tanto os gustan –dijo Artur con un guiño.&lt;br /&gt;Hacía tiempo que habíamos dejado de asistir a este tipo de fiestas, que solo nos acarreaban problemas ajenos; aun así, sabiendo que se podía hacer cualquier cosa, desde tomar unas copas, hasta entablar relación con gente interesante, nos presentamos tranquilos.&lt;br /&gt;Actores, escritores, algún pintor… hay de todo y de todas las edades y condiciones. Un piso aledaño a las Ramblas barcelonesas, sorprendentemente grande por lo que yo creía de la zona. Se compone de una enorme estancia soportada por viejas columnas de hierro forjado, de claro estilo modernista. Grandes focos cuelgan del alto techo, y cortinajes negros y blancos están replegados en las paredes. En un rincón: focos y pantallas con dos máquinas en sus trípodes. En el centro y con cuidado desorden: unas cuantas mesas llenas de canapés y bebidas. Música clásica de fondo y una pantalla por la que pasan sin cesar diapositivas de París y Londres. A nuestro alrededor, una serie de puertas, y colgadas de las paredes, multitud de fotografías en blanco y negro, desnudos en su mayoría, oscuras o suavemente difuminadas; la misma modelo en la mitad de ellas, hombres en unas pocas y alguna que otra mujer en el resto. Somos entre veinte y treinta invitados, quizá más, porque algunos aparecen o desaparecen por las habitaciones colindantes. Los modelos están presentes, ya que reconocemos alguno, entre ellos la chica más fotografiada.&lt;br /&gt;A Amara y a Joan les fascina el arte, sobre todo la pintura y la fotografía, de manera que nos dedicamos a pasear por el perímetro del estudio.&lt;br /&gt;-¿Os gustan?&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Tras nuestro, un tipo de mediana estatura y cara angulosa, de tez pálida, con el pelo largo y negro recogido en la nuca con una goma, acompañado por Artur, que también mira las fotos con interés.&lt;br /&gt;-Es mi ex –explica a Amara, cuando esta le señala la chica exclamándose por su belleza. Gira la cabeza y la busca con la mirada para presentárnosla –seguimos siendo muy amigos –dice como si fuera una gran cosa.&lt;br /&gt;La chica aparece solícita. Parece la anfitriona de la fiesta. Alta y delgada, con el cabello corto y ligeramente ondulado, de mirada profunda y simpática, piel morena, ojos grandes y oscuros, cejas pobladas, negras y cuidadosamente recortadas, la nariz recta, pequeña y algo afilada. La perfecta modelo para un fotógrafo.&lt;br /&gt;-Son buenas –respondo.&lt;br /&gt;Amara le habla de algunas que hemos dejado atrás, de sus detalles y la extraña luz que emiten.&lt;br /&gt;-¿Aceptaríais posar para mí?&lt;br /&gt;Respondo con una mirada burlona, es indudable que me utiliza para convencer a Amara, alguna de las fotos expuestas lo demuestran. Directamente le digo que le estropearía el cuadro y él se lo toma como un desafío.&lt;br /&gt;-Depende, aunque sí, la que me interesa es ella.&lt;br /&gt;Hacía rato que había visto cómo la seguía con la mirada, cómo estudiaba sus gestos al hablar, al apoyarse en el canto de una mesa, al mirar a su alrededor. Ahora es la chica quien la observa sin pestañear. El tipo parece buscar un plano, porque mira la sala como un profesional.&lt;br /&gt;-¿Qué haces con los negativos? -Pregunta Amara.&lt;br /&gt;-Los guardo en una caja fuerte, solo yo puedo manipularlos y si el modelo me los pide se los entrego. No comercio con mis fotos y solo fotografío a gente de confianza.&lt;br /&gt;El tipo no para de observarla, parece extasiado ante la expresividad de su cuerpo, de su cara; la chica también, pero quizá por ser mujer no me extraña. De pronto ella le acaricia la cara, con uno de sus dedos le mueve el labio, se lo pellizca, sigue por un lado del cuello hasta el desnudo hombro. Amara lleva un vestido de tirantes, de algodón blanco, corto y ceñido; no se ha puesto ropa interior y la chica lo nota. Le mira el resto del cuerpo, que a través de la tela se dibuja a la perfección.&lt;br /&gt;-Brutal –exclama sin cortarse.&lt;br /&gt;Me siento incómodo, Amara, sin embargo, parece divertirse y responde en consonancia y con una mal disimulada queja. Está acostumbrada a las lisonjas, por la calle, en el hospital, pero nunca así, de una mujer y en una fiesta como esa, tan de intelectuales. Y me mira interrogante.&lt;br /&gt;-¡Cómo se te ocurre preguntarme! Respondo casi riéndome, sorprendido por el silencioso requerimiento.&lt;br /&gt;-No es lo mismo Popol, eso es más comprometido.&lt;br /&gt;Artur la mira perplejo, mientras yo ya no puedo aguantar la risa.&lt;br /&gt;-En todo caso pídele a Artur que haga de pareja –le digo al tipo –da la talla más que yo.&lt;br /&gt;Gimnasta, musculado, exótico, gastado, rubio y con el pelo largo, depredador hasta la médula. Artur es el modelo ideal para Amara, el contraste de una belleza salvaje con otra sensual y adorable.&lt;br /&gt;-Podría sentirse cohibida y se reflejaría en las fotografías.&lt;br /&gt;Me esfuerzo para no estallar en carcajadas. Esos artistas tan intelectuales sorprenden a cualquiera, pienso.&lt;br /&gt;-No te preocupes, con Artur no se sentirá cohibida.&lt;br /&gt;Podría decirle que con nadie, pero prefiero callar.&lt;br /&gt;-¿Cuándo sería? –Pregunta ella.&lt;br /&gt;-Ahora.&lt;br /&gt;Amara mira a su alrededor, los focos del techo, los tapices y las cortinas, también los treinta invitados, que departen con risas y en voz alta repartidos por las distintas mesas.&lt;br /&gt;-¿Dónde?&lt;br /&gt;El tipo, sin dejar de mirarla, de recrearse en su demoledor atractivo, hace un gesto con la mano abarcando toda la estancia.&lt;br /&gt;-¡Ah! ¿Y supongo que quieres que me desnude?&lt;br /&gt;Lo dice sin ironía, quizá porque el tipo emite confianza, por su manera de hablar y de tratarla, por sus gestos. La chica, sin que nadie le diga nada, se desnuda con naturalidad; algunos la observan, pero solo por un instante, luego siguen con lo suyo. Después, mirándola a los ojos le levanta el vestido con cuidado, por si Amara reacciona negativamente.&lt;br /&gt;-¿Y ahora qué? -Pregunta una vez desnuda.&lt;br /&gt;El tipo parece despertar de un ensueño, a mí me ocurre lo mismo. Tan acostumbrado que estoy de ver a mi compañera desnuda, siempre me sorprende y admira su brutal belleza, su maravilloso cuerpo, cómo se mueve, simulando no ser consciente de lo que provoca a su alrededor. &lt;br /&gt;Jim se mueve rápido, como si temiera perder la oportunidad, mueve los trípodes, las cámaras, enciende los grandes focos del techo, arrastra las pantallas, y apaga el resto de luces de la gran estancia. Se acerca al grupo del centro y les pide naturalidad, que las traten como si fueran vestidas. Elia coge de la mano a Amara y la acerca a la mesa, la recuesta en ella y le ofrece un canapé. Entonces lo veo, el grupo ha quedado suavemente iluminado, en contraste con el resto, que parece disimularse tras una difuminada penumbra. Todos los invitados de la mesa están en el plano, ninguno destaca, entre la claridad de la luz y las sombras, en un perfecto claroscuro. Elia se acerca a Amara y se despide después de preguntarle si no le molesta quedarse sola. Una mujer con un vestido largo y oscuro, de cabello corto, casi plateado, entra en la conversación, lleva un gran libro en la mano. El resto del grupo sigue con lo suyo, uno de los tipos se gira y pide que le enseñe las pinturas del libro. Al fondo, en la penumbra, el resto de los invitados charla en voz alta, alguien canta y se escuchan unas risas. Amara parece estar en su mundo, charla, gesticula, cimbreando su cuerpo tal como hace en cualquier sitio. La mujer abre el libro, es un catálogo de pintura, se lo enseña.&lt;br /&gt;Y Jim va de una cámara a otra, no para de tomar fotos, su compañera abre una de ellas y la carga con un nuevo rollo, sale corriendo y en pocos instantes aparece con otra, la prepara y la deja sobre la mesa, se acerca al grupo, apoya una mano sobre el hombro de Amara, sus pechos chocan, se aplastan uno con otro. Mi compañera levanta la vista del libro y con un gesto aparta el cabello de su cara, escucha, sonríe y besa la boca de Elia después de atraerla por la cintura. Artur, Joan y yo las miramos extasiados, mientras Jim no para de mover sus cámaras y echar fotos. Elia marcha y uno de los tipos se acerca a Amara, le acaricia un hombro, los pechos, el vientre; ella, recostada en la mesa, sigue la mano con sus ojos, se muerde el labio, lo mira, lo atrae hacia ella y mirándolo fijamente le dice algo en voz baja.&lt;br /&gt;Joan me mira, parece desconcertado, pero también excitado por la escena.&lt;br /&gt;-Mónica se encuentra mal, tiene dolor de cabeza y quiere marchar; lo contrario que yo, que lo estoy pasando fenomenal. &lt;br /&gt;Lo entiendo, está embriagado por el ambiente, ha conocido gente interesante y le gustaría quedarse.&lt;br /&gt;Me acerco a Amara.&lt;br /&gt;-Si no te sabe mal marcho con Mónica, tiene ganas de irse y creo que no quiere quedarse sola. Llámame si me necesitas, en todo caso Joan y Artur se quedan.&lt;br /&gt;Le doy un beso y una palmada en el trasero. Ahora sí que nos miran, curiosamente más a mí que a ella. La mujer del libro pregunta sin rodeos si soy su marido y ella responde que sí, y, con una risa, que soy el padre de sus hijos.&lt;br /&gt;-¿Hijos? –Pregunta sorprendida mientras mira el magnífico cuerpo de Amara, su vientre, sus preciosos y tersos pechos, sus duros pezones.&lt;br /&gt;-Dos, un niño de cuatro y una niña de seis.&lt;br /&gt;Y las dejo hablando de hijos con el resto del sorprendido grupo. Amara tiene veintiocho, sin embargo, aparenta menos de veinticinco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Deben ser las dos o las tres de la madrugada, Mónica descansa a mi lado, desnuda y maravillosa, cuando suena el teléfono. Se queja, alarga el brazo.&lt;br /&gt;-Es Amara, dice que se queda a dormir, que por la mañana harán unas cuantas fotos con Artur y Elia.&lt;br /&gt;A Mónica le apetecía estar conmigo, pasar una noche tranquila haciendo el amor. No quiere líos ni historias complicadas, el dolor de cabeza había sido una excusa.&lt;br /&gt;Ya es mediodía cuando Amara llega, comemos juntos mientras nos enseña unas fotos de estudio; está con Artur y Elia, en alguna con Jim y en otras sola.&lt;br /&gt;-¿Aguantó mucho la fiesta?&lt;br /&gt;-Cuando llamé ya había marchado todo el mundo, Joan también.&lt;br /&gt;No pregunto, nunca lo hago, lo contrario que ella, que siempre quiere saber. Sé, sin embargo, que mañana o pasado me contará lo que hizo, cosa que yo nunca hago. Cada uno tiene su vida y no debe inmiscuirse en la de los demás. Le diré que no es necesario, pero ella igualmente me contará. Necesita compartir con su amigo hermano amante todo lo que hace, siente, piensa; explicarle su vida, lo sorprendente e intensa que es. Mañana lunes hará de médico por primera vez y siento la felicidad en su mirada, como su espíritu salta de alegría; además, por su cara sé que por fin Artur se ha deshecho en su interior, aparte del tal Jim mientras era devorada por Elia. Está nerviosa, no le gusta estar tanto tiempo sin los niños y solo piensa en pasar por casa de mis padres para recogerlos; y ellos, emocionados, le contarán lo que han hecho y con quién han jugado; y los bañará y les dará de cenar, y los meterá en la cama después de jugar un rato con ellos.&lt;br /&gt;Amara, la mujer absoluta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: white;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-3359273193006806180?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/3359273193006806180/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2012/01/un-apunte-para-el-blues-de-amara.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/3359273193006806180'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/3359273193006806180'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2012/01/un-apunte-para-el-blues-de-amara.html' title='UN  APUNTE  PARA  EL  BLUES  DE  AMARA'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/ic4PQ-tnwJw/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-2333704690505364994</id><published>2012-01-21T22:21:00.005+01:00</published><updated>2012-01-21T22:41:21.218+01:00</updated><title type='text'>VIVIENDO</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;_____________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="480" src="http://www.youtube.com/embed/FDA41c6SGb0" width="853"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante la cena, todos nos reímos al recordar la obsesión del químico por creerse vigilado, o de las imprudencias de Dioni, que trataba a la policía de inútil y boba, y que por suerte mantuvimos en permanente cuarentena. A Dioni nunca lo detuvieron, les salía más rentable seguirlo, a ellos y a nosotros. Ellos descubrían lo que querían y nosotros quienes lo seguían.&lt;br /&gt;¡Qué tiempos aquellos!&lt;br /&gt;Dioni nos habló sobre la promiscuidad de algunas de sus compañeras, sin la intención y la malicia de entonces, cuando era joven y osado, tanto que más de una cayó por su mala cabeza y fue torturada. Ahora, pasado el tiempo es bueno recordárselo, sobre todo porque una de ellas aguantó como una jabata, cuando estoy seguro que él, con tal de no arriesgar su masculinidad, habría cantado como un mirlo, aunque por entonces tuviese fama de duro.&lt;br /&gt;Dioni es un buen hombre, demasiado confiado y leal para nuestro antiguo gusto y el justo para el actual; un viejo amigo de Jep, al que utilizamos sin pudor, como la mayoría, y sin que uno y otro se enteraran.&lt;br /&gt;¡Qué hijos de puta llegamos a ser!&lt;br /&gt;Amara lo mira y sonríe.&lt;br /&gt;-¿Qué es ser promiscua para ti?&lt;br /&gt;Mi compañera lo conoce poco, lo justo de alguna cena, de la fiesta de aniversario de Jep o de una salida en barca por el Cap de Creus. &lt;br /&gt;Dioni suele ser discreto, sin embargo, esta noche quizá haya bebido un poco más de la cuenta, aparte de uno de mis legendarios mojitos. Amara, al no recibir respuesta, le dice claramente que para él, seguramente ella es rematadamente promiscua. Lo miro y me río porque debería conocer nuestra historia, por lo menos la de Mónica.&lt;br /&gt;-Los anarquistas siempre habéis sido muy puritanos –le digo para terciar.&lt;br /&gt;Carraspea, se mueve en su silla simulando incomodidad. Dioni siempre ha sido tan sincero como expresivo.&lt;br /&gt;-Tú lo eres y no tienes nada de puritano.&lt;br /&gt;Tomás suelta una de sus carcajadas, no tan potente y estentórea como antiguamente. Amara, sin embargo, no entiende la broma. Últimamente se ha vuelto más seria con los amigos, ya no juega con las palabras ni sigue los chistes. En eso cada día se parece más a Mónica. Es curioso que con el tiempo, la que más haya aguantado sea Anna. Tan lejos, enferma y trabajando en tierra extraña, entre sangre, sufrimiento y fuego; mi amiga hermana, igual que Mila, aún mantiene impoluta su capacidad de asombro, su humor.&lt;br /&gt;Y prefiero callar, que Jep cambie el curso de la conversación, que el ingeniero hable de sus aventuras por Brasil, que el químico nos cuente de sus cuitas como catedrático. Divago sobre la palabra y la idea, el significado de ser puritano. Quizá lo sea, lo seamos, especialmente nosotros, los viejos amigos de la casa pirenaica, los que mantuvimos y practicamos nuestras ideas hasta el límite y con la máxima fidelidad, imperturbables a lo que se decía de nosotros o a la presión de nuestras familias.&lt;br /&gt;Ahora, sentado frente al ordenador, busco el significado que la RAE da a la palabra. &lt;i&gt;"Puritano: 1. Dicho de una persona: Que real o afectadamente profesa con rigor las virtudes públicas o privadas y hace alarde de ello.”&lt;/i&gt; Esa es la definición que más me conviene, pobre para mi gusto y ambigua como nuestra Constitución para la clase política. Me llama la atención lo mal redactada que está.&lt;br /&gt;Dioni sigue con lo suyo, está preocupado por si Amara se siente ofendida, quiere explicarle que para él la libertad lo es todo, que respeta la suya. Se traba, se pierde y al fin consigue que Sara se ría y ataje el barullo con una de sus salidas.&lt;br /&gt;-Creo que eso ya lo sabe. Amara solo quiere saber lo que para ti es ser promiscua. En pocas palabras: ¿cuántos tipos hay que tirarse y de qué modo, para serlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por las mañanas escribo mi tercer libro, por fin el largo capítulo de mi aventura con Lourdes en Perú. Por las tardes escribo el último capítulo del segundo, que precisamente trata de cuando la conozco.&lt;br /&gt;La historia con Lourdes es, quizá, la más intensa y perturbadora, dos palabras que la definen a la perfección; tal vez por eso me ha costado tanto enfrentarme a ella.&lt;br /&gt;Pronto editaré el primer libro. Espero que salga barato. Con solo cubrir los gastos tengo bastante y si gano algo, pues mejor. Con el dinero que saque podré invitar a mis lectores incondicionales, a los que me han ayudado y han confiado en mí, eso en caso que quieran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: white;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-2333704690505364994?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/2333704690505364994/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2012/01/viviendo.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/2333704690505364994'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/2333704690505364994'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2012/01/viviendo.html' title='VIVIENDO'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/FDA41c6SGb0/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-270994966221688260</id><published>2012-01-16T02:31:00.004+01:00</published><updated>2012-01-16T22:16:51.346+01:00</updated><title type='text'>ANNA, SIEMPRE ANNA... A vuela pluma</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;________________________________________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="480" src="http://www.youtube.com/embed/Be_pWWlf0xA" width="640"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cena es amena, podría serlo más, pero Mónica parece apocada, quizá por haber recibido noticias de Anna, de su estado de salud, tan fuerte por fuera como quebrantado por dentro. Es la primera vez que recibimos su correo al unísono, como resultado de mi audaz, temerario, osado… me río, suicidio.&lt;br /&gt;-Popol, lo que has hecho es un suicidio –me dijo entonces, con una bien dibujada y sincera sonrisa. &lt;br /&gt;-Si sale bien no –respondí tranquilo.&lt;br /&gt;Salió bien. Era tan insospechado, arriesgado, desconcertante, insólito… me río, que tenía todos los números para salir bien. Estaba calculado y si no, pues a la mierda.&lt;br /&gt;A veces pienso que la busco, tanto que lo que es suerte parece infortunio; pero no, ni hay suerte ni es infortunio sino el producto de una formulación bien planteada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cena transcurre agradablemente. Jep es un gran anfitrión, aparte de buen cocinero. Lo observo, no parece desconcertado o perturbado, como ahora gusta decir entre los culturillas de última hornada. Enfrente están los dos gigantes, Mario y Claudio, justo al lado de Mónica y de Amara, que no sabe de qué va la cosa, atentos a sus gestos, a su semblante preocupado. A mi lado el químico y el ingeniero, un poco más lejos el gran Dioni, nuestro enlace con la CNT; a su lado la dulce, tierna y valiente Sara, a la que no conoce. Junto a Jep está Tomás. Faltan Helena y su amigo, del que ahora no recuerdo el nombre; pero, qué más da si ninguno es el real, ni siquiera el mío. Solo Anna, siempre Anna.&lt;br /&gt;-Acuérdate, será la primera semana de marzo, sobre todo no te olvides, y donde siempre.&lt;br /&gt;Esta vez será una calçotada y vendrá Helena, también Julio y algunos más, como Jordi. Quizá consiga que venga María, aunque con lo sentida que es, tal vez le dé coraje encontrarse con Jep, enfrentarse al hombre que manipuló.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué no te dedicaste a la política, Popol? Quizá las cosas no serían como son, te habríamos seguido…&lt;br /&gt;-Porque éramos soldados, militares o lo más parecido a eso, y los soldados no hacen política –respondí entonces, ahora hace un año, en una calçotada parecida.&lt;br /&gt;Podría haber dicho que no estaba preparado, que ninguno lo estaba; pero, ¿quién de los que hay lo están?&lt;br /&gt;Qué más da, pienso. Seguramente habríamos terminado fatal, las cosas ya habían sido decididas y nosotros nos habríamos convertido en un estorbo, lo sabíamos y nos habríamos enfrentado como sabíamos, de la única manera que conocíamos, y nuestro tiempo ya había terminado. O no, quizá no, quizá hubiéramos triunfado y todo sería distinto, radicalmente distinto, peor o mejor; pero ahora qué más da.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Observo a Mónica, sus ojos se cruzan con la míos, le sonrío, intento infundirle tranquilidad. Anna saldrá de ésta, intento decirle con la mirada.&lt;br /&gt;No es malaria, hepatitis… es su corazón, sus riñones, su hígado. Nada que no pueda curarse con un buen tratamiento, aquí o en cualquier lugar, con buenos médicos, con buenos aparatos. Pero no quiere abandonar a sus amigos, a su gente; no quiere ser distinta, ser más que ellos, antes prefiere la muerte. Mónica me mira y sé lo que piensa, Hoy mismo ha hablado con Biel sobre lo que cuesta un billete. Tal vez sea ella la que falte a la calçotada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: white;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-270994966221688260?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/270994966221688260/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2012/01/anna-siempre-anna-vuela-pluma.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/270994966221688260'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/270994966221688260'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2012/01/anna-siempre-anna-vuela-pluma.html' title='ANNA, SIEMPRE ANNA... A vuela pluma'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/Be_pWWlf0xA/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-829381490639348134</id><published>2012-01-02T00:30:00.013+01:00</published><updated>2012-01-05T22:56:12.893+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El blues de Amara'/><title type='text'>...EL  BLUES  DE  AMARA... (Una Noche Vieja)</title><content type='html'>&lt;div style="color: white;"&gt;&lt;span style="color: #660000;"&gt;__________________________________________________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Hace tiempo que no llaman.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La miro… No sé si reírme, como siempre hago, o tomármelo a pecho. En realidad lo que debería haber dicho, es que hace tiempo que no habla con él.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿Qué estarán haciendo?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Lo normal, podría responder con ironía, pero prefiero el silencio. Jep no hace nada que ella no se entere, sin que le aconseje, cuide.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-No sabe vestirse, la imagen no acompaña a su categoría –me dijo un día, preocupada porque nuestro amigo debía dar una conferencia, siendo obvio que para Mónica la imagen siempre ha sido lo de menos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿Qué hacemos? –Me preguntó un día, no recuerdo el año, al enterarse que Jep no podría estar por Noche Vieja. –No podemos dejarlo así como así.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿Qué quieres? ¿Ir con él a París? Puede ir Mónica si quiere –espeté sin cuidado.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Como respuesta se encogió de hombros. Aquel día estuvimos a punto de discutirnos, no por él y su presunta soledad sino por el tono de hastío de mi respuesta. Pero Jep llegó a tiempo y estuvo entre nosotros. Por la noche, después de las doce campanadas, que, como siempre, tuve que tocar yo, bailamos, él con ella y Mónica conmigo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Hacen buena pareja –me dijo mi amiga, antes de darme un beso. –Siempre temo que un día desaparezcas con Amara, por no poder resistir tanta presión.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Aturdido la miré a los ojos, yo sentía el mismo temor hacia ella, solo que nunca me atreví a confesarlo. Nos sentamos, cada uno con su pareja, compañera… pero, cuál es la mía, si ya he perdido la cuenta.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Amara se viste como me gusta, con lo que le compro con tanto cuidado, y su corte de pelo es de mi agrado, dejando su largo cuello descubierto; y me habla y acaricia con ternura, pero tendría que ser ciego para no darme cuenta a quién todo va dirigido. Mónica alza la vista y me mira, sus ojos denotan burla, igual que su torcida sonrisa. Nada se le escapa o quizá es que ha notado lo mismo de Jep. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Ahora bailamos, esta vez cada uno con su compañero.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Estoy enamorada de dos hombres, Popol, y no quiero perder ninguno de los dos. Cuando cada mañana vas al trabajo, siempre temo no volver a verte, y al oír que llegas me entran ganas de llorar de alegría. Eres mi amigo y mi compañero, no lo olvides nunca.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Muy cerca Mónica y Jep bailan abrazados. Algo más lejos Mila charla animadamente con Biel y Anna, mientras Joan y Vicki lo hacen con una pareja que ninguno de nosotros sabe de dónde ha salido. Y recuerdo las palabras de Mónica en el 2CV, de vuelta de La  Cerdaña, después de nuestra primera aventura tantos años atrás. La misma idea, el mismo sentimiento, casi las mismas palabras.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Un día, tal vez fuera el de su extraña declaración, Amara me preguntó qué pretendía de ella. –Que seas libre, absolutamente libre, tanto que lo perdería todo por tu libertad, incluso a ti misma –respondí entonces, igual que haría ahora.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;________________________________________________&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Un cantante alcohólico vocifera como un energúmeno unas horribles canciones, mientras Amara y Jep bailan y se acarician. Mónica y yo también bailamos, pero sin mostrar tanta pasión, y Xenia, la hija de nuestros amigos, asiste impasible a nuestra demostración de amor junto a su compañero, de la misma manera que ahora hace un año, lo hicieron mi hija y mi yerno.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Ya no fingimos, hace tiempo nos cansamos de simular y guardar las apariencias, ahora ya solo guardamos lo que fuimos, nuestra vida secreta, que en poco tiempo y tras la edición de mi segundo libro, quedará al descubierto.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Cojo la botella de Cava y arrastro a Jep hasta un reservado, para resguardarnos del atroz ruido. Amara y Mónica siguen bailando, esta vez en compañía de Xenia. Y hablamos de amor y de sexo con el compañero de su hija, que nos ha seguido, no sé si por la botella o por huir del enloquecedor ruido, que escucha en silencio la intensa conversación sobre nuestras antiguas amantes, lo que fueron y en lo que se han convertido, lo que hicimos y dejamos de hacer con ellas. Y explico que sigo buscando a nuestros viejos amigos, hombres o mujeres, me da lo mismo. Le hablo sobre mi reencuentro con Carlota, de su hija, tan bella y desinhibida como ella; de Inma, famosa actriz de cine y de teatro, a la que apenas conoció; de Lourdes, a la que parece que la tierra se la haya tragado.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-El poder de la red es inmenso, todos terminamos saliendo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Yo no, no salgo en ninguna de esas redes sociales –responde.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Y me río, porque Jep, como Anna, es de los que más salen. Solo hay que escribir su nombre en el buscador y seguir su rastro. El de Anna se pierde a partir del 2008, cuando marchó a la selva, pero qué más da si ya sé dónde está. Y hablamos de ella, de cómo hacía el amor, pero no de lo sucedido en Birmania. Y le hablo de mi largo período de impotencia y cómo con su ayuda conseguí solucionarlo. Me sorprende que no lo supiera, que Mónica fuera tan discreta en eso, cuando fue quien llamó a mi querida amiga, para ponerla al corriente y preguntarle qué debía hacer para solucionar el mal.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color: white;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-829381490639348134?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/829381490639348134/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2012/01/el-blues-de-amara-una-noche-vieja.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/829381490639348134'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/829381490639348134'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2012/01/el-blues-de-amara-una-noche-vieja.html' title='...EL  BLUES  DE  AMARA... (Una Noche Vieja)'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-8752338752839508971</id><published>2011-12-20T22:27:00.004+01:00</published><updated>2011-12-26T21:25:30.324+01:00</updated><title type='text'>LOS  MISMOS  PERROS</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;_________________________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote class="tr_bq"&gt;&lt;div style="color: #660000;"&gt;&lt;i&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="360" src="http://www.youtube.com/embed/4iboFV-yeTE" width="640"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;i style="color: #660000;"&gt;¿Alguien duda que si los dejaran, aquí harían lo mismo?&lt;/i&gt; &lt;i style="color: #660000;"&gt;No os engañéis, son los mismos perros, pero con distintos medios.&lt;/i&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi hija dice que una cosa es escribir para gente normal y otra hacerlo de manera parecida a Vargas Llosa. Evidentemente, aunque me encantaría, ni de lejos escribo como él, sin embargo, la comparación me ha satisfecho tanto que he decidido no hacer caso a sus correcciones, que se circunscriben a eliminar comas y puntos. Amara, al contrario, dice que, salvo las primeras páginas, su corrección es meramente anecdótica, en gran parte por mi afición, según ella, por el eso. Maravilloso pienso, pues es de lo que estoy más seguro.&lt;br /&gt;-Está muy bien escrita –me aclara con un punto de orgullo.&lt;br /&gt;Por supuesto se equivoca. Mi querida maestra opinaría lo contrario, precisamente las primeras páginas fueron corregidas siguiendo sus indicaciones. En todo caso eso demuestra que en esta vida solo hay algo seguro: que nos morimos y que dios no existe, el resto carece de reglas excepto el cosmos, a menos que el bosón de Higs sea un espejismo, que podría serlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al y Bel acaban de volver de Cabo Verde. Ayer organizamos una cena en su honor para recibirlos como merecen, en la que había suficientes proteínas y calorías para un regimiento. Nos habían dicho que pasaban hambre, que allí la vida es muy dura, que hay poca comida, que no hay carne ni verdura, que son muy caras. A él le levanté la camisa y vi que había vuelto con algo menos de barriga. A ella no hizo falta, por sus curvas deduje que había engordado ligeramente. Y recordé lo delgado y fuerte que volví de Cachemira, mientras que Anna terminó engordando un poco y fortaleciéndose mucho más que yo. &lt;br /&gt;Al apenas ha adelgazado y Bel ha engordado, que falta le hacía. Es curioso, podría ser una coincidencia, pero no, no es eso, Santiago Genovés apreció la misma diferencia entre los hombres y mujeres de su expedición atlántica. Pienso que debería hacerse un estudio sobre este curioso tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: white;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-8752338752839508971?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/8752338752839508971/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/12/los-mismos-perros.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/8752338752839508971'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/8752338752839508971'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/12/los-mismos-perros.html' title='LOS  MISMOS  PERROS'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/4iboFV-yeTE/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-3061944327841800195</id><published>2011-12-17T00:42:00.010+01:00</published><updated>2011-12-20T00:44:53.151+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tesa'/><title type='text'>...EL  BLUES  DE  AMARA...  TESA</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;______________________________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="360" src="http://www.youtube.com/embed/5tYjy3Vikjc" width="640"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote class="tr_bq"&gt;&lt;i style="color: #660000;"&gt;Masacre de coptos en el Cairo por parte del ejército. &lt;/i&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevo 84 páginas escritas, de las que apenas quedarán 50 después de haberlas pasado por la censura, a menos que mi tercera novela termine siendo un gran y extenso relato erótico. &lt;br /&gt;Excepto la parte emotiva de mi relación con Amara y mi aventura en Perú con Lourdes, que aún no he escrito, el resto es puro y salvaje sexo, y no puedo evitarlo, ya que sin él la historia carece de realidad. &lt;br /&gt;Hoy, mientras escribo, me pregunto cómo pudimos llegar tan lejos y soportarlo sin afectar nuestra convivencia, nuestro amor, la paternidad y la educación de nuestros hijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;________________________________________________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote class="tr_bq"&gt;Para ella Tesa fue una buena amiga, la mejor, y aún lo es aunque a veces pierda la perspectiva. Ayudó a Amara en su aborto, en sus desgraciados lances amorosos y familiares, a superar el terrible trance de su violación y de los innumerables asaltos que padeció. Siempre estuvo con ella, para lo peor y lo mejor, de manera que el día de nuestra boda, al venir sola hice que se sentara a mi lado.&lt;br /&gt;Tesa vivía como era, arriesgadamente y sin medir las consecuencias. Tenía dos novios, uno en su pueblo, fotógrafo de Sant Quirze de Basora, y otro en Barcelona, aparte de un amante en Vic con pretensión de ir a más y algún que otro amigo del hospital. Era una mujer divertida y, tras una apariencia nerviosa y alocada, escondía un carácter tranquilo, reflexivo y un privilegiado cerebro. Pelirroja, delgada, con un precioso y bien formado cuerpo y guapa de cara. Por su carácter y su físico llevaba de coronilla a los hombres y podía tomar el que quisiera; y le gustaban de todo tipo: jóvenes, maduros, pequeños, grandes; solo exigía la fidelidad del amigo, algo muy difícil, porque de ellos lo que más le atraía es que fueran calaveras, muy calaveras, y de todos es sabido que eso no hace buenas migas con la fidelidad.&lt;br /&gt;Amara no solía mezclar amigos. Con Tesa se encontraba muy de tarde en tarde y solo para algunas salidas privadas: una cena de compañeros de trabajo o cuando se llamaban para presentarse un amigo. No obstante, un par de veces había coincidido con Jep, manteniendo la justa distancia al ir siempre acompañada, pero sin poder disimular lo mucho que le atraía. Amara y yo nos reíamos por ello, solo de ver la lánguida mirada de ella, su característica manera de hablar, de levantar el mentón; y la palabrería de él, tan interesante, inteligente, segura y amena cuando quería seducir a una mujer. Sin embargo, y pese su arrebatadora sexualidad, a Jep le faltaba lo primordial: ser o parecer un calavera, algo que yo sabía simular y que a Joan le sobraba.&lt;br /&gt;Había algo que Tesa cumplía a rajatabla: el respeto por la amiga. Solo por el hecho de ser el compañero, un amigo demasiado íntimo o que percibiera un asomo de interés hacia él por parte de ella, Tesa, por mucho que el tipo le atrajera, se mantenía en un discreto segundo plano. El mundo para ella estaba repleto de hombres de su gusto y no tenía necesidad de cosecharlos entre los de sus amigas, por eso me sorprendió tanto lo ocurrido en el barco, el fin de semana que por fin coincidimos con ella y Joan y Vicki. &lt;br /&gt;Hacía tiempo que Amara quería invitarla, pero dado lo difícil que era conseguir que coincidiéramos, lo iba atrasando un mes tras otro. Tesa pasaba los fines de semana en su pueblo y siempre que podía hacía una escapada a Vic. Entre semana vivía en un piso compartido con una simpática amiga de su pueblo, que, atónita, asistía a la complicada vida amorosa de su compañera, convertida en forzosa cómplice al atender las desconsoladas y largas llamadas desde Sant Quirze.&lt;br /&gt;Jugábamos con el velamen y el curricán, con la seguridad que si algún bicho picaba sería por casualidad. En esos casos nos permitíamos poner una buena cucharilla con grandes anzuelos, solo por el gusto de imaginarnos que podíamos pescar un gran depredador. Recién habíamos terminando de comer y hacía rato que notábamos a Tesa un poco tensa, como si esperara algo que supiera que nunca llegaría. Parecía hablar con Amara casi en clave, cosa que nos incomodaba, no así a Vicki que les seguía la corriente de forma burlesca. De pronto Amara entró en la cabina, desnuda como siempre, provocándonos con su mirada y potenciando al máximo su atractivo con su arrebatadora sensualidad. Joan, después de lanzarme una mirada que casi parecía pedir perdón, le lanzó una provocativa bulla intentando pellizcarle el trasero. Y la seguimos como corderos seguidos de la burlona mirada de Vicki. Nos esperaba apoyada en la mesa de mapas, espléndida como siempre, pero su semblante había cambiado, casi mostrando disgusto.&lt;br /&gt;-¿Os gusta Tesa?&lt;br /&gt;- Claro –respondimos sorprendidos por la pregunta.&lt;br /&gt;- En este caso y a menos que os sepa mal por algo, me gustaría que os la tiraseis. No está bien que Vicki y yo pasemos el fin de semana follando con los dos y ella no, supongo que lo entendéis. &lt;br /&gt;En pocas palabras nos estaba diciendo que su amiga deseaba tener sexo con nosotros y que ellas no solo estaban de acuerdo sino que nos exigían que la atendiéramos como merecía.&lt;br /&gt;Tesa era una maravilla, tanto en la cama como fuera de ella y, como era habitual con nuestras compañeras, el fin de semana terminó siendo una explosión de inesperadas e inimaginables sensaciones.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: white;"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-3061944327841800195?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/3061944327841800195/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/12/el-blues-de-amara-tesa.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/3061944327841800195'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/3061944327841800195'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/12/el-blues-de-amara-tesa.html' title='...EL  BLUES  DE  AMARA...  TESA'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/5tYjy3Vikjc/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-8838091333031353360</id><published>2011-12-10T23:00:00.010+01:00</published><updated>2011-12-11T22:00:57.429+01:00</updated><title type='text'>ESCRIBIR</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;_______________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="360" src="http://www.youtube.com/embed/JEG-gKgB6JM" width="640"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote class="tr_bq"&gt;&lt;i style="color: #660000;"&gt;Nuestro amigo Micah Sherman&lt;/i&gt; &lt;i&gt;&lt;span style="color: #660000;"&gt;tocando su violín&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;  &lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿Por qué sacas lo de la Crisálida?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Porque voy a escribir –respondo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Es Amara quien pregunta, tal vez porque piensa que escondo algo. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;De vez en cuando me gusta entrar en mis enlaces para renovarlos. Hoy me he encontrado con la agradable sorpresa de que &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Luis_Mui%C3%B1o"&gt;Luis Muiño&lt;/a&gt; ha vuelto; todavía tiene pocos visitantes, pero supongo que eso lo arregla el tiempo. Pocos, pero de gran calidad. Vale la pena seguir &lt;b&gt;&lt;a href="http://www.elhabitatdelunicornio.net/blog/"&gt;"El hábitat del Unicornio&lt;/a&gt;"&lt;/b&gt;, un título tan sugestivo como ilógico.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Escribir… no paro de hacerlo. Cuando no es en &lt;a href="http://www.fedeablogs.net/economia/"&gt;&lt;b&gt;"Nada es Gratis"&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;, lo hago en el Facebook para comentar sobre economía, en &lt;a href="http://www.expansion.com/blogs/conthe/"&gt;&lt;b&gt;"El sueño de Jardiel"&lt;/b&gt;&lt;/a&gt; el blog de &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Conthe"&gt;Manuel Conthe&lt;/a&gt; o el de José Carlos Díez: &lt;a href="http://blogs.cincodias.com/el_economista_observador/"&gt;&lt;b&gt;"El economista observador"&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;. Y todo para dar mi opinión sobre algo que nos afecta a todos, para intentar convencer sobre el mejor camino a seguir, en unos blogs que creo, son leídos por gente que nos gobierna o influye en el sistema.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Propongo la creación de una segunda moneda, paralela, convertible y flotante. Nadie hace caso, ni siquiera se discute o se responde; quizá piensen que es una propuesta estúpida por venir de un neófito, tal vez teman hablar de ella, ya que sería muy comprometido. Lo cierto es que ya no soy el único, unos cuantos célebres economistas empiezan a proponer lo mismo, aunque tímidamente y sin llegar tan lejos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Al principio propuse la creación de un impuesto social, específico para los productos llegados de países donde no existe cobertura social. Con este impuesto se podría cubrir el gasto de las ONGs que trabajan en ellos, de manera que sus gobiernos llegaran a la conclusión de ser más fácil y práctico crear su propia cobertura.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Esa propuesta también cayó en el olvido, excepto por alguien que opinó sobre su riesgo:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Sería volver al proteccionismo –respondió, mezclando churras con meninas, ya que gravar para nivelar los precios en relación a los costes sociales, y reinvertir lo recaudado en el país de origen, no tiene nada de proteccionismo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;_________________________________________________________ &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Ayer cenamos con Jep y Mónica. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Después podríamos ir a tomar unas copas. Unos amigos me esperan en un pub, son muy majos, te gustarán –le dije al sentarnos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Aceptó. ¿Qué más podía hacer? &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;En realidad era una trampa. Los presuntos amigos lo eran de nuestra adolescencia, un par de "chicas" que hacía cuarenta y cuatro años que él no veía y de las que me hablaba a menudo. Habían llegado de Madrid esa misma mañana y sabían a quien esperaban.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Le daremos una sorpresa –les dije.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El pobre diablo, sin saber de qué iba, se presentó como si nada. No las había reconocido.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿No las reconoces?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¡Hostia!&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Y pienso sobre lo pobres que seríamos si no mantuviéramos nuestra capacidad de asombro. Me gusta jugar con los sentidos de mis amigos, provocar su moral y buscar el punto en el que pierden su equilibrio emocional. Ese no ha sido el caso; sin embargo, sentí su perplejidad.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Lo que hace el Facebook –le digo con intención, ya que es de los que niegan su utilidad y temen el exhibicionismo que cree que comporta.  &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Las redes sociales solo sirven para exhibirse -me dijo hace días.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Pues ya se han cargado tres dictaduras –le respondí entonces, y ahora podría añadir que ha recuperado algo muy bello gracias a ellas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;_________________________________________________________&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Escribo mi tercer libro sin cesar. Borro, corto, copio, pego… y, al fin, elimino.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Sé que Amara lee el libro. Las noches de insomnio y de dolor no perdonan, se levanta y oigo como entra en el pequeño despacho, enciende el ordenador y navega entre fotos, películas y ficheros. A los pocos días y como por casualidad, me habla de una vieja historia.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿Recuerdas el 23F? &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Y se ríe al recordar lo que hicimos, dónde estábamos, las exclamaciones de Jep, mi sorprendente respuesta, la indiferencia de Mónica…&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;No es la primera vez, días antes me habló de otros recuerdos, curiosamente también olvidados en mi historia.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Borro, corto, copio, pego… y elimino.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Sexo a borbotones, salvaje, brutal, casi animal; y tierno, emotivo, con amor o sin él. Sexo puro y sin fisuras sentimentales, sexo a raudales, más que hombre alguno haya podido conocer.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;No puedo escribir un libro así, es imposible, nadie lo entendería, ni siquiera yo al repasarlo. Solo me queda hablar de los sentimientos, profundizar en ellos como si fueran los protagonistas, cuando, de haberlos, no eran partícipes de él y en su mayoría no pasaron de ser el resultado.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Y no me habla de él, quizá porque no sabe qué decir o porque es la única a quien no le asusta ni perturba.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color: white;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-8838091333031353360?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/8838091333031353360/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/12/escribir.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/8838091333031353360'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/8838091333031353360'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/12/escribir.html' title='ESCRIBIR'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/JEG-gKgB6JM/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-2781696420306283051</id><published>2011-11-28T00:18:00.010+01:00</published><updated>2011-12-05T18:31:40.849+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mila'/><title type='text'>LÁGRIMAS</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;________________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="480" src="http://www.youtube.com/embed/iHoeXnIgZVg" width="640"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer cenamos con Mila, recién llegada de Cuba después de su última travesía atlántica con Richard.  &lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-No creo que aguante más de este invierno. Intentaré pasar las navidades lo mejor posible, pero no creo que podamos salvarlo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Me lo dice con los ojos húmedos. Sinceramente, nunca he visto llorar a Mila, solo una vez a Anna al recordar su impotencia con la niña muerta en Cachemira, y la humedad en los ojos de Mónica, cuando equivocadamente pensó que debía escoger entre Jep y yo. En realidad es como si nunca hubieran llorado. Amara es distinta, sus emociones afloran con más facilidad y, aunque pocas veces, suele hacerlo con lágrimas, aunque nunca la he visto hacerlo ante la muerte. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Amara siempre dice que yo no sé llorar. Como algunas veces he explicado, parece como si mis ojos se hubieran secado hace mucho, tanto que hoy no recuerdo; sin embargo, lloro más que Mila, Mónica y Anna, y más ahora, que mis ojos parecen haber recuperado las lágrimas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;A veces pienso en lo extrañas que son mis amigas, las que fueron y aún considero como compañeras.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Después de cenar llevamos a Amara a casa y nos fuimos a tomar unas copas. He vuelto esta mañana, roto y sin resuello. Amara no ha preguntado qué habíamos hecho, nunca lo hace, pero sí cómo la he dejado.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Aún no sé cómo, he despertado en su cama y a su lado. Solo recuerdo que nos reíamos de todo y ella terminó borracha como una cuba.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La primera vez que veo humedad en sus ojos y también que se emborracha. Ella jura que ha sido su primera vez y no tengo por qué desconfiar de su palabra.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Al mediodía la he llamado.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Eres un cabrón. Estoy en la UCI y aún no sé qué me ha pasado.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La conozco, sé que ha tomado una determinación y que eso de las navidades solo es para convencerse. Su matrimonio o como quiera que se llame no pasará de Febrero.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Este verano podrías pasar un tiempo conmigo –me dijo antes de caer embriagada.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Más de quince días no podré, no quiero dejar a Amara mucho tiempo sola –respondí.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Que venga también.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Pero sabe que más de un mes es imposible, su enfermedad y los aparatos que lleva no lo permiten. Mila, tan independiente y autónoma como Anna, me pide que no la abandone, igual cómo hace tantos años, casi cuarenta, cuando vivíamos juntos en la comuna.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;¿Qué me dijo entonces, circulando al alba por la collada de Toses? Exactamente no lo recuerdo. Creo que algo parecido a: no sé que haría sin ti, algo sorprendente viniendo de una mujer como ella.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Nunca he hecho el sexo con mi amiga hermana, y ayer, que pasó por mi cabeza hacerlo, habría terminado en desastre por lo muy borrachos que estábamos. Hacer el amor es otra cosa, eso lo hacemos constantemente y con solo mirarnos.&lt;/div&gt;&amp;nbsp;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: white;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-2781696420306283051?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/2781696420306283051/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/11/lagrimas.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/2781696420306283051'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/2781696420306283051'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/11/lagrimas.html' title='LÁGRIMAS'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/iHoeXnIgZVg/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-2530368931419329091</id><published>2011-11-22T02:22:00.004+01:00</published><updated>2011-11-22T11:12:30.459+01:00</updated><title type='text'>EL  TREN</title><content type='html'>&lt;span style="color: #660000;"&gt;______________&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-CMltt4E_2xs/Tsr5M_NkAhI/AAAAAAAAC4Q/b-NkQ9SVY_U/s1600/Papitu+1908-11-25+-+02.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="311" src="http://4.bp.blogspot.com/-CMltt4E_2xs/Tsr5M_NkAhI/AAAAAAAAC4Q/b-NkQ9SVY_U/s400/Papitu+1908-11-25+-+02.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;Siento una sacudida y no sé la razón, es como si nuestro vagón, el de cabeza, hubiese pasado por encima de un madero. Silvia, mi compañera de asiento y buena amiga, se levanta, es su parada. Lo primero que pienso es que el tren se ha averiado, pero uno de los pasajeros cercanos a la puerta dice que alguien se ha tirado a la vía.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Más de la mitad del pasaje sale al andén e intenta acercarse a la cola para mirar. Prefiero esperar sentado, abro el libro y sigo leyendo la historia de Lituma, el cabo protagonista de la apasionante novela de Vargas Llosa, tan exacta como lejana a la realidad. Vargas Llosa se deja llevar por su ideología y por sus prejuicios, escribe endiabladamente bien, sin fisuras y con la enciclopedia en la mano, no como yo, que solo uso la memoria.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Hay gente para todo, pienso mientras sigo leyendo sentado. Por lo visto es cierto, alguien, hombre o mujer, se ha lanzado al paso del tren; el conductor, un tipo ya granado y que habrá visto de todo, ha tardado en salir de su cubículo y lo hace demacrado. Ahora ya son pocos los que quedan en el vagón, la mayoría ha salido, pero no para mirar sino para enterarse cómo llegar a su destino. Al fin, por los altavoces de la estación se anuncia que la línea está sin servicio y se nos pide que desalojemos el tren. Se tardará horas en abrir la línea en su totalidad, hasta que llegue el juez, el forense y lo que tarde el servicio de limpieza en retirar lo que quede. Salgo y miro hacia la cola, son pocos los mirones que se agolpan en la entrada del túnel, tal vez porque la mayoría ya ha satisfecho su morbosa curiosidad.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Vuelvo a pensar que hay gente para todo. El que no se cansa de ver sangre, el que con una vez tiene bastante, el que prefiere evitar su visión… yo me encuentro entre esos últimos. Nunca es agradable ver a un tipo espachurrado.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Lo primero que he sentido al enterarme de lo que había pasado es el golpeteo del tren, su sacudida, y me ha parecido horrible, como si fuera yo el que había pasado por encima.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Hay gente para todo... Muchos de los que corrieron para mirar, tardarán en olvidar y lo pasarán mal, sin embargo, yo lo haré pronto, incluso esta misma noche. Llamo a Amara para explicarle que ya me han hecho los análisis y de paso explicarle lo sucedido.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¡Qué horror! -Me dice, cuando ella ha visto y vivido mucho de lo mismo, accidentes e intentos de suicidio, intentos porque los exitosos nunca llegaban a sus manos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Si, pero tú habrías sido de las primeras en mirar –le digo&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Claro, para asegurarme que esté muerto. No sería la primera vez que pasa y que lo salvan cortando la hemorragia de las piernas amputadas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Y me pregunto el por qué tanto interés en salvar a un tipo que ha querido suicidase, encima con las piernas amputadas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;No, yo no puedo, no lo aguantaría, y, sin embargo, tuve que hacerlo y no con un desconocido o con alguien que quiso quitarse la vida. Una maestra despanzurrada, que momentos antes había estado desayunando conmigo, y unos niños destrozados o atravesados por trozos de vigas o grandes astillas, rotos como las muñecas de mi hermana después de caer en mis manos. El horror que al poco olvidé o en nada superé.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Días atrás Amara me preguntó si yo era capaz de matar. La miré sorprendido, solo en mi segundo libro sale la historia y todavía no la he escrito; Amara no la conoce, nadie excepto Artur, Mila y Lourdes, la Lidia de mi novela, y los pocos que la leyeron en este blog sin terminar de creerla.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El viaje al Perú me lo he saltado, no sé cómo enfrentarlo y no precisamente por lo sucedido en la barcaza, que es lo más nítido y sencillo, lo menos complicado de escribir.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Mi viaje al Perú no tuvo sentido, ni siquiera como remedio a la enfermedad que había consumido mi espíritu. No sé cómo contarlo porque no me gusta ni me siento cómodo. Debería haber vuelto el mismo día de mi llegada, porque desde ese momento hasta el último día, justo antes de embarcar de nuevo, fue desagradable. El paisaje, la gente, el ambiente… El altiplano, la selva, el río, el barquero, los senderistas, fueron lo de menos. En Perú la vida carece de valor, quizá porque allí, excepto los blanquitos ricos, la gente es pobre de solemnidad, muy desgraciada y vive pocos años.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Después de matar al barquero me derrumbé, caí al suelo y durante un buen rato no paré de temblar y llorar, incluso mis labios, mi cara y mis piernas temblaban. Lourdes creyó que era por lo que había hecho e intentó consolarme, pero no fue eso sino la tensión y el estrés; solo mucho después empecé a sentir el dolor. Desde un primer momento supe que era él o nosotros, no había más, y actué en consonancia y con frialdad, la misma que utilizamos durante la revuelta. La muerte de aquel asesino fue, tan solo, el resultado de una partida de ajedrez, cuyas piezas eran Lourdes, el colombiano y su compañera, yo, él, su india, su fusil, su revólver, la escasa munición y su precio, su rabia, su machete, su seguridad, mi capacidad de simulación y mi cuchillo; la cubierta y el río eran el tablero, nada más. Con estas piezas planteé el juego, el hizo lo mismo y también calculó los movimientos, pero no supo contar mis piezas o quizá su rabia no le dejó ver las ocultas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Escribo a la vuelta, hace rato que el tren ha pasado por España, donde esta mañana el suicida se ha tirado a las vías. Ya no recordaba que esta historia la había empezado por él. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Da lo mismo, ese hombre ya no existe, tal como dentro de veinte o treinta años, en caso que se cumplan las estadísticas, me pasará a mí. La historia, la suya y la mía, quedará en el olvido y se convertirá en nada, igual que la del resto de la humanidad, simples iones de energía perecedera en la futura implosión interestelar, cuando todos los astros de este universo converjan y se conviertan en un punto de incalculable densidad.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color: white;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-2530368931419329091?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/2530368931419329091/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/11/el-tren.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/2530368931419329091'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/2530368931419329091'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/11/el-tren.html' title='EL  TREN'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-CMltt4E_2xs/Tsr5M_NkAhI/AAAAAAAAC4Q/b-NkQ9SVY_U/s72-c/Papitu+1908-11-25+-+02.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-4841197267738329364</id><published>2011-11-21T01:03:00.000+01:00</published><updated>2011-11-21T01:03:51.930+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El blues de Amara'/><title type='text'>...EL  BLUES  DE  AMARA...</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;____________________________&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="480" src="http://www.youtube.com/embed/w7im7TCK_m0" width="640"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote class="tr_bq"&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;La amistad con los dos médicos no frenó su afán de divertirse en solitario o disfrutar de nuevas aventuras, que ellas nombraban salir de caza. A Jep y a mí nos divertía esa expresión, tan sincera como precisa. Yo, con solo ver la excitación en su mirada y la ropa con que salía de casa, tan sensual como sencilla y aparentemente discreta por cierto, ya sabía cuál era el plan de la noche y se lo preguntaba directamente y con descaro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-De caza supongo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-¿Tanto se nota? -Me preguntaba divertida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Eso los hombres solemos notarlo, otra cosa es que se reconozca. Ocurre que los más andan fuera de onda, el alcohol les engaña o la timidez les impide plantar cara. El hombre siempre está dispuesto y su hambre es compulsiva como la de un perro, en cambio, en eso la mujer es más cuidadosa y se parece más a un gato, que solo come cuando su estómago lo demanda. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;El hombre con facilidad cae en la trampa de la mujer que se divierte atrayéndolo con su extremo descaro y que aparenta más apetito del que tiene. Por eso la auténtica cazadora es discreta y evita mostrarse en demasía, para poder escoger su presa sin que nada le estorbe. Nuestras compañeras eran buenas en eso y sabían que debían huir de los tipos que se dejan engatusar con facilidad, o de los que se sienten atraídos por el fácil espectáculo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Mónica y Amara nunca mostraban animadversión, como hace la mayoría de las mujeres, hacia las que enredan o atraen al hombre mostrando su sexualidad con exuberancia. En todo caso las aceptaban como un útil complemento para facilitar una buena caza. Y cuando salíamos con ellas y nos embobábamos con alguna de esas mujeres, no tenían reparo en mofarse de nosotros.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-Estas tías solo sirven para discriminar a los estúpidos con poco fondo –nos decían con la sonrisa de una que sabe que te ha torpedeado los bajos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Y nosotros les seguíamos el juego. Teníamos lo que queríamos y podíamos permitirnos lo que nos diera la gana, incluso hacer unas risas con alguna calienta braguetas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Pocas veces entrábamos en una discoteca y, de hacerlo, solían ser las más refinadas, todo lo contrario de lo que a mi me gustaba. A Mónica le importaba poco, pero los demás aborrecían esos locales y solo soportaban los pocos donde podían sentarse y hablar con comodidad. Una noche que llovía y se nos había estropeado el plan, entramos en una de la calle Muntaner. Tenía fama de tranquila y poco concurrida. Estaba llena de gente, hombres en su mayoría, y en un extremo de la pista bailaban unas gogos medio desnudas. Pocos grupos de jóvenes, en su mayoría bien vestidos, y repartidos por las butacas; en la barra, algunas chicas con buen cuerpo y bien maquilladas, rodeadas de tipos mayores que nosotros. Al principio me sorprendió, no estaba acostumbrado a este tipo de locales. Amara y Mónica se miraron con complicidad, por lo visto lo conocían, supuse que, por la zona y por sus dos amigos médicos. Estaba claro que las chicas sentadas en la barra eran prostitutas caras, aparte de algunas de las que bailaban. Los grupos de jóvenes, aunque bien acompañados en su mayoría, debían visitar el lugar para divertirse con la vista, mientras que el resto, de nuestra edad como mínimo, buscaba un imposible o estaba dispuesto a que le vaciaran la cartera. Sin saberlo habíamos entrado en una local de alterne.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Jep y yo nos recreábamos con las gogos y el erotismo de su sensual baile, comentando lo buenas que estaban y el favor que estábamos dispuestos a darles, mientras nuestras compañeras se reían por nuestro embobamiento y nuestra simpleza.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-Creo que a esas ni pagando. Me parece que sus novios las esperan en la barra –nos dijo Mónica.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Las gogos pararon de bailar, supusimos que para hacer un descanso o por haber terminado su sesión.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Mónica y Amara se hablaron en voz baja, mientras Vicki y Anna se retorcían de risa. Nosotros, que no sabíamos de qué iba, las observamos con prudencia. De pronto Amara se levantó y se acercó a la barra, habló con uno de los camareros, luego con otro y volvió; dijo algo a Mónica y a Anna y se las llevó tras la barra. Nosotros, sorprendidos, preguntamos a Vicki qué se traían de cabeza. Ella ya no se reía, parecía expectante y algo preocupada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-Viniendo de esas dos, seguro que algo gordo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Un cuarto de hora más tarde volvió Anna con una sonrisa y se sentó junto a Vicki. Al poco vimos salir a las otras dos, no parecían las mismas, llevaban menos ropa y parecían algo más maquilladas, subieron a los pequeños y altos cilindros que servían de peana y se pusieron a bailar. La minifalda de Mónica, ya muy corta, parecía haberse encogido; mientras que Amara había doblado al máximo el bajo de sus shorts.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Anna, Joan, Biel y yo nos partíamos de risa, pero sin dejar de admirar su baile, tan o más sensual y erótico que el de las anteriores gogos. Poco a poco, entre una canción y otra y de espaldas a nosotros, empezaron a desnudarse. Parecían profesionales y lo hacían al unísono. Jep y Joan se removían inquietos en sus butacas y yo, por lo que más tarde me contaron, no podía cerrar la boca. Por la posición de sus brazos imaginé que los utilizaban para cubrir sus pechos. Los tipos de la barra, petrificados en sus taburetes parecían no creer lo que estaban viendo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;No era su primera vez. En nuestras fiestas de vez en cuando una de ellas nos regalaba con un espectáculo; pero así, casi al unísono y en el centro de una discoteca, era tan inesperado como impensable. Cada una bailaba a su manera, pero algunos gestos los hacían coordinadamente; como en el momento, que levantaron los brazos simulando recogerse el pelo tras la nuca. Una exclamación recorrió toda la sala. Se dieron la vuelta. Yo, ya repuesto de la primera sorpresa, sentí una gran excitación, parecía ser uno más. Miré a Jep y no pude más que reírme, se había cubierto la cara en un vano intento de no seguir mirando. Llevaban la cremallera bajada y contoneaban sus caderas, otra vez cubriendo sus pechos con los brazos, de manera que tanto la minifalda como los shorts, imparables, no paraban de deslizarse hacia el suelo. Mónica, con el cabello por encima de la cara, la boca entreabierta y una mirada que derretía un iceberg, con una mano empezó a acariciarse el vientre; parecía seguir una vertiginosa danza. Su falda ya solo le cubría el pubis y estaba al borde de caer, se la había arremangado en pleno éxtasis, de manera que parecía un ancho cinturón. Amara bailaba con las manos aguantando los shorts por la parte de atrás, ya que solo le cubrían parte del pubis, irguiendo sus pechos y mostrando su cuerpo con tanta naturalidad como erotismo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Me volví hacia Jep.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-Creo que no llevan bragas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Era lo más probable, dada la cantidad de carne a la vista. El pobre, que no se atrevía a mirar siquiera a través de los dedos, empezó a menear la cabeza.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;A Jep, hombre público ya entonces, le preocupaba la imagen; según él no podía permitirse habladurías y había adiestrado a Mónica al respecto. No le importaba con quién estuviera o lo que hiciera, siempre y cuando fuese en la intimidad y con gente de confianza; pero el alcohol, la excitación y el ambiente, desbaratan las voluntades y hacen que la persona olvide sus promesas; aunque yo dudaba que algo de eso tuviera que ver en el asunto o que Mónica prometiera algo que afectara su libertad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Súbitamente la música cambió, probablemente de manera pactada, y las dos chicas se arreglaron, bajaron de los pequeños escenarios y se refugiaron tras la barra. Debieron pensar que lo más prudente era esperar que se enfriara el ambiente y recuperar su imagen antes de cruzar el local. Al volver nos miraron con burla.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-¿Qué os ha parecido? ¿Nos merecemos un buen polvo o no? Incontables según los tíos que nos rodeaban, y ni os cuento la de dinero que estaban dispuestos a soltar por solo uno.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Habían pasado cuatro años de cuando la conocí. La transformación había sido tan radical que cualquiera de sus antiguos amigos no la reconocería; y pensé en sus compañeros de trabajo, que necesariamente habían vivido su cambio. Amara, como cualquiera de nosotros, compartía más tiempo, ideas e inquietudes con la gente de su entorno inmediato, que con su familia y sus amigos. Pero en su caso todavía era más profundo, la vida hospitalaria afecta más intensamente y sus dos amigos médicos eran un buen ejemplo. Yo no podía abstraerme de un cambio, que por mucho que lo hubiera vivido y promocionado, era tan brutal que hasta a mí se hacía extraño. Amara corría más que mi mente en todos los sentidos y la sensación de ir a su remolque, aparte de no molestarme, era tan evidente que me acostumbré a la situación. Quizá fuera entonces cuando descubrí que yo solo había sido una herramienta y en aquel momento ya ni eso. La complicidad de Amara con mis amigos era absoluta. En realidad habían sido Anna, Mónica y Mila quienes la habían despertado y la vida hospitalaria moldeado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Recuerdo una noche en particular. Amara discutía con Jep y con Joan sobre algo que escapaba a la mayoría. Habíamos jugado una partida de cartas y, después, en cambio de bailar o divertirnos, nos habíamos puesto a hablar de las diferencias entre las distintas sociedades. Echados sobre los colchones y en los dos grandes sofás, había pedido unos minutos de silencio para explicar los entresijos de la mente humana, desde la disciplina psicológica, hasta la biológica pasando por la médica. Nadie de los presentes, prepotentes con su cultura y con la creencia de poseer más sabiduría, se atrevió a abrir la boca. Yo, recostado en el sofá, disfrutaba de las sensuales caricias, y los maravillosos besos de Anna, mientras escuchaba la disertación de mi compañera. Y me di cuenta que eran Anna y Mila quienes hablaban por su boca, sus mismas ideas, pero con otra manera de expresarlas, más concisa y fácil para nuestra sencilla mente.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;De pronto sentí el beso en la garganta, tan característico, tan distinto a cualquiera, y sus dedos recorriendo mi nuca y mi cuero cabelludo. Me estremecí. Amara seguía hablando, ya no reclamaba minutos y silencio, no hacía falta, mientras Anna recorría mi cuerpo con sus manos, con su inconfundible tacto y suavidad, su repentino y cálido abrazo. Casi las mismas caricias, el mismo fuego, la misma manera de besar, casi. La miré entre divertido y emocionado, hasta en eso se notaba su influencia. Si cerraba los ojos y hacía un esfuerzo, en mi mente podía imaginar la gestualidad, la sensualidad y la manera de poseer y deshacer al macho de mi compañera. La diferencia solo se limitaba en su belleza, su atractivo y su apabullante desbordamiento sexual, que arrasaba hasta el punto de hacer olvidar a su maestra. Sonreí… ahora la recordaba en sus ligeros gestos, que servían para brindar su cuerpo al goce del macho, sin condiciones ni reservas; y la manera de mostrarlo, cubriéndolo con simulada timidez o marcando su poderosa sexualidad con sutil picardía. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Gracias, me habría gustado decir en aquel momento, gracias por todo lo que has hecho&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;¿De qué? Me habría preguntado sorprendida. Y yo habría callado por prudencia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Para Amara la psicología era una pasión y la biología su hobby. Escuchando a Mila sus disertaciones y siguiendo sus investigaciones, había aprendido biología; y leyendo los artículos de Anna y siguiéndola en sus conferencias, había perfeccionado sus estudios de psicología. Amara en ningún momento puso la ideología como excusa, sabía que esa depende de la víscera y no admite reflexión; sin embargo, utilizó la mejor arma que disponía y a la que sus dos amigos, científicos y cultos, nunca se opondrían. El más joven del grupo y al que todos amparaban, les había desmontado el entramado ideológico con la incuestionable ciencia, igual que Darwin hizo con el creacionismo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Se volvió con una sonrisa, la misma que conquistaba voluntades y destruía fronteras.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-Ahora, aclarado que la genética y las costumbres nada tienen que ver con las diferencias socioeconómicas, si queréis seguir con el tema nadie mejor que esos dos –dijo señalándonos, con la certeza que en eso les dábamos un baño.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Me encogí de hombros, mientras que Anna siguió acariciándome como si la cosa no fuera con ella. Ninguno de los dos estábamos dispuestos a discutir sobre un tema que saltaba a la vista. No era cosa nuestra que los demás no quisieran utilizar el cerebro, y tampoco teníamos interés en escuchar sus peregrinas ideas.&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div style="color: #660000;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;págs. 58, 59 y 60&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="color: white; font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-4841197267738329364?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/4841197267738329364/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/11/el-blues-de-amara.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/4841197267738329364'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/4841197267738329364'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/11/el-blues-de-amara.html' title='...EL  BLUES  DE  AMARA...'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/w7im7TCK_m0/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-630421545648098789</id><published>2011-11-14T00:03:00.006+01:00</published><updated>2011-11-14T18:14:54.972+01:00</updated><title type='text'>DE  CONFIANZA</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;_____________________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="480" src="http://www.youtube.com/embed/kgTn6R8C0J0" width="640"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote class="tr_bq"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: #660000;"&gt;La gran farsa&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;span style="color: #660000;"&gt;________________________________________________________________________________&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="480" src="http://www.youtube.com/embed/wTgj0cYjQSs" width="640"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote class="tr_bq"&gt;&lt;div style="color: #660000;"&gt;&lt;i&gt;Y por si quedaba una duda.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000;"&gt;&lt;i&gt;Lo más divertido es que encima lo aplauden y le pagan un sueldazo.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;i style="color: #660000;"&gt;Hay que ser estúpido...&lt;/i&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace meses, sería por abril, Amara me comentó que había descubierto mi secreto.&lt;br /&gt;¿Mi secreto? Me reí con ganas. De secretos tengo pocos y ninguno que ella no sepa.&lt;br /&gt;-He descubierto tus blogs –me dijo satisfecha.&lt;br /&gt;La miré perplejo. Mis blogs son públicos y entro a través de mis marcadores, mi sesión no está encriptada y conoce las claves de mis correos. Nada es exclusivamente mío, si quisiera podría, incluso, apropiarse de mi identidad. Más de una vez le había dicho que podía entrar libremente y leerlos, y supuse que los evitaba por respeto.&lt;br /&gt;-¿Cómo has entrado? –Le pregunté.&lt;br /&gt;Respondió que a través de hippieperdido y del blog de mi amiga Desordenada, que un día se lo brindé para que me explicara su enfermedad.&lt;br /&gt;Maravilloso… Hippieperdido lo conoce mi hijo, mi nuera, mi hija… incluso su hermana y mi cuñado entran a él. &lt;br /&gt;Me encogí de hombros, ¿qué más podía hacer? La noté tensa, como si se sintiera culpable de haber violado mi intimidad. Un mes antes había abierto su primera cuenta de correo y, para evitar su incomodidad, a través de ella le envié los enlaces de mis blogs favoritos, los que a mi modo de ver podían enriquecer su sed de lectura: Tautina, Gatopardo, Bimoya… y algunos otros a los que conoce personalmente; también le envié el enlace de Punset, de Menéame... Fue inútil, pues al ver que no me disgustaba siguió utilizando mi blog.&lt;br /&gt;-¿Puedo comentar? –Me preguntó.&lt;br /&gt;-Claro, pero a título personal –respondí.&lt;br /&gt;No supo hacerlo. En mayo y durante mi ausencia hizo un par de comentarios y, al entrar a través de mi sesión, mis datos quedaron reflejados automáticamente. No sé a quién y al volver tampoco se lo pregunté ni los busqué, prefiero pasar página. Después de todo, durante aquellos días también utilizó mis cuentas de correo y mi teléfono por encargo personal. &lt;br /&gt;Hoy, aunque siga algunos de mis blogs amigos, ya no comenta; tras el susto y mi correspondiente disgusto solo los lee.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: white;"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-630421545648098789?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/630421545648098789/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/11/de-confianza.html#comment-form' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/630421545648098789'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/630421545648098789'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/11/de-confianza.html' title='DE  CONFIANZA'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/kgTn6R8C0J0/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-6973434611788726409</id><published>2011-11-12T02:33:00.007+01:00</published><updated>2011-11-14T19:06:55.488+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El blues de Amara'/><title type='text'>...EL  BLUES  DE  AMARA... (Una historia de amistad)</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;_________________________________________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/t4LY-HB6BkE" width="420"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote class="tr_bq"&gt;&lt;div style="color: #660000;"&gt;&lt;i&gt;"Mi compañero de aula". Una canción iraní, &lt;/i&gt;&lt;i&gt; estudiantil y revolucionaria&lt;/i&gt;&lt;i&gt;.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;i style="color: #660000;"&gt;Al contrario que la nuestra, hay sociedades que merecen la democracia sin tenerla.&lt;/i&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Por entonces, Amara y Mónica habían hecho amistad con dos médicos, amigos y compañeros de la primera. Muy extraño para el caso, pues tanto una como otra evitaban mezclar la diversión con el trabajo. Empezó de la manera más natural, con el constante roce y la complicidad. Unos años mayores que yo, atractivos, muy cultos y ya encumbrados en su profesión; amigos y compañeros de la facultad, que habían escogido la misma especialidad. Una conversación a la salida del hospital… No sé como fue, pero sí que Mónica, que ya era conocida, esperaba charlando con el guardia de seguridad.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Por entonces Amara había conseguido el turno de día y nuestra manera de vivir había cambiado por completo. Ya no hacía falta contratar una canguro. Las mañanas que ella trabajaba, yo vestía a los niños y los llevaba a la guardería.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Nos lo contaron entre emocionadas y divertidas. Aquellos dos médicos eran un referente de profesionalidad y humanismo para la mayoría. Amara se los había encontrado en el ascensor y hablaron de teatro y de cine, en particular de la película que tenían pensado ver aquella noche. Los dos amigos, después de un día estresante, también habían quedado para salir aquella noche, pero no para ir al cine sino a cenar y charlar de sus cosas, en suma, para olvidarse durante unas horas del trabajo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;¿Cómo pasó? Amara me contó que, divertida, le explicó que para combatir el estrés lo mejor era hacer unas risas, antes que cenar con otro en su misma situación; que por muy amigo que fuera no era el mejor remedio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-¿Dónde cenaréis? –Le preguntó él, quizá con ánimo de cambiar el curso de una noche que ya vislumbraba aburrida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;No fueron al cine, terminaron en un pub tomando cócteles hasta altas horas de la noche y riéndose de todo. Llegaron a casa, se acostaron y, como benditas, se quedaron dormidas en nuestros brazos. Por la mañana los dormitorios todavía olían a alcohol. Amara libraba y no tenía necesidad de levantarse pronto, sin embargo, Mónica debía ir al trabajo y nos costó mucho hacer que se levantase.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;A partir de aquel día se hicieron habituales. A ellos les gustaba su inteligente conversación y su juventud y a ellas la gran cultura que demostraban y su atractivo. Alternaban el teatro con el cine, un día escogían ellas y otro ellos y solían coincidir bastante en sus gustos. Cuando Amara me lo explicó pensé que ellas se esforzaban y ellos simulaban, pero al conocerlos mejor descubrí la gran empatía que compartían. Era curioso ver a unos médicos tan famosos, que se codeaban con la clase más alta, con políticos e intelectuales, creadores de técnicas revolucionarias y con varios libros de obligada lectura entre sus colegas, ir al teatro y al cine con dos bellísimas jóvenes sin esconderse de nadie. Luego, una vez en el trabajo, el trato volvía a ser convencional y protocolario.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Al principio Amara temió que la relación conllevara más exigencia y tensión, aunque solo fuera para demostrar al resto, que la curiosa amistad no significaba condescendencia. Pero no fue así, quizá por la madurez y profesionalidad de los tres.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-La mejor manera de evitar las habladurías es hacer pública la relación –me dijo un día.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Y cierto, no se escondía cuando hablaba con las compañeras sobre la película o el concierto de la noche anterior.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-¿Con Mónica o con Popol? –Le preguntaban sin aparentar excesiva curiosidad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Y ella, que ya conocía el interés que provocaba, respondía que con Mónica y dos amigos del hospital. Y aunque todos supieran quienes eran, ante la sencilla respuesta preferían callar. Luego, cuando uno de ellos pasaba visita, cabía la posibilidad que comentara una anécdota de la noche sin amagarse de nada, tal vez para dejar sentado que cualquier habladuría estaba de más.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Amara nos contó que un día, en cambio de ir directamente a cenar, tuvieron que pasar por el domicilio de uno de ellos –ella ya conocía a su mujer, que la había cuidado en su parto- y las hicieron entrar y esperar en el salón. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-Son como nosotros –nos dijeron a su vuelta –sus dos compañeras estaban preparando su cena, entramos en la cocina y charlamos como si nada. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Al final cenaron en su casa y luego salieron a tomar unas copas. Sus compañeras no, ya que no podían dejar a los niños; la perfecta excusa para no reconocer que había un acuerdo que respetar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Jep y yo nos reímos, él por el asombro que mostraban y yo por la divertida situación y porque estaba seguro que había sido preparada de antemano. Las dos mujeres debieron tener interés en conocer más y mejor a las dos jóvenes amigas de sus maridos, solo conocidas por lo que les habían contado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Un par de semanas más tarde, a la siguiente salida, nos llamaron para avisarnos que no vendrían a dormir. A Jep y a mí no nos extrañó, sabíamos que el cariño y la complicidad algún día empezarían a surtir efecto. Tal vez sus compañeras también lo hubieran percibido y quisieron saber a qué se enfrentaban.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-¿Y dónde pasasteis la noche, si puede saberse? –Les preguntamos al día siguiente.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-Al piso del hermano de uno de ellos. Se ha ido a vivir a Londres por trabajo y le ha dejado las llaves –respondieron.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;No era lo habitual. Que recuerde, de todas las salidas solo pasaron cuatro fuera de casa; tampoco abandonaron la costumbre de ir al cine y al teatro. El sexo solo era un sano y circunstancial suplemento, en especial para ellos, que lo habían convertido en un desahogo, a mi modo de ver, demasiado peligroso para su estabilidad conyugal.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Por Semana Santa los invitó a pasar un día en el barco con sus compañeras. Esperaba que tanto Mónica como Jep pudieran venir. No pudo ser, y de ellos solo pudo presentarse uno, ya que el otro había organizado una salida lejos de la ciudad. Yo, que creía estar preparado para todo, hice lo que pude para que nadie se sintiera incómodo. La situación era sorprendente hasta para mí. Una vez en alta mar, Amara, sin arrugarse, les planteó la posibilidad de hacer nudismo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-Nosotros solemos hacerlo y a Popol le cuesta mucho mantenerse con el bañador puesto. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Yo nunca lo hubiese hecho, la diferencia de su cuerpo con el de la compañera de su amigo, de tan evidente se hacía insultante; incluso yo, acostumbrado a su desnudez, no paré en recrearme con su espectacular belleza; sin embargo, una vez más me sorprendió el encaje de aquella singular mujer, que la observó con admiración.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-Amara es preciosa, no me extraña que los hombres pierdan la cabeza con ella –me dijo casi orgullosa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Les gustaba navegar y no parecían marearse, y les propuse, si no tenían inconveniente, pasar dos días con nosotros a la busca de bandadas de delfines, de grandes tortugas o algún banco de atunes en mar abierto. Todavía no era la época, pero ya empezaban a dejarse ver. Les preparamos el camarote de proa y lo pasamos bien, sobre todo yo, que admiraba la inteligencia y la cultura de su amigo, y disfrutaba con su charla. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;En un momento me sentí estudiado por la mujer, pero de una manera tan sutil y respetuosa que no me provocó incomodidad. Probablemente querría saber de mis sentimientos, allí, en medio del mar y a muchas millas de la costa, cuando el hombre se descubre pequeño y el marino muy fuerte con los demás.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Qué debía pensar aquella gran mujer, con la que Amara hizo una muy buena relación y a la que acompañó en la terrible enfermedad que terminó con su vida. Dos parejas tan distintas, en que la compañera de uno lo pasaba bien con el esposo de la otra, sin que nadie pudiera decir que fueran amantes. Recuerdo su inteligente y tranquila mirada. Igual que yo, no simulaba desconocimiento. Cuando su compañero y Amara hablaban de un paciente más interesante de lo normal, de cómo enfrentó la enfermedad y su final, de su familia y de su personalidad, nuestras miradas se encontraban en un claro gesto de complicidad Y entonces entendí el gran amor que sentían el uno con el otro, su sensibilidad y lo mucho que se respetaban. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Tiempo después, cuando ya solo quedaba la amistad, a la mujer le detectaron un tumor maligno, incurable y rápido; y su compañero no dudó ni un instante en pedirle a Amara que cuidara de ella hasta el último momento. Y una vez más, la amistad, el amor, la vida y el sexo se entremezclaron sin necesidad de confundirse. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Pasados unos años, Mónica me contó algunos de sus juegos. A ellas les divertía brindarles las fantasías más extraordinarias, y más cuando las conocían y ya las habían practicado con nosotros. Con ellos les encantaba utilizar todos sus recursos, su exuberante belleza, su atractivo, su erotismo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-Son felices con sus compañeras y las aman y respetan con locura, pero no se atrevían a pedirles ciertas cosas o ellas no eran capaces de responder satisfactoriamente. En el fondo, y por muy maduros y liberados que sean, son unos pardillos que se entusiasman con facilidad y se mueren por disimularlo. Para ellos, nosotras éramos una diversión y un desahogo. Lo más sano es que lo reconocían, sobre todo cuando practicábamos el sexo. Entonces les gustaba tratarnos como sus putitas cachondas y les seguíamos la corriente para darles el gustazo. Pero en cuanto todo terminaba, volvían a hacerlo con respeto e, incómodos, intentaban arreglarlo con su conversación y su franca amistad. –me explicó.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Y me reí, porque nuestras compañeras también nos sorprendían y entusiasmaban. La diferencia es que nosotros, al no disimularlo, conseguíamos ponernos a su altura. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Su relación se convirtió en un extraño intercambio y entendí el por qué no había fructificado. Los intercambios son posibles cuando existe equilibrio, sin embargo, en aquella relación ellas daban más de lo que recibían, y en el momento que empezaron a aburrirse dejaron de participar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;El hombre culto y encumbrado suele caer en la tentación de creerse por encima de los demás, como si el resto de los mortales fuera deudor de sus favores. Los dos amigos, aunque íntegros y humanos, no contaron que en ese intercambio también estaba la inteligencia y la personalidad de las dos mujeres, tan interesantes y cultas como ellos, su conversación y sus vivencias, que podían incluso ser superiores a las suyas. Al tratarlas como divertimento no pensaron que debían superarse y estar a su altura, volverlas locas en la cama y convertirse en una necesidad intelectual; en cambio, optaron por la pasividad, y, ellas, al agotar su repertorio perdieron el interés; ya no les divertía verlos enloquecer ni sentir su pasión de machos. Eso, con facilidad podían encontrarlo en casa, entre sus amigos o, incluso, después de una buena cacería.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-Son como la mayoría, ni más ni menos, pero se creen mejores, por lo que a menudo debíamos ponerlos en su sitio; entonces, avergonzados reconocían su error y bajaban al mundo de los mortales –siguió contándome Mónica.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i style="color: #660000;"&gt;Págs. 54, 55 y 56&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: white; text-align: justify;"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-6973434611788726409?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/6973434611788726409/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/11/el-blues-de-amara-una-historia-de.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/6973434611788726409'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/6973434611788726409'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/11/el-blues-de-amara-una-historia-de.html' title='...EL  BLUES  DE  AMARA... (Una historia de amistad)'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/t4LY-HB6BkE/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-5525904848570243600</id><published>2011-11-06T22:11:00.002+01:00</published><updated>2011-11-06T22:12:29.779+01:00</updated><title type='text'>CRISTINA</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;_______________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/mghnG6vfxTI" width="420"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote class="tr_bq"&gt;Aunque no comparta su ideología, yo quiero a esta mujer en España, en cambio de los inútiles y cobardes que nos gobiernan.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: white;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-5525904848570243600?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/5525904848570243600/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/11/cristina.html#comment-form' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/5525904848570243600'/><link rel='self' type='application/atom+xml' 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#660000;"&gt;______________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="352" src="http://player.vimeo.com/video/31241154" webkitallowfullscreen="" width="626"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://vimeo.com/31241154"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://vimeo.com/31241154"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://vimeo.com/31241154" style="color: white;"&gt;.&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-4041008887205875984?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/4041008887205875984/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/11/vertigo.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link 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Amara'/><title type='text'>...EL  BLUES  DE  AMARA...</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;____________________________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/UpmGqJ05-84" width="420"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote class="tr_bq"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: #660000;"&gt;Este vídeo le emociona, tal vez por haber sido voluntaria olímpica en el hospital de campaña&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo sobreponerme y seguir escribiendo mi último libro. No puede ser que escribir tres líneas sea tan costoso, que no sepa expresar mis sentimientos ni relatar lo que Amara es para mí, para nosotros. No puedo ni quiero entenderlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando pienso en ella, la recuerdo rodeada de nuestros hijos y sus amigos, viviendo para ellos y peleando por su educación y por inculcarles unos valores basados en el respeto y la libertad. La recuerdo en el barco, sentada en la proa con los pies colgando, desnuda, disfrutando de olas de más de un metro. La recuerdo desnuda, bailando conmigo, con Jep, con Vicki… disfrutando de la piel y de la carne del hombre, ejerciendo su insuperable arte. La recuerdo viviendo por su profesión, incluso arriesgando su vida para ayudar a un accidentado.&lt;br /&gt;¿Cómo puedo explicar algo así? &lt;br /&gt;No puedo, no sé o quizá no sea el momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio temí haber despertado un monstruo. Cuántas veces pensé en ello, cuántas… Creí haber sobrepasado el límite de lo humano, sin embargo, en realidad ni siquiera fui capaz de dibujar lo que creí que moldeaba. Lo único que hice es allanarle el camino que ella misma marcaba, aunque a veces, demasiadas, solo me quedaba seguir su rastro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pretendí que fuera y, sin embargo, he pasado media vida tras ella, solo para rubricar quien es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: white;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-1735501312223815940?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/1735501312223815940/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/10/el-blues-de-amara_26.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/1735501312223815940'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/1735501312223815940'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/10/el-blues-de-amara_26.html' title='...EL  BLUES  DE  AMARA...'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/UpmGqJ05-84/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-5270396547994994689</id><published>2011-10-16T02:23:00.005+02:00</published><updated>2011-11-02T02:30:17.235+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El blues de Amara'/><title type='text'>...EL  BLUES  DE  AMARA...</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;____________________________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="352" src="http://player.vimeo.com/video/29774730?title=0&amp;amp;byline=0&amp;amp;portrait=0" webkitallowfullscreen="" width="626"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://vimeo.com/29774730"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace tiempo, quizá un par de meses, que en mi tercera novela debería haber escrito sobre el viaje que Lourdes y yo hicimos al Perú; sin embargo, empecé por cómo conocí a Amara y los dos primeros años de nuestra relación. Nada menos que cuarenta y ocho páginas.&lt;br /&gt;En realidad el libro empieza por el viaje y no debería llevarme demasiado tiempo ni esfuerzo. Mi memoria es fresca y este tipo de historias se me dan bien; en cambio, el relato de una relación como la de Amara conmigo supone un esfuerzo. Cada uno tiene su versión y ve las cosas de distinto modo. Es difícil congeniar el sentimiento de mi compañera con el mío y mostrar el por qué de una situación, lo que pensábamos y sentíamos.&lt;br /&gt;El viaje con Anna a Cachemira es un relato y lo cuento tal como fue. No hablo de lo que ella pensaba o cómo lo vivió, excepto de lo que sé con certeza.&lt;br /&gt;La revuelta y la terrible y agitada vida que llevamos Mónica y yo, la explico con dificultad y también respetando los grandes vacíos que tengo, sobre lo que sentían y pensaban mis compañeros, incluso Mónica; sin embargo, la he podido terminar sin demasiados contratiempos. En cambio, mi historia con Amara es distinto, discutimos y no nos ponemos de acuerdo. Ella la recuerda de una manera y yo de otra. La lee y se disgusta, no comprende cómo puedo pensar así de ella, cómo puedo ver las cosas desde tanta lejanía y frialdad.&lt;br /&gt;-Yo no soy así –me dice.&lt;br /&gt;Pero es la verdad. Yo solo cuento lo sucedido, tal como lo viví, sin juzgar ni plantearme lo que pensaba, soñaba, sentía…&lt;br /&gt;Hace unos meses, tal vez fuera en julio, hablé por teléfono con mi amigo bloguero.&lt;br /&gt;-A mi eso no me pasará –le dije, cuando me contó las dificultades que podría encontrarme al escribir una historia de tal magnitud, aunque fuera en forma de novela. Y es cierto, pese la discusión con Amara y su perplejidad al leer la historia, la sigo escribiendo y ella lo respeta. Y sin embargo, no sé cómo enfrentar lo sucedido en el Perú, cómo reflejarlo sobre el papel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;______________________________________________________________ &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pasado domingo compré en el mercado de Sant Antoni, "Lituma en los Andes", de Mario Vargas Llosa. Y me asombra la semejanza, los pueblos y ciudades, la historia que cuenta… Y los terruños, como despectivamente llaman a cualquier indígena que quiere reclamar justicia. Explica que los indígenas de la zona hablan el quechua, sin embargo, nosotros hablamos en castellano, mientras que algunos de los que encontramos hablaban el aymara. También cuenta que los senderistas hablaban el castellano y con fluidez, y en esto coincidimos.&lt;br /&gt;Solo llevo leídas cuarenta y cinco páginas de la primera edición, demasiado pocas para opinar; pero que han servido para refrescar mi memoria sobre palabras olvidadas. El castellano de Perú es rico y culto, a mi modo de ver, más que en España; y los senderistas que conocí lo hablaban bien, incluso las mujeres indígenas. &lt;br /&gt;Vivir para ver…&lt;br /&gt;Todavía no sé cómo termina la pareja de franceses de la novela, que Sendero apresa en el autobús de línea. Me recuerdan a los que conocí en Cuzco, aventureros como ellos, pero con más valor y arrojo, más templados y preparados para lo que deviniera. Con el tiempo pensé que quizá fue la tranquilidad de aquel francés, y la simpatía y templanza de su compañera, que nos contagiaron; la serenidad con que pusieron sus vidas en nuestras manos, lo que nos salvó la vida. Y el mutismo del colombiano, que prefirió el silencio; y la melodiosa voz de su valiente compañera, que miraba a sus captores a los ojos como Lourdes y yo, como si le diera lo mismo que la mataran o no.&lt;br /&gt;Vivir para ver…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: white;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-5270396547994994689?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/5270396547994994689/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/10/el-blues-de-amara.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/5270396547994994689'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/5270396547994994689'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/10/el-blues-de-amara.html' title='...EL  BLUES  DE  AMARA...'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-3574976315192056727</id><published>2011-10-06T00:11:00.017+02:00</published><updated>2011-10-11T13:40:47.667+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El blues de Amara'/><title type='text'>...EL  BLUES  DE  AMARA...  (Un agradable receso)</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: #660000;"&gt;_____________________________________________________&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;div style="color: #660000;"&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; No todo el mundo tiene el primer número de la revista satírica Papitu.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;i style="color: #660000;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; El gráfico muestra cómo dos candidatos antagonistas pregonan lo mismo con distintos idiomas.&lt;/i&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-faTx5qLMh7I/TozUuTnrJiI/AAAAAAAAC28/e9QSIvVsq2s/s1600/Papitu+1908-11-25+-+01.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://2.bp.blogspot.com/-faTx5qLMh7I/TozUuTnrJiI/AAAAAAAAC28/e9QSIvVsq2s/s320/Papitu+1908-11-25+-+01.jpg" width="242" /&gt;&lt;/a&gt;Anoche escribí en mi tercer libro cómo fue engendrado Alvar; y esta mañana, no sé a santo de qué, he recordado a la hija de Anna, de la que no sé nada. En el poblado no se me ocurrió preguntarle por ella y Mónica nunca la menciona. Es como si no existiera.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Por la fecha cabía la posibilidad que mi hijo fuese natural de Alvar, pero el tiempo ha demostrando, con los gestos, la manera de andar y algunas pequeñas similitudes físicas, que el padre soy yo. También es cierto que, según mi amigo, aquel día de locura y amor con el Cap de Creus de fondo, no pudo eyacular, aunque aún hoy siga recodándola mágica e insuperable. A nuestro hijo lo bautizamos con su nombre, no por el lugar o por cómo fue engendrado sino por el amor que siento por él.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Mi hija Marta, la que más se parece físicamente a mí, es distinta a todos. A veces me pregunto de dónde demonios pudo sacar su carácter. En cambio, Alvar es mitad Amara y mitad yo, quizá por eso nos desconcierte tanto. Marta es más plana y previsible, por muy fuerte e independiente que sea. Alvar es… distinto.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Ayer nos escribió desde una isla caboverdiana. Decía que ya es seguro que vendrá en diciembre, y que en marzo volverá a marchar hasta diciembre del próximo año. Lleva allí no sé cuántos meses cuidando tortugas marinas, amparando y estudiando sus puestas y su nacimiento. Vive como puede y pasa semanas enteras con su compañera, que está tan chalada como nosotros, acampado en una playa, en teoría desierta, pero frecuentada por cazadores furtivos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;En realidad nadie sabe qué hará el próximo año, ni siquiera él por mucho que diga. En diciembre lo podrían reclamar para estudiar la barrera coralina de Australia, los huevos de los pingüinos del cabo de Hornos o la leche de la cabra himalaya; que sé yo. Alvar es alpinista, espeleólogo, marino, submarinista… y biólogo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;__________________________________________________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Amara me pregunta por algunas facetas de mi relación con Anna, hasta ahora, desconocidas para ella.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Si no fuera porque os conozco, pensaría que has mezclado dos personas en una –me dice.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Y sí, es cierto, lo parece. Sin embargo, esta paradoja aún es más evidente con Mónica, uno de los protagonistas de mi segunda novela, y seguramente no se extrañará, ya que de ella no desconoce nada; aunque, ahora que lo pienso, con Mónica todo es posible. Mi gran amiga hermana puede estar quince días sin abrir la boca, sin que nadie se entere. Y no es mimo lo que hace, que de eso no sabe, sino que participa de tal modo, que cuando le preguntas a alguien si nuestra amiga está de acuerdo de lo que hablamos hace días, responde que sí con sincera seguridad, sin poder determinar cómo lo sabe ni quién se lo ha dicho.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Hace muchos años, cuando empecé a escribir nuestra historia, me pidió que lo hiciera por y para ella. Lo intenté y no pude. Me salían pocas cosas y mal. Hace unos días volvió a pedírmelo y decidí cumplir su pedido en cuanto terminase mi tercera novela.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Deberás pasar un tiempo conmigo, casi pegada a mí y hablar mucho -le dije para prepararla.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿Por qué?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Para conocerte mejor, saber lo que piensas –respondí.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¡Pero si de mí lo sabes todo!&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Me la quedé mirando… No, apenas sé algo de ella; ni siquiera Jep sabe cómo piensa y qué le pasa por la cabeza, cuando se enfrenta a un problema. Y al recordar le pregunté qué pensó cuando nos conocimos, cuando su primera vez con Jep, cuando corría delante y tras la policía, cuando tuvo a su hija, a su hijo…&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;___________________________________________________________ &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;En mi tercer libro me atasco demasiado, como si la historia que cuento no me perteneciese, todo lo contrario que con los otros dos, que los escribí de seguido y casi sin parar. Además, hay demasiado sexo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El sexo es omnipresente durante los primeros catorce o quince años de mi historia con Amara, hasta un límite que dudo que alguien pueda imaginar. Amara era un animal sexual absoluto y en todos los sentidos, el que emitía por su especial belleza, por cada uno de los poros de su piel, de su mirada, de su boca, de su cuerpo; que mezclaba la amistad, el amor y la ternura con el sexo más refinado, brutal, tierno o salvaje, que yo y cualquiera de nuestros amigos hayamos podido conocer.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Mi compañera tenía dos vidas, la familiar y la del trabajo, distintas y separadas por un infranqueable muro; y vividas con tal intensidad que se me hace difícil explicarlo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Hace poco, al hablar de este tema con Mónica, me contaba que le doy demasiadas vueltas a las cosas, que Amara es como ella y le gusta vivir el momento, sin pensar en su maldad o en su bondad. Necesita tocar y sentir a las personas que le motivan y le gustan, de la misma manera que a un paisaje, una situación, un animal, el mar… Como cuando andaba por la montaña con Jep buscando animales, plantas o hablando de lo que más le interesaba. O cuando se lanzaba al mar y daba de comer a los peces que la rodeaban y picoteaban; o al encontrar una estrella de mar y hacía lo posible para enseñárnosla sin moverla del sitio, solo acariciándola. O cuando, con mar gruesa, se sentaba en la proa con las piernas colgando inspirando con intensidad, como si quisiera apoderarse del instante, del aire y del agua. Y con los amigos también era así. No podía concebir el poder compartir su vida, sus inquietudes, sus sentimientos con ellos, sin amarlos, sentirlos en su interior, inspirarlos hasta el límite.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color: white;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-3574976315192056727?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/3574976315192056727/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/10/el-blues-de-amara-un-agradable-receso.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/3574976315192056727'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/3574976315192056727'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/10/el-blues-de-amara-un-agradable-receso.html' title='...EL  BLUES  DE  AMARA...  (Un agradable receso)'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-faTx5qLMh7I/TozUuTnrJiI/AAAAAAAAC28/e9QSIvVsq2s/s72-c/Papitu+1908-11-25+-+01.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-7487219123385144066</id><published>2011-09-25T21:42:00.011+02:00</published><updated>2011-10-03T21:06:22.580+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Anna'/><title type='text'>ANNA, SIEMPRE ANNA...</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;____________________________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/pj0Y41La43Y" width="420"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pasado lunes recibí un correo de Anna. Dice que está bien y que sigue en la brecha.&lt;br /&gt;Solo puede conectarse muy de tanto en tanto, cuando consigue llegar a un pueblo tailandés con suficiente cobertura, que más o menos viene a ser una o dos veces cada tres meses. También me cuenta que en algunos poblados del interior de Myanmar, los animales y la gente mueren. Cree que el gobierno está utilizando productos químicos o biológicos llegados de la China.&lt;br /&gt;Los militares se apropian de la tierra, esclavizan a la gente y siembran adormidera. Pueblos enteros huyen y se trasladan a Laos, a Tailandia o a barrios de chabolas. Dice que no hay médicos ni medicinas y que para conseguir desplazar a la población, el ejército ataca los poblados y mata todo lo que encuentra, excepto a las mujeres jóvenes, que se las llevan para prostituirlas o encarcelarlas y utilizarlas para el desahogo de sus soldados. Me cuenta que las ponen en hileras y son escogidas por orden jerárquica. Pero eso ya lo vimos Alvar (el Artur de mi novela), Julián y yo de adolescentes en la selva de la Guinea ecuatorial. Allí eran las mujeres y las hijas de los peones, y los leñadores españoles sus violadores, que también las escogían por jerarquía. &lt;br /&gt;Todo eso me cuenta en su carta, aunque yo ya lo sabía. A su compañera, después de violarla, le destrozaron las rodillas con una maza por no ser lo suficiente sumisa. Anna tuvo más suerte, era europea y alguien de aquí movería los hilos y terminaría pagando.&lt;br /&gt;Pese a todo, me cuenta que es feliz y que su trabajo avanza, que sus compañeras son maravillosas, aunque muchas de ellas hayan perdido a sus compañeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los destacamentos de los pueblos del interior malviven y son dirigidos por oficiales olvidados o sin influencia. Son el último mono de la tribu y casi cobran por resultados. Si desplazan un poblado demasiado díscolo se llevan una cantidad, si consiguen que trabaje para ellos y cultive adormidera, se llevan otro pellizco o se convierten en futuros hacendados. Si atrapan a algún revolucionario, lo eliminan si es hombre o se divierten con él si es mujer y joven, que es el caso de la compañera de Anna. Y si es un europeo, se le acusa de contrabando o de ser traficante, que es lo más sencillo y práctico, y por él cobran una comisión o directamente el producto del chantaje.&lt;br /&gt;A su compañera se la llevaron arrastrándola, ya que andar no podía, y nadie volvió a saber de ella. Con Anna fue distinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_____________________________________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amara ya lleva el electro-estimulador en su espalda, el martes se lo introducirán de manera permanente. Cuando el dolor ataca lo conecta, siente un hormigueo en las piernas y el dolor se le mitiga. Apenas puede moverse, los electrodos podrían migrar y no servirían de nada. Según el médico en quince días se habrá desarrollado la suficiente fibrosis a su alrededor para estabilizarlos. &lt;br /&gt;Jep y Mónica pasaron por casa y se quedaron a cenar, y me contaron que también habían recibido el correo de Anna.&lt;br /&gt;Y tuve que levantarme de la mesa con la excusa de tener una necesidad. Una vez más las lágrimas volvieron a brotar de mis ojos, pocas, ya que ni siquiera sentí su humedad en mis mejillas, pero eran. Me miré en el espejo, abrí el grifo y me lavé la cara.&lt;br /&gt;Jep, el más sensato y equilibrado de todos nosotros, me había confesado que, de no haberlo hecho a mi manera y hacer caso a Biel y al resto, Anna todavía estaría presa y casi sin posibilidad de salir viva.&lt;br /&gt;Con ella se me secaron los ojos en Cachemira, y no volví a llorar hasta doce años después, cuando nació mi hija. Luego pasaron veintinueve sin sentir otra lágrima, hasta finales de Mayo de este año, que pude abrazarla de nuevo en plena jungla birmana.&lt;br /&gt;-Fue muy arriesgado. Podría haber salido mal –dijo entonces Jep.&lt;br /&gt;-Pero salió como debía –respondí.&lt;br /&gt;Todo en esta vida puede salir mal, siempre cabe la posibilidad. En este caso habríamos dejado la piel, solo eso, le podría haber respondido; pero preferí el silencio.&lt;br /&gt;Para hablar y decir lo que hago, pienso y sueño, ya tengo el blog, anónimo como necesito y humano como me gusta; y, gracias a él,&amp;nbsp; imagino que así todos saben lo que hago, digo, pienso y sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_____________________________________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribo el tercer libro de mi historia, mientras doy los últimos toques al segundo y mi hija y mi compañera terminan de corregir el primero. Y al repasarla pienso que, como un día dijo Pili (la Mila de mis novelas), hemos vivido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y veo a un tipo que ha corrido algo de mundo, ni más ni menos que muchos otros; que ha pasado por divertidas aventuras y peligrosos trances, pero no más que otros; y que tanto lo uno como lo otro lo ha respirado con toda la intensidad posible. Pero, como el último, ya prácticamente con sesenta y la errónea certeza que nunca volvería a vivir nada semejante, ninguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i style="color: #660000;"&gt;Anna es la única protagonista de mi novela, a la que mantengo su auténtico nombre&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;span style="color: white;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-7487219123385144066?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/7487219123385144066/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/09/anna-siempre-anna.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/7487219123385144066'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/7487219123385144066'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/09/anna-siempre-anna.html' title='ANNA, SIEMPRE ANNA...'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/pj0Y41La43Y/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-2455439785392557476</id><published>2011-09-04T00:02:00.009+02:00</published><updated>2011-09-24T20:41:04.515+02:00</updated><title type='text'>FACEBOOK</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;_______________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="345" src="http://www.youtube.com/embed/5QIX77zrYXw" width="560"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos días tuve una inesperada alegría. En mi cuenta del Facebook, la familiar en la que sale mi nombre y mis apellidos, recibí un mensaje:&lt;br /&gt;¿Eres Pau, el que recuerdo, amigo de Joan, de Jep?&lt;br /&gt;Soy Mara. &lt;br /&gt;¿Cómo te va, qué sabes de ellos, de Mónica, de Carlota...?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dispongo de dos Facebooks, uno para la familia y los viejos amigos, el otro para los recientes de la blogesfera y para alguno de los primeros.&lt;br /&gt;¿Por qué?&lt;br /&gt;Para no mezclar y poder estar en todos. &lt;br /&gt;Comparto y publico los mismos temas, enlaces, fotografías, películas... pero con dos maneras distintas de plantearlas.&lt;br /&gt;No me gusta eso de tener cientos de amigos, que luego tampoco sirve para mucho. Prefiero cincuenta o sesenta en cada uno de ellos, es más controlable y puedes estar en todo, aunque lo cierto es que siempre sobra alguien y falta alguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respondí su mensaje, entré en sus amigos y encontré a Tesa. Me emocioné.&lt;br /&gt;Ando, desde hace tiempo, a la búsqueda de Carlota, de Inma y de Lourdes; mujeres que me emocionaron y que marcaron mi vida. No las encuentro, no hay manera, igual que a muchos otros viejos amigos de aventuras y desventuras.&lt;br /&gt;La gente de sesenta no es muy dada a entrar en estos sitios, los temen, no saben que el control lo tienen ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Facebook me ha servido de mucho, pero lo más importante es que me ha facilitado el reencuentro con personas queridas y lejanas, esta vez de Madrid, que en un próximo viaje volveré a encontrarlas, pero en vivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #660000;"&gt;&lt;i&gt;Ahora mismo y sorpresivamente, acabo de encontrar a Inma. Sorpresivamente, porque hace un mes todavía no tenía una cuenta en Facebook o no la encontraba.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000;"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000;"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: white;"&gt;.&lt;/span&gt; &lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-2455439785392557476?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/2455439785392557476/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/09/facebook.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/2455439785392557476'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/2455439785392557476'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/09/facebook.html' title='FACEBOOK'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/5QIX77zrYXw/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-7815023618080486460</id><published>2011-09-01T22:25:00.004+02:00</published><updated>2011-09-05T00:47:03.924+02:00</updated><title type='text'>Y  UNA  IMPOSIBLE  DESPEDIDA</title><content type='html'>&lt;span style="color: #660000;"&gt;_________________________________&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="345" src="http://www.youtube.com/embed/hgjP91xJe_I" width="560"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Por la noche, sedada pero aún consciente, le dije que había sido un placer haber sido su hijo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;La familia, mi padre en especial, quería velarla con el ataúd cerrado. No quise, tantos días con ella, casi sin moverme de su lado y sin haber podido despedirme como merecía. Necesitaba verla.&lt;br /&gt;En el hospital tuve miedo que se diera cuenta, cuando en realidad era la más preparada y no paró de despedirse. Al dejarla con mi hermana, solo me preguntaba si a la mañana siguiente volvería a verme.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Llegué antes que nadie al velatorio, cuando sabía que el resto todavía estaría durmiendo. Me senté a su lado e intenté hablarle, aunque en silencio. Sabía que no podía oírme, que por su cerebro ya no corría la sangre necesaria, que no recibía oxígeno; pero me daba lo mismo. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Me han quedado tantas cosas que contarle, que no hay vida suficiente para ello.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Los miércoles la recogía del bar donde se reunía con sus amigas de la infancia. Me gustaba y disfrutaba del viaje, ameno, tranquilo... en el que nos contábamos las últimas experiencias, las últimas aventuras, lo que pensábamos sobre una u otra cosa. Igual que hice con su madre, tan abandonada por ella misma, que en sus últimos momentos recordó lo mucho que la hizo sufrir con sus desprecios y la dejadez con que la trató.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;No paró de entrar gente para saludarme, en su mayoría para quedar bien y hacer el paripé. Amara intentaba no dejarme solo por estar convencida que necesitaba su consuelo, cuando para mí era una molestia. Yo solo intentaba concentrarme, pensar en ella y en todas las cosas que me quedaron por decirle. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;De todos los que había, solo Amara por su trabajo y yo por mi historia, estábamos acostumbrados a la muerte; la habíamos tocado, sentido y casi hablado con ella.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;No, yo no necesito consuelo. La muerte es parte de la vida y sin la una no puede haber la otra. La muerte es lo más natural de este mundo y lo que con más exactitud acontece.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Ahora que sabemos que hasta el Universo nace y muere, que la materia es y deja de ser, que ni siquiera es necesario un dios para que exista y desaparezca... qué más da consolarse o no por algo inevitable y seguro, que no es bueno ni malo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Nada peor que un velatorio para despedirse de un ser querido.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color: white;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-7815023618080486460?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/7815023618080486460/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/09/y-una-imposible-despedida.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/7815023618080486460'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/7815023618080486460'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/09/y-una-imposible-despedida.html' title='Y  UNA  IMPOSIBLE  DESPEDIDA'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/hgjP91xJe_I/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-8840786528422455765</id><published>2011-09-01T00:00:00.002+02:00</published><updated>2011-09-23T18:46:06.973+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El blues de Amara'/><title type='text'>EL  BLUES  DE  AMARA...</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;____________________________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="345" src="http://www.youtube.com/embed/vpMch10l4Mc" width="560"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No os basto yo?&lt;br /&gt;La miro, sonrío… Los dos sevillanos parecen desconcertados. No esperaban esta salida, yo tampoco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los habíamos visto por la mañana con sus tablas. Ya en la playa no dejaban de mirarla embobados, mientras ella se exhibía con naturalidad. Yo, de vez en cuando los observaba; a ellos, que a duras penas podían mantener el equilibrio sobre las crestas; a ella, que unas veces se situaba de lado enseñando su silueta, y otras de espaldas escamoteando la visión de su increíble cuerpo.&lt;br /&gt;Extrovertida, alegre… salta las olas y ayuda a uno de ellos a recoger la tabla. Él le dice algo, y ella, con una risa, cubre su desnudez con la tabla simulando quedársela. Después charla con los dos, lo justo para demostrar cercanía, sin abandonar cierta distancia.&lt;br /&gt;Se acerca a la toalla y se echa a mi lado. No me dice nada, solo sonríe. Me gusta su mirada, el imperceptible gesto de cazadora satisfecha.&lt;br /&gt;Momentos antes lo habíamos hablado, aún so sé por qué. Ahora no sabría, no podría dar una explicación. Quizá porque para mí es parte de un juego, el divertimento que busco en cualquier rincón de mi vida.&lt;br /&gt;Disfruto de su felicidad, de cómo ejerce su poder de seducción, de que por fin se sienta viva, atractiva.&lt;br /&gt;-¿Te gustan?&lt;br /&gt;-Están de muerte.&lt;br /&gt;-Vamos… que te los tirarías ya mismo. –le respondí riéndome, con el suficiente desenfado para que no se sintiera cohibida.&lt;br /&gt;Por qué no, parecía decir su mirada. Por qué debemos anteponer la falsa moralina. &lt;br /&gt;En realidad lo deseaba y yo la ayudaba para que lo convirtiera en una fantasía.&lt;br /&gt;-¿Por qué no? Es tu cuerpo, tu deseo… Lo demás es falso, es la moral que te han impuesto sin darte ninguna explicación, la de la iglesia y de las monjas de la escuela –le dije para convencerla que no debía sentir ningún reparo.&lt;br /&gt;Después de todo ya nos habíamos saltado esta falsa moral con Jep, con Joan, con Biel… en nuestra casa de la Cerdaña. Pero esta vez es distinto y con unos desconocidos, que aún no sabe cómo piensan, cómo son, cómo huelen, cómo es su tacto; sin embargo, es consciente que la desean y le apetece probar.&lt;br /&gt;Me levanté y recogí mi toalla, como si ya tuviera suficiente sol, lo cual era cierto. La arena ardía y ya no podía soportarlo más. No me apetecía volver a bañarme.&lt;br /&gt;Me siguió. Quizá no osara o le intimidara quedarse sola.&lt;br /&gt;Volvimos al bungalow y nos duchamos. Habíamos adaptado la estancia para darnos el mejor placer, en este caso el mío, puesto que por mucho que la viera o la disfrutase, nunca me cansaba de recrearme a su costa.&lt;br /&gt;Aparecieron al rato de habernos sentado para el aperitivo, impecables y elegantes, haciendo gala de lo que eran: unos señoritos sevillanos. Altos, delgados y atléticos, de edad parecida a la mía, quizá algo menos, pero sin parecerlo. Nos saludaron e hice el gesto de dejarles sitio. &lt;br /&gt;De amena y educada conversación. Hablamos del mar, de la peculiaridad del estrecho y de sus corrientes, del deporte que tanto les fascinaba, por entonces muy raro en la península. Después de comer volvieron a la playa para seguir practicando, y nosotros hicimos una excursión hacia el interior.&lt;br /&gt;-Nos vemos esta noche y tomamos unas copas –les dije al despedirnos.&lt;br /&gt;El barman, solícito, nos dejó una botella de whiski y otra de cava, que era lo que a ella le apetecía, cerró el bar y nos dejó el aparato de música en marcha. Éramos los únicos clientes del recién estrenado hotel y no nos supo mal, no tenía otro trabajo qué hacer. Sobre la mesa quedaron encendidas unas pequeñas luces a forma de guirnalda, que, aparte de las farolas del jardín, iluminaban tenuemente todo el complejo.&lt;br /&gt;Y seguimos charlando, esta vez de trabajo, del suyo como enfermera en un famoso hospital barcelonés, de su pasión por la medicina y de sus estudios truncados por la familia. Y ellos, una vez más hablaron de su gran afición y de las olas que se formaban en aquella maravillosa playa frente la costa de Marruecos, por un lado tan tranquila y por otro tan solitaria.&lt;br /&gt;-Con un par de chicas como tú ya sería el colmo –le dijeron con su inmensa gracia, a modo de piropo.&lt;br /&gt;Y ella, con la camisa desabrochada y abierta hasta más allá de sus hombros, simulando un calor que nadie podía notar a aquellas horas, respondió con un gracioso mohín...&lt;br /&gt;-¿No os basto yo?&lt;br /&gt;Y sí… siento el desconcierto. Y antes que respondan con una broma o uno de sus requiebros, me introduzco en su bando, tratándola como independiente y libre, como si solo la conociera de esta preciosa y cálida noche de verano.&lt;br /&gt;-Somos tres. Quizá no tuviéramos bastante –le digo riéndome con ganas, pero manteniendo su tono, el de su provocativo mensaje.&lt;br /&gt;Y sigue la broma, más desafiante si cabe, acompañada de su apabullante sensualidad y gracia.&lt;br /&gt;-Eso, en todo caso habría que verlo.&lt;br /&gt;Me admiro y me pregunto por su cambio. Qué habrá pasado, cuando solo hace una semana, justo el día de nuestra boda, todavía demostraba timidez y denotaba algo de su antiguo complejo.&lt;br /&gt;Uno de ellos, casi por probar y medio en broma, la provoca y le pide que nos haga un estriptis, -después de todo ya la habíamos visto desnuda en la playa- y ella le sigue el juego.&lt;br /&gt;-Tú me desnudas lentamente mientras nos bebemos una copa de cava a la vez. En el momento que caiga una sola gota en el suelo, paramos.&lt;br /&gt;Risas, juego… El tipo, pese la dificultad de hacerlo todo a un mismo tiempo, lo intenta. Ella le da la espalda para ayudarlo, gira su cabeza y coge la de él para unir sus bocas en la copa. De vez en cuando también aprovecha para desabrocharle los botones de la camisa y se ríe al conseguirlo.&lt;br /&gt;-Como te descuides terminaré yo antes contigo –oigo que le dice con una sensualidad que embriaga, que, a nosotros, invitados de piedra, nos pone a mil.&lt;br /&gt;Mi compañero no dice nada, no osa romper el encanto. Yo, excitado como nunca, lo vigilo de reojo, no fuera que me pregunte o que se sienta intimidado. Pienso en decir algo para cortar su preocupación, pero de mi garganta solo sale un gutural ¡Joder! cuando su compañero consigue bajarle los pantalones y ella arquea su cuerpo hasta pegarse a él y beber otro sorbo.&lt;br /&gt;Ella, prácticamente desnuda, baja una mano mientras lo abraza con la otra para no perder ni una gota, y empieza a desabrocharle la bragueta del pantalón.&lt;br /&gt;Oímos risas y gritos…&lt;br /&gt;-¡Que cae, que cae! &lt;br /&gt;Pero de inmediato, más risas y la exclamación de que no ha tocado el suelo. Y es lógico, porque entre los dos cuerpos no queda espacio para una pluma y su juego se ha convertido en un tórrido baile de una pareja desnuda, en el que nosotros solo servimos para llenar la copa muy de vez en cuando.&lt;br /&gt;De pronto paran y se acercan para sentarse, el uno con solo los calzoncillos y ella ya sin bragas. Se ríen a carcajadas, sin parar. Y es que el pobre ya lleva rato con una erección de cuidado y han terminado tomándoselo a broma.&lt;br /&gt;-¿Qué quieres chica? Uno no es de piedra.&lt;br /&gt;-No te preocupes, yo también estoy cachonda perdida.&lt;br /&gt;Y hace el gesto de ventarse con la mano, mientras mira con indisimulada admiración el gran paquete de su compañero.&lt;br /&gt;-Podríamos seguir el juego en nuestro bungalow –intervengo con la seguridad de lo que todos buscamos y nadie se atreve a proponer. –Nosotros también queremos nuestra ración y quizá no nos conformemos con un simple calentón.&lt;br /&gt;Me espanta la situación. Con los amigos todo es más fácil. El cambio de parejas, su relación con Jep… Por muy libres que seamos, nunca salimos de nuestro entorno. Esto es distinto, más brutal y salvaje. &lt;br /&gt;Está espléndida, más bella y sensual que nunca, se siente fuerte y segura, dominante.&lt;br /&gt;Desenchufamos el cable de las guirnaldas y de la música, recogemos las dos botellas y las copas y entramos en el bungalow, encendemos el hilo musical y uno a uno bailamos con ella, dejando que nos desnude poco a poco mientras araña nuestros cuerpos, nuestros sexos; mientras nos devora y nos enloquece. El límite lo pone ella, la situación y el ambiente, y lo cierto es que no lo hay porque no lo quiere.&lt;br /&gt;Y con asombro descubro su arte, casi único, el que tantos estragos provocará a su paso. El desconocido se siente parte de ella y no se extraña; y ella lo trata como íntimo y próximo, demostrándole una empatía difícil de igualar.&lt;br /&gt;No sé cuántas han sido las veces, parecemos cuatro guiñapos y hemos estado durmiendo hasta que el cuerpo ha dicho basta. Me levanto y a mi alrededor solo veo cojines, colchones y sexo. Mis compañeros se desperezan. Ella entra en el baño y al poco nos llama. Quiere ducharnos uno a uno para saborearnos antes de la despedida. Incluso yo pienso que debo aprovechar el momento como si fuera uno más. &lt;br /&gt;Desayunamos en la terraza como si nada hubiera pasado y nos despedimos con un abrazo, y ella con un casto beso.&lt;br /&gt;-Ha estado bien, muy bien –me dice ya en el coche en dirección a Granada, mientras se acomoda para echar una cabezada.&lt;br /&gt;Para ella ha sido una experiencia increíble y fantástica; para mí una sorpresa a la que deberé acostumbrarme, con la sensación que tanto puedo haber despertado un monstruo como todo lo contrario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: white;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-8840786528422455765?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/8840786528422455765/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/09/el-blues-de-amara.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/8840786528422455765'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/8840786528422455765'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/09/el-blues-de-amara.html' title='EL  BLUES  DE  AMARA...'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/vpMch10l4Mc/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-7155736273936387055</id><published>2011-08-23T20:21:00.007+02:00</published><updated>2011-08-25T22:19:54.084+02:00</updated><title type='text'>UN  TRISTE  ADIOS</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;_______________________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="345" src="http://www.youtube.com/embed/BmRzj3O_V8U" width="560"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;div style="color: #660000;"&gt;&lt;i&gt;El mar, siempre el mar...&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: #660000;"&gt;Quien no haya navegado en una tempestad no puede imaginar lo que es&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;86, ochenta y seis años y con un corazón hecho polvo en todos los sentidos, andando por una pronunciada cuesta a treinta y cinco grados centígrados, 35...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El resultado... Mi madre con un fuerte golpe de calor. El corazón, roto por fuera, roto por dentro, falló, dejó de irrigar sus riñones repletos de piedras.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Ahora languidece en una habitación del hospital, junto una mujer con Alzehimer abandonada por su familia. Está muriendo lentamente, sedada para que no sufra como unos días atrás, que abrazada a mí temblaba de fiebre, que no sabía como consolarla, llena de tubos, bombas y cables.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Y todo por el empeño de mi padre en ir a misa, que para hablar con su dios necesita ir a la iglesia acompañado por su mujer.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El médico me dice que está a punto, que esta noche o mañana dejará de respirar. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Mi padre ha pedido un cura y ha recibido la extremaunción con ella. Dice que es lo último que harán juntos. El cura, según Amara, estaba alucinado por lo que veía.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Si no fuera porque es mi madre, por el desastre que representa... me moriría de risa.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Una semana quejándose sin que nadie le hiciera caso. Yo en Huesca sin entender qué pasaba, con mi hermana llamándome periódicamente sin saber qué hacer, desesperada, pero comentándome que no había prisa, que no pasaba nada, que parecía cuento...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Una mujer que nunca ha querido molestar a nadie, que su mayor deseo era pasar desapercibida y vivir junto a un hombre débil y estúpido, egoísta y enloquecido por los curas. Una mujer fiel a su familia hasta su último aliento, que se lamenta del trabajo que da, del sacrificio que representa cuidarla.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Si no fuera porque es mi madre me partiría la caja.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Escribo estas líneas antes de marchar al Hospital. Amara y yo estaremos con ella toda la noche, igual que esta mañana, que he conseguido que nadie la moleste, y nos alternaremos con mi hermana y mi cuñado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;__________________________________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Ayer por fin murió en brazos de mi hermana. Dos días antes se lamentaba por el trabajo que nos estaba dando y lo mucho que le dolía.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Hacía años, tantos que ni recuerdo, que no lloraba. A veces digo que lo hago, pero solo es una manera de explicar mis emociones. En realidad no es así.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Bien... Hoy todo ha terminado y, como es habitual, he tenido que aguantar encontrarme con gente indeseable para mí, que confunde el duelo con una obligada comedia que solo sirve para hacerse notar.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;__________________________________________&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #660000;"&gt;Es bueno tener este blog, donde comparto mis sentimientos con los cuatro que me leen, que más no hay y me alegra; algo que hace unos años empecé a perseguir, sin necesidad de desmerecer su calidad, y que ahora ya he conseguido.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color: white;"&gt;.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-7155736273936387055?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/7155736273936387055/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/08/un-triste-adios.html#comment-form' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/7155736273936387055'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/7155736273936387055'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/08/un-triste-adios.html' title='UN  TRISTE  ADIOS'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/BmRzj3O_V8U/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-920722397039239167</id><published>2011-08-16T18:32:00.008+02:00</published><updated>2011-08-23T00:30:05.638+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mila'/><title type='text'>CERCA  DE  GRAUS</title><content type='html'>&lt;span style="color: #660000;"&gt;______________________&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-QFqt3paCDwk/Tkrmz7Oj35I/AAAAAAAAC00/nY8c3FUvgaQ/s1600/Papitu+1909-01-13+-+02.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/-QFqt3paCDwk/Tkrmz7Oj35I/AAAAAAAAC00/nY8c3FUvgaQ/s320/Papitu+1909-01-13+-+02.jpg" width="243" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;div style="color: #660000;"&gt;&lt;i&gt;Este dibujo fue publicado el 13 de Enero de 1909 en la revista satírica Papitu, y se titula "El bloque de las grietas".&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000;"&gt;&lt;i&gt;Como puede observarse, nada ha cambiado.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;div style="color: #660000;"&gt;&lt;i&gt;Clicar sobre el dibujo para verlo en su tamaño.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;En Huesca, una vez más con el Turbón al fondo y el precioso pantano del Grado a mis pies, después de haberme bañado en sus limpias y frescas aguas…&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Amara, sentada sobre una gran piedra, lápiz en mano corrige “Piel de salamandra”&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Y como quien no quiere la cosa, me llama la atención sobre la cantidad de sexo existente al comienzo de mi primera novela. En principio no debería opinar sobre eso, lo sabe y si lo hace es por algo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La repaso… no hay más del que debiera, tampoco se trasluce obsesión.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Un chaval de diecisiete, dieciocho… buena parte de su pensamiento lo dedica al sexo. Es natural y sano, sin embargo, ese no es el caso; el protagonista no padeció ninguna obsesión por el sexo, más bien pecaba de ser templado y muy reticente a él. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Amara dice que al tratarlo soy demasiado explícito. Y le pregunto si encuentra algún fallo en la descripción que hago de las personas, de los edificios, de los paisajes…&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-No, al contrario, los expones y los detallas muy bien –me dice.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Y me alegro. Eso significa que algo bueno he extraído de las enseñanzas de mi maestro.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Pues tal como detallo las personas, las casas, los paisajes… así hago con el sexo; el poco que pudo disfrutar un chaval, de los diecisiete hasta los veinte.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Y me pregunto qué dirá cuando lea mi segundo libro, en el que el recuerdo es más vivo y fresco, por ser más próximo; cuando el protagonista entró en una cierta madurez y conoció a Mónica, a Carlota… cuando realmente empezó a disfrutar del sexo por lo que es.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Es evidente que el tercer libro, del que es protagonista, no podrá corregirlo, ya que si en los dos primeros, el sexo es anecdótico y solo aparece en parte de unos pocos capítulos, éste podría muy bien ser un libro de relatos eróticos, que dejaría en mantillas a cualquiera de ellos en todos los aspectos; desde el más explícito de entre los escritos al efecto, hasta la famosa trilogía de Henry Miller. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Estamos en casa de Pili, la Mila de mi novela, disfrutando unas cortas vacaciones, las que mi nueva empresa puede permitirme y la salud de mi compañera puede resistir. Ella, mientras tanto, navega en su velero por el Mediterráneo. Mal mar para hacerlo en Agosto, pero de algo hay que vivir, me dice por teléfono desde vete a saber qué puerto.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Excursiones, pantanos, piraguas, buena comida y gente sencilla y noble, la que más me gusta… ¿Qué más quiero?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color: white;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-920722397039239167?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/920722397039239167/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/08/cerca-de-graus.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/920722397039239167'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/920722397039239167'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/08/cerca-de-graus.html' title='CERCA  DE  GRAUS'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-QFqt3paCDwk/Tkrmz7Oj35I/AAAAAAAAC00/nY8c3FUvgaQ/s72-c/Papitu+1909-01-13+-+02.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-8859185973627714279</id><published>2011-08-04T01:33:00.006+02:00</published><updated>2011-08-04T11:23:31.474+02:00</updated><title type='text'>TÓMBOLA</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;________________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="510" src="http://www.youtube.com/embed/-TfFEA6yuPU" width="640"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Almudena dice que escribo bien. No sabe la de veces que corrijo y rectifico cualquiera de mis escritos, ni se lo imagina.&lt;br /&gt;Almudena pinta bien, es su trabajo y le gusta. El mío no es escribir sino fabricar y diseñar prendas de vestir, sin embargo, no me gusta y estoy cansado de él.&lt;br /&gt;Me gustaría descansar y escribir, pero solo mi historia y la de mis amigos, sobre todo la de Mónica, nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy recordaba a Gisela. No la encuentro en mi segundo libro y es imperdonable, o quizá esté en el tercero y mi recuerdo se emborrone con el tiempo. He escrito su historia, la de un día conmigo, precisamente para recuperarla y editarla aquí; pero no me siento capaz. &lt;br /&gt;Gisela fue el suspiro amoroso de un hombre atormentado, el último y el más fuerte de todos. Ni siquiera con Amara sentí lo mismo, que fue y ha sido el amor tranquilo, el de la convivencia.&lt;br /&gt;Gisela murió un día después de haberla conocido, despeñada en una curva de Cadaqués.&lt;br /&gt;A veces, cuando pasaba por el Tulip con el barco, o mucho después, con Amara en la barca, la recordaba y hablaba de ella; y siempre con lágrimas en los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De haberme dedicado a otra cosa, no habría conocido a Amara, tampoco a Jasmín. Y en caso que Gisela no hubiese sufrido aquel maldito accidente, quizá hoy sería todo distinto.&lt;br /&gt;La vida es como una tómbola, tal como cuenta la vieja canción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Almudena pregunta por Anna...&lt;br /&gt;-¿Quién es Anna?&lt;br /&gt;La miro, sonrío... ¿Cómo puedo explicarle quién es Anna? &lt;br /&gt;No puedo, no hay suficiente tiempo. Solo puedo dejar que lea mi libro, los tres tomos, porque con uno de ellos nadie puede entender qué significa Anna para mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: white;"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-8859185973627714279?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/8859185973627714279/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/08/tombola.html#comment-form' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/8859185973627714279'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/8859185973627714279'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/08/tombola.html' title='TÓMBOLA'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/-TfFEA6yuPU/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-2606875192540349398</id><published>2011-07-31T18:16:00.010+02:00</published><updated>2011-08-03T12:57:47.431+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El blues de Amara'/><title type='text'>LA  HISTORIA  ES INNEGOCIABLE</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;______________________________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="510" src="http://www.youtube.com/embed/slODzPBcaHg" width="640"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;div style="color: #660000;"&gt;&lt;i&gt;Escribo mientras escucho The Wall, de Pink Floid&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;i style="color: #660000;"&gt;Grande, muy grande.&lt;/i&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La encuentro echada sobre la cama, con el libro en una mano y el lápiz en la otra. Sentada le sería imposible por su espalda y la maldita radiculopatía.&lt;br /&gt;Rectifica en silencio, a mi modo de ver poco, ya que según ella está bastante bien escrito. &lt;br /&gt;Aunque buena lectora y acostumbrada a redactar largos informes para la administración, y misivas a sus colegas y a los pacientes, sé que como correctora no es muy de fiar. Cuando termine lo pasaré a mi hija, mucho más exigente y versada en la publicación de artículos en revistas.&lt;br /&gt;-¡Pero si es tu vida! -Exclamó solo haber leído las primeras páginas. –Me dijiste que sería una novela basada en ella, pero no esperaba que tanto.&lt;br /&gt;Me encojo de hombros… &lt;br /&gt;La mejor manera de escribir tu historia es que nadie lo sepa.&lt;br /&gt;Va por la página cincuenta y pico, le queda la mitad y solo una vez me ha llamado la atención.&lt;br /&gt;-Si quieres tratar a este tipo de nazi cabrón, hazlo, pero no remarques tanto que es valenciano.&lt;br /&gt;Y lleva razón. En Levante abundan los filonazis, nadie imagina por qué, pero ni mucho menos son mayoría y el resto podría sentirse insultado o menospreciado.&lt;br /&gt;En la página cincuenta y pico ya he hablado de lo más comprometido y no se ha quejado. Amara no toca la historia, no opina sobre ella, ni siquiera dice si es amena. Sabe que es la de un hombre y que eso es innegociable. El Blues de Amara estará dedicado a ella: la mujer absoluta. Entonces ya veremos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_______________________________________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Joder! Vaya polvo tiene esta tía.&lt;br /&gt;Eso nos dice uno de los tipos con los que Joan y yo charlamos en un rincón del gran jardín. &lt;br /&gt;Y sí, es cierto, parece pedir a gritos que le hagan un favor y está de muerte.&lt;br /&gt;Uno de sus compañeros, ya granado en esas lides, atractivo y con un punto de madurez, tercia con algo de inseguridad.&lt;br /&gt;-Será una calientapollas, las tías como ella suelen serlo.&lt;br /&gt;Y me río en silencio. Esos tipos, por muy trabajados que parezcan, no saben que Amara les ha echado el ojo.&lt;br /&gt;Joan sigue el juego...&lt;br /&gt;-¿Es una casualidad o coincidimos con los amigos?&lt;br /&gt;Se acerca con una sonrisa. Parte de su cabello cae despreocupadamente por encima de su cara. La camisa abierta y atada muy por encima del ombligo, deja ver su vertiginoso escote y la redondez de sus pechos, el estómago y gran parte de su vientre.&lt;br /&gt;Joan, como saludo pellizca uno de sus pezones, que con descaro se marcan a través del fino voile. No se queja ni pierde la sonrisa, solo emite un suave gemido acompañado por un simpático mohín de sorpresa.&lt;br /&gt;La presentamos. No responde con un beso, no suele hacerlo, excepto a nosotros, con uno en la boca después de atraernos por la cintura, tierno, carnoso. Les da la mano y recuesta su cuerpo en el árbol, mostrando mejor la rotundidad y elasticidad de su cuerpo.&lt;br /&gt;Hablamos del libro de su mesita de noche, ya sin necesidad de fingir nuestra amistad, de la última película de estudio que vimos juntos y de su director. Joan le habla de medicina como a un colega.&lt;br /&gt;Tiene veintitrés y aparenta menos, sin embargo, habla y actúa como una mujer de treinta. Mezcla la cultura con el humor y el desenfado, la formalidad con un cierto liberalismo cargado de sensualidad. Está de caza y nosotros le facilitamos las presas que sabemos le gustan. Es un juego, y ella, sin haber acuerdo por medio, ha entendido y lo sigue.&lt;br /&gt;Con delicadeza introduce a los tipos en la conversación, los hace suyos sin que apenas se den cuenta. Responde y pregunta de manera que parezcan parte de ella, haciéndolos partícipes de sus lecturas, del cine que le gusta y de sus divertidas apetencias eróticas, como si ya fuera una vieja y buena amiga. Es el arte de la seducción y de la persuasión en un grado desconocido para la mayoría.&lt;br /&gt;Joan y yo nos miramos... tenemos dos opciones: irnos o llevar el engaño aún más lejos. Y escogemos la primera. Ella ya sabe lo que hacer con esos tipos.&lt;br /&gt;Nos despedimos abrazándola con sensualidad, acariciándole los hombros, besándola en el cuello y en la boca...&lt;br /&gt;-Bueno... nosotros marchamos. No la estropeéis demasiado. Dejadnos un cachito lo suficiente entero para poder pasarlo bien.&lt;br /&gt;Y ellos, entre excitados y perplejos siguen con la broma. La observo... desborda sexo por todos sus poros. Sé cómo terminará, la fiesta lo merece, algunos ya han desaparecido por los dormitorios o entre los setos y otros bailan en bañador, mientras algunos juegan desnudos en la piscina.&lt;br /&gt;Y nos vamos riéndonos en silencio, en busca de alguien que merezca nuestra conversación o por si encontramos a Vicki despistada. A Joan y a mí no nos atraen estas fiestas y solo asistimos para dar gusto a nuestras jóvenes compañeras y para que ejerzan la libertad en todas sus facetas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: white;"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-2606875192540349398?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/2606875192540349398/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/07/la-historia-es-innegociable.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/2606875192540349398'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/2606875192540349398'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/07/la-historia-es-innegociable.html' title='LA  HISTORIA  ES INNEGOCIABLE'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/slODzPBcaHg/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-3439183804687218844</id><published>2011-07-27T01:43:00.010+02:00</published><updated>2011-08-02T15:59:47.028+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Anna'/><title type='text'>LA  NUEVA  FRONTERA</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;___________________________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="349" src="http://www.youtube.com/embed/z2EEJkyntV4" width="425"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace años, solo haber comenzado mi blog, un buen amigo bloguero, hoy de los mejores que tengo, me llamó la atención.&lt;br /&gt;-Me preocupas, Pau. Este blog parece un testamento –me dijo.&lt;br /&gt;En aquel momento me reí y lo negué. ¿Qué podía responder? Pero no hay más hipocresía que reírse de la realidad y no hay más mentira que el autoengaño.&lt;br /&gt;Y es cierto, por qué negarlo, era mi testamento, de la misma manera que lo son o lo eran los tres libros que estoy escribiendo.&lt;br /&gt;Un testamento puede escribirse en un día o en una década y éste parece llevar el camino de lo último. Y es y ha sido, porque antes de la aventura de Myanmar, hasta es posible que aún lo fuera; pero a mi vuelta todo cambió.&lt;br /&gt;Un testamento se escribe o se hace cuando nada de lo que queda tiene el suficiente valor, y no por falta de ganas en seguir, sino porque se cree que ya nada queda por hacer.&lt;br /&gt;La salud de Amara, los negocios, los amigos, el futuro... no son una frontera ni tienen visos de serlo o siquiera parecerlo, no sirven para seguir con el autoengaño. Y lo cierto es que nunca he sido muy proclive a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viaje a Myanmar y el consiguiente rescate de Anna, aun siendo la aventura más corta de toda mi vida, la más sencilla y menos traumática, ha terminado convirtiéndose en la más intensa. Y sin haberlo buscado, ha abierto en mi espíritu una nueva frontera de proporciones desconocidas para mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace muchos años y recién comenzada la lucha, Mónica y yo ya descubrimos que nuestra amiga había tomado otro camino, tan inacabable como la naturaleza humana: el de la paz y la palabra, de la educación y el convencimiento; que nosotros, con falsa ceguera, preferimos no ver. &lt;br /&gt;La violencia hastía y relega el espíritu de los hombres a su mera caricatura, y nosotros, Mónica y yo, nos hartamos de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi segundo libro, que ha sido escrito en base a una verdad y como tal carece de la emoción de su escritor, relata unos hechos tal como fueron vividos y sentidos en su momento, sin juicios ni recriminaciones. No obstante, casi en su final incrusto un puntual toque en recuerdo a Anna, inevitable después de mi experiencia en la jungla birmana, de mis lágrimas en el avión de vuelta.&lt;br /&gt;Mi tercer libro, ese que apenas he empezado, debía ser el último. Ahora quizá haya un cuarto, no sé cuándo, si dentro de cinco o veinte años, da lo mismo. &lt;br /&gt;Anna, ella una vez más, me ha mostrado una nueva frontera que a los sesenta ni siquiera entiendo, que se desdibuja en el infinito, tal como veía el horizonte cuando navegaba a vela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: white;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-3439183804687218844?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/3439183804687218844/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/07/la-nueva-frontera.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/3439183804687218844'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/3439183804687218844'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/07/la-nueva-frontera.html' title='LA  NUEVA  FRONTERA'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/z2EEJkyntV4/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-2720244183860979414</id><published>2011-07-22T23:46:00.001+02:00</published><updated>2011-07-23T00:10:28.061+02:00</updated><title type='text'>A  TRAVÉS  DE  NUESTROS  OJOS...</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;__________________________________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="349" src="http://www.youtube.com/embed/Doys4vzaynw" width="560"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote style="color: #20124d;"&gt;“A través de nuestros ojos el universo se percibe a sí mismo, y a través de nuestros oídos el universo escucha sus armonías cósmicas; y nosotros somos testigos de que el universo cobra conciencia de su gloria, de su magnificencia.”&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;i&gt;(Stefan Pashov  parafraseando a Alan Watts, en Encounters at the end of the world.)&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es curioso... podría ser que los físicos hayan encontrado lo más parecido a Dios, que ya sepan quién es, qué mide y lo que pesa; y hasta es posible que estén a punto de saber cómo se hizo.&lt;br /&gt;Los antiguos alquimistas creían que el hombre conseguiría entender la naturaleza del cosmos, pero nunca podrían acceder a su llave. Eso lo decían con un fraile al acecho, imagínense lo que habrían dicho sin él.&lt;br /&gt;Gracias a muchos quemados en las hogueras de la inquisición (o sea, pese a Dios), hoy podemos saber cosas que estaban prohibidas, como si la censura evitase la verdad física.&lt;br /&gt;Debemos reconocer que la estupidez de nuestros clérigos supera incluso a la de nuestros políticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: white;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-2720244183860979414?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/2720244183860979414/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/07/traves-de-nuestros-ojos.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/2720244183860979414'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/2720244183860979414'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/07/traves-de-nuestros-ojos.html' title='A  TRAVÉS  DE  NUESTROS  OJOS...'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/Doys4vzaynw/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-872899914485188071</id><published>2011-07-20T23:29:00.003+02:00</published><updated>2011-07-29T18:37:17.589+02:00</updated><title type='text'>EL  PRIMO  DE  MI  PADRE</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color: #660000;"&gt;___________________________ &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Este sábado me entrevisté con el primo de mi padre, historiador y protagonista del cambio político en España; de los que más según unos y de los que menos para otros. La realidad es que lo fue y mucho.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Hablamos mucho, un par de horas lo menos, del pasado y de su libro.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿Cuándo podremos leerlo? –Le pregunté.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Aún falta bastante y solo se publicará un resumen –respondió.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Un resumen... Y es que mi tío, de 91, es de derechas y un gran defensor de la censura, aunque sea a título privado. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;En su mundo todo está regulado. Primero lo leerá su jefe, y después, de común acuerdo se publicará lo que conviene. La historia real quedará archivada en la gran biblioteca, para el estudio de cuatro escogidos con suficiente capacidad de criterio.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Un resumen... La verdad, supongo –insinúo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-No toda –responde.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Y hablamos de la verdad, de su valor y su poca o mucha importancia.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Todos tenemos pecados. Nadie es perfecto y no debería ser tan difícil asumirlo. No es bueno que algo se quede en el tintero –le dije. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Cuando uno escribe su historia, lo mejor es no esconder nada, así evita que lo haga otro. Y si no la escribe, se arriesga que un tipo como mi tío le saque los colores.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Y hablamos de la lucha... El la hizo tras las bambalinas, los otros, esos a quienes tanto critica, dejaron la piel. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-De no haber sido por ellos, probablemente aún estaríamos cantando loas al Movimiento. -Eso le dije.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Ya llegando a su redil, me dijo que no tanto. Pero sí, yo sé que sí.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;91 años... Hemos quedado para otro día. Nos interesa a los dos, él posee datos que pueden cambiar la opinión que tengo de mi historia, y yo otros que pueden cambiar la suya.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El escribe sus memorias, condicionado por el lugar donde se encuentra, temporal y físicamente, en forma de crónica histórica; sin embargo, la mías son de lo inmediato, tal como las viví y en base a lo que entonces pensaba y sentía. No es lo mismo, sus datos poco pueden cambiar lo que hicimos y cómo lo viví. En cambio, los míos pueden alterar su historia; sobre todo cuando descubra que fue manipulado por unos y utilizado por nosotros. Quizá no le guste y se autocensure, o simplemente omita la parte que le disgusta; si no él, su jefe.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color: white;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-872899914485188071?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/872899914485188071/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/07/el-primo-de-mi-padre.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/872899914485188071'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/872899914485188071'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/07/el-primo-de-mi-padre.html' title='EL  PRIMO  DE  MI  PADRE'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-2418367556892512808</id><published>2011-07-10T00:34:00.000+02:00</published><updated>2011-07-10T00:34:15.162+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Anna'/><title type='text'>ANNA, SIEMPRE ANNA...</title><content type='html'>&lt;span style="color: #660000;"&gt;___________________________ &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, al leer y comentar a mi admirada &lt;b&gt;&lt;a href="http://www.carmenposadas.net/articulos-ficha.php?articulo=133"&gt;Carmen Posadas&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;, he recordado una curiosa anécdota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anna, siempre Anna… &lt;br /&gt;Últimamente mi pensamiento va demasiado ligado a ella. El libro, del que es protagonista. Las circunstancias en las que nos hemos visto envueltos. El viaje y el abrazo que le di. La noche que pasamos juntos, ella a mi lado, abrazados… quizá haya sido la última, quizá no haya otra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella conducía mi segundo coche, el Dianne 6, y por un descuido casi atropella una chica. A la pobre le dio un buen susto, tan fuerte que respondió con un manotazo en el capó y gritó: ¡Mujer tenías que ser!&lt;br /&gt;Anna se impresionó mucho, estuvo un buen rato dándole vueltas al asunto, de tal que al final tuve que calmarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anna, siempre Anna… &lt;br /&gt;Escucho una historia y automáticamente me viene un recuerdo, la relaciono con una anécdota. Visito un amigo, hablo con mis hijos, con mi joven nuera, paseo por un mercado… y Anna, siempre ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: white;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-2418367556892512808?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/2418367556892512808/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/07/anna-siempre-anna.html#comment-form' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/2418367556892512808'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/2418367556892512808'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/07/anna-siempre-anna.html' title='ANNA, SIEMPRE ANNA...'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-1396155324313546241</id><published>2011-07-06T23:13:00.004+02:00</published><updated>2011-08-03T12:59:52.612+02:00</updated><title type='text'>UNA  NOCHE  DE  VERANO</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color: #660000;"&gt;______________________________ &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/HWjLSBzr914" width="640"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/kwRhHEsUrd4" width="640"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Ayer hablé con mis dos hijos y sus respectivas parejas hasta las dos de la madrugada. Primero sentados en la escalera de una plaza del barrio gótico, frente al piso que compartí con Anna y comiendo unos kebabs. Me permití hablar unas palabras en urdu con el pakistaní. Mis hijos no esperaban ni conocían esta faceta, la tenía bien guardada. Más tarde seguimos en mi lugar preferido con unas caipirinhas. Antes habíamos estado en los jardines de la Universidad central, escuchando a la preciosa e incomparable María Rodés.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;He impreso dos copias de mi primer libro, una la he dejado sobre mi mesa, para que puedan leerla antes de la última corrección. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Así, como quien no quiere la cosa, les he pedido que subrayen con un lápiz lo que consideren mal escrito.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-No cambiaré nada de lo que hay. En caso que lo edite se levantarán ampollas y muchos me retirarán la palabra; pero si a los sesenta uno no puede permitirse contar la verdad, mejor que desaparezca. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Eso les dije después de contarles quienes son y han sido Anna, Mónica, Joan, Jep, Tony y Mireia para mí, cómo los conocí, y quién fue Carlota.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Ahora estoy corrigiendo digitalmente mi segundo libro y pronto estará listo para ser leído. Pero antes que nada quiero que sepan quién fue su padre. Mientras tanto ya he empezado el tercero.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color: white;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-1396155324313546241?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/1396155324313546241/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/07/una-noche-de-verano.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/1396155324313546241'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/1396155324313546241'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/07/una-noche-de-verano.html' title='UNA  NOCHE  DE  VERANO'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/HWjLSBzr914/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-4897267997240896606</id><published>2011-07-01T00:45:00.007+02:00</published><updated>2011-07-02T22:40:24.505+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Anna'/><title type='text'>POR  SIEMPRE  ANNA</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="color: #660000;"&gt;&amp;nbsp;___________________________&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Me gustaría seguir -Eso me dijo mi colaboradora. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Es joven, mucho más que yo. Mi socio desea cerrar, no quiere seguir con la empresa. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Hace tiempo tuve una idea. La guardé en la memoria, demasiado compleja, arriesgada y descabellada, tanto que hasta podría tener éxito. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿De verdad quieres seguir? Tengo una idea. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Y se la planteé. ¿Por qué lo haría?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Si no exportamos, no vale la pena. España es un desierto, -le dije casi para desanimarla.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Por qué no probar, me pregunté. Y llamé a algunos amigos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Y la he liado. Ahora solo quedan días, ni siquiera una semana para echarse para atrás. Luego será muy difícil y costoso.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El truco es hacer como Cortés: quemar las naves. Y eso es lo que estoy haciendo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;A los sesenta, uno tiene miedo. También lo tuve a los veinte, a los dieciocho, a los treinta… Y el miedo se combate lanzándose en picado. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Decidí que a los sesenta cerraría la empresa para retirarme, y resulta que diez días después de haberlos cumplido, creo otra cinco veces más grande.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Mi hijo dice que eso es tener cojones; Amara que los tengo muy bien puestos; mi hija ni se ha inmutado, cualquier cosa que haga su padre la encuentra normal; sin embargo, yo estoy acojonado.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;______________________________________________ &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De Anna, pese los días que han pasado, no sé nada. No es que me inquiete, en todo caso lo esperaba.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Tengo la premonición que no volveré a verla, a no ser que vuelva a la jungla en su pos, algo rematadamente difícil.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Por lo menos la aventura sirvió para que Alvar y yo nos reencontrásemos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Alvar pagó el viaje y puso una millonada a disposición de Biel, por si hacía falta comprar voluntades. Fue importante, ya que, aun sin haber hecho falta, dio seguridad a mi amigo y evitó que se adelantara a lo que yo tenía planeado.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Biel se quedó. Es natural. En Chiang Mai hay un aeropuerto, luego ciento veinte kilómetros de carretera infernal hasta Fang, son tours para turistas. Las mujeres jirafa son un espectáculo, muchos viven de eso y están a medio camino. Una vez allí, alguien lo debió llevar hasta su amada, mi por siempre amiga hermana amante. Dos o tres días, no más. Luego volvió a su trabajo.&lt;br /&gt;Biel no estuvo en mi fiesta, estaba en París y mandó un vídeo. Lo vi aparte porque no llegó a tiempo. Lloraba.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Anna no volverá, morirá allí, en la jungla, rodeada de sus jóvenes y valientes compañeras. Espero que envejezca tal como es y que vea cumplido su sueño de libertad. Solo lo espero, porque allí muy pocos llegan a la vejez. Ella es fuerte y tal vez pueda. Me gustaría estar a su lado, pero también al de Amara, al de mis hijos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;_____________________________________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Anna me enseñó mucho, de no haber sido por ella nunca habría llegado tan lejos ni habría vivido tanto. Anna me hizo fuerte y seguro, me enseñó a ser más libre cuando creía que ya lo era; y a respetar la libertad de los demás por encima de cualquier cosa. Y luchó hasta el final para que todo su mundo lo fuera. Y cuando detectó el conformismo, buscó quien la necesitaba, sin menoscabo de perder la suya.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;_____________________________________________ &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Alvar, temblando aún más que yo por lo sucedido, le dijo en un susurro: -ya eres libre.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Y ella, sin pestañear, famélica, con las rodillas llenas de heridas; pero con voz tranquila, con su sonrisa, aquella que desarmaba y turbaba las voluntades más brutales, le respondió: -siempre lo he sido.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color: white;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-4897267997240896606?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/4897267997240896606/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/07/por-siempre-anna.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/4897267997240896606'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/4897267997240896606'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/07/por-siempre-anna.html' title='POR  SIEMPRE  ANNA'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-5426735435672014232</id><published>2011-06-24T01:32:00.001+02:00</published><updated>2011-06-29T10:18:47.208+02:00</updated><title type='text'>HUMANIDAD</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;__________________&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/oyLvdm1JXsg" width="640"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Y la sensualidad y la sensibilidad de Anna, y su sabiduría. Y la extraordinaria belleza, sexualidad, erotismo de Amara.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;¿Qué más puede pedir un hombre, cuando ya ha llegado al paroxismo de sus sensaciones?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Estallaba entre las dos mujeres y hembras. Porque eran las dos cosas a la vez.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Daba lo mismo que fuera haciendo el sexo, comiendo sentados en un claro de bosque, pedaleando o charlando frente un paisaje. De cualquier manera desbordaban humanidad, inteligencia, sensualidad.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Y a la orilla de un pantano, entre la espesura de un bosque… Al mediodía, después de comer; por la noche, una vez cenados; por la mañana… Daba lo mismo, el tiempo no existía.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Caricias, besos… sus bocas sobre mi cuerpo. El placer absoluto. El hombre convertido en un gemido continuo, en agitada respiración. El placer perfecto en manos de las dos mujeres más sencillas y desinhibidas. Su inteligencia al servicio del placer, de la entrega.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Agotado, sin fuerzas, con la mente confusa; salía de la pequeña canadiense para recuperarme, con la seguridad que sería imposible, que nunca podría rehacerme a tiempo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Leía, intentaba relajarme. De la tienda escapaban suaves gemidos de hembra cachonda, de hembra a la que satisfacen con sabiduría. El sonido más erótico y sensual que hombre alguno puede escuchar, el de la hembra estallando de placer, unas veces sumiso, otras salvaje, y siempre agitado.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Eran los de Amara.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Invitadoras, retadoras, incansables. Me miraban y sonreían satisfechas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Amara, la mujer absoluta.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;________________________________________________________&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Hace un par de días, al bajar las escaleras encontré al compañero de Fátima limpiando los grandes cristales de la entrada. No supe si alegrarme. Si limpia es que no tiene trabajo; sin embargo, trabaja. Limpiar es trabajar.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;No me dio tiempo a preguntar.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Ya soy padre-&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Y sale corriendo hacia la bicicleta, abre la mochila y me enseña una carpeta con fotos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Una niña preciosa, morena como su madre, sus ojos grandes y oscuros…&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Son para ti-&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Me lo quedo mirando. Me río… &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿Para mí?-&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Sí. Para ti de parte de Fátima-&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;No sé si reír o llorar. Estoy perplejo, es el mejor regalo que podía hacerme.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Últimamente se me humedecen los ojos con demasiada facilidad.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;¿Serán los sesenta? ¿Estaré recuperando la humanidad?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Se lo tendré que preguntar al &lt;a href="http://zambrone.blogspot.com/"&gt;holandés errante&lt;/a&gt;, aunque creo que él nunca la perdió.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;________________________________________________________&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Lloré cuando tuve a mi hija, cuando me la dieron a los pocos segundos de salir del vientre de su madre. Me la tuvieron que quitar de los brazos. Temblaba demasiado.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Se me humedecieron al abrazar a Anna, quizá algo más de lo normal porque tuve que secármelos. Entonces también temblé, pero por la tensión pasada y el desahogo del primer momento. Y ya en el avión, junto a Alvar, volvieron a humedecerse, pero esta vez por contagio, ya que el lloraba.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Los sentimientos nos juegan malas pasadas, nos impiden mantener la mente fría y el corazón templado. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;________________________________________________________&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Cuando encendieron las luces fue al primero que vi. Estaba junto a Mónica. Seguramente le estaría explicando su versión de los hechos, mediatizados con cuidado; ya que, aun sabiendo que es a la única que se le puede contar la verdad, hay que mantener la discreción.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Lo abracé una vez más. No podía ser de otra forma. Y lo presenté a todo el mundo como lo que es: mi amigo hermano; el único, con Anna y Mónica, que ha demostrado que moriría por lo que cree o por los que ama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: white;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-5426735435672014232?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/5426735435672014232/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/06/humanidad.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/5426735435672014232'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/5426735435672014232'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/06/humanidad.html' title='HUMANIDAD'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/oyLvdm1JXsg/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-1863637868146437022</id><published>2011-06-20T23:24:00.002+02:00</published><updated>2011-06-20T23:26:27.259+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Anna'/><title type='text'>POR  SIEMPRE  ANNA</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal"&gt;&amp;nbsp;&lt;span style="color: #660000;"&gt;___________________________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Durante la fiesta no pude pensar, no tuve tiempo. Después sí, en los que faltaban y en Anna, sobre todo en ella.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Cuando la encuentres, esté como esté y pase lo que pase, haz lo que te pida. -Eso me dijo Mónica momentos antes del despegue, sabiendo que eso significaba ponerme al límite, que podía representar no volver a verme jamás.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Mónica, en ningún momento dudó que yo encontraría a su amiga hermana. Amara tampoco, pero su carácter la traicionó y hasta no volver a tenerme a su lado, no durmió tranquila.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Ya no tienes edad para estas cosas –me dijo preocupada.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Voy con Alvar –respondí sabiendo que para ella eso no era suficiente.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Otro que tal.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿Qué hago? ¿La abandono y dejamos que lo solucione Biel?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;___________________________________________________&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿Y María? ¿Qué sabes de ella? –Le pregunté mientras intentaba sanar su corazón.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Poca cosa. Sabe que estoy aquí, pero no tiene ni idea de lo que hago.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;María… Otra ausente en mi fiesta, igual que Patty, que fue un descuido de Alvar y de Amara.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;___________________________________________________&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Y hoy, al cubrir y engrasar la bicicleta con la que haré el Camino, rememoraba el que hicimos Anna, Amara y yo, a través del Pirineo hasta Pamplona. Una mágica aventura repleta de sensibilidad, sensualidad y el mejor sexo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color: white;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-1863637868146437022?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/1863637868146437022/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/06/por-siempre-anna.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/1863637868146437022'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/1863637868146437022'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/06/por-siempre-anna.html' title='POR  SIEMPRE  ANNA'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-2756381262726650042</id><published>2011-06-17T17:44:00.001+02:00</published><updated>2011-06-17T17:45:36.106+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Violencia'/><title type='text'>LA  VIOLENCIA</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;_____________________&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/VQnGXkuydZw" width="480"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i style="color: #660000;"&gt;Este vídeo corre hasta por VietNam. Para que sea más efectivo debe propagarse hasta el último confín del clientelismo turístico catalán. Este y todos los que se pueda.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La violencia es un arma para el que la ejerce y para el que la recibe, y para que sea efectiva hay que saber racionarla y administrarla.&lt;br /&gt;La violencia, sea de uno u otro lado, siempre beneficia al que nada tiene que perder, a menos que conlleve su total exterminio como colectivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La revuelta por la recuperación de un espacio económico y unos derechos robados, nunca triunfa a no ser a través de la violencia. &lt;br /&gt;Para que la revuelta sea exitosa, la violencia debe administrarse con inteligencia y de mejor manera que el adversario; tanto la provocada como la recibida.&lt;br /&gt;La violencia tiene dos vertientes muy definidas: la del desorden constante, que impide el buen desarrollo de la sociedad sumisa; y la anónima contra la sociedad opresora. &lt;br /&gt;En la primera vertiente debe utilizarse la provocación pacífica, para que la sociedad opresora caiga en la trampa de la violencia. &lt;br /&gt;En la segunda es muy importante mantener su anonimato y su independencia, de manera que nadie pueda relacionar una con otra, y que nunca enseñe siglas o algún proyecto político.&lt;br /&gt;La primera debe servir para denunciar y desacreditar a la sociedad opresora, aparte de plantear una alternativa de futuro, aunque incierta, a la sociedad sumisa.&lt;br /&gt;La segunda debe servir para atemorizar y desmoralizar a las bases de la sociedad opresora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: white;"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-2756381262726650042?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/2756381262726650042/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/06/la-violencia.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/2756381262726650042'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/2756381262726650042'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/06/la-violencia.html' title='LA  VIOLENCIA'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/VQnGXkuydZw/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-5348468935771160860</id><published>2011-06-15T21:37:00.005+02:00</published><updated>2011-06-21T12:11:48.627+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Malnacidos'/><title type='text'>DE  MALNACIDOS</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;______________________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/gL7QbfIU5IA" width="640"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;u&gt;&lt;i&gt;El editor del vídeo reconoce que no puede aportar pruebas que los policías filmados sean los que provocaron los altercados violentos&lt;/i&gt;&lt;/u&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Esos son los malnacidos. Parte de ellos, porque los demás se escudan en sus uniformes. A su jefe ya lo conocemos, quién los parió también, es Saura, el malnacido que se escuda tras la bandera del progresismo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Fijaos bien en sus caras, con un poco de suerte los podremos localizar. Es fácil, aunque si os fijáis bien todos se parecen, todos tienen la misma pinta, como si hubiesen sido paridos por la misma.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: white;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-5348468935771160860?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/5348468935771160860/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/06/de-malnacidos.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/5348468935771160860'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/5348468935771160860'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/06/de-malnacidos.html' title='DE  MALNACIDOS'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/gL7QbfIU5IA/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-5708132302875872377</id><published>2011-06-14T21:34:00.002+02:00</published><updated>2011-06-14T21:36:37.940+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La mujer absoluta'/><title type='text'>LA  FIESTA</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;_____________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/tcXw2r1DSf8" width="640"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fiesta…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre pensé que la que le regalé a Amara no podría superarse. Tal vez sea cierto. La que me ha obsequiado este sábado ha sido distinta, más pequeña, cercana, sencilla… pero estaban mis amigos, todos los que considero hermanos, todos excepto Anna. Pero a esta ya la había abrazado y para mí estaba tan presente como los demás.&lt;br /&gt;Todos los que hace poco no se hablaban, se evitaban. Todos. Uno al lado del otro.&lt;br /&gt;Quizá fuera la de Jep, la que marcara la inflexión; quizá sí, pero esa ha sido insuperable. En la suya estaban todos, pero separados, evitándose con cuidado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Amara me regaló un vídeo en el que estaban presentes los que no habían podido venir; un vídeo en el que salía Jasmin, desde su tierra en las laderas del Atlas.&lt;br /&gt;Y casi lloré, casi porque yo nunca lloro. Un día se me secaron los ojos. Lo hubiese hecho en caso de no haber podido sacar a Anna del atolladero, lo haría en caso de…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las lágrimas se recuperan, pero no por felicidad.&lt;br /&gt;Y me miró a los ojos buscándolas. &lt;br /&gt;-Has estado a punto, has estado a punto…&lt;br /&gt;Amara… la que hizo posible la cuadratura del círculo.&lt;br /&gt;Amara… la mujer absoluta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: white;"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-5708132302875872377?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/5708132302875872377/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/06/la-fiesta.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/5708132302875872377'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/5708132302875872377'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/06/la-fiesta.html' title='LA  FIESTA'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/tcXw2r1DSf8/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-5997412930368332828</id><published>2011-06-03T00:15:00.003+02:00</published><updated>2011-06-03T22:23:50.727+02:00</updated><title type='text'>LA  CUADRATURA  DEL  CÍRCULO</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;______________________________________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/4meeZifCVro" width="640"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pasado domingo compré un par de tomos en el Mercat de sant Antoni datados en 1865. Son un regalo para Jep por sus sesenta y se los entregaremos durante la fiesta que le hemos organizado, sin que pueda imaginarlo.&lt;br /&gt;Amara anda como loca, emocionada y excitada. Pocas veces la había visto así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con Jep apenas he compartido aventuras, desafíos e inquietudes. No como con Alvar, que la última fue hace poco más de quince días y una de las más complicadas. Como con Joan, con el que conviví cuatro años largos, y medio año en el más curioso de los triángulos. Como con Anna, de la que mi lector ya sabe. Como con Lourdes, con la que perdí la inocencia de ser humano. Como con Mónica, con la que compartí la revuelta, la crueldad , la solidaridad y la fidelidad. Como con Amara, que lo he compartido todo, incluso la enfermedad.&lt;br /&gt;No, con Jep no he compartido nada de eso, sin embargo, si tuviera que señalar a un solo amigo hermano, sin duda sería el.&lt;br /&gt;Con Jep he compartido la amistad hasta el límite, la fidelidad por encima de todo, que es lo más mundano y, por ende, lo más peligroso, que es infinidad de cosas y de enfados que dividen, enervan y enemistan. Con el lo he superado todo y he compartido el amor de mis dos compañeras: Amara y Mónica&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amara es feliz y yo soy feliz por ella. Mónica es feliz y yo soy feliz por ella. &lt;br /&gt;El libro se lo dará ella, envuelto primorosamente con sus manos. Lo besará delante de todo el mundo, conocidos y desconocidos; lo acariciará sin vergüenza. Y Mónica y yo asistiremos felices a esta demostración de amor.&lt;br /&gt;Y es que cuando miro para atrás, y ahora más que nunca, que he podido platicar dos días enteros abrazado a mi amiga hermana amante Anna. Ahora que sé que Joan hará acto de presencia y le entregará su objeto más querido como regalo, que probablemente tomará asiento a mi lado; y que Vicki podrá abrazar a su amiga hermana amante. Ahora que podré explicarles lo bien que está Anna y cómo Alvar y yo conseguimos sacarla del embrollo. Siento algo para lo que no hay palabras que lo puedan definir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;b&gt;Nosotros somos el vivo reflejo que la cuadratura del círculo puede existir.&lt;/b&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_______________________________________________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigo repasando y me asombra que deba rectificar párrafos enteros, páginas y capítulos. &lt;br /&gt;¿En qué pensaba cuando escribía?&lt;br /&gt;Dos páginas al día, párrafo a párrafo, oración a oración; y, luego, la parte de la historia entera para ver si enlaza correctamente. Solo dos, ya que he descubierto que corregir más no sirve de nada, que al día siguiente debería volver a empezar.&lt;br /&gt;Y me vienen a la memoria anécdotas olvidadas o que en su momento obvié, que las introduzco mientras me tiro de los pelos o me cago en la madre que me parió, que viene a ser lo mismo.&lt;br /&gt;Cuando termine lo imprimiré y volveré a corregirlo. Pienso que de seguir así, tardaré más de un año en terminarlo. Después empezaré a escribir el tercer tomo, al tiempo que corrija el segundo.&lt;br /&gt;Era de esperar. Cuatro años, quizá cinco; uno más de lo calculado para los dos primeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: white;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-5997412930368332828?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/5997412930368332828/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/06/la-cuadratura-del-circulo.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/5997412930368332828'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/5997412930368332828'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/06/la-cuadratura-del-circulo.html' title='LA  CUADRATURA  DEL  CÍRCULO'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/4meeZifCVro/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-8650070363334282424</id><published>2011-05-27T20:24:00.007+02:00</published><updated>2011-05-28T21:27:20.076+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='De opinión'/><title type='text'>LA  REVUELTA</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;________________________&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/rKc-lal1HJM" width="640"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;b&gt;En España nunca se ha conseguido un cambio para mejorar sin violencia.&lt;/b&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leo un cartel que anuncia el desalojo de la plaza Catalunya, junto un número de teléfono de contacto. Nunca había visto algo así, un cartel y un número de contacto. Lo medito… En caso de organizar una revuelta sé cómo debería hacerse, cómo poner al régimen contra las cuerdas, no obstante hay detalles que me hacen pensar.&lt;br /&gt;El asunto de la plaza ya olía a podrido. La gente exige inmediatez y acción constante para ser movilizada; de no ser así, la telebasura reconquista su ánimo y la adormece. El régimen lo sabe y dejaba pasar el tiempo; sin embargo, la revuelta -porque no nos confundamos, es eso- seguía creciendo y el régimen ya no podía esperar más tiempo. Está en juego el pan de su parentela, de sus chupópteros (El gobierno de la Generalitat ya está subiendo el sueldo a algunos cargos políticos, para que la plebe sepa bien para quien es el recorte). Mejor hacerlo ahora que después, cuando sea demasiado tarde; porque el desalojo estaba anunciado y la represión es algo que lo llevan muy dentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tertulianos intentan hablar del 15M, que es una manera de temporalizar y dar caducidad al asunto; sin embargo, la gente habla de los Indignados, que, sin duda alguna, es lo que son.&lt;br /&gt;Indignados es la palabra adecuada, ya que por vez primera divide la sociedad con precisión: Existen los dignos, los indignos y la telebasura. Y todos sabemos quién es quién.&lt;br /&gt;Por lo pronto los jerifaltes del PSOE ya han aclarado sus intenciones. No quieren primarias, que eso pone en peligro sus puestos, aunque ya nunca más puedan gobernar. Se aferran a sus cargos de partido con la creencia que allí seguirán cobrando. Eso es el PSOE, que no deja de ser el ejemplo de su hermano. Para el PP, eso de democracia en el partido suena a diablura plebeya, algo que escapa a su ideología cavernícola heredada de la dictadura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El régimen ha hecho números y se ha decidido. Solo mira para sí mismo, no para su ciudadanía, y se escuda en los votos recibidos. Para el gobierno de la Generalitat, el resultado electoral aprueba los recortes en sanidad y educación. Por lo visto la gente no elegía alcaldes sino que aprobaba los recortes. Hoy leo que aún pretende más y vincula su éxito con el caso Palau, como si la ciudadanía también aprobara su estafa.&lt;br /&gt;El régimen ha hecho sus números, supongo que contando que, en Europa, eso de la represión sentaría fatal y a las pocas horas ya corría la voz mediante correos y mensajes llamando al boicot turístico. Ahora solo falta que se abran páginas en Twiter y en Facebook para rematar el asunto, que, todo sea dicho, no estaría mal pensado. Lo que probablemente no había calculado, es el efecto llamada y el previsible encono de la revuelta. A mí me satisface, porque si el régimen sigue poniéndose nervioso y utilizando la represión, la revuelta hasta podría tener éxito. Así que el truco es provocarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dignos, indignos y telebasura. Lo último es para definir el tipo de gente que comporta la mayoría, a la que todo le está bien, siempre y cuando tenga el suficiente pan para llevarse a la boca. Le da lo mismo cómo venga, si a través de guerras lejanas o injusticias, si está gobernado por una dictadura o por una democracia.&lt;br /&gt;Eso lo aprendimos durante la revuelta. Entonces se le llamaba mayoría silenciosa, que quedaba mejor, y solo se movilizaba en caso de ver peligrar su bienestar. Y se arrimaba al más fuerte, y el truco estaba en convencerle que ese eras tú, que el otro no tenía futuro. &lt;br /&gt;El españolito es cobarde y vago por naturaleza. Apoya, aunque en silencio o delatando, al que cree más fuerte, siempre y cuando no le pida demasiado; por eso hay que ofrecerle una alternativa. Y entonces existía, se podía ver al otro lado de la frontera. No obstante, costó. El españolito es reacio a los cambios bruscos y, hasta el momento, la dictadura le había dado pan y trabajo.&lt;br /&gt;¿Quién era aquella gente, que revolucionaba, que alteraba el orden y estorbaba el comercio? ¿Cómo se atrevía a pedir democracia en un país de paletos, de gente que se mata por un voto; un país de cabras que no sabe gobernarse?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso decían entonces. Pero, claro… como la policía no pudo con ellos, como el régimen se sentía débil y no podía ofrecer una respuesta ni tenía alternativa; la telebasura optó por el que creyó más fuerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;b&gt;Apoyémosles, dijo, porque así volverá el orden, aunque sea de otros.&lt;/b&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Y en eso debe basarse el mensaje.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Olvidaba lo más importante, por lo menos para mí&lt;i&gt;.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a Anna, que es la que más ha llenado mi tiempo estos días, está bien y pronto volverá a luchar por la libertad, en la selva de uno de los países mas desconocidos, bellos y sorprendentes del planeta; pero también, que se ha convertido en la cárcel más grande y horrenda. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: white;"&gt;.&lt;/span&gt; &lt;/i&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-8650070363334282424?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/8650070363334282424/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/05/la-revuelta.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/8650070363334282424'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/8650070363334282424'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/05/la-revuelta.html' title='LA  REVUELTA'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/rKc-lal1HJM/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-4914021189223220385</id><published>2011-05-11T23:51:00.000+02:00</published><updated>2011-05-13T22:35:05.719+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Anna'/><title type='text'>POR  SIEMPRE  ANNA</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;_____________________________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/jOWtULInS2w" width="480"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De doscientas una, tengo ciento sesenta y seis repasadas. Así va mi segundo libro de ciento veintiocho mil palabras. Y, sin embargo, sé que no está bien.&lt;br /&gt;Una hora, a veces dos. Eso es lo que tardo en repasar una página, que tal como va significa un día. De vez en cuando estoy todo un día repasando, entonces caen tres o cuatro de ellas. Pero eso es difícil, y más ahora que Amara pasa por un buen momento y aprovecho para salir a cenar, a pasear o visitar a los amigos, a asistir a un concierto o tan solo ir a comprar algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sábado me operan la nariz, pensaba que de una cosa y resulta que de otra; eso dice Amara después de hablar con el cirujano. &lt;br /&gt;Y me cuenta no sé qué, con unas palabras compuestas y muy largas. Y prefiero no saber, porque no me hace falta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablo con Jasmín, le cuento lo de la empresa, lo de la operación y lo del Camino con el holandés errante. Y lo celebra todo con su especial castellano. Jasmín domina el idioma y seis más; pero cuando está en su país pierde parte de su sintaxis, mezcla palabras e introduce alguna francesa. Y es que el chat hace eso. Seguramente hablaba con dos o tres a la vez, un francés, un magrebí… vete a saber&lt;br /&gt;Lo celebra por mí: respirarás mejor, me dice; serás más feliz, intenta convencerme; te sentirás bien, asegura cuando le confieso que seguramente lo haré en bici. Pero siento un tenue resquemor, tan suave como ella, cuando emocionado le hablo del Camino. Y es que también querría andarlo, y si no es conmigo, será con nadie.&lt;br /&gt;Estoy leyendo un libro de Paulo Cohelo que habla del Camino, me dice emocionada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Amara entra en el pequeño despacho que he montado en mi casa.&lt;br /&gt;¿Con quién hablas?&lt;br /&gt;Con Jasmín.&lt;br /&gt;Y se va con risas, después de asegurarse que le doy un abrazo de su parte. Sabe que esta chica me ha enamorado, que ha llegado hasta lo más hondo que se puede con un tipo como yo.&lt;br /&gt;Tengo suerte, soy un hombre afortunado. Mis mujeres, las que amo aunque sea así, sin rozar el sexo, son especiales, han sido especiales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El domingo por la mañana Mónica me llamó…&lt;br /&gt;Creo que a Anna le ha pasado algo, temo que lo peor. Biel se ha puesto en contacto conmigo y me ha dicho que había estado muy enferma, una infección en la selva birmana, incurable según los médicos; y que no sabía nada de ella, que nadie ha podido o querido darle noticia.&lt;br /&gt;Es posible que no sea nada, que…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer martes supe algo más. Anna vive y está localizada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: white;"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-4914021189223220385?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/4914021189223220385/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/05/por-siempre-anna_11.html#comment-form' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/4914021189223220385'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/4914021189223220385'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/05/por-siempre-anna_11.html' title='POR  SIEMPRE  ANNA'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/jOWtULInS2w/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-1233639757909432397</id><published>2011-05-01T16:38:00.011+02:00</published><updated>2011-05-02T14:03:15.166+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Piel de salamandra'/><title type='text'>...PIEL  DE  SALAMANDRA...</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;________________________________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/jWFb5z3kUSQ" width="640"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #660000;"&gt;&lt;i&gt;Con el primer libro disfruto, con el segundo me crispo, el tercero me aterroriza solo pensar que voy a escribirlo.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este Junio cerraré la empresa. ¡Por fin!&lt;br /&gt;No debo nada a nadie y me deben mucho, un dinero que nunca veré; no obstante, cierro satisfecho. La crisis ha adelantado este final, quedarse sin clientes, sin negocio… Con lo poco que quedaba podríamos haber continuado, más por orgullo y desafío; pero mi socio anda algo depresivo y yo con ganas de no soportarlo. Son los sesenta, me digo, que haré en Junio, precisamente unos días antes del cierre definitivo.&lt;br /&gt;Puedes seguir con mi mujer- me dijo. Con menos negocio y producción, para sacar los tejidos que quedan-&lt;br /&gt;¡A la mierda! Pienso. Para seguir así me retiro.&lt;br /&gt;Puedo sentarme frente la Sagrada Familia y dibujarla al carbón. Lo bueno que tiene la basílica, es que con cuatro rasgos ya queda bien. Los turistas mirarán… Qué vale, preguntarán. Doce euros de nada, responderé. &lt;br /&gt;Así es fácil llevarse sesenta euros a casa cada día. Por la noche seguiré escribiendo mi libro, cuidaré a mi compañera y viviré.&lt;br /&gt;Pili me ha llamado… Cómprate una buena barca y te vienes. Tengo negocio suficiente para los dos-&lt;br /&gt;¿Y por qué no?&lt;br /&gt;Solo tengo sesenta y aún escalo un mástil en pocos segundos, aún me lanzo al mar desde él, aún subo por los acantilados con los pies desnudos, aún, aún…&lt;br /&gt;¿Por qué aún, si soy?&lt;br /&gt;Hablar del aún es sentir la caída, saberse cerca de ella, y yo no la veo ni la siento, no la reconozco porque no sé cómo es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Tanto tiempo da para mucho hablar. El oficial quiso que Anna tomara asiento delante, entre él y el conductor; pero ella no quiso y prefirió ir detrás con los soldados, y terminé yendo yo con él. El tipo charlaba por los codos, me decía que debía aprovechar la ocasión para hablar el español. El ruido era ensordecedor, no obstante, de vez en cuando se escuchaba la risa de mi compañera y de sus acompañantes. El pequeño camión saltaba y se movía de un lado a otro, y si a nosotros ya nos costaba conservar el equilibrio, imaginaba que en la caja sería imposible.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;El oficial se sentía especialmente mal, me dijo que en cualquier sitio lo correcto hubiese sido que Anna viajara detrás conmigo, que eso era Pakistán y a sus hombres les costaría entenderlo. Y yo pensé que era él quien no estaba preparado para viajar con una chavala tan joven y sensual pegada a su cuerpo, que si quería hablar en español con ella, ya tendría tiempo. Me hablaba del paisaje, los pueblos y la gente. Cachemira es muy grande y cada región es diferente, incluso su etnia, sus costumbres. Me contó que a la zona donde íbamos la gente es tibetana y su arquitectura lo demostraba, gente más luchadora que habilidosa y muy celosa de lo suyo, orgullosa; no temían a nada ni a nadie, pero si se les respetaba era pacífica y extremadamente hospitalaria. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Habló de su ejército y del hindú. Hacía tiempo que había pedido aquel destino, igual que muchos de sus soldados. Le hablé del extraño convoy que había visto en la carretera camino de Cachemira. Yo era consciente que aquellas unidades de artillería no servían para la defensa sino para preparar una ofensiva con infantería, a no ser que quisieran alejarlas de un posible frente o las utilizaran como amago para dividir al ejército hindú.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Me contaba que en Norteamérica y en el Reino Unido había descubierto otra manera de ejercer el mando. Los militares hacían vida con sus soldados, comían con ellos, hablaban de sus problemas sin perjuicios, de sus mujeres, de sus hijos y de sus enfermedades. Allí aprendió que el comandante comía en el comedor con sus soldados, hacía cola y él mismo cogía su bandeja.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;-Aquí casi todos somos panyabíes y de clase alta, los soldados viven aparte, son de una clase social más baja, nuestra comida es distinta y nos la sirven ellos. Parte de la culpa de nuestra derrota en el sesenta y cinco fue por eso: el divorcio entre el que debe pelear y su mando; el resto fue por prepotencia, creernos mejores y subestimar al enemigo-&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Y pensé en España. Pronto entraría en su ejército, y entre los militares no los habría de mi país ni vascos, y probablemente me despreciarían y desconfiarían de mí sólo por ser catalán; y, con ellos cerca, posiblemente no podría hablar en mi idioma con mis paisanos. Y se me obligaría a jurar la bandera del despotismo y del fascismo, y a gritar vivas a un dictador asesino, que me odiaba y consideraba parte de un pueblo sometido. Y riéndome de la situación que me esperaba se lo conté así mismo. La política no me interesaba y estaba seguro que solo servía para odiarnos entre nosotros.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Era tarde cuando llegamos, aunque el sol todavía lucía y no se había escondido tras las cumbres. Cualquiera podía imaginarse que nos encontrábamos en la Cerdaña, a no ser por la grandiosidad de las montañas, su color y su pedregosa desnudez. Un ancho y verde valle, salpicado de pequeños grupos de casas rodeadas de jardines, huertos, prados y ganado; cerca del centro, la mezquita, distinta de las que habíamos visto hasta entonces, aunque en Pakistán hay pocas de parecidas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Me reía con Anna al explicarme cómo había sido el viaje. Primero le preguntaron si estábamos casados. Les dijo que no, pero que era algo parecido. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Me sorprendió la respuesta, sabía que era incapaz de mentir pasara lo que pasara. Solo cabía una explicación: sentía superada la relación de mero compañerismo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Se había vuelto a poner el turbante y al notar que no disimulaban su pesadumbre se rió. Le dijeron que con ellos no debía sentirse cohibida, y ella, como respuesta les preguntó por qué lo llevaban. No supieron que decir, era una costumbre, habían respondido. Entonces ella les contó que lo hacían para combatir las inclemencias del tiempo, el frío del invierno y el calor del verano; que vestían con el shalvar kamez por lo mismo y para evitar las quemaduras de la piel, y el tiempo lo había convertido en costumbre. Respondieron que en el camión, con el aire y la capota, poco podían quemarse. Y ella, riéndose, les dijo que se lo había vuelto a poner por la cantidad de polvo que entraba, que no quería que su cabello se ensuciara. Y me reí por la insistencia de los soldados.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Parece ser que hablaron mucho y de mil cosas, de la familia, las novias de cada uno, de cómo sus madres eran quienes decidían con quien debían casarse, y hasta que punto su decisión era inapelable. Lo contrario significaba la rotura familiar, algo impensable. Y siguiendo en su obsesión sobre su manera de vestir, le preguntaron si en nuestro país vestía con tejanos y una camisa como la mayoría de los europeos. Y al responderles que sí, los tipos, ya en broma, inocente o no, le pidieron que la próxima vez que se encontraran se los pusiera. Y se reían con ganas, de eso que los que viajábamos en la cabina oyéramos tanta carcajada. Y hablaron de su oficial, que hasta tiempo después no supimos que graduación tenía. Le contaron que eran voluntarios como él y también de Lahore, que si todos los militares se le parecieran, haría tiempo que Cachemira sería libre. Estaban orgullosos de su valor y de su gran cultura, era uno de los suyos y harían lo que fuera por él. Y me recordó la conversación que mantuve en la cabina.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Para llegar a la ciudad había que vadear el gran río, que parecía más una gigantesca laguna medio seca y encharcada. Paseamos por el extenso pueblo, realmente en Skardu no había nada, solo gente muy amable y banderines colgados de cuerdas, de largos palos o de cualquier lugar que se pudiera. Éramos los invitados del oficial y no podíamos buscar alojamiento, aunque hubiese sido nuestro gusto. Lo único que podíamos hacer es comer, porque fuera donde fuese todo el mundo nos invitaba. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Muchos agricultores comían en la calle o en el interior de sus sembrados o prados. Había poco ganado y, como en el Pirineo, estaba en las praderías de la alta montaña, justo debajo de las nieves eternas; aunque allí la montaña era muy agreste, rocosa, con pocos espacios para la hierba y el paso de la res.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;En el Pirineo, dos mil metros ya era mucho y es donde el ganado pasa el verano. Skardu ya se encontraba en los dos mil quinientos, por lo que las praderías podían encontrarse a partir de los tres mil o más.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Los tibetanos son más bajos y anchos que el resto, -supongo que la evolución provocó su mutación biológica, igual que a nosotros, los mediterráneos- pero distaban mucho de parecerse a los indios del altiplano peruano, que años después conocería. Su evolución no había sido tan radical, sin embargo, la altitud en la que vivían quizás era superior.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Era la hora de la cena, así lo entendimos, y nos llamaban desde cualquier lugar, con señas, pequeñas llamadas en un idioma absolutamente desconocido para nosotros. Estaban sentados en el suelo, ya no con alfombras sino con trozos de gruesa tela de muchos colores. El rojo se había convertido en grana, el azul, el verde... más fuertes y con la misma luminosidad; parecían los mismos, pero con más carga de tinte.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Al acercarnos a los más próximos, nos invitaron a compartir su comida. Y no la negamos, no lo habíamos hecho en el hostal y tampoco con los amigos del autobús, y esta vez íbamos más preparados; llevábamos la que aquellos nos habían abastecido y debíamos consumirla. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Extendimos la alfombra, abrimos las mochilas y sacamos la comida para, con gestos, invitarlos. Al poco se acercó uno de los vecinos, quería saber de aquellos extraños viajeros que compartían su comida. Estaban acostumbrados a los pocos alpinistas que un año antes habían pasado por el pueblo, con la intención de completar algún ocho mil, prepotentes y déspotas, que llevaban sus propios alimentos, sus equipos, sus tiendas, que no compartían nada y rechazaban su compañía. Imaginamos que sentirían asco o les repugnaba su aparente falta de higiene, también es posible que solo pensaran en lo suyo y lo demás fuera una pérdida de tiempo. Con Alvar había conocido algunos así en nuestro propio país.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;De la carretera por donde habíamos pasado llegaban pequeños camiones, furgonetas y hasta algún desvencijado coche, que si no fuera por la pericia de sus mecánicos, que ya habíamos visto en el taller de Lahore, nunca podríamos imaginar que llegaran tan lejos y por semejante camino. Y todos ellos tan engalanados como cualquiera, pero no tanto como con el que habíamos hecho el viaje.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Cenamos con el oficial y unos cuantos de sus hombres, en un pequeño campamento en las afueras de la población y cercano al pequeño aeropuerto militar; en el que no se veían aviones, pero si hangares cerrados. Nos vestimos con ropa europea: tejanos y camisa. Los militares se habían ofrecido a lavarnos la ropa, nosotros habíamos pensado hacerlo por nuestra cuenta, pero sabíamos que no debíamos negarnos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Por lo que pudiera pasar, a los vecinos con los que habíamos compartido la comida, les habíamos comprado verduras, que solo con verlas ya nos daban hambre, y un cordero que habían matado el día anterior, por lo que estaba en su punto. Por él habíamos pagado sesenta rupias, para nosotros no era nada, pero para un cachemir era una cantidad nada desdeñable. En Karachi, el mismo cordero costaba doscientas o más y en Lahore, dependiendo del barrio, casi las doscientas; no recuerdo lo que en Barcelona, pero más de mil seguro. Un manojo de zanahorias podía costar veinticinco &lt;i&gt;“paises”&lt;/i&gt; (céntimos). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Éramos sus invitados, no podíamos pagar y era impensable que aceptaran dinero; en cambio, estaban acostumbrados a recibir regalos. En Skardu no había nada, a menos que quisiéramos comprar una escoba, botas... o alguna extraña bebida que nunca sabíamos si iba a gustar; no obstante, el cordero agradaba a todo el mundo y era un buen regalo, incluso allí, que sobraban.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Durante la cena el oficial, esforzándose en su curioso español, nos explicó que por la mañana, antes que el sol se levantara, saldrían de patrulla cerca de la frontera con la India. Aquel oficial era sorprendente, traducía a sus hombres todo lo que nos decía, un detalle que en cualquier otro ejército hubiese sobrado. No nos extrañaba que lo idolatraran, les demostraba tanto respeto como el que exigía. No levantaba la voz, daba una orden y punto, y, algunas veces se notaba que se habían adelantado a ella. Más adelante, ya en nuestro ejército, me di cuenta de su peculiaridad; en el nuestro sobraba la prepotencia y el alcohol, incluso entre los mandos más prácticos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Para cenar con nosotros había invitado tanto a soldados como a oficiales, unos pocos de cada, dando valor a todos para que pudieran dar cuenta a sus compañeros, de cómo había ido la cena con los jóvenes spanish. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Nos habían preparado una tienda cerrada, solo unas pocas eran como la nuestra. No lo entendimos, puesto que el clima no acompañaba, tanto podía llover durante una semana como estar quince días sin caer una gota de agua. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Era difícil ver un día sin nubes. Más bien, y por lo que contaban los lugareños, nadie había visto un día así, ni durante el verano más seco. Supusimos que en un momento dado podrían cerrar las tiendas con facilidad. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Skardu, quizá por el calor estival y por la cantidad de agua remansada, estaba llena de mosquitos. El río se abría de tal manera, que a veces ocupaba más de un kilómetro de anchura y se podía pasear por él. Imaginaba que durante el monzón, próximo a llegar, muchos terrenos quedarían inundados, docenas de kilómetros de praderías y cultivos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Los soldados dormían con mosquiteras. Parecía que desearan prepararnos para lo que nos esperaba, puesto que a nosotros no nos dieron. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;¿Dónde estaba la famosa hospitalidad paquistaní? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Nos embadurnamos con el potingue que nos dio la gente del autobús y dormimos sin que nos molestaran. Cuando salimos de la tienda y descubrieron que habían olvidado decirnos que las mosquiteras estaban en un saco querían morirse, pero lo que más perplejidad les produjo fue constatar que no teníamos ninguna picadura. Luego nos enteramos que aquellos bichos producían estragos entre la población, sobre todo a los forasteros, que no estaban adaptados, y los soldados lo eran. A mí solo había una cosa que me daba pavor: los tábanos, que abundaban y, como en el Pirineo, más en el margen del río.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Antes de recogernos habíamos pedido a unos soldados vecinos, que nos despertaran con tiempo. No hizo falta. Estábamos tan nerviosos que despertamos con ellos. Cuando salimos de la tienda, ya con las mochilas preparadas, encontramos nuestra vestimenta limpia y doblada sobre un taburete en la puerta de la tienda. Anna y yo nos reíamos, y volvimos a entrar para cambiarnos. El shalvar kamez era mil veces más cómodo que cualquier vestimenta europea, y como más grueso y tosco mejor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Habían preparado un jeep y el camión corto, supusimos que para evitar la incomodidad. Un conductor, el oficial, un soldado con una radio y yo; detrás nuestro, en el pequeño espacio entre los asientos traseros y la cola, tres fusiles y cargadores para aburrir. Tras el jeep, el camión con Anna, esta vez sentada delante con un suboficial; en la caja ocho soldados armados hasta los dientes, cajas de munición y las mochilas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;La niebla era muy intensa pero translúcida. Aún había oscuridad, el sol todavía no había salido. A medida que avanzábamos veíamos el cielo clarear, tanto porque subíamos y la niebla quedaba como una alfombra cubriendo el río, como porque la luz del todavía escondido sol avanzaba hacia el valle. El paisaje impresionaba y daba vértigo. A veces parecía que avanzáramos sobre la misma niebla, como si las ruedas se abrieran paso por ella y la rompieran. Miraba para atrás y veía al camión de la misma manera, con la niebla bajo su chasis. Otras veces subíamos más y la veíamos bajo nuestro, escondiendo el precipicio. No entendía qué utilizaba nuestro conductor como guía. Allí no había camino ni pista, no habían vallas ni pintura reflectante, solo niebla. Le veía girar el volante sin entender por qué. Qué habría visto aquel tipo para estar tan seguro, me preguntaba; porque no dudaba, lo hacía como si sus ojos fueran radares. Después, al clarear un poco más, el paisaje se parecía a un sueño, aunque yo ya había visto algo parecido en el Pirineo: los árboles, las rocas, el cielo, la niebla, la accidentada pista... todo era azul, cada cosa con distinta tonalidad. Podíamos apreciar lo que era una u otra cosa con exactitud milimétrica, pero con el mismo color. El conductor debía guiarse por este cambio de tono, solo que yo no lo podía percibir por ir tras suyo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Antes habíamos pasado por algunos grupos de caseríos, veinte o treinta cada vez y muy desperdigados, esta vez sin huertos. De algunos, por coincidir en la hora, salía gran cantidad de ganado: búfalos o vacas. El río, tanto se ensanchaba, como se estrechaba y siempre con el mismo caudal. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;El oficial, que el día antes había sido tan comunicativo, se mantenía en silencio, por lo que del jeep solo salía el estruendo del motor. De vez en cuando hablaba con el conductor, supuse que en urdu, aunque allí cualquier idioma era bueno.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;-Donde vamos suele nevar en verano- me dijo volviendo su cabeza.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Junio y nevando... en Alp me había pasado lo mismo el año anterior. No recuerdo haber sentido tanto frío. Esta vez íbamos preparados.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;El jeep no paraba de subir, lentamente, quizá a veinte o treinta kilómetros por hora, que era toda una proeza. De vez en cuando miraba para atrás, para asegurarme que el tres cuartos nos seguía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;i style="color: #660000;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Págs. 91, 92, 93 y 94.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: white; font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;.&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-1233639757909432397?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/1233639757909432397/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/05/piel-de-salamandra.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/1233639757909432397'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/1233639757909432397'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/05/piel-de-salamandra.html' title='...PIEL  DE  SALAMANDRA...'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/jWFb5z3kUSQ/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-2265433675765776240</id><published>2011-04-26T00:33:00.009+02:00</published><updated>2011-04-26T22:19:17.504+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Momentos'/><title type='text'>UN  BUEN  LIBRO</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;________________________&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/WssP_EG7A4o" title="YouTube video player" width="640"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #660000;"&gt;&lt;i&gt;Filmado por el editor del blog, este sábado, 23 de Abril, en Pedralbes Center de Barcelona.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: #660000;"&gt;Canta María Rodés.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salgo del Hospital, cruzo la Diagonal, quiero saber a qué hora empieza el microconcierto de Pedralbes Center. Actúa María Rodés y tengo interés en verla en directo, ya que solo la conozco por el You Tube.&lt;br /&gt;Amara se encuentra fatal, incluso estando atiborrada de calmantes, y no puede salir ni apenas andar por la planta. Deberé comprar el libro yo mismo. Miro por encima los expuestos en las paradas que hay frente a la galería comercial. Al otro lado de la calle Joan Güell, el Corte Inglés ha instalado una gran exposición, en otro momento hubiese entrado en la tienda o visitado a mi librero habitual, pero no hay tiempo. Frente a ella, y como suele en un día como este, un grupo de escritores firma los libros que la gente ha comprado. Ni los miro, no me interesa, solo uno podría despertar mi curiosidad por su fuerte personalidad y lo cercano que lo siento. &lt;br /&gt;Reviso los libros, este año pocos pueden gustarme, quizá el último de Philip Roth, tal vez Sunset Park, de Paul Auster, pero este último me lo acaba de regalar mi hijo Al. En un apartado encuentro el último de &lt;b&gt;&lt;a href="http://www.carmenposadas.net/articulos-home.php"&gt;Carmen Posadas&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;, “Invitación a un asesinato”. Había leído “Juego de niños”, creo recordar que ese era su título, y me encantó. Fresco, dulce, limpio y, sobre todo, muy bien escrito. Aún lo recuerdo. Doy otra vuelta, aunque creo que ya me he decidido. Al fin lo compro y mientras pago en la caja, por el altavoz escucho que está firmando. Una casualidad, precisamente es ella la única que… Me acerco…&lt;br /&gt;-La sigo en su blog- le digo para demostrarle mi interés, lo cual es cierto, aparte que a menudo comento sobre los temas que abre. No todo el mundo lo hace. Habla en voz baja, un punto inaudible para mí, que arrastro una otitis recién curada y me cuesta entender sus palabras. Tras mío, dos personas hacen cola y no tengo derecho a hacerlos esperar más de la cuenta; además, recuerdo uno de sus temas sobre hablar con extraños y también mi comentario al respecto, en el que le aseguro que tendré buen cuidado en caso de encontrarla, aunque el lugar al que se refiere es lo menos parecido a un estand de libros. &lt;br /&gt;Es curiosa y chocante esa coincidencia. Me hubiese gustado decirle que, quizá con un poco de suerte, algún día podemos coincidir firmando libros. Pero no, probablemente no será así. Primero, porque no creo conseguir publicar mi extraña trilogía, atractiva desde mi punto de vista, pero ya no puedo echar mano de mis viejos contactos. Y segundo, porque nunca podría darme a conocer en público. Mi segundo libro descubre una historia que pocos son capaces de admitir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-2265433675765776240?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/2265433675765776240/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/04/un-buen-libro.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/2265433675765776240'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/2265433675765776240'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/04/un-buen-libro.html' title='UN  BUEN  LIBRO'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/WssP_EG7A4o/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-6852511415560665799</id><published>2011-04-23T01:25:00.003+02:00</published><updated>2011-04-26T10:14:30.402+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Piel de salamandra'/><title type='text'>...PIEL  DE  SALAMANDRA...</title><content type='html'>&lt;span style="color: #660000;"&gt;_____________________________&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/eStUtMoCNMM" title="YouTube video player" width="640"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: #660000;"&gt;Quizá sea una de las canciones más bellas de rock, de flamenco o de lo que cada uno crea.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Nos dejaron en el cruce y, mientras se alejaban, gritando y riendo señalaron el puente por el que debía pasar nuestro autobús o lo que fuera. También era colgante, pero estaba mucho peor, un lado estaba roto y solo pasarlo a pie ya era peligroso. El Indo corría bajo él, caudaloso y torrencial, saltando sobre rocas y formando cascadas.&lt;br /&gt;Nuestras mochilas pesaban más que antes. Nos habían regalado una pequeña alfombra, ya que no concebían como podíamos comer sin sentarnos sobre una, dos mantas y vituallas para pasar dos días.&lt;br /&gt;Nos preparamos para ir andando, no debía ser tan grave y con aquella mujer me sentía capaz de todo, cien kilómetros nos habían dicho, entre ellos pocas casas agrupadas a lo largo del río, puentes para llegar a ellas y algunos pastores con sus rebaños, nada más.&lt;br /&gt;Primero decidimos bañarnos, hacía días que no nos lavábamos como nos gustaba y escogimos el único lugar que quedaba al resguardo: justo bajo el puente. El río corría cinco metros más abajo, tan caudaloso que podía llevarse a cualquiera, pero a los lados y en su choque contra las rocas formaba pequeños remansos. Allí nadie podía vernos y mi amiga se desnudó y bañó. Hacía tiempo que no la veía así y me excitó, estaba bellísima, poderosa. Aunque nunca habíamos hecho el sexo, ya la consideraba mía, mucho más que a Alba o las mujeres que habían sido compañeras de cama. Al salir le ayudé a secarse, friccionando con fuerza su cuerpo con una toalla. Hacía calor y el sol, a los dos mil metros de altura que estábamos, calentaba con fuerza, pero el agua parecía hielo y el aire era muy fresco. Después me bañé yo y, una vez seco, noté sus labios en mi nuca, sus brazos rodeándome los hombros y sus manos cogiendo mi cabeza. No había intención, pero sentí un escalofrío, una fuerte excitación; me estaba besando como nadie había hecho ni haría.&lt;br /&gt;No quisimos esperar, pensamos que debíamos aprovechar todas las horas de sol para avanzar y encontrar un refugio donde resguardarnos o un medio de locomoción para llegar. Sabíamos que no tardarían en reparar el puente, una comarca como la de Skardu no podía mantenerse aislada, tampoco entendíamos como antes del monzón, aquel puente ya había quedado fuera de servicio.&lt;br /&gt;Con mi toalla hice un turbante y Anna se cubrió la cabeza con la suya a modo de capucha, las habíamos empapado con agua para que el sol no nos quemara las ideas.&lt;br /&gt;Pasamos el puente con los pies sobre las cuerdas y agarrándonos como podíamos a las superiores. Quizá habíamos andado dos horas, cuando a lo lejos vimos un bosque y en la ladera de la montaña, una casa; pensamos en seguir, ya que posiblemente habrían más o algún pueblo. Al poco, todavía faltaba mucho para llegar, vimos una gran nube de polvo. Era un camión ligero del ejército, tras él lo que hacía mucho parecía haber sido un Land Rover. Pararon a nuestro lado y nos gritaron en urdu o eso nos pareció. “Spanish. Not understand”, respondimos.&lt;br /&gt;Al momento bajó un oficial y me pidió disculpas. Otra vez nos traicionaba la vestimenta, ahora yo con el turbante y ella con la toalla cubriendo los hombros, a la manera que allí llevaban el pañuelo. Y es que la mujer de la alta Cachemira, igual que el hombre, se lo cubría para defenderse de las inclemencias del tiempo; del frío invierno y del ardiente sol en verano, y lo hacía con un pequeño turbante y el resto haciendo de capa sobre los hombros. Además, Anna se había hecho un atadillo de cáñamo alrededor de su cabeza, de manera que parecía un árabe. Nos explicaron que iban a arreglar el puente y, al verme, pensaron que éramos de Sassi y los ayudaría. &lt;br /&gt;Sassi... no sabíamos que existiera, nuestros amigos no nos habían hablado de él. Un pequeño pueblo rodeado de cultivos y pastos, como todos los de la zona.&lt;br /&gt;Les comenté que el día anterior ya había arreglado uno, que no me molestaría ayudarlos&lt;br /&gt;si luego nos llevaban a algún lugar habitado. Cuando supieron que creíamos andar por un paraje deshabitado en cien kilómetros, se rieron y admiraron. &lt;br /&gt;Les preguntamos por los leopardos y los osos, y nos contaron que donde estábamos había pocos porque la gente los había perseguido mucho. Con el leopardo podíamos tener un mal encuentro en los arroyos, los afluentes del Indo; allí iba a beber y buscar a sus presas, pero si oía al hombre se escondía. El oso era distinto y atacaba al hombre sin que nadie supiera por qué.&lt;br /&gt;Aquel día aprendimos que los animales sabían distinguir entre un hombre armado y uno desarmado, aunque yo ya debería saberlo. Cuando me sumergía en el mar del Cap de Creus con Alvar, y perseguía las bandadas de sargos y lobinas, para nadar y hacer cabriolas entre ellos, nunca habían huido sino que parecían jugar conmigo; sin embargo, cuando lo hacía con el fusil, el mar se convertía en desierto.&lt;br /&gt;Un tipo frío, tranquilo y cerebral y, paradójicamente, muy enamoradizo. Las mujeres que me gustaban eran de piel suave, aterciopelada y de delicadas líneas; su cara, su expresión era lo importante, y su silueta y buena proporción acompañaban. La fogosidad, la necesidad sexual no iba conmigo; tampoco carecía de ella, pero no como la que mis amigos gastaban. Morenas, pelirrojas… daba lo mismo, algo menos las rubias; aunque Paty lo era y me tocó mucho la fibra.&lt;br /&gt;Cuando sentía el flechazo me ponía enfermo, ya no razonaba y enloquecidamente me lanzaba en picado. Podía tardar medio año, uno… en sentirlo; otras veces era automático, ver a la chica de mis sueños y caer rendido.&lt;br /&gt;En el amor nada hay escrito, quizá por eso con Anna fuera tan distinto. Me enamoré intensamente, como nunca hasta entonces, pero sin perder la cabeza; puede que por la situación, las circunstancias o que casi nunca pasé unas horas de tranquila intimidad con ella. Y mi compañera, como más tarde me demostró, se parecía mucho a mí.&lt;br /&gt;Anna solo perdía la serenidad cuando creía que la libertad estaba en juego, no solo la suya sino la de su entorno; entonces su fuerza se convertía en fuego.&lt;br /&gt;Era la única mujer del grupo, el resto lo componían ocho militares, incluyendo el conductor y el oficial, y dos trabajadores que parecían especializados.&lt;br /&gt;Un puente colgante de algo más de cincuenta metros, casi partido por la mitad y con todo un lado medio hundido. Donde se había tendido el río se estrechaba, por lo que bajaba muy rápido y caudaloso. &lt;br /&gt;En aquel país, casi todos los puentes eran colgantes, por lo menos todos los que nosotros habíamos visto. Levantarlos no es cosa fácil, hay que saber mucho, conocer las leyes del equilibrio y la resistencia; y aquella gente los hacía con solo cuerdas y madera, no necesitaba más. Hacer un puente para el paso de las personas es una cosa, pero para que puedan pasar camiones es otra. El ejército lo tenía más fácil, allanaba un tramo del río y lo vadeaba, o sus pontoneros montaban un puente en unas horas. Para poderlo vadear, el problema era el gran desnivel, que parecía imposible de superar y la anchura que debían ganar para evitar tanto caudal. Y me preguntaba qué debían hacer en los meses del monzón.&lt;br /&gt;Esta vez mi compañera no se iba a quedar a un lado, no había mujeres ni autobús, tampoco niños a los que vigilar. Habló con uno de los trabajadores, que no era más que un agricultor de la zona, y al ver que no le hacía caso, se sacó el turbante y cuando vio lo que iban a hacer, se colgó del puente para tirar de una de las gruesas cuerdas. Al principio nos sorprendimos, yo el primero, que no conocía sus habilidades ni sabía de su fuerza. Aquella mujer me asombraba, con una mano se cogía y con la otra tiraba de la soga. Anna estaba bien proporcionada y el viaje apenas había hecho mella en su cuerpo, su peso, añadido al de la cuerda, no era despreciable. Los militares no hicieron el menor caso, como si fuera lo más normal del mundo. Yo disimulé mi sorpresa y empecé a ayudarla, dándole la cuerda para que la pasara al otro lado. Pesaba mucho, era gruesa y larga, y aunque no era lo mismo levantarla verticalmente que arrastrarla, el esfuerzo debía ser de muchos kilos. Los dos campesinos, con el desconcierto se habían parado, no sabían si ponerse delante o seguir a aquella chavala occidental e irle pasando cuerda. No sabía de qué hablaban, pero sí percibí la ironía del oficial que, azuzándolos con burla, parecía decirles que, como no se dieran prisa, la spanish arreglaría ella sola el puente y ya veríamos la cara que pondrían en el pueblo al enterarse. Y lo supe porque el conductor, desternillándose de risa, después me lo tradujo al inglés para evitar malas interpretaciones.&lt;br /&gt;El oficial dirigía la operación con sorprendente maestría, primero desde el suelo y más tarde colgado del puente, daba instrucciones y marcaba con extraña exactitud el lugar donde atar las cuerdas de soporte. Entonces entendí de quien era la responsabilidad de levantar los puentes.&lt;br /&gt;Cuando vimos el sol en mediodía –ya no utilizábamos el reloj- dos de los soldados hicieron fuego y cocinaron para todos. &lt;br /&gt;No entendía como podíamos resistir el trabajo con tanto calor, nos mojábamos constantemente, hasta el punto que la ropa se nos pegaba al cuerpo, con el consiguiente problema para los paquistaníes y yo mismo, que me quedaba colgado regodeándome con el magnífico cuerpo de Anna.&lt;br /&gt;El paquistaní típico considera el vestuario ajustado: tejanos, camisetas y camisas entalladas, una provocación. En el centro de Lahore, de Karachi; en muchos de sus barrios o en Islamabad, no es así, pero en el mundo rural y los barrios humildes sí. Y aunque, como explicaba antes, respeta la manera de vestir del extranjero, también agradece que lo haga de manera parecida a la suya. &lt;br /&gt;En aquel momento, la silueta de mi compañera hubiese sido una provocación en cualquier sitio; pero aquellos paquistaníes ya no solo se fijaban en su cuerpo. Y es que verla colgada de una cuerda, de pie en otra o ayudando a uno de los hombres a pasar gruesas y largas tablas les provocaba más admiración.&lt;br /&gt;El paquistaní no suele comer nada preparado. Me recordaba a nuestros viejos pescadores de los libros de Josep Pla, que en cualquier cala o en la misma barca encendían el fogón para guisar patatas, guisantes, tomates y el pescado que no creían poder vender, el de más espinas o incómodo de cocinar, en una olla de bronce. Y así se creó la famosa y típica caldereta de pescado. Verduras, carne de cordero, zanahoria... cualquier cosa es buena para mezclar con el arroz. Y vi a uno de los campesinos apartarse del grupo y buscar en el margen del camino hierbas y flores para aromatizar la comida. Utilizaban el agua de un torrente que alimentaba al río, pensé que la hervirían para intentar potabilizarla, pero aquella gente la bebía directamente. Parecían muy tranquilos, por lo que entendimos que el manantial estaría cerca. Estaba acostumbrado a beber de la misma manera en los manantiales pirenaicos.&lt;br /&gt;El puente estaba casi terminado, solo le faltaba terminar de poner unas tablas y asegurar todos los nudos, que eran muchos. Aquel día aprendimos a tender un puente de verdad, porque, aunque solo fuera una reparación, nos enseñaron sus secretos, trucos y nudos.&lt;br /&gt;Durante la comida descubrimos que el oficial sabía algo de español y solo el conductor y uno de los soldados el inglés. El resto hablaba panyabí o un dialecto muy parecido. El oficial había pasado dos años en una academia norteamericana y uno en el Reino Unido. Era muy simpático y alegre, con gran sentido del humor. Por parte de sus soldados percibimos algo más que respeto hacia él, había también admiración. Con nosotros hablaba con mucha confianza, tal vez él que solo nosotros lo entendiéramos y que como extranjeros fuéramos inofensivos, le daba más alas.&lt;br /&gt;-¿Y qué se os ha perdido en este maravilloso rincón del mundo?-&lt;br /&gt;-La belleza, aunque si quieres que te diga la verdad, aún no sabemos como hemos llegado aquí-&lt;br /&gt;Le empecé a tutear de buenas a primeras, me había dado cuenta que entre los paquistaníes que había conocido era lo habitual. El tipo se reía con ganas, decía que llegar tan lejos y precisamente allí,  sin conocer el país ni saber de sus medios de transporte era todo un mérito.&lt;br /&gt;-En Skardu no hay nada, solo casas, cultivos y un viejo fuerte en ruinas, aparte de nosotros, caminos preciosos y altas montañas-&lt;br /&gt;Le explicamos que nuestra intención era seguir el curso del Indo. Nos habían dicho que era la tierra más bella y hospitalaria del mundo, en la que el hombre era más importante que la vida y que la muerte.&lt;br /&gt;El tipo habló con el resto de sus hombres, se le notaba conmocionado. Nos sentíamos estudiados...&lt;br /&gt;-Para andar por aquellos caminos hay que ir armado, y si lo estás y no eres del país, cualquiera te mataría para robarte el arma. Nadie te echaría en falta. El Indo corre cerca de la frontera y muchos pueblos han sido abandonados, solo quedan algunos pastores con su ganado, y los que no, hacen de refugio de guerrilleros de la Cachemira ocupada. El ejército hindú hace periódicas incursiones y si ve movimiento dispara antes de preguntar-&lt;br /&gt;Eso dijo el oficial en su peculiar castellano-inglés, que por mucho mundo que visitáramos, era imposible volverlo a escuchar. No le preguntamos porqué se consentía que el hindú violara su frontera, podría ser que abriera heridas difíciles de cicatrizar. &lt;br /&gt;Sabíamos, por nuestros amigos del autobús y por el hostelero, que el gobierno evitaba la confrontación, igual que el ejército hindú tenía mucho cuidado y evitaba cualquier encontronazo con su homónimo paquistaní. Las incursiones eran casos aislados y como respuesta a los ataques de una guerrilla armada y entrenada por los paquistaníes.&lt;br /&gt;Anna, otra vez con su maravillosa sonrisa, aquella que emitía seguridad y tranquilidad, que hacía creer que era imposible que algo saliera mal, le dijo que ya lo sabíamos. Le contó que la gente con la que habíamos llegado no nos quería dejar allí y uno de ellos incluso habló de evitarlo por la fuerza.&lt;br /&gt;El tipo afirmaba con la cabeza, parecía entender, aunque no sabíamos si al que nos quería raptar o a nosotros. Yo ya empezaba a pensar que estábamos a punto de meternos en un lío descomunal y quizá lo mejor sería rectificar y cambiar de destino.&lt;br /&gt;También estaba el camino hacia China, las cumbres más altas del mundo, los pasos más increíbles... Pero Anna era cabezona y no se dejaría convencer tan fácilmente, por otro lado si me veía flaquear se sentiría culpable, pensaría que aguantaba por ella y eso no me lo podía permitir. El conductor habló con el oficial, le dijo unas pocas palabras en urdu y luego siguió en inglés, nos pareció que por recomendación de su jefe. Parecía que se lo tomara con bastante humor, pero también le recordó que en pocos días debían hacer un trozo del mismo camino, que si nos apretábamos podrían llevarnos.&lt;br /&gt;-Si los hindúes matan en nuestro suelo a la guapa spanish, se montará un revuelo internacional y se meterán en un lío- Eso dijo guiñando un ojo. El problema es que era verdad.&lt;br /&gt;Tardamos más de dos horas para llegar a Skardu. El río mantenía el mismo caudal, tanto si se estrechaba como si se ensanchaba, a veces hasta ciento cincuenta metros. A medio camino el Land Rover se despidió con el claxon y entró en uno de los pequeños pueblos que jalonaban el camino, aprovechando las grandes curvas del río, cuando el estrecho valle daba un respiro y ganaba anchura; y lo hizo, cómo no, atravesando un puente colgante, bamboleando y desafiando las leyes del equilibrio y de la gravedad.&lt;br /&gt;Yo miraba a nuestra derecha, el gran bosque que iba escalando la montaña, casi azul al no darle el sol, en contraste del riquísimo verde de la pradera.&lt;/blockquote&gt;&lt;div style="color: #660000;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Págs. 87, 88, 89 y 90&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-6852511415560665799?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/6852511415560665799/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/04/piel-de-salamandra_23.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/6852511415560665799'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/6852511415560665799'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/04/piel-de-salamandra_23.html' title='...PIEL  DE  SALAMANDRA...'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/eStUtMoCNMM/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-270140170338941500</id><published>2011-04-17T01:23:00.001+02:00</published><updated>2011-04-17T22:25:10.523+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Piel de salamandra'/><title type='text'>...PIEL  DE  SALAMANDRA...</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;______________________________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/hon7o8nV7s4" title="YouTube video player" width="640"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Los hombres nos miraban de otra manera, ya no como extranjeros a los que se debía proteger. La manera como Anna había resuelto el problema con la policía los había desconcertado e irritado. No se sentían cómodos. Unos invitados extranjeros habían violado las reglas de la hospitalidad, para evitar que ellos pagaran. Y aunque hubiésemos hecho lo posible para que no se hablara de ello, nos dábamos cuenta que su incomodidad no desaparecería con facilidad. Les habíamos ahorrado una buena cantidad, pero hubiesen preferido pagar. Por mi parte había sido un error, producto de la rabia por el hecho que pudieran robar a una gente sencilla y que sentíamos nuestra; y solo podía solucionarlo de una manera: pidiendo disculpas. Y lo hice como pude. Ellos no entendían nada, no sabían lo que pretendía exponer, hasta que mi compañera lo explicó con cuidado y en inglés.&lt;br /&gt;-Mi esposo está preocupado y os pide disculpas. No debería haber hablado con los policías ni saltarse las normas de la hospitalidad. Lo hizo con la mejor intención. Somos vuestros invitados y estamos desolados. No volverá a pasar-&lt;br /&gt;Después de aquel difícil discurso, en el que me puso de protagonista para, por lo menos salvaguardar el fuerte patriarcado, las aguas volvieron a su cauce y hasta hubo un cierto enfado entre ellos. Entendí que discutían porque alguno había hecho cambiar el trato con nosotros y no nos lo merecíamos. Y uno de ellos hasta nos agradeció que hubiésemos arriesgado tanto por todos, terminando la conversación con una sonrisa y el consabido: “you ere our guests”.&lt;br /&gt;A los pocos kilómetros y con la carretera en muy mal estado, pero sin tantos agujeros, encontramos un gran convoy, impresionante esta vez y que daba mucho que pensar; por lo menos las roderas ya tenían una explicación. A un lado del camino y espaciadamente, tal como su anchura lo permitía, grandes y modernos camiones de transporte arrastrando piezas de artillería y remolques, probablemente repletos de munición. Más adelante grandes cañones autopropulsados y baterías de mísiles y antiaéreos, que ocupaban casi toda la pista. Se habían estacionado a su derecha y llevaban nuestra dirección, que para nosotros era la contraria, ya que en Pakistán se circula por la izquierda como en el Reino Unido, y pegados a la montaña, casi vertical al modo de los pasos pirenaicos oscenses; a la izquierda y muy abajo, el torrencial río. Ocupaba varios kilómetros porque debía aprovechar las partes anchas de la pista. Pasábamos con cuidado, con las ruedas rozando el precipicio y con la ayuda de algunos soldados, que nos dirigían para no que no cayéramos despeñados. En el pequeño autobús se respiraba una doble tensión, la del temor a la guerra y sus consecuencias, y la de un orgullo mal disimulado. Por un lado el silencio de las mujeres, que tenían el hermano, el hijo, el sobrino movilizados, alguno en la carnicería de Bangla Desh; el de los de más edad, que habían visto y vivido demasiado, para no saber lo que significa una guerra; y, por otro, el de los hombres de treinta a cuarenta años, que miraban orgullosos aquella moderna y mortífera maquinaria dispuesta a liberar su querida Cachemira. Y, sin embargo, nuestros amigos eran pacíficos y aborrecían y temían la confrontación. Cachemira era otra cosa, una tierra que les pertenecía, en la que muchos hermanos vivían doblegados por otra cultura y sometidos con violencia y represión. No entendían a su gobierno, que los había llevado a la guerra fraticida de Bangla Desh y de la que cada día llegaban docenas de féretros. Bangla Desh era una tierra lejana, que democráticamente había escogido la independencia. Solo el ansia de rapiña de sus mandos militares, de sus políticos, impedía la paz.&lt;br /&gt;Solo haber terminado de pasar escuchamos el ruido de los motores, el convoy se ponía en marcha, nadie sabía hacia donde. Tuvimos suerte, porque lo más seguro es que, tras nuestro hubiesen cerrado la carretera; de no haber sido así era imposible que pudiera moverse. Según nuestros acompañantes, allí no había sitio para tales armatostes ni podían llegar a ningún destino. El norte de Cachemira era tierra de infantería, de emboscadas y frentes móviles; nunca de piezas de artillería, a no ser que quisieran bombardear el territorio al otro lado de la frontera, algo que ya hacía la guerrilla, pero más al norte. Donde nos encontrábamos tendrían que instalarse muy cerca y solo de manera defensiva. Eso nos decían los más ancianos, que según ellos sabían de guerras.&lt;br /&gt;A medida que avanzábamos descubríamos la gran riqueza de aquella tierra tan codiciada. Las cumbres con baja vegetación por la gran cantidad de nieve, que debía concentrarse en invierno y los grandes valles con frondosos bosques de abetos, robles y riquísimos campos de cultivo, pequeñas lagunas, pueblos y caseríos desperdigados hasta donde alcanzaba la vista. &lt;br /&gt;Hacía unas cuantas horas que habíamos pasado Muzaffarabad y el terreno llano, y ya habíamos olvidado el encuentro con el control policial. No era tarde, pero el sol parecía querer esconderse tras las montañas a nuestra espalda. La carretera era infernal, casi siempre de tierra y con rocas en medio. Si encontrábamos un camión, por pequeño que fuera, debíamos parar, arrimarnos a un lado y algunas veces recular hasta un lugar más ancho. A veces los caseríos se agrupaban y conformaban un pueblo. En él no había calles con comercio ni bullicio; era un mundo rural absoluto, que todo lo más disponía de un mercado ambulante. Ya no había aguadores con sus carros, que tanto abundaban más al sur, allí el agua era sana y de manantial; pero sí médicos o sanadores, farmacias ambulantes con extraños remedios, ópticos e increíbles dentistas, que en poco tiempo extraían una muela o instalaban ortodoncia, y tenderetes de tejidos con más colorido que el arco iris.&lt;br /&gt;Al esconderse el sol, cuando ya empezaba a ser necesario parar y resguardarse en algún lugar para dormir, preguntamos a nuestros amigos cómo seguir el viaje hacia nuestro destino.&lt;br /&gt;Y cuál es vuestro destino, nos preguntaron. &lt;br /&gt;No lo sabíamos, habíamos visto algunos mapas y no terminábamos de entenderlos. La cartografía paquistaní con respecto a Cachemira era muy relativa y no podíamos concretar nada, y lo seguro es que por allí había pocos caminos y nuestros pasaportes no servirían de mucho. Con un pasaporte español, ir a China no podíamos ni soñarlo, y entrar en la India sin visado era materialmente imposible.&lt;br /&gt;El anciano nos dijo que fuéramos al sur de la alta Cachemira, pero no sabíamos donde se encontraba ni lo que eran los límites de aquel increíble país. El anciano lo había dicho con toda claridad, para él era la tierra más bella y hospitalaria del mundo. Y pensábamos que era difícil, casi imposible superar lo que hasta entonces habíamos vivido.&lt;br /&gt;¿Qué es el enamoramiento? El flechazo que te hace temblar, que deconstruye tu ser, le da la vuelta y lo reconstruye con unos parámetros que antes no habías imaginado que existieran.&lt;br /&gt;La miraba mientras hablaba y repentinamente me fijé en su cara, en sus labios y su nariz, su modo de expresarse... y su fuerza y su voluntad. Fue tan repentino como su respuesta: queremos seguir el Indo. Y me miró, esperaba mi reacción. Alguien tenía que hablar y a mi me costaba mucho hacerme entender.&lt;br /&gt;El Indo... Si mis conocimientos geográficos no fallaban, el Indo nacía en el Himalaya y pasaba por La India. Anna nunca había destacado en geografía. &lt;br /&gt;El Indo... Y por qué no. Una vez puestos ya no venía de un poco más, aunque este poco representara media vida. Habíamos empezado una aventura y hasta el momento estaba saliendo bien, y dinero no nos faltaba sino todo lo contrario. Allí, con diez rupias podíamos vivir un día y si gastábamos veinte es porque nos preocupábamos de hacerlo. Era imposible llegar al nacimiento del Indo y lo sabía, pero podíamos acercarnos.&lt;br /&gt;Durante unos momentos guardaron silencio, parecía que estuvieran asimilando la idea. Al fin uno habló: deberéis ir a Skardu, dijo.&lt;br /&gt;Hablaban entre ellos, nos pareció que estaban dolidos, quizá creyeran que iríamos a Gilgit, pero, por lo que habíamos entendido, era una ciudad y nosotros no buscábamos tal cosa sino la aventura, los pueblos donde se le daba tanta importancia a la vida que a la muerte, al hombre que todo lo demás. Habíamos llegado muy lejos como para abandonar por lo seguro y conocido; y tampoco estábamos dispuestos a soportar por más tiempo aquel onanismo tan exacerbado. Aquella gente nos caía bien, era hospitalaria y sana en extremo, pero no santo de nuestra devoción.&lt;br /&gt;Al fin descubrimos por qué hablaban y discutían. Uno de ellos todavía nos consideraba sus invitados y creía que se nos debía proteger. Para él, dejar que fuéramos a Skardu en una situación prebélica, era una imprudencia, pero ir más allá un suicidio; una zona sin policía ni ley, en la que de un momento a otro se esperaba un enfrentamiento con los hindúes. Otros decían que más allá de Skardu solo había caminos, y algunos pueblos habían sido abandonados por las represalias de los hindúes, y era tierra de la guerrilla patriótica. Y pensamos cómo cambian los términos y la percepción de la realidad, según quien la mire. Lo que para los paquistaníes eran patriotas, para los hindúes eran terroristas musulmanes, y ni el uno ni el otro erraban; sin contar que el ejército hindú hacía tanto de terrorista, como de garante de una frontera irreal.&lt;br /&gt;Aquella noche acampamos bajo un cielo como nunca, ni en las noches más claras en lo alto del Pirineo, había visto. Millones de estrellas iluminaban el cielo, tanto que parecía no ser noche. No había Luna, no la recuerdo, pero tampoco hacía falta. Tanta luz había que podíamos andar con toda tranquilidad por el camino, que ya no carretera ni pista. Hacía horas que aquello no tenía más de tres metros de anchura y en algunas curvas algo más para que pudieran cruzarse los camiones.&lt;br /&gt;De día hacía calor y de noche mucho frío, y sobre el kamez nos poníamos un jersey de lana. En la mochila llevábamos sacos y cuando dijimos que dormiríamos al raso se pusieron a gritar. Nos dijeron que había fieras y los osos bajaban de las montañas. No era así, estábamos lejos de la zona donde campaban el oso y el leopardo. No obstante, gracias a su alarma descubrimos que en Cachemira abunda una raza de oso muy agresiva, además de leopardos, cabras... pero de noche, el que debía preocuparnos era el leopardo. &lt;br /&gt;Nuestra pretensión de dormir a la intemperie dio alas al que intentaba evitar abandonarnos, por lo que nos costó algún esfuerzo convencerlo. Aquel hombre, de tan preocupado, había, incluso, propuesto obligarnos a seguir con ellos.&lt;br /&gt;El fuerte patriarcado funcionó y no opusimos resistencia. Anna durmió con las mujeres y los niños en el autobús, y los hombres en una gran tienda pegada a él.&lt;br /&gt;El honor obliga al pashtún a salvaguardar la dignidad de su mujer, de manera que la esconde de las miradas ajenas; sin embargo, acepta la costumbre del extranjero. Yo les decía, sentado entre ellos y rodeado de franca risa, que Anna era una mujer muy orgullosa y no aceptaba que nadie defendiera su honor; que incluso en Europa era una mujer difícil y peligrosa, y que si alguien osaba tocarla sin su consentimiento, era capaz de matarlo, y si no lo hacía ella lo haría yo. Pero aunque nuestros amigos fueran sanos y nobles, en Lahore había percibido hasta qué punto podía ser peligrosa tanta obsesión y, por muy bien vestidos que fuéramos, cómo volaba la imaginación de muchos hombres. Mi compañera era demasiado bella, joven y atrevida, no bajaba la vista y miraba a los hombres a los ojos.&lt;br /&gt;El autobús servía para todo. Aquella tarde cenamos arroz con pequeñas judías, a una manera muy parecida a la mejicana, con carne de cordero. Después, a la luz de las estrellas, cantamos acompañados de los sitares, las canciones más bellas que jamás habíamos escuchado. Anna y yo intentamos acompañar una canción, pero el sitar es muy complicado, mucho más que la guitarra, y una de las chicas se acercó para afinarlo y enseñarnos. Tocaba como los ángeles. Y cuando Anna, sorprendida, le preguntó por qué no lo había hecho hasta entonces; ella, algo avergonzada y mirando hacia sus padres, respondió que no tenía sitar. Y nos dimos cuenta de la insensibilidad que hicimos gala, al comprar cuatro de golpe y regalar dos a las más pequeñas. Los sitares eran caros para aquella gente, sobre todo, los dos que habíamos adquirido de souvenir con tanta ligereza. Para nosotros no valían nada, para su familia el valor de cuatro corderos. Y Anna, sin dudarlo ni un instante, le regaló el suyo. La chica se puso a temblar, miraba a sus padres sin saber qué hacer. Entonces, antes de dar tiempo a que alguien pensara en el asunto o se sobrepusiera a la sorpresa, le pregunté si alguien querría el mío; que yo nunca lo tocaría. Me costó mucho, me había hecho ilusión tener uno. Y ella, aún más avergonzada, señaló a su prima y se puso a llorar. Estuve a punto de abrazarla. Qué le vamos a hacer, soy así. Y a tiempo recordé que estaba en Pakistán y que era Anna quien debía hacerlo.&lt;br /&gt;Por la mañana los hombres se reían de mí, mientras yo me admiraba de ver a mi compañera fabricando pan en un horno portátil de barro cocido. Nunca había visto nada parecido. Una gran vasija redonda y con un espacio en su parte baja para poner el carbón encendido; por un lado introducían las tortas recién amasadas y, en poco tiempo y sin quemarse, las extraían tostadas. &lt;br /&gt;Anna se había cubierto la cabeza y las mujeres parecían satisfechas, quizá creyeran que se estaba adaptando. La chica europea había dormido con ellas y ahora confeccionaba pan con su cabeza cubierta... Lo que no sabían es que mi amiga rabiaba por no haberse podido lavar el cabello y solo le faltaba sentirlo ahumado. Ellos se reían por fuera y yo por dentro.&lt;br /&gt;Desayunamos tortas de pan, que nunca supe de qué lo hacían, con mermelada casera y leche de búfala, muy parecida a la de vaca y de mucha calidad por ser natural. &lt;br /&gt;Antes de llegar a Chilas, un gran pueblo rodeado de montañas y cultivos, tuvimos que pasar por un pequeño puente colgante medio roto. Había tramos a los que faltaban tablas de madera, que no eran otra cosa que troncos desgajados por la mitad. Colgados de las cuerdas tuvimos que irlos trasladando de un extremo al otro, de manera que el autobús pudiera seguir avanzando. Anna, desde una ventanilla se reía, y en nuestro idioma, de manera que nadie la entendiera, me decía que no podía ayudarme, que era mujer y de esas cosas no sabía. Hubiese sido divertido ver la cara de aquellos hombres y mujeres de haberla entendido. El puente estaba en tan mal estado, que a veces el autobús se inclinaba peligrosamente y parecía que quisiera volcar, entonces mi compañera ya no reía de burla sino de nervios.&lt;br /&gt;En Chilas nuestros amigos preguntaron por el medio de transporte a Skardu. Había dos autobuses que partían desde Gilgit y otros dos del mismo Chilas, pero no eran seguros y dependía si había suficiente pasaje. El horario tampoco era fiable y salían cuando el conductor los veía suficientemente llenos. Lo mejor, explicaron, era esperar en el cruce de Skardu, a ochenta kilómetros de distancia. Si no era uno sería otro, a no ser que alguien pasara antes.&lt;br /&gt;Ochenta kilómetros nos separaban de la aventura. Cada día lo era, pero nosotros no la sentíamos como tal. Lo que habíamos pasado y vivido hasta el momento, en cualquier otro lugar de Europa sería una aventura impresionante, pero el irla viviendo gradualmente hacía que pasara desapercibida, que la encontráramos normal. &lt;br /&gt;Arreglar el puente no me había costado nada, colgarme de una mano mientras pasaba una cuerda para atar un tronco con la otra, no era nada del otro mundo. Menos difícil y peligroso que haber escalado con Alvar algunas montañas de roca. Comer en el suelo, sobre una alfombra de mil colores y un cielo iluminado por cientos de miles de estrellas, no era ni más ni menos que haberlo hecho a tres mil metros de altura en una noche pirenaica. Dormir en una tienda para resguardarme de las alimañas, no era nada comparado con hacerlo en un iglú, rodeado de nieve y a quince bajo cero. Los faroles de aceite eran parecidos a los de gas, y la cocina paquistaní mucho mejor que la fabada asturiana de lata, calentada con el camping-gas. Allí la gente era más amable, hospitalaria y sana. Nadie iba a robar tu mochila, al contrario que en el tren de Barcelona a Puigcerdá; nadie te dejaría tirado en la carretera, muy distinto que en cualquier lugar de nuestra tierra; nunca te preguntaban si llevabas dinero, si podías pagar el viaje, la comida, la manta... &lt;/blockquote&gt;&lt;span style="color: #660000; font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;Págs. 83, 84, 85 y 86&lt;/i&gt;&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-270140170338941500?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/270140170338941500/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/04/piel-de-salamandra_17.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/270140170338941500'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/270140170338941500'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/04/piel-de-salamandra_17.html' title='...PIEL  DE  SALAMANDRA...'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/hon7o8nV7s4/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-5372336196638087755</id><published>2011-04-11T01:24:00.007+02:00</published><updated>2011-04-16T01:54:28.473+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Piel de salamandra'/><title type='text'>...PIEL  DE  SALAMANDRA...</title><content type='html'>&lt;span style="color: #660000;"&gt;_________________________________&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/DGWC742EHr8" title="YouTube video player" width="480"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Los sábados y domingos, a veces en coche, otras en bici, paso frente el palacio real. El hospital donde Amara está ingresada me coge de camino. Si lo hago en bici siempre paro frente la reja del gran portalón, antes de color negro y ahora cobrizo, y miro a su través el jardín y la gran fachada. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Hoy no estoy tan seguro de la edad que tenía, si fue antes de mi viaje a Cachemira o después. De lo seguro que estoy es que como mínimo fue pasados los diecinueve. En mi historia lo sitúo inmediatamente después.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Es curioso como el tiempo emborrona algunos recuerdos, aun siendo tan determinantes en mi vida. En la mía y en la de muchos otros.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Intento rememorar las conversaciones con Anna en Cachemira y nuestro tipo de relación, para intentar situar el momento del encuentro con María.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;De todos modos el libro ya está escrito y no podría cambiar su orden, es demasiado importante para todo el relato.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Y cada vez con más aprensión y sin saber si lo que más adelante hicimos fue lo correcto, recuerdo aquellos hechos tan brutales que dan comienzo a mi segundo libro.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Tres libros: el primero, que trata del crecimiento de un hombre y de una de las cuatro cosas que más mueven el mundo: la belleza; el segundo, que lo hace de la pérdida de su inocencia y de una de las cuatro cosas que más mueven el mundo: el poder; el tercero, que empieza con lo inhumano y se recrea con una de las cuatro cosas que más mueven el mundo: el sexo. Y los tres, siempre dando vueltas sobre una de las cuatro cosas que más mueven el mundo: el amor.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Pero en fin… hay tantas cosas que mueven el mundo, como las que lo paralizan.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Tenderetes con multitud de bebidas hechas de zumos a granel, sin marca o embotelladas con ella; miel llegada de todo el país, cada una de un color distinto; flores y plantas exóticas; mantas extendidas en el suelo cubiertas de frutos frescos, secos, tarros de confitura; y carniceros que vendían corderos enteros, vivos, muertos, o previamente despiezados. Los mataban allí mismo con una crueldad espantosa, pero no superior a la de nuestra tierra con el cerdo, con sus gritos agónicos y su rebeldía a ser llevado a la mesa de la matanza. Aves de todo tipo, desde pollos hasta pavos hacinados en grandes bolsas de red, esos últimos muy apreciados. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll;"&gt;Y vimos como compraban los alimentos necesarios para el viaje, y antes de escuchar la típica frase: “&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="shorttext"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll;"&gt;you are my guests” o, en aquel caso: “our guests”, en una de las paradas bajamos y compramos un gran queso, almendras, limonada envasada, dos melones y otras cosas que hoy no recuerdo. Y sí, no pudieron remediarlo, y entre nuestras risas y su disgusto tuvimos que escuchar: “you ere our guests”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="shorttext"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll;"&gt;La carretera estaba asfaltada a tramos, al atravesar pueblos y otros lugares, sin ninguna razón que pudiéramos encontrar. Algunos tramos estaban empedrados, nadie sabe por qué, ya que como pista estaba muy bien cuidada, lisa y de tierra aplastada y fina; aunque probablemente, en la época del monzón debía quedar inservible. A unos cuarenta kilómetros atravesamos una gran ciudad, mucho más pequeña que Lahore, pero igual de encantadora por lo que veíamos a través de las ventanas. Por entonces ya íbamos llenos de un polvo rojizo, que con el sudor parecía arcilla y se nos adhería en la piel; y nos dijimos que pronto pareceríamos nativos. Lo que más nos llamaba la atención era la falta de mujeres en la calle y el gran colorido del país: azules, verdes, naranjas... A veces el mismo color de la arcilla en sus edificios más antiguos y bellos, y el blanco de las mezquitas, aunque sus alminares fueran de otros colores, supusimos que para destacar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="shorttext"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll;"&gt;A la salida de la ciudad nos desviamos unos metros, quizá cien. Debían rezar y habían decidido parar en un lugar que nos vendieron como pintoresco y donde habría agua para lavarse.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="shorttext"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll;"&gt;Un gran cementerio, no por la cantidad de tumbas sino por su extensión y lo desperdigadas que estaban. Nunca habíamos visto uno de musulmán y, la verdad, era parecido a cualquier otro. Las losas que marcaban las tumbas servían de apoyo a infinidad de vendedores ambulantes, otra vez con sus frutas y verduras, con la salvedad que nadie vendía carne.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="shorttext"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll;"&gt;Nuestros compañeros no seguían el horario de la mayoría y eso nos sorprendió. Los vimos rezar sin que el muecín cantara la hora. No les preguntamos, creímos que sería una indiscreción. Más adelante descubrimos que la hora del rezo podía variar y dependía de la altura del sol, de su color, de la oscuridad de la noche y, eventualmente, de la necesidad del creyente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="shorttext"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll;"&gt;Por las calles casi nunca veíamos mujeres y cuando encontrábamos una, parecía tener prisa, andando cabizbaja dando a entender que no era lugar para ella. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="shorttext"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll;"&gt;No querían parar en las ciudades, preferían los pueblos, sin tanta norma y menos policía, y conocían todos los trucos para esquivar el tráfico. Un desvío, dos esquinas y nos encontrábamos en una calle ancha y larga, sin señales, aunque casi ninguna las tenía. En ella apenas encontrábamos coches y era parecida a las que rodeaban su barrio, tan polvorienta y solitaria como la mayoría. De vez en cuando sonaba un claxon, era alguien que saludaba; otras veces era el nuestro. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="shorttext"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll;"&gt;Tanto si cruzábamos ciudades como pueblos, la carretera se vestía con un variopinto salpicón de camiones, coches y triciclos aparcados sin orden, ocupando, incluso, parte de ella.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="shorttext"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll;"&gt;El paquistaní es amable con todo el mundo, sobre todo con el extranjero; su hospitalidad traspasa las fronteras de su casa, de su pueblo, de su región, y nosotros empezábamos a sentirnos como ellos. En pocos kilómetros, aunque muchas horas, tanto unos como otros habíamos olvidado su machismo, si así se podía considerar a su fuerte cultura patriarcal. Anna se reía y hablaba en inglés por los codos sin demasiado acierto ni éxito, ya que ellos apenas lo entendían,&amp;nbsp; y como podíamos, aprendíamos palabras en urdu, que nunca eran las mismas ni se pronunciaban de la misma manera. Entre ellos hablaban otro idioma, pero nos decían que todos entendían el mismo, que era el oficial desde su independencia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll;"&gt;A última hora de la tarde llegamos a Pindi. Llovía y por las ventanas entraba agua, para evitarlo instalamos trozos de tela con estampación multicolor o lisa, pero igual de luminosa. Y por mucho que nos esforzáramos, no podíamos imaginar nuestra estampa desde el exterior. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll;"&gt;Habíamos empleado más de nueve horas para hacer doscientos cincuenta kilómetros. También dejamos atrás Pindi, llena de coches y gente en bicicleta, en moto, andando pese el chaparrón, y muchos soldados. Islamabad era el otro lado de la moneda: anchas y ordenadas avenidas con gente vestida casi a la occidental, mujeres paseando sin la cabeza cubierta y despreocupadamente, más aún que en el centro de Karachi. Habíamos esquivado el centro de la moderna ciudad gracias a una gran avenida, que bordeaba la cuadrícula de la nueva capital. Seguía lloviendo, pero ya intermitentemente. A lo lejos y emborronadas por las nubes y la humedad, se veía las estribaciones de grandes montañas, que no era más que una pequeña cordillera en comparación a lo que nos esperaba. Docenas de kilómetros montaña arriba, curvas y la carretera, ahora cimentada y a tramos empedrada.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll;"&gt;Paramos en un pueblo vecino, ya camino de Cachemira, en el que habitaba familia o amigos de nuestros compañeros; probablemente lo primero. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll;"&gt;Para el paquistaní rural o humilde, como eran nuestros amigos, la familia es lo más importante, el núcleo vital y social. Las casas son grandes, pero nunca lo suficiente para albergar a todo el mundo: abuelos, padres, tíos, hermanos, hijos, sobrinos... Por lo que tuvimos que repartimos entre un hostal, la casa de aquella familia y el autobús, que tanto servía de vivienda como de cocina, comedor o guardería. Nosotros escogimos el hostal, pese la reticencia de nuestros anfitriones, que lo consideraban insultante. Nos costó bastante, pero los convencimos por los niños.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll;"&gt;El hostal distaba mucho de parecerlo, sin embargo, estaba limpio y se podía dormir con tranquilidad en una cama, aunque con el somier roto. Cenamos con la familia, más como resopón para reparar fuerzas, ya que la verdadera cena la habíamos hecho al pasar por Islamabad y en el autobús.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll;"&gt;Una casa sencilla, casi sin muebles, en la que se respiraba mucha pobreza; sin embargo, no tuvieron ningún reparo en abrir su despensa con generosidad, regalándonos con pasteles y té, todo con multitud de aromas: de rosa, de cerezo, de cardamomo. Y pese ser el claro objetivo de las miradas y de la curiosidad, se nos trató con tanto cuidado y delicadeza que nos pasó desapercibido.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll;"&gt;Los paquistaníes en su mayoría no son así. A nosotros nos había tocado una familia pashtún procedente de la alta Cachemira y muy humilde, que iba a una boda familiar. Quizá fuera eso u otra cosa, nunca lo supimos y tampoco nos importó. Una familia muy sencilla, algunos de sus integrantes con dificultades, otros con dinero, no sobrado, que eso se notaba en sus maneras y en sus pertenencias. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll;"&gt;Aprovechamos la circunstancia de la parada y con las dos chicas paseamos por la calle principal, que no era más que la carretera cimentada en algunos tramos. Y en una tienda vimos sitares de todos los tamaños, eran preciosos, posiblemente fabricados por el mismo tendero, barnizados y pintados con esmero. Pedimos a las chicas que nos compraran cuatro, dos pequeños para las niñas que nos acompañaban y otros dos para nosotros. Y las vimos contentas de poder negociar el mejor precio. Y el tipo no cejó hasta vendernos dos maravillas que, a propósito extrajo de su almacén, algo más caras que el resto.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll;"&gt;Durante el viaje aprendimos lo que era el vínculo familiar y la solidaridad. Los acomodados invitaban, compraban más vituallas y más ricas, y nadie medía ni calculaba; podrían haber ido con otros medios, con más comodidad, puede que en tren hasta Pindi y, una vez allí, coger un buen autobús hasta Gilgit; pero no. Por encima de todo estaba la familia y el más acomodado se adaptaba al más humilde y lo ayudaba para compartir la fiesta. Y lo hacían de tal manera, que si no fuera porque nos esforzamos en comprar y hacer regalos, nunca lo hubiésemos notado. Y tampoco me sentí tan extraño y asombrado, después de todo, ¿qué era mi comuna sino lo mismo multiplicado por tres? Nosotros habíamos pasado hambre, ahorrado hasta con los botones de las camisas para no tener que comprarlos; y habíamos buscado entre los desperdicios del mercado, aquello que nadie quiere o no puede vender, y Mila había comido la carne que se regala para los perros y había robado sin que nos percatáramos, y todo para que el resto no pasara hambre o los niños tuvieran un juguete. Era el contraste con mi familia genética lo que me turbaba, la de mis padres.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll;"&gt;Pasábamos por pequeñas ciudades de bajas y desperdigadas casas. En cuanto se concentraban formaban sinuosas calles de tenderetes, ya no rectas y polvorientas como antes. Se veían algunos militares paseando por ellas y, en las afueras, pequeños destacamentos. La reciente lluvia y el clima, hacían que todo pareciera mucho más verde y fresco. Los cultivos también eran diferentes, abundaba el maíz y la soja.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll;"&gt;Desde nuestra partida todavía no habíamos comido ninguna mazorca asada y nos apetecía. Nos pareció que los niños las pedían, y al pasar por un mercado vimos un viejo con su carrito cargado de ellas y les pedimos que pararan. No les costó demasiado, cualquier excusa era buena para hacer un respiro, bajar los niños para que pudieran orinar en un rincón o simplemente estirar las piernas. Pero esta vez se dieron cuenta de lo que queríamos y ya no se molestaron, dejaron que compráramos mazorcas para todos y a nuestra vuelta se reían. Cuando preguntamos de qué, entre risas dijeron:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="shorttext"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll;"&gt; “you ere our guests”. Y es que ya éramos de los suyos. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="shorttext"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll;"&gt;En aquel mercado descubrimos de dónde salía el alcohol, muy parecido al que nos invitó el hostelero de Lahore. Había tenderetes de licores, de herramientas, de motores y hasta de fusiles, gran cantidad de munición e, incluso, lanzagranadas y bazookas a precio de risa, supuestamente más baratos que salidos de fábrica; pero lo más sorprendente eran las revistas pornográficas holandesas, danesas y norteamericanas, junto con cajas de preservativos. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="shorttext"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll;"&gt;Los tenderetes repletos de alcohol y clientes, y los que, escondidos bajo las tablas de madera o mantas, enseñaban con disimulo las revistas especiales, a un público selecto y escogido. Un comercio tan prohibido como descaradamente consentido, denotaba la hipocresía de aquella sociedad religiosa y puritana, llena de contradicciones como cualquiera, en que la imagen lo era todo y la superstición de un Imán creaba jurisprudencia. A buen seguro que cada comarca tenía su mercado, al que iban los vecinos de otros pueblos, con la esperanza de no ser reconocidos. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="shorttext"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll;"&gt;Y recordaba las discotecas de nuestro país, repletas de chavalas de pueblos y barrios vecinos, con el novio en el servicio militar, a la caza de sexo con el extraño, con el desconocido, para evitar habladurías entre los suyos. Y los tenderetes de los Encantes barceloneses, vendiendo pornografía bajo mano, a escondidas del policía que vigilaba por la buena y cristiana conducta de la ciudadanía, del cura que luego las repasaba a escondidas, masturbándose en la sacristía. El mismo cinismo y engaño, la misma hipocresía.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="shorttext"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll;"&gt;A medida que avanzábamos, el ejército se hacía más presente. Ya no eran pequeños destacamentos sino convoyes. De vez en cuando encontrábamos controles. Miraban, a veces preguntaban o comentaban, siempre con amabilidad. En uno de ellos, ya no militar sino policial, percibimos nerviosismo entre nuestros amigos, vimos como algunos sacaban la cartera y parecía que juntasen dinero. Les hice un gesto, al principio no me entendieron, creían que queríamos pagar y les disgustó, otro me hizo saber que era cosa de ellos, que la policía era peligrosa. Al fin Anna los convenció que no pretendía pagar sino utilizar el hecho que fuéramos extranjeros. Parecían preocupados. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="shorttext"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll;"&gt;Desde el primer día en Karachi, nos dimos cuenta que ser occidental solucionaba muchos problemas con la policía. Quizá tuvieran órdenes de no molestar, de ir con cuidado o solo era su gran sentido de la hospitalidad. Lo cierto es que bajamos, ya con la documentación en la mano y una sonrisa que, sin ser excesiva, denotaba tranquilidad. Anna aprovechó la momentánea turbación, _no era normal que, de un cochambroso y florido autobús, a todas luces lleno de pashtunes y camino a una zona peligrosa, salieran dos jóvenes occidentales, uno de ellos mujer, vestidos de manera que nadie podía concretar_ &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="shorttext"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll;"&gt;-Buenos días agentes, vamos a la boda de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll;"&gt;Massoud Penyad de Gilgit. Aquí tienen nuestros pasaportes-&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll;"&gt;Aún recuerdo la cara de los policías. No sabían qué responder. Solo acertaron a decir, después de mirar los pasaportes con desconcierto, que fuéramos con cuidado, que pasaríamos a pocos kilómetros de la frontera y podía haber intercambio de disparos. Yo estuve a punto de estropear el invento al preguntar, en las pocas palabras inglesas que sabía, si los fusiles alcanzaban tanto. Por suerte no me entendieron. Al entrar, Anna, con su inalterable tranquilidad, me dijo que los disparos eran de artillería; y con la mejor de las sonrisas, así lo hizo saber a los demás. La inicial preocupación se tornó en nervios, ya no había la misma animación y nosotros poco podíamos hacer. No sabíamos qué guerra era aquella, no salía en los periódicos ni en los noticiarios de nuestro país. Pero ellos sí la conocían, aunque nunca la habían sentido tan cercana excepto en el sesenta y cinco, cuando su poderoso y bien pertrechado ejército fue derrotado y humillado por el hindú, inferior en todo excepto en pericia. Pero aquella guerra no la sintieron tan cercana, ya que el campo de batalla fue en tierra india.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll;"&gt;Unos kilómetros más adelante la carretera se tornó infernal, llena de impresionantes roderas, agujeros cubiertos y aplanados por los cascotes y la tierra de los múltiples desprendimientos, aunque era imposible que fuera por el fuego artillero, puesto que la montaña estaba entre la carretera y la frontera. El ruido del motor amagaba cualquier otro y a veces se hacía ensordecedor. A nosotros no parecía preocuparnos. Quizá haber llegado tan lejos, cuando un día antes lo veíamos como un sueño, nos había convertido en temerarios.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;i style="color: #660000;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Págs. 79, 80, 81 y 82&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i style="color: #660000;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt; &lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background-color: white;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-5372336196638087755?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/5372336196638087755/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/04/piel-de-salamandra_11.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/5372336196638087755'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/5372336196638087755'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/04/piel-de-salamandra_11.html' title='...PIEL  DE  SALAMANDRA...'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/DGWC742EHr8/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-4588880591591553383</id><published>2011-04-02T02:53:00.005+02:00</published><updated>2011-04-02T19:24:07.603+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Piel de salamandra'/><title type='text'>...PIEL  DE  SALAMANDRA...</title><content type='html'>&lt;span style="color: #660000;"&gt;______________________________&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/WTEic5PFpBE" title="YouTube video player" width="480"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A su edad yo era más guapa-&lt;br /&gt;Lo dice para provocar mi respuesta, necesita hacerme recordar.&lt;br /&gt;Casi no puede moverse, la columna no perdona y el dolor es muy intenso. La he llevado una vez más a urgencias y el médico poco puede hacer mas que inyectarle una morfina. Orinaba sangre, con tres piedras en el riñón y completamente descoagulada. Su enfermedad hace que siempre esté descontrolada, nadie sabe por qué.&lt;br /&gt;La miro… la última dosis de corticoides la ha vuelto a dejar con cien kilos.&lt;br /&gt;-Estoy harta de esta vida-&lt;br /&gt;Le acaricio la mejilla, la mano, la pantorrilla… eso es algo que el médico nunca hará.&lt;br /&gt;-¿Qué sabes de Jasmín?-&lt;br /&gt;Facebook soluciona la lejanía, aparte de revolucionar el mundo árabe. Veo las fotos con sus amigos, todos artistas, pintores, actores, músicos; los que según ella son mayores que yo.&lt;br /&gt;Sí, claro, Amara era más guapa. Eso es algo que no merece discusión. Amara es una de las mujeres más bellas que he conocido. Solo Mónica podía comparársele y solo Susana podía hacer sombra a las dos y no siempre. Pero Amara era la más atractiva, inteligente, sexual y libre de cuantas haya conocido. Y yo siempre he sido muy imparcial en eso.&lt;br /&gt;La pregunta es un dardo, pero sin malicia, y lo tomo como tal. &lt;br /&gt;Me encojo de hombros y respondo con un: ya sabes la respuesta.&lt;br /&gt;Un hombre no debe vivir del recuerdo, por muy mal que esté, por muy bien que hubiere estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo solo escribo una historia, me regodeo en ella, pero no la revivo. La de ahora es demasiado intensa para dedicarme a dar tumbos con el recuerdo. La empecé a escribir por algo muy concreto, porque me aburría y necesitaba algo que me distrajera, cosa que ya no es así, y para reivindicar la historia de Mónica. Así empezó todo y así va a terminar, el día que le dé la puntilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:WordDocument&gt;   &lt;w:View&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:Zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:HyphenationZone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:PunctuationKerning/&gt;   &lt;w:ValidateAgainstSchemas/&gt;   &lt;w:SaveIfXMLInvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:IgnoreMixedContent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:Compatibility&gt;    &lt;w:BreakWrappedTables/&gt;    &lt;w:SnapToGridInCell/&gt;    &lt;w:WrapTextWithPunct/&gt;    &lt;w:UseAsianBreakRules/&gt;    &lt;w:DontGrowAutofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:BrowserLevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:LatentStyles DefLockedState="false" LatentStyleCount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt; /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tabla normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin:0cm; mso-para-margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:10.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-ansi-language:#0400; mso-fareast-language:#0400; mso-bidi-language:#0400;}&lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;blockquote&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background: none repeat scroll 0% 0% rgb(207, 226, 243);"&gt;La cocina de Karachi es una amalgama de todas. En todo lugar te hacen platos de cualquier región paquistaní, a cada cual más sabroso y distinto. Por tal cosa no nos extrañamos que allí sirvieran platos diferentes a los que habíamos probado hasta entonces, más aromáticos y muy bien cocinados; lo que no esperábamos es que la mesa estuviera llena de comensales, todos hombres. La intuición hizo retirarse a Anna, a la que miraban torvamente. Me acerqué a la cocina y allí estaban, arremolinadas alrededor de una pequeña mesa, todas con la cabeza cubierta. Al volver, los hombres ya introducían su mano en la misma fuente, llena de arroz, verduras y carne. Al principio quise marchar, me sentí muy violento, sobre todo por mi compañera. Si aquello era lo que nos esperaba, prefería mil veces olvidarme del viaje. Anna se rió al ver mi cara y ni corta ni perezosa entró en la cocina, y al momento se escucharon voces, saludos y risas. Un tipo más arrugado que una pasa de Corintio me hizo sitio, se le notaba violento. Anna, con su flequillo, sus gruesos labios, su sensualidad, su arrebatadora juventud y su manera de mirar y ser, tan fuerte como desafiante, parecía haberse convertido en una provocación para aquellos tipos; sin embargo, la transparencia de su kamez no parecía preocuparles, en cuanto a mí, verla tan tapada mientras podía apreciar sus preciosas formas a través de la fina tela de algodón, me perturbaba los sentidos. Tomé asiento y en un momento de lucidez entendí que debía dar una explicación. Con palabras inglesas, alguna en urdu y el apoyo de la mímica, les hice saber que en nuestro país, era costumbre que la mujer comiera en la misma mesa; y al momento se disipó el recelo. La comida era excelente desde mi punto de vista o paladar, el único problema era su poca higiene. Comí con pequeñas tortas de pan, que utilizaba de envoltorio y para coger el arroz y la carne sin necesidad de que mi mano se pringara demasiado, también unas rugosas y sabrosas croquetas que habían puesto en tres platos sobre la mesa, y agua y té como bebida. El té nunca me había gustado, pero desde un principio entendimos que era mejor tomarlo, antes que beber agua sin garantía.&lt;br /&gt;Uno de mis acompañantes, igual para romper el hielo, para sentar una cercanía o para demostrar que no eran tan machistas, reconoció que en su casa las mujeres comían con los hombres e iban descubiertas; en poco rato y con asombro descubrí que todos mantenían esta costumbre. Me abstuve de hablar, primero porque no entendía y segundo porque comprendí que era el menos indicado. Pero tal como discutían y la extraordinaria ferocidad que empleaban, me di cuenta que el extraño no era yo sino uno en particular, al que recriminaban de algo que no entendí; pero sí que hablaban de religión. Uno de ellos, al verme apartado y en silencio, intentó explicarme que sus abuelos y bisabuelos nunca habían excluido a las mujeres, que eso era nuevo.&lt;br /&gt;Escuchaba mientras comía, aunque no entendía nada de lo que decían. Vigilaba sus gestos y su manera de comer. En el caso que nuestra aventura se hiciese realidad no quería que nada nos pillara desprevenidos. Lo seguro es que al lugar donde íbamos no abundarían restaurantes y hoteles, y menos aún turistas. Y descubrí que no utilizaban la mano izquierda. Hasta entonces no me había fijado. En los restaurantes y bares donde habíamos comido, nunca había estado al tanto, quizá por estar siempre juntos y no mirar a la gente. En soledad descubría detalles que antes se me escapaban. Algunas costumbres ya las había aprendido y rápido, por eso no me alarmó que al levantarnos, uno de ellos me cogiera de la mano para enseñarme donde orinar, en caso de sufrir incontinencia por la noche. Antes, el mismo tipo me había ofrecido una pipa con hachis; la cena había terminado y parecía que lo utilizaran como postre o para dormir mejor. Le hice ver que no era fumador. No se sorprendió, nadie se asombraba por nada, el único yo, que pocas horas antes había hecho de traficante en un lugar que abundaba.&lt;br /&gt;Nos sorprendió que fuéramos pocos los que pernoctásemos en la casa. Tres de ellos pagaron, se despidieron y marcharon con sus mujeres, otros dos se quedaron a dormir. &lt;br /&gt;Cuando quedamos solos, el posadero quiso sentarse con nosotros para preguntar por nuestro país y sus costumbres, y cómo nos desenvolvíamos con la dictadura. Pakistán, por mucho que sorprendiera, era un país libre y democrático, donde se vivía la política con mucha intensidad. Se respiraba corrupción, ni más ni menos que en España, pero no despotismo como en nuestro país. &lt;br /&gt;Aquel hombre, sensato e inteligente, nos explicaba que todos nos parecemos, que somos hipócritas y cínicos con nuestros hermanos; y mientras hablaba, de la cocina extrajo una botella de aguardiente, que nunca supe de qué había sido destilada. &lt;br /&gt;-Muchos de nosotros bebemos alcohol, pero así, sin que nadie nos vea- nos explicó, mientras su mujer trajinaba en la cocina como buena esclava. Pero... quién era yo para discutirlo o juzgar, si en Barcelona mi madre, mi abuela... hacían lo mismo.&lt;br /&gt;Cuando le preguntamos qué le debíamos, respondió con una frase a la que ya empezábamos a acostumbrarnos: “you are my guests”, ustedes son mis invitados.&lt;br /&gt;Por la noche Anna me dijo que con la discusión, en la cocina se respiraba tensión y malestar, se hablaba poco y nada sobre el tema; que aquella sociedad era cobarde y débil, sobre todo las mujeres. La vi tan irritada que le propuse anular el viaje, aunque tampoco estábamos seguros de poder realizarlo. Pero lo que más nos sorprendía, era la conversación con el anciano del mercado de verduras; aún recordábamos sus palabras: “Si queréis paz y belleza id al sur de la alta Cachemira, a sus aldeas más alejadas. Os costará llegar, será peligroso, pero difícilmente podréis ver tanta belleza y sentir la paz en otro lugar del mundo”. Y empezamos a pensar si nos habíamos equivocado de país o malinterpretado sus palabras. Hasta el momento, todos nos decían lo mismo: era una locura, un país en permanente guerra y muy peligroso, en el que la gente era muy violenta. &lt;br /&gt;De la charla con el mesero deduje que debíamos cambiar nuestra manera de vestir, no intentar pasar desapercibidos, que con solo ponernos un cinturón sobre el blanco, cómodo y sencillo salwar kamez sería suficiente. A Anna no hacía falta pedirle que se quitara el maldito pañuelo de la cabeza, creo recordar que en el barrio lo llevó puesto media hora y tan subrepticiamente, que llamaba menos la atención sin él. Debíamos ser correctos, adaptarnos pero sin perder las maneras. El paquistaní acepta al extranjero y sus costumbres, siempre y cuando mantenga el suficiente decoro. Entendimos que solo así podríamos soportar el viaje en aquel mundo de tan extraño onanismo, que para unas cosas era muy parecido al latino y para otras, inexistente, y sin embargo, estaba tan presente que agobiaba. Y decidimos no seguir escondiendo nuestro origen y adecuar nuestras costumbres al entorno.&lt;br /&gt;Por la mañana me afeité. Desde nuestra salida de Barcelona todavía no lo había hecho y, pese a mis veinte años, como buen latino mi barba era oscura y algo poblada, y parecía más pashtún que algunos de ellos, y al afeitarme el bigote recuperé la fisonomía europea.&lt;br /&gt;El mesero, no sé cómo, hizo que desayunáramos antes, así pudimos hacerlo juntos. Nos sirvió tartas con miel, supongo que confeccionadas con leche, y un té extrañísimo, que de poco hizo que vomitara. Después descubrí que se le había añadido sal y nata muy espesa. Si el té ya no era de mi gusto, aquella mezcla se hizo explosiva para mi paladar. Luego, poco a poco fui tomándola ayudado por la risa de mi amiga y terminó gustándome.&lt;br /&gt;Salimos a pasear, era pronto y queríamos hacer tiempo para visitar a Hamid, que habitaba relativamente cerca. No habíamos dado dos pasos cuando vimos que se acercaba uno de los que habían cenado con nosotros.&lt;br /&gt;-Dentro de dos horas saldrá el autobús para Gilgit-&lt;br /&gt;No entendimos nada, ¿a qué venía el autobús, Gilgit y nosotros? El tipo, al ver nuestra cara de sorpresa, debió darse cuenta que no sabíamos de qué hablaba. &lt;br /&gt;Me quedé en el hostal preparando las mochilas, mientras Anna, con su típico descaro y un punto de enfado, fue a casa de Hamid para pedir una explicación. Mientras iba recogiendo nuestras cosas, me reía pensando en cómo solventaría mi compañera la intrincada situación. A su vuelta me dijo que en la entrada se encontró de cara con el nieto, que aparte de hacer un considerable esfuerzo para no perder la compostura -no era costumbre que una bonita y descarada mujer occidental fuera a pedir explicaciones a su casa- no sabía como disculparse. Su abuelo era un hombre bueno pero extraño, nos llevó a cenar y dormir en aquel hostal, porque unos familiares que estaban de paso para ir a una boda en Gilgit cenaban allí. Les avisó y pensó que si éramos de su gusto nos llevarían con ellos.&lt;br /&gt;Anna no supo que decir, al volver me contó que estuvo a punto de darle un beso. Yo me reía, mi amiga era un peligro. Si no fuera porque sabía lo cerebral y fría que era, hubiese terminado en permanente estrés, pensando cómo salir de los líos en que me metería. &lt;br /&gt;Con una mujer tan libre, que podía dormir a mi lado desnuda, con su mano sobre mi pecho y sin hacer sexo, que todo en su vida era negociable excepto la libertad, viajar con ella por el norte de Pakistán era un riesgo muy a tener en cuenta. Anna era así: directa, fuerte y segura de sí misma y tenía claro lo que quería. Mi compañera era, a mi modo de ver, la mujer que cualquiera podía soñar, pero nunca tener; que enamoraba sin que conquistara, que se deseaba sin que sedujera. Era bella y atractiva, pero lo amagaba bajo un manto de desdén y dureza, e intentaba por todos los medios que los hombres no cayeran bajo el influjo de su cuerpo. Era terriblemente femenina, de las más que hubiera conocido, y no lo podía evitar, pero de inmediato utilizaba cualquier impostura para desarmar al presunto seductor. Y conmigo no se cubría con ningún escudo, era tal como le gustaba y se sentía: atractiva, femenina y bella; no buscaba subterfugios ni utilizaba desplantes sino todo lo contrario, conmigo era tierna, cuidadosa y sus caricias, sin malicia ni intención, estremecían todos los sentidos de mi cuerpo, era la amiga-hermana perfecta, solo faltaba la amante. &lt;br /&gt;Para ser de Anna se necesitaba mucho más que amistad y sexo. Follar con ella no era difícil, bastaba con gustarle y ya se cuidaba ella de conseguirlo; pero entonces solo se podía llegar a eso: el mejor sexo. Ser su amigo era más difícil, pero tampoco pasaba de eso. Para ser de Anna y tenerla había que demostrarle mucho más, ser capaz de sacrificarse, de dejar más que la piel por una idea. Mi compañera, desde que nos conocimos lo quiso todo de mi, ni medias tintas ni sensiblerías, y sabía que de dar este paso, nuestra relación terminaría siendo de una intensidad difícil de superar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un grupo de familiares desperdigados que iban a la boda de un familiar en Gilgit, el corazón de Cachemira; algunos de ellos residían en el barrio, de eso que se reunieran en él. Hamid era de la misma familia, pero por alguna razón no asistía. Por lo que entendimos, su vínculo era lejano.&lt;br /&gt;Salimos escopeteados de la casa, despidiéndonos como pudimos. Mientras me acercaba al autobús cargado con las dos mochilas, justo a la salida del barrio, ya que en sus callejas hubiese sido imposible sin desmontar los innumerables toldos de las casas, Anna entraba en una tienda para comprar algo que, según le habían dicho durante la cena, iba bien para los dolores de la regla.&lt;br /&gt;Cuando lo vi no pude aguantar la risa, que, por muy interior que fuera, se debía ver a través de mis ojos. No me hubiera debido extrañar, esperábamos algo así y la idea nos excitaba. Por fuerza tenía que ser un autobús como cualquiera de los que correteaban por el país, adornado hasta el colmo, como si de ganar un concurso se tratara y sus dueños compitiesen para ver cual de ellos lo hacía mejor. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background: none repeat scroll 0% 0% rgb(207, 226, 243);"&gt;El paquistaní no solo es trabajador, también es refinado, perfeccionista y muy habilidoso; cuando trabaja, sus manos son como herramientas de precisión, hace milagros con los motores, las máquinas, con la ayuda de herramientas que cualquier occidental desecharía. Ahora bien, el pequeño autocar, que nadie, por muy experto que fuera, hubiese distinguido su marca, procedencia o modelo, superaba lo imaginable. Una caja absolutamente cuadrada sobre un elevado chasis, con una visera más alta que ella, adornadas las dos con multitud de letras de vivos colores, dibujos geométricos y flores, muchas flores. La tapa del motor estaba medio abierta, supuse que para refrigerarlo mejor, aunque de tan florida pasaba desapercibida. Y es que el calor lo merecía: brutal, húmedo, insolentemente pegajoso. En un primer momento me pareció que el motor era un florero y su tapa se mantenía abierta para que saliera el ramo. Sobre la caja, una baca profusamente adornada, con maletas metálicas, paquetes y baúles cubiertos con plásticos de colores. &lt;br /&gt;El pequeño autobús terminó completo. Bolsas de comida, mucha fruta, tartas hechas por ellos mismos... aunque sabíamos que por el camino encontraríamos multitud de tiendas, mercados en la carretera. Nosotros esta vez íbamos preparados, en un momento de descuido habíamos comprado algunos regalos, mangos y bananas, tres preciosos shalvar kamez de vistoso colorido, con pedrería y bordados, que para nosotros eran muy baratos; pero al ver la cantidad de mujeres que viajaban, optamos por guardarlos. &lt;br /&gt;Sillas de hierro ancladas con tornillos y tapizadas con elegantes cretonas. Nos habían reservado un par de ellas en el centro del autobús. Me las brindaron con suma delicadeza, dejándome escoger entre ir con ellos delante y dejar a Anna con los niños y las mujeres en la parte trasera, que iban tan cubiertas que solo se les veía los ojos, o sentarnos los dos allí. Sabía que no tenía opción, sin embargo, mi compañera, con voz neutra y simulando sumisión, me dijo que quizá sería mejor que fuera con ellos. Escogí la segunda opción y lo entendieron, incluso olvidaron su extraña forma de ser y no dejaron de tratarla ni de dirigirse a ella, con más respeto que reparo. &lt;br /&gt;No teníamos mapa, pero por la memoria y después de haber visto uno en Lahore, sabía que teníamos muchos kilómetros por delante, también que serían difíciles. Doscientos cincuenta kilómetros hasta Pindi, una barbaridad en aquel autobús, que tampoco estaba seguro que lo resistiera. Si sacaba la cabeza por la ventanilla, que era muy fácil porque casi ninguna tenía cristal y ni puñetera falta que hacía, se apreciaba la humareda negra que íbamos dejando tras nuestro, aunque tampoco desentonábamos. Solo uno de cada diez echaba menos humo, por lo que, cuando adelantábamos algún camión o autobús, éramos invadidos por oscuros gases. Y nos llamaban con sus bocinas y nosotros a ellos, no para pedir paso ni señalar un socavón, que había tantos que no valía la pena marcarlos, sino como saludo. &lt;br /&gt;En aquel tiempo España no se distinguía precisamente por la bondad de sus carreteras, pero en comparación, las nuestras lo eran y aquello solo un simulacro. Lahore era una gran ciudad, quizá la segunda de Pakistán, y aquella carretera era la columna vertebral del país; iba de Karachi hasta la capital y atravesaba las principales ciudades del país, las más ricas y pobladas. Pensar lo que nos esperaba de Islamabad hasta Gilgit daba miedo. Pero aquella gente se la veía contenta y feliz. Parábamos a menudo, porque cuando no era un niño eran dos, y eso que había pocos y pequeños, excepto dos chicas de unos quince años. Por lo que entendimos, los mayores, aprovechando el final del curso habían llegado unos días antes con más familia y los mismos medios; el resto, los de nuestra edad, estaban movilizados.&lt;br /&gt;Con la marcha que llevábamos calculamos que necesitaríamos lo menos tres días para llegar a nuestro destino. Aquel trasto precisaba descansar tanto como nosotros, que íbamos de lado a lado y pegando botes sin cesar, pero riendo y cantando con la gente más hospitalaria del mundo, al son, unas veces melancólico y otras alegre, de los sitares que llevaban consigo.&lt;br /&gt;El camino estaba repleto de campos de cultivo, la tierra más fértil que hasta entonces había visto, llena de altos bananos, caña de azúcar, manzanos, uva, mangos, albaricoqueros... Nos llenaba de asombro la riqueza de sus mercados. &lt;br /&gt;Como españoles, que siempre habíamos creído que nuestra riqueza y variedad culinaria era única, se supone que influenciados por la chauvinista propaganda oficial, nos sorprendía la variedad y calidad de sus productos, así como el precio. Las bananas se compraban por manojos y con poco dinero. En los mercados nunca faltaba nada, desde legumbres, hasta carnes de todos los animales imaginables excepto el cerdo; lo que sí encontramos a faltar es buen pescado. &lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;span style="color: #660000; font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;Págs. 75, 76, 77 y 78.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #660000; font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;.&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-4588880591591553383?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/4588880591591553383/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/04/piel-de-salamandra.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/4588880591591553383'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/4588880591591553383'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/04/piel-de-salamandra.html' title='...PIEL  DE  SALAMANDRA...'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/WTEic5PFpBE/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-8737412388768484907</id><published>2011-03-28T21:26:00.005+02:00</published><updated>2011-03-29T13:12:40.608+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jasmín'/><title type='text'>...JASMÍN, LA MUJER FLOR...</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;_________________________________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/QDcDWxfhPCQ" title="YouTube video player" width="640"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin casi darme cuenta he empezado a escribir el tercer libro de esta historia. Se supone que por ser eso: una historia, ha sido más sencillo de lo esperado. Lo único que necesitaba es continuarla como si no se tratara de otro libro o capítulo. &lt;br /&gt;Ahora ya no temo a nada ni a nadie, tanto es así que estoy revisando el segundo libro, por si inconscientemente o por temor a que un día se publicara, hubiera censurado u olvidado algo.&lt;br /&gt;El último ataque a mi amiga hermana amante me ha decidido, aparte de haberme visto obligado a tomar unas represalias, que nunca hubiese creído que serían necesarias. Pero, en fin, las cosas no han podido ir peor y la estupidez de algunos ha hecho el resto.&lt;br /&gt;Si el odio es el último recurso del estúpido, la indiferencia lo es del impotente. Y el que me conozca sabe o debería saber que de eso no dispongo, que mi rabia la descargo de otras maneras y que a partir de ahora, nadie que haya intentado lacerar a Mónica podrá vivir tranquilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy ya no siento ningún reparo y las pocas ataduras que quedaban han sido rotas.&lt;br /&gt;He soltado las amarras que me mantenían a recaudo y he izado las velas de mi barco. Y por si me quedara algún resquemor o miedo, he lanzado por la borda las anclas y todo lo que podría haber utilizado para hacer una de fortuna.&lt;br /&gt;Ya no hay remedio, ahora ya solo queda navegar hasta el final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_________________________________________________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Metro sigue siendo mi principal lugar de recogimiento, pero donde más seguido escribo es en el hospital, cuando Amara está ingresada. Este año han sido dos veces, la última hace un par de semanas y estuvo quince días, y la primera durante un mes entero. Pronto, a no ser que encuentren remedio a su dolor –el mal no lo tiene- pasará más tiempo ingresada que en casa.&lt;br /&gt;Lo que más me sorprende de ella es que todavía sueña con difíciles viajes de aventura, y hasta en comprar un nuevo barco para vivir y viajar en él. No sé en qué debe pensar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pasado martes conoció a &lt;b&gt;&lt;a href="http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2010/07/jazmin-la-mujer-flor.html"&gt;Jasmín, la mujer flor&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;, en este momento la única por la que yo perdería el sentido. Fuimos a JazzSí y a cenar a un precioso restaurante de unos amigos franceses, después tuvimos que llevarla a casa, sus huesos ya no podían resistir más; y seguí la fiesta con mi amiga hasta altas horas de la madrugada. El jueves, a primera hora de la mañana, volvía a su país.&lt;br /&gt;Amara es magnífica, me dijo. Todo una mujer. No me extraña que perdieses la cabeza por ella.&lt;br /&gt;Cuando llegué a casa mi compañera esperaba despierta, ya que el dolor le impedía conciliar el sueño.&lt;br /&gt;JasmÍn es preciosa, me dijo. El tipo de mujer que tanto te gusta. No me extrañaría que perdieras la cabeza por ella. &lt;br /&gt;No, no lo dijo con reparo o resquemor. Amara desea que lo pase bien, que me divierta y disfrute de la vida.&lt;br /&gt;A Jasmin le llevo treinta años. Según Amara son pocos para mí. Según Jasmin soy el más joven de sus amigos. Según yo, más que suficientes.&lt;br /&gt;Un hombre nunca debe perder el equilibrio y yo me precio de serlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-8737412388768484907?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/8737412388768484907/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/03/jasmin-la-mujer-flor.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/8737412388768484907'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/8737412388768484907'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/03/jasmin-la-mujer-flor.html' title='...JASMÍN, LA MUJER FLOR...'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/QDcDWxfhPCQ/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-2556352732615228116</id><published>2011-03-26T22:40:00.003+01:00</published><updated>2011-03-29T01:06:30.074+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Piel de salamandra'/><title type='text'>...PIEL  DE  SALAMANDRA...</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;_______________________________&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/y8v_m6ZqLTw" title="YouTube video player" width="480"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote style="color: #660000;"&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;“Hemos preparado una civilización global en la que los elementos más cruciales, transporte, comunicaciones y todas las demás industrias: medicina, agricultura, educación, entretenimiento, medio ambiente… dependen de la ciencia y la tecnología. Pero de modo que nadie entienda de ciencia y de tecnología. Podremos seguir un tiempo así, pero antes o después, esta mezcla de ignorancia y poder estallará en nuestra cara.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(Extraído en traducción libre de “El mundo y sus demonios” de Carl Sagan) &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;_________________________________________________________&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La superstición envenena el espíritu del hombre, la incultura es su alimento y las religiones sus propagadoras.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Los tiempos de crisis azuzan los conflictos étnicos y destruyen nuestra autoestima al demostrar lo insignificantes que somos. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Preferimos atacar al débil, acusarlo de nuestros males y despreciarlo como inferior, antes de actuar contra los verdaderos culpables: nuestros traidores gobernantes que se venden a intereses bastardos. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Escogemos el camino del cobarde, que busca un enemigo asequible, aunque inocente, antes que luchar contra el fuerte y malnacido que nos oprime.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote style="background-color: #cfe2f3;"&gt;La calle, como casi todas, ancha y de tierra blanca y polvorienta. A los lados, hileras de casas de dos plantas en su mayoría y con unos escalones en la entrada, supusimos que para evitar el agua del monzón, rodeadas de pequeños huertos tan cuidados que parecían jardines. Almendros, naranjos y preciosos rosales flanqueaban los cultivos. En medio de la calle, desperdigados, cientos de viejos coches, de triciclos rodeados de mantas y tenderetes de mil cosas distintas, desde la sempiterna fruta hasta camellos, pasando por tiendas con tejidos de mil colores distintos, con objetos de plástico, cubos, palanganas, cordeles. Y gente, mucha; y excepto alguna mujer, todo hombres manipulando sacos, pesando en viejas balanzas su contenido. Y corderos despiezados colgando de tres pértigas apoyadas entre sí y grandes jaulas llenas de pollos colgando del mismo modo.&lt;br /&gt;Fue fácil, seguimos sus indicaciones y después de andar un kilómetro giramos a la derecha, por una calle el doble de ancha que la mayoría de las callejas. Habíamos cruzado un precioso jardín con antiguas edificaciones, palacetes y templos que no parecían islámicos. Al fondo vimos la gran puerta, vieja y magnífica; tendría siete u ocho metros de altura, y de estar en nuestra tierra, hubiese creído que era la de una vieja muralla, pero bellamente labrada y siempre abierta. En su interior un gigantesco barrio de estrechas calles, cientos de ellas; y en la principal por la que entramos, multitud de pequeñas y apretadas casas con multicolores toldos de tamaños, formas y alturas distintos, que cubrían casi toda la anchura de las calle. Y otra vez tiendas de mil cachivaches, de ropa, plásticos y comida; y una vez más, redes con pollos y corderos colgando de los ganchos y hasta un camello parado en medio, como esperando a su jinete o su carga. Debíamos esquivar motos, triciclos y personas en una calle de apenas cinco metros de ancho, que paraban a mirar, comprar o conversar sin pensar quien venía detrás. De no ser por las mochilas hubiésemos pasado perfectamente por indígenas, porque habíamos aprendido a decir &lt;i&gt;txema&lt;/i&gt; en perfecto acento, cada vez que alguien tropezaba con nosotros. &lt;br /&gt;Nos presentamos en la puerta del taller, entramos y preguntamos por Rostam. A un lado, un coche de los años cuarenta, medio desmontado y con el motor, enorme, en el suelo; tras suyo, una furgoneta 4L Renault que repasaban con esmero; al otro lado, un triciclo que parecía el anuncio de un circo, y un Volvo anterior a la segunda guerra mundial, convertido en una furgoneta paquistaní, cubierto de chapas, campanas y mil cosas que hoy no recuerdo. Hubiese sido curioso ver un mecánico europeo en aquel taller, la cara que se le pondría al ver la precariedad con la que se trabajaba y las obras de arte que de allí salían.&lt;br /&gt;El tipo salió del Volvo, después de arrancarlo con una finura que ya quisiera para mi 2CV. Anna le explicó quiénes éramos y se mostró asombrado, no entendía nada, no nos conocía y éramos unos extraños y jóvenes extranjeros. Anna, para tranquilizarlo, le explicó que el contacto de su amigo había sido movilizado. Me miró y le dije: tu amigo Esmail ha dicho que te dé esto a cambio de una mercancía. Cogió la cartera y contó el dinero. Se quedó pasmado, sin habla. Yo miraba el triciclo con sincera curiosidad para demostrar mi indiferencia. Mi cara volvía a ser la del antiguo y exitoso jugador de póquer. Los dos sabíamos que de urdu no sabía nada y de inglés poco. Intentó quejarse, me encogí de hombros y recuperé la cartera. Volví a decir las mismas palabras con el mismo gesto, como si las hubiese aprendido de carrerilla, mientras volvía a cargar la mochila a Anna, dándole unos pequeños toques para que recuperara su forma. El tipo levantó su palma para evitar nuestra marcha y entró al fondo del taller, aún más desvencijado y cochambroso que donde arreglaba los coches. Al cabo de un rato, cuando empezábamos a preguntarnos qué hacíamos allí, salió y nos llamó para que entráramos. En el suelo de un cuartucho, apilados, había tal cantidad de paquetes de hachís que quitaba el hipo, rodeados de ruedas, puertas, frenos, carburadores y manchas de aceite. Entonces caí en la cuenta que allí, ciento cincuenta mil pesetas de hachís -la rupia y la peseta tenían casi el mismo valor- no eran lo mismo que en Madrid o Barcelona. El tipo, acompañado de un simpático joven que no paraba de sonreírnos y mirar a Anna, soltó una ininteligible retahíla de palabras, parecía irritado y a punto de saltar sobre mí. Alcé los brazos, uní mis palmas e hice un gesto amigable, como si no pasara nada. Anna le dijo que solo éramos mensajeros, que devolveríamos el dinero a su amigo y nadie saldría perjudicado. El tipo se puso nervioso, parecía preocupado, me paró... Otra vez la palma de la mano levantada, me pidió la cartera y sacó el dinero. Empezó a hablar con comedimiento y nos pidió las mochilas. Una vez más otros hacían el trabajo. En silencio y como si nada hubiera pasado, poco a poco iban introduciendo los paquetes. Y aunque pareciera que las mochilas carecieran de fondo, toda la droga no cabía y tendríamos que hacer dos viajes; de otra manera tampoco lo hubiéramos resistido.&lt;br /&gt;Antes de despedirnos, el joven nos sirvió agua fresca y quiso acompañarnos en su moto. Fue lo más emocionante de la aventura. Anna en el centro, cogida de la cintura del tipo, que seguro no sabía como había llegado tan lejos; yo tras ella, con las mochilas colgando, una a cada lado y sobre mis piernas abiertas, haciendo esfuerzos para no salir despedido, con mis brazos entrelazados con las correas de las mochilas y medio abrazado a mi compañera. La moto pequeña y roja, maravillosamente cuidada; su asiento forrado con tapicería de vivos colores y un fleco dorado y verde a su alrededor, parecía hundirse bajo nuestro peso. Las había visto tanto en Karachi como en Lahore, pero no imaginaba que terminaría subiendo en una de ellas, y aún menos, en la más bonita de la ciudad. Nos llevó un tramo, no quería alejarse del barrio ni que lo vieran con su cliente. Al bajar y ayudarnos a cargar, hizo las mismas recomendaciones que el policía, solo que esta vez con las mochilas llenas.&lt;br /&gt;-No os paréis y si no os queda más remedio no descarguéis, se notaría la mercancía que lleváis. Disimulad su peso, haced como si llevarais el normal, vuestra ropa y poco más. Tu mujer es fuerte y valiente, podrá llegar-&lt;br /&gt;Yo me reía, pero solo por dentro, por fuera era imposible, hubiese muerto en el intento. Mis piernas temblaban por la tensión del viaje y el peso que habían soportado. Íbamos doblados y casi no podíamos respirar, hablar aún menos. Pretender que  disimuláramos el enorme peso era tan ridículo como peregrino. Anna había empequeñecido, parecía que el suelo se hundiera bajo sus pies y solo acertó a decir que no entendía cómo habíamos llegado a esto; pero era cierto, el paquistaní tenía razón: mi compañera era muy fuerte y aguantaría.&lt;br /&gt;Llegamos sin saber cómo. El policía, que nunca había confesado serlo, se reía tranquilo. Aunque se quedara nuestra ropa, sabía que no tenía valor como señal. Con ciento cincuenta mil rupias se podía vivir bastante tiempo en Pakistán. &lt;br /&gt;El segundo viaje fue más reposado, aunque ya nadie nos acompañara. Las mochilas pesaban menos y el joven consideró que no era prudente llevarnos por segunda vez. Al llegar dejé que fuera Anna quien le devolviera la cartera con las doce mil quinientas rupias y le explicara cómo lo habíamos hecho, porque era ella quien hablaba, porque me satisfizo que aquel tipo la tratara como una igual, muy extraño para un paquistaní, y porque empezaba a sentirme muy orgulloso de mi compañera. Ni siquiera miró su interior. Solo dijo que lo esperaba, pero no tan rápido. Los negocios se hacían así con él. Anna le dio la mano con una sonrisa y él se la aceptó y nos deseó suerte. Antes nos había explicado que el dinero que nos había ofrecido era un anzuelo. Sus contactos le salían algo más baratos, pero se dio cuenta que con menos no hubiésemos arriesgado. Se equivocaba, en todo caso lo único que nos había hecho dudar era la gran cantidad de dinero que nos había ofrecido y cómo nos había obligado a aceptar el trato. Nos contó que Rostam era un buen amigo y hacer negocios con él era seguro, pero no era sensato negociar directamente y que los vieran juntos; era mejor hacerlo con un intermediario aunque saliera caro. Nunca lo entendimos ni necesitábamos hacerlo, nos fue bien. &lt;br /&gt;El hachis, más de cien kilos, en dos días estaría en Karachi y valdría cien mil rupias más, una fortuna para un paquistaní. En dos o tres semanas llegaría al Pireo, Marsella, Barcelona... y se pagaría por quinientas o seiscientas mil; y una vez desembarcado se revendería por partes y valdría más de un millón. Sus compradores lo trocearían, adulterarían y venderían por el doble a los pequeños camellos; solo unos pocos tendrían el honor de fumar auténtico Kush, y él ya no sabía por cuánto, no le importaba. Aquella noche seguro que tuvo un buen sueño. Por nuestra parte ya no debíamos preocuparnos, con el dinero ganado y el que teníamos, íbamos sobrados.&lt;br /&gt;Cuando ya nos íbamos volvió a llamarnos... -Os daré una nota para Hamid, si le hace caso hará que lleguéis a vuestro destino-&lt;br /&gt;Cuando se ha estado, hablado, negociado con la gente, la percepción de peligro cambia completamente, así como la que tienen los lugareños con el extraño, y solo porque ha dejado de serlo. &lt;br /&gt;En Barcelona, pese mi forma de ser y vivir, de jactarme haber circulado por barrios que la mayoría evitaban, como la Mina, el Raval o Montjuich, -nunca el Campo de la Bota, donde solo había chabolas y la sangre de más de mil setecientos asesinados por la Guardia Civil solo treinta años antes- sentía reparo cada vez que iba con la camarilla a buscar droga, o con Anna, para visitar algún amigo sin suerte o de raza gitana. &lt;br /&gt;Era evidente que aquel barrio no era el más aconsejable para un extranjero. Según la gente del centro era de los peores y muchos lo evitaban. Nosotros ya nos sentíamos seguros y casi lo habíamos hecho nuestro, además, tal como vestíamos y actuábamos nos parecíamos a ellos; y como extranjeros no podíamos percibir la diferencia entre su gente y la de otro cualquiera, en el que habitara pashtún; aunque siempre pensamos que el temor que provocaba, era más por su curioso y étnico sentido del honor, que por alguna causa social. Nosotros, el único problema que creíamos tener, es que llevábamos mucho dinero; pero ya nos habíamos puesto en la piel del barrio y su gente, ya actuábamos como sencillos pashtún y no como vulgares occidentales. &lt;br /&gt;Un extranjero no podía abrir una cuenta bancaria, y en Barcelona, la Caja nos propuso unos bonos cambiables con un límite, ya que estaba prohibido sacar más dinero del país. Cuando descubrí la comisión que se quedaban y los gastos que pretendían cobrar, tanto ellos como la banca paquistaní, me reí en su cara y me fui. Éramos muchos y no contamos que pudiéramos separarnos, nos sentíamos seguros y confiados de llevar el dinero encima. Ahora solo éramos dos en un barrio aparentemente peligroso y sin policía a la que arrimarse; ni siquiera se veían militares, tan abundantes en el resto de la gran ciudad. &lt;br /&gt;Había quienes ya sabían de nuestra pequeña fortuna, precisamente los más peligrosos, eso si allí había alguien que no lo fuera. Nuestra ventaja era que, al ir vestidos como los lugareños, no hacía falta buscar rincones o un lugar en la mochila para guardar el dinero. Las largas camisas cubrían los bolsillos del pantalón y el bolso que llevábamos en la cintura. Solo con violencia y delante de todo el mundo podían robarnos. Aun así, éramos conscientes que dos chavales de veinte años, extranjeros y con más dinero del que la mayoría podía ver en mucho tiempo, eran un fácil y apetitoso bocado. Lo que no contamos es que nos habían visto en la moto de Mosul, riéndonos con él por lo estrafalario del asunto, y negociar y parlamentar amigablemente con Rostam, y allí eso pesaba. Quizá por eso y porque preguntamos con toda la amabilidad que pudimos por Hamid Masel, la gente nos empezó a mirar con curiosidad y respeto. Disfrutábamos de la protección de unos hombres de honor y, sin nosotros saberlo, a partir de aquel momento nuestra seguridad estaba más garantizada que la de cualquier vecino del barrio. Y recordé las visitas que con Anna hacía a mi amigo gitano de la Mina, donde dejaba el coche abierto y con las llaves puestas, para que nadie pudiera considerarse insultado. Allí yo era el amigo de Poli, que lo ayudaba dándole cosas que hacer, -en romaní no existe la palabra trabajo- era sagrado y en el barrio nadie podía tocarme, ni siquiera un payo. Era el mismo sentido del honor, el de una vieja sociedad nómada, que para sobrevivir necesita algo más que el vínculo racial.&lt;br /&gt;Un hombre tan curioso como avispado. Llamamos a su puerta, a cien metros de la de arco en punta que abría el barrio, que de tan antiguo no me atrevo a datarlo. Por entonces ya nos reíamos al ver la sorpresa de la gente, cuando nos descubría europeos. Nunca hubiéramos imaginado que pudiésemos adaptarnos con tanta facilidad, no era solo la vestimenta, también la manera de estar, de dirigirnos a la gente. Y Hamid fue uno de ellos. &lt;br /&gt;De edad y muy alto y seco. Tendría setenta o más, y eso que los paquistaníes del barrio aparentaban más de la que tenían. Después que su nieto le leyera la misiva, levantó la vista y nos miró de arriba abajo. Parecía que estudiase nuestras posibilidades y, por lo que dijo, no debió quedar muy convencido. Ni siquiera hablaba en urdu, aunque lo conocía perfectamente. No hacía falta, a su lado, el nieto nos traducía lentamente en ingles todo lo que decía, tan limpio que hasta yo entendí algo de la conversación.&lt;br /&gt;-¿Unos jóvenes europeos que quieren viajar hasta el límite de la alta Cachemira?-&lt;br /&gt;El nieto parecía turbado, percibía nuestro desconcierto, ya que, por el tono, parecía una pregunta llena de desprecio.&lt;br /&gt;-Además de valor y pericia, necesitarán suerte para sobrevivir-&lt;br /&gt;Anna sonreía con una tranquilidad que desarmaba al más pintado. Ya no se cubría la cabeza, había descubierto que no todas las mujeres del barrio lo hacían. El abuelo la miraba con cuidado, como si sintiera vergüenza o miedo de caer en pecado. En aquel extremo de Lahore, que la gente consideraba poblado de antiguos habitantes de la alta Cachemira, refugiados huidos por la guerra y la salvaje represión del ejército hindú, debía predominar la etnia panyabí; eso nos dijeron en el centro, cuando ellos sí lo eran, sin embargo, no era así y, por lo que empezábamos a conocer, de panyabí había poco o nada. &lt;br /&gt;De no ser por las mochilas, podríamos haber pasado absolutamente desapercibidos, y no solo por nuestra vestimenta, que era insuficiente, sino porque la gente era muy parecida a nosotros, alta y de rasgos angulosos, distinta a la que habíamos visto en el resto de la ciudad; abundaban los ojos claros, entre ellos muchos rubios de fuerte parecido al típico nórdico; también había pelirrojos. Los morenos tenían nuestras facciones y su tez era igual de clara que la nuestra, bastante menos oscura que la del centro de la ciudad. Un nazi la reconocería como una rama virgen de la raza aria. Pero lo que más nos llamó la atención fue el color de sus uñas, tan claro como el nuestro.&lt;br /&gt;Cuando veía una chica de nuestra edad, que, en contraste al resto de la ciudad, allí no se escondían, me fijaba en su gran parecido con cualquier europea; de tal manera que a mi compañera, si no fuera por el idioma, nadie la hubiera dado por extranjera. Mucho después entendí por qué no tenían reparo en salir, aunque más acompañadas que solas. Las chicas de nuestra edad en aquel barrio, generalmente ya estaban casadas o, en el mejor de los casos, comprometidas.&lt;br /&gt;Una vez más hizo que el nieto le leyera la nota, parecía perplejo y, aunque nosotros no entendiéramos ni una palabra, ni supiéramos lo que había escrito, nos miraba como si fuera obra nuestra y no de su amigo Ismail; y nos preguntó si teníamos donde dormir. Respondimos que no, pero que buscaríamos algún sitio en el barrio. Y levantó los ojos simulando desesperación, como diciendo que no teníamos solución.&lt;br /&gt;El nieto nos acompañó a una casa de dos plantas y de mala apariencia, donde, según su abuelo, daban buena comida y alojamiento. En mi vida hubiese imaginado que existiera algo así. Nos preguntaron si éramos matrimonio y respondimos que sí. No teníamos ningún interés, en un lugar como aquel, de dormir separados. En primer lugar había que andar con cuidado, pues el suelo estaba roto y en algunos sitios había que andar por encima de las vigas desnudas. Y pensé que debía beber poco, no fuera que a media noche tuviera ganas de orinar, pero eso era lo de menos; y es que el urinario, como en muchas viejas casas de nuestro país, estaba en el exterior. En segundo lugar, también debíamos tener cuidado con las vigas, algunas no hubiesen aguantado mi peso. En la sala principal, que hacía de comedor, la mesa se apoyaba con tres patas sobre las tablas de madera y la cuarta sobre una viga. Un pequeño golpe y se iba abajo. Probablemente Hamid había decidido que supiéramos lo que nos esperaba, antes de emprender el viaje.&lt;br /&gt;En Pakistán se come admirablemente bien con relación a sus vecinos. Según nos contaban los pocos viajeros que habíamos conocido, la cocina paquistaní era superior y mucho más rica que la hindú y la iraní, sus platos mejor elaborados y especiados con más maestría. Nunca tuvimos problemas a la hora de comer y nos gustaba encontrar nuevos sabores.&lt;/blockquote&gt;&lt;span style="color: #660000; font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;Págs. 70, 71, 72, 73 y 74&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-2556352732615228116?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/2556352732615228116/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/03/piel-de-salamandra_26.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/2556352732615228116'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/2556352732615228116'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/03/piel-de-salamandra_26.html' title='...PIEL  DE  SALAMANDRA...'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/y8v_m6ZqLTw/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-7160675715780354632</id><published>2011-03-20T00:33:00.001+01:00</published><updated>2011-03-20T01:55:01.603+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Piel de salamandra'/><title type='text'>...PIEL  DE  SALAMANDRA...</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;__________________________________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/FAYGESzvp44" title="YouTube video player" width="480"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Lahore parecía una ciudad ocupada. En cualquier rincón podía encontrarse militares, pero no camiones o carros blindados, ni de transporte o combate. Paseaban por la ciudad como estando de permiso. Por su cantidad se podía calcular que había miles de ellos acuartelados en las afueras. Era indudable que en caso de una confrontación contra la India serían derrotados, Bangla Desh estaba muy lejos y su ejército quedaría dividido y aislado. A no ser de una intervención China, la derrota de aquel poderoso y preparado ejército era cuestión de días. También había mucha policía secreta, civil y militar. &lt;br /&gt;Nuestros compañeros, a los que solo vimos para comer, pasaron un mal trago con un policía de paisano. Parece ser que Alba, en su desesperación, no se le ocurrió otra cosa que preguntarle donde podía comprar droga. El tipo, que iba acompañado, no paraba de reír. Tuvieron suerte, o tuvimos, dado que no era difícil saber que íbamos juntos.&lt;br /&gt;En Lahore solo estuvimos dos días, aquella misma noche ya dormimos en lugares distintos. La anécdota del policía, que ellos contaban con disgusto y ofendidos, nos irritó hasta el punto que decidimos desvincularnos antes de lo que habíamos pensado.&lt;br /&gt;Durante la comida planteé el problema y la única solución que quedaba. Anna, respetando nuestra amistad de tantos años y vivencias, se mantuvo alejada y en silencio y Alba lo agradeció. Por vez primera en todo el viaje entendió lo que pasaba y asumió su culpa, reconoció lo diferente que pensábamos y que no era yo quien había cambiado. Me abrazó y besó sabiendo que aquella era una separación que podía ser definitiva. Y entonces sentí el olor de la enfermedad y de la corrupción que provoca la droga, del que me había hablado Anna. Antes de separarnos le regalé un pequeño libro que guardaba con mucho cariño y que leí durante el viaje. En mi ciega pasión confundí su heroína con mi amiga y su antigua ansia de libertad. Treinta años más tarde y después de haber buscado infructuosamente otro ejemplar, lo encontré en el Mercat de Sant Antoni y lo compré. El ver la rotura de la tapa, se me antojó extraño y demasiado cercano, y al abrirlo vi que todavía conservaba mi nombre en su primera guarda. No podía creerlo, Alba lo había conservado hasta su vuelta y, supongo, al cabo de unos años lo debió vender.&lt;br /&gt;Aquella misma mañana, mientras paseábamos por el increíble mercado de frutas, en uno de los barrios más populares de la ciudad, entablamos amistad con un anciano vendedor, que, sentado en el suelo, había extendido su variopinta mercancía. Le compramos unos plátanos y orejones tan jugosos que parecían frescos. El tipo era muy simpático y nos invitó a dátiles -a partir de entonces ya sería una costumbre: querer comprar una o dos cosas y salir con algo más como regalo, a cambio de charlar un rato-. Estábamos algo cansados de tanto andar y nos sentamos a su lado; al principio el hombre se sorprendió, no esperaba una reacción tan familiar, incluso los vendedores vecinos observaron divertidos la curiosa situación: dos occidentales, uno de ellos mujer y guapa, comiendo dátiles junto a Mansur. Fue la primera vez, no sé si por intuición, pero abrimos la mochila y sacamos lo que teníamos para compartir. Nadie nos había dicho que era la costumbre y el mejor gesto, muy extraño con extranjeros; quizá por eso el tipo se abrió tanto con nosotros y nos contó, amargado, que la guerra era inevitable y que solo traería ruina y desolación a su país. Nos explicó que había perdido a su mejor amigo en mil novecientos cuarenta y siete, durante la persecución religiosa contra los hindis y los sijs. Su amigo era sij y el panyabí, como la mayoría de su barrio, y antes de refugiarse en la India quiso despedirse; una turba de fanáticos lo reconoció y lo asesinó a golpes. Nos contaba que la mayoría de la gente no quería la violencia y vivía en armonía con sus vecinos, pero los políticos, tanto de un lado y otro de la frontera, envenenaron y corrompieron los espíritus hasta provocar una matanza y la separación.&lt;br /&gt;Hablábamos con gestos y palabras que, ininteligibles para nosotros, cobraban sentido gracias a la mímica y a signos que dibujaba en el suelo.&lt;br /&gt;-Si queréis paz y belleza id al sur de la alta Cachemira, a sus aldeas más alejadas. Os costará llegar, será peligroso, pero difícilmente podréis ver tanta belleza y sentir la paz en otro lugar del mundo-&lt;br /&gt;Le preguntamos qué debíamos hacer para llegar y se rió...&lt;br /&gt;-Nunca se sabe como se puede llegar a aquel rincón del mundo- Eso nos pareció entender. Luego nos recomendó ir a un barrio de la ciudad, allí vivía gente de aquel país y ellos sabrían cómo llegar y si había un medio de transporte.&lt;br /&gt;-Os costará un poco, hay que andar hasta el río y cruzar un puente, una vez allí y con un poco de suerte, llegareis a vuestro destino; no os arredréis ante nada ni nadie, si lo hacéis estaréis perdidos-&lt;br /&gt;El tipo miraba a Anna con atención pero sin descaro. Es la que hablaba, pero las respuestas las dirigía a mí. Al fin y con cara de preocupación nos recomendó una tienda donde vendían ropa sencilla y del país, más adecuada para andar por el barrio al que debíamos ir. Era un tenderete como los que abundaban en la ciudad, más desvencijado que viejo, con las paredes desconchadas y el mostrador fabricado con tablones recuperados. Allí compramos un par de shalvaar kameez para cada uno -nos acostumbramos a llamarles “salwar kamez” o pijama a secas, más tarde salwar al pantalón y kamez a la camisola- Y nos sorprendió e hizo gracia cuando el vendedor nos enseñó los de mujer, más refinados y trasparentes, dando a entender, con suma delicadeza, que el precioso cuerpo de Anna se vería realzado por su transparencia. &lt;br /&gt;Por la tarde y después de comer y despedirnos de los que habían sido nuestros compañeros de viaje, decidimos acercarnos al suburbio recomendado por el anciano. No perdíamos nada por intentarlo y teníamos todo el tiempo del mundo.&lt;br /&gt;En Lahore hay que andar mucho y preguntar. La gente es amable y simpática, incluso los policías se preocupaban por atendernos. &lt;br /&gt;Llegar a un barrio alejado del centro no era fácil ni para ellos, y con facilidad podías perderte entre las innumerables y anchas calles sin pavimentar, polvorientas y poco pobladas en su mayoría o las cientos de estrechas de cualquier barrio de las afueras, que el truco era no entrar, aunque lo deseáramos con todas nuestras fuerzas. No nos costó demasiado, ya que desde el mercado y siguiendo las indicaciones de nuestro anciano amigo, podíamos orientarnos con facilidad. &lt;br /&gt;Preguntábamos a menudo, casi por deporte, para regodearnos ante la extrema amabilidad de una gente, cuya imagen hubiese asustado a cualquier otro turista, pero cuando hablaba lo hacía con una dulzura y encanto que sorprendía. Y al descubrir que algunos incluso pretendían acompañarnos, empezamos a racionar nuestras preguntas con las pocas palabras de urdu que habíamos aprendido o el escaso inglés de Anna. Aunque la gente cambiaba de dialecto o forma de hablar, con la misma rapidez con que cambiábamos de barrio; y hasta parecía que tuviera otra manera de vestir y andar, pero no de rezar. Y cuando cantó el almuédano por los altavoces del alto y espectacular alminar, que dominaba aquella parte de la ciudad, nos retiramos a un rincón con respeto, el mismo que podríamos mantener en una iglesia católica con gente rezando.&lt;br /&gt;Lahore era muy extensa, pero más por sus campos, huertos, prados y agua, mucha agua, presente por todos los lugares que pasábamos. Cada monumento y edificio histórico tenía su jardín, bien cuidado, elegante y respetado por todo el mundo, y su canal o su pequeño río, sus fuentes de agua fresca.&lt;br /&gt;El río lo pasamos con una barcaza, la vimos a lo lejos, justo antes de empezar a cruzar el largo puente, y nos acercamos al ver como subía mucha gente hasta casi rebosar. Parecía conocerse, de manera que pensamos que no pintábamos nada, pero al final, algunos nos gritaron e hicieron señas... parecían exclamar: ¡qué esperáis para subir! en su lengua. Cuando descubrieron que éramos extranjeros se reían, no lo parecíamos y nos satisfizo. Y es que había más gente vestida a la occidental, que con el salwar kamez, aunque siempre de blanco, que contrastaba con su tez morena por los miles de años de fuerte sol, y el color del fondo de sus uñas, que de tan oscuro parecía sucio, aunque no lo era.&lt;br /&gt;Al desembarcar preguntamos al barquero lo que le debíamos y este se puso a reír, “you are my guests”, nos dijo en perfecto inglés y zanjó la conversación al preocuparse más por cobrar a la gente que volvía a subir, que de nuestra perplejidad. Recogimos nuestras mochilas y seguimos andando hasta la salida del puente, no podíamos perder nuestra referencia.&lt;br /&gt;Nuestra economía, por la separación y al no poder compartir comida, habitación y los precios que conseguíamos como grupo, después de regatear como idiotas, dejaba mucho que desear. Creíamos que después de la estancia en Cachemira no nos quedaría dinero para volver a Karachi. Tampoco nos preocupaba, teníamos el billete abierto y pagado para la vuelta y nos parecía que estábamos a punto de disfrutar la aventura más grande que se pudiera imaginar. Ya encontraríamos el sistema de ganar dinero para llegar a Karachi. &lt;br /&gt;La solución llegó de la manera más inesperada. Después de andar durante dos horas y cuando creímos estar cerca del barrio que buscábamos, preguntamos a un hombre apoyado a un Peugeot bastante nuevo, que unos momentos antes había estado hablando con otro con la misma pinta. Nos pareció policía, pero nos daba lo mismo. Si nosotros, que éramos europeos, nos dábamos cuenta con tanta facilidad, es que tampoco debía tener mucho interés en disimularlo. Nos preguntó para qué queríamos ir allí y se lo explicamos. El tipo se puso a reír, pero al ver nuestra seriedad nos miró con más respeto.&lt;br /&gt;-¿Sabéis que en los territorios del norte siempre hay guerra? Los hindúes bombardean periódicamente como represalia a las incursiones guerrilleras, y de vez en cuando se les escapa alguna granada. Ningún camino es seguro, los puentes están en mal estado y algunas carreteras han sufrido desprendimientos y nadie las ha podido arreglar, y muchos pueblos cercanos a la frontera han sido abandonados-&lt;br /&gt;Le dijimos que ya lo sabíamos. Lo cierto es que era la primera noticia que teníamos, pero la emoción, no tener que dar cuentas a nadie y, supongo, la juventud y ansia de aventura nos habían decidido. El tipo no paraba de observarnos y admirarse de nuestra determinación, el rictus de su boca demostraba ironía, pero no desconfianza. Se había percatado que no conocíamos la situación. Nos explicó como llegar y donde debíamos preguntar, después, mirándonos con más atención, nos dijo que preguntáramos por un conocido suyo y le explicáramos nuestras intenciones; que posiblemente nos diría que era una locura, pero de convencerlo nos conseguiría el viaje. Le dijimos que con nuestro inglés y las cuatro palabras de urdu que sabíamos, encontrar a un desconocido en aquel barrio sería difícil. El tipo no paraba de observar a Anna, se le veía maravillado ante su valor y desparpajo. Se reía con facilidad, parecía burlarse, pero con respeto, como si para él todo fuera fácil.&lt;br /&gt;-Si seguís por donde os digo llegareis a una gran puerta, tras ella empieza el barrio, una vez cruzada preguntad por Hamid Masel, os llevarán a él. &lt;br /&gt;A mi me saltaba el corazón, pocas veces había sentido la adrenalina hasta tal punto, me temblaba el pulso y notaba mucha tensión en mi mandíbula. Tuve que hacer un esfuerzo para controlarme, no se me escapaba que estábamos a punto de dar comienzo a la aventura más inquietante y peligrosa que pudiera imaginar. Anna aparentaba tranquilidad, sobre todo cuando el tipo nos contaba que podíamos dejar la piel de mil maneras distintas y ella respondía con una sonrisa y palabras de tranquilidad, explicándole que nada estaba exento de riesgos y era natural que aquello superase la media. Le dimos las gracias y ya marchábamos, cuando nos preguntó si podíamos hacerle un favor con beneficio para todos. &lt;br /&gt;Me di cuenta que su compañero volvía, y él con un gesto lo ahuyentó. Nos preguntó si queríamos droga, que podía ofrecérnosla muy barata, y Anna respondió que no. Sorprendido y a la defensiva me introduje en la conversación, y directamente le dije que creíamos que era policía, pero que no por ello no la queríamos. Anna aún fue más lejos y le comentó que un día antes, probablemente le hubiéramos dicho que sí, porque íbamos con unos amigos interesados en ella y por este motivo nos habíamos separado. El tipo parecía sorprendido y hasta algo preocupado, nunca habría imaginado que unos vulgares jóvenes y extranjeros le respondieran de tal manera. Me miraba con desconfianza, tal vez preguntándose qué necesidad tenía de hablar con nosotros. Se le veía dubitativo, como esperando que fuéramos nosotros quienes le ofreciéramos algo; entonces, para romper su ensimismamiento, le dije, siempre a través de Anna, que tampoco podríamos comprarla, ya que íbamos con el dinero demasiado justo para el viaje que pensábamos hacer. Entonces el tipo nos ofreció el negocio: debía recoger un gran paquete de hachís y el vendedor, un buen amigo, esperaba en el barrio donde íbamos, su contacto había sido movilizado y el que tenía que suplirlo no se había presentado; y él, por razones que no entenderíamos, no podía recogerlo directamente, ni siquiera le era aconsejable acercarse. Supuse que estaría de servicio y cada patrulla tendría su circunscripción. El tipo parecía sincero y todo lo íntegro que podía esperarse. Le preguntamos qué debíamos hacer.&lt;br /&gt;-Pagar la mercancía con ciento cincuenta mil rupias y entregármela previo pago de ciento setenta y cinco mil-&lt;br /&gt;Le respondimos que no teníamos tanto dinero ni pensábamos arriesgar lo poco que llevábamos. El tipo no se inmutó, parecía esperarlo, tampoco pretendió convencernos de la inexistencia del riesgo. El único que existía era que nos asaltaran antes de la entrega o después de ella, algo habitual en el caso de turistas en aquel barrio, pero difícil, porque, de tan bien vestidos que íbamos, parecíamos pashtún. La única posibilidad es que estuvieran previamente complotados para robarnos, pero la intuición nos decía lo contrario. Si pagábamos quedábamos en debilidad, sin dinero y con una mercancía sin valor para nosotros, con el riesgo de ser detenidos por el mismo comprador. &lt;br /&gt;Éramos el correo perfecto: unos extranjeros que no se drogaban ni lo pretendían, limpios y de apariencia pobre y lugareña, con redaños, sin prejuicios y con falta de dinero, pero no tanto como para arriesgar nuestro físico y nuestro futuro por tan poco. Y nadie podría imaginarse que llevábamos droga encima. &lt;br /&gt;Le dijimos que lo sentíamos y nuestra cara así lo denotó, el tipo se lo merecía y nos supo mal. Entonces el hombre abrió el portón trasero del automóvil y de una gran y recargada cartera llena de florituras extrajo las ciento cincuenta mil rupias, llamó a su compañero y, sin apenas hablar con él, nos pidió nuestras mochilas. Con cuidado fueron vaciándolas sin hacer ningún comentario sobre lo que veían, ordenándolo todo en el maletero del coche. Nosotros estábamos perplejos, todavía no habíamos dado nuestro consentimiento y se habían apoderado de nuestro equipaje. Era obvio que estaban forzándonos a aceptar el trabajo. El tipo había encendido un cigarrillo, quizá para evitar hablar, para dar más gravedad al asunto o para ahuyentar malos presentimientos. Nosotros habíamos quedado sin habla, con los nervios a flor de piel, asombrados de su prepotencia y sin saber cómo reaccionar. Cuando terminaron nos las devolvió.&lt;br /&gt;-Deberéis entrar en un taller mecánico de la misma calle, el primero que encontréis, está un poco lejos y os costará llegar, preguntad por Rostam y decidle que os manda Esmail... no dejéis que las mochilas pierdan su forma, simulad que pesan. Cuando lleguéis al barrio preguntad por autobuses, a poder ser al primer policía que encontréis, así nadie os molestará. Cuando lo hagáis no bajéis las mochilas, se notaría que van vacías. Si negociáis fuerte quizá podáis conseguirlo por ciento veinticinco mil, de ser así espero que me deis la mitad de la diferencia, más de ciento cincuenta mil nunca. No contéis los paquetes ni reviséis su contenido, ni siquiera los miréis, no hace falta y sería una descortesía-&lt;br /&gt;Le pedí la cartera, no teníamos nada mejor para llevar tanto billete y también nos serviría para negociar. Me la entregó, parecía violento y seguro de sí mismo, y me avisó que si nos detenían no responderían y, sin embargo, harían lo necesario para cobrarse la deuda. No dijo nada sobre la posibilidad de escapar con el dinero. Tuvo, en eso, la suficiente cortesía. A medio camino extraje veinticinco mil rupias y las escondí en el bolsillo.&lt;/blockquote&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i style="color: #660000;"&gt;Págs. 66, 67, 68 y 69.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i style="color: #660000;"&gt;.&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-7160675715780354632?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/7160675715780354632/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/03/piel-de-salamandra_20.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/7160675715780354632'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/7160675715780354632'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/03/piel-de-salamandra_20.html' title='...PIEL  DE  SALAMANDRA...'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/FAYGESzvp44/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-2511694193994767906</id><published>2011-03-17T01:36:00.003+01:00</published><updated>2011-03-19T20:57:51.788+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Piel de salamandra'/><title type='text'>...PIEL  DE  SALAMANDRA...</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;_______________________________&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/xLwuLTmxu3A" title="YouTube video player" width="480"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Pasamos la noche como pudimos, turnándonos algunos de nosotros, por si policías o vigilantes aprovechaban nuestro sueño para expulsarnos. Nunca se sabe como reaccionan esos individuos, en caso que se aburran y sientan ganas de hacer burla con gente indefensa y extranjera. &lt;br /&gt;Aquella misma noche Alba y yo ya comenzamos a alejarnos. Ella, con el exacerbado egoísmo que le producía la droga, se había empeñado en viajar casi gratis; los dos jóvenes paquistaníes nos habían tomado el pelo según ella. Después no entendió porqué el avión no podía aterrizar en Rawalpindi, que es lo que le convenía, para cruzar la frontera de la baja Cachemira paquistaní a la hindú. Parecía una niña enloquecida y caprichosa, hasta el límite que terminé deseando que la policía nos detuviera por cualquier razón y nos hiciera perder el vuelo. Y vi como Anna se reía y la evitaba, y lo hacía de manera que todos se percatasen, incluso ella.&lt;br /&gt;Debía ser curioso observar una amalgama de gente tan diversa, unos drogados y con pinta de colgados, otros que de lo primero tenían mucho y de lo segundo no se les notaba, y nosotros dos, que la droga ni la tocábamos y, aunque con poco dinero, no parecíamos necesitar limosna. Y ya con el vestir se notaba. Éramos hippies, qué duda cabe, pero nosotros dos vestíamos de manera sencilla, sin necesidad de exhibir nuestra manera de pensar y vivir; en cambio, el resto parecía hacer un esfuerzo para diferenciarse de todo el mundo.&lt;br /&gt;Salimos muy pronto, después de lavarnos como mejor pudimos en los aseos del aeropuerto. No éramos los únicos. &lt;br /&gt;En Barcelona nos avisaron de las dificultades que tendríamos, que debíamos ir con cuidado con la policía o los funcionarios del aeropuerto, ya que con los extranjeros se comportaban con despotismo, sin importarles su bienestar ni sus pertenencias. No fue así, pronto nos dimos cuenta que si seguíamos las indicaciones y no montábamos barullo, se nos respetaba e incluso ayudaba más y con mejor educación que en el Prat y mucho más que en Barajas.&lt;br /&gt;No recuerdo muchas horas de vuelo, tampoco las que hicimos, pero sí que fueron menos de las que nos avisaron. Después me enteré que los pilotos paquistaníes no hacían mucho caso de los pasillos establecidos y utilizaban el que más les convenía utilizando los que estaban vacíos, así aprovechaban los vientos y llegaban antes de la hora prevista. El espacio aéreo, en aquellos tiempos no estaba tan saturado.&lt;br /&gt;Antes de mediodía ya habíamos llegado a Karachi. Impresiona para el que no es viajero, como en una pocas horas se puede cambiar de mundo y civilización. &lt;br /&gt;Antes de llegar a la ciudad, vimos un gran lago, enorme, rodeado de desierto; y ya sobre ella, calles, cientos de ellas con multitud de edificios, grandes zonas cubiertas de huertos con casas desperdigadas en su interior. Parecía que voláramos sobre Barcelona, pero de tamaño mucho mayor. El aeropuerto estaba en el interior de la ciudad. En Barcelona no, pero si lo analizamos es lo mismo, con grandes núcleos habitados a un lado y otro con la excepción del mar, huertos y una gran zona industrial a su lado; muy parecido.&lt;br /&gt;Pakistán es muy grande y en él conviven muchas culturas. En Karachi, igual que Lahore, las calles, las tiendas, los anuncios... incluso muchas listas de precios están en inglés y, bajo suyo y en letra más pequeña, en urdu, que parece árabe, pero cuando se habla es absolutamente distinto. El paquistaní habla el mismo idioma que el hindú aunque lo escriba de manera distinta. Son tan iguales como el catalán y el valenciano, pero se odian tanto que los consideran distintos. El primero dice que habla urdu y el segundo hindi, y son el mismo. &lt;br /&gt;En el aeropuerto de Karachi comenzó nuestra separación. Alba perturbaba mi espíritu y alteraba mi tranquilidad, me había hartado de sus caprichos y su enfermiza necesidad de conseguir droga y dinero, y no me hubiese importado marchar por nuestra cuenta. A Anna y a mí no se nos escapaba que había dos maneras de plantear el viaje: la nuestra, de aventura y conocimiento; y la suya, de droga barata con un recubrimiento de falsa espiritualidad. &lt;br /&gt;Ya no nos importaba el desconocimiento del idioma. Anna hablaba poco inglés, pero los paquistaníes tampoco lo hacían mucho mejor; sin embargo, su gran hospitalidad suplía con creces la falta de entendimiento y nos manejábamos mejor nosotros con signos, que ellos con palabras. Cogimos un microbús en el aeropuerto para llegar al centro de la ciudad, entre diez y quince kilómetros, una nimiedad dado su tamaño. Desde él vimos otro pequeño aeropuerto, tan grande como el primero. Nos explicaron que era militar. Mi sorpresa iba en aumento, nunca hubiese imaginado un aeropuerto militar en el centro de una ciudad, con una escuela y un campo de críquet como vecindario. &lt;br /&gt;Hicimos bien en decidirnos por el microbús, porque luego nos enteramos que algunos barrios aledaños al aeropuerto, eran poco seguros y su gente nos hubiera perseguido e insultado; aunque tiempo después, Anna y yo nos hubiéramos reído de la prevención y nadie que nos conociera se hubiese atrevido a ponernos sobre aviso. &lt;br /&gt;La ciudad era enorme y andamos durante horas. Preciosos edificios y gente laboriosa, eficiente y trabajadora. Las calles abigarradas de tenderetes que vendían mazorcas de maíz recién asadas, servidas con exquisito cuidado y limpieza, y envueltas en papel. Habíamos encontrado una pensión barata. Las mujeres debían dormir en una habitación y los hombres en otra. Teníamos veinte años, Anna diecinueve, la mayoría entre veinticinco y treinta; Alba montó el numerito y, yo, ya con más burla que hartazgo, le dije que se fuera a buscar otro tipo de alojamiento más adecuado para ella. El resto de los compañeros me miraron con susto, no podían entender mi atrevimiento, parecían tenerle miedo. Y, no obstante, fue Anna la más disgustada. No podía soportar dormir con aquellas mujeres, sobre todo con ella. A la mañana siguiente llegó a decirme que su olor era insoportable, algo que yo no sentía y que achaqué a la manía que le profesaba, y más en un lugar donde era tan penetrante, que el de uno de nosotros apenas se sentía. Nos levantamos pronto y a la fuerza. El tipo que regentaba la pensión no parecía estar muy de acuerdo con nuestras costumbres horarias. Parece ser que los españoles somos muy peculiares en eso, ya que no he conocido ningún otro lugar del mundo que las siga.&lt;br /&gt;Dicen que Pakistán es pobre ¿Y qué es pobreza? La Karachi que conocí no lo era, la gente vivía como en Barcelona. Los suburbios eran pobres y el centro rico con mucha clase media, igual que cualquier ciudad española. La gente vivía bien, pero con poco. Las calles llenas de motocicletas, bicicletas, coches y furgonetas, todo algo más viejo que en Barcelona o Madrid, pero igual que en Extremadura o Andalucía, y muy cuidado; con sorprendente mezcla de estilos, ya que abundaban los autobuses y camiones normales, parecidos a los de cualquier ciudad europea, pero también los viejos y adornados hasta la saciedad, pintados y repletos de chapas haciendo ruido y con pasajeros en el techo. &lt;br /&gt;No notamos que hubiera hambre, y en el centro de la ciudad, tan grande como toda Barcelona, muchas mujeres vestían como en nuestro país y pocas se cubrían la cabeza; sin embargo, en los barrios se veían pocas y en su mayoría con un gran pañuelo que les cubría hasta por debajo de los hombros o con la cara cubierta excepto sus ojos. En los barrios más alejados del centro se podía apreciar la pobreza, viejas motos con remolque, asnos tirando de pintorescos carros y desorden circulatorio, que no caos, por la escasez de vehículos; pero también la riqueza artesanal y la gran laboriosidad. En estos barrios los coches y motos eran reparados en plena calle por mecánicos con apenas herramientas, y los camiones y autobuses pintados en pequeños talleres por manos virtuosas.&lt;br /&gt;El paquistaní es sociable, amable y respetuoso con la intimidad del extranjero. Los de edad parecida a la nuestra nos estudiaban, pero no preguntaban ni intervenían, a no ser que fuéramos nosotros quienes lo hiciéramos, y entonces se abrían con mucha facilidad. Anna y yo íbamos por nuestra cuenta, paseábamos por la ciudad, mientras los demás iban a la búsqueda de droga barata, y no dábamos señal de querer intimidad, por lo que era fácil el acercamiento y la conversación. Era difícil ver grupos de jóvenes de edad parecida a la nuestra, nos extrañó mucho, y cuando los encontrábamos sentados en las escalinatas de algún gran edificio o en alguna de las muchas terrazas que salpicaban la ciudad, donde parábamos para refrescarnos, se abrían para dejarnos un espacio, invitándonos con la mirada al intercambio. En un momento que nos sentimos cansados, nos sentamos en una de aquellas escalinatas; frente a nosotros se abría uno de los jardines más floridos y cuidados que pudiéramos ver, a nuestra espalda la asamblea de la ciudad. Un rato antes habíamos encontrado un mercado abierto en plena calle, al estilo de los que podíamos encontrar en nuestro país, y compramos unas tortas recién hechas rellenas de miel, carne, yogurt... y en otra parada, dos mazorcas de maíz que nos asaron al momento. Unos chavales nos hicieron sitio y al poco nos pusimos a hablar con ellos. Y les preguntamos por la gente de nuestra edad, nos sorprendía ver tan poca.&lt;br /&gt;-Muchos han sido movilizados por la guerra- nos dijeron con un deje de amargura y preocupación, ya que de seguir unos años más y ampliarla a la India, no se les escapaba que terminarían en ella.&lt;br /&gt;-¿Y las chicas?- preguntamos.&lt;br /&gt;-¿Chicas solas por las calles?- respondió una de ellas, medio en broma y con una mueca de fastidio -eso es Pakistán, no Europa-&lt;br /&gt;Su arquitectura decía mucho de la cultura, riqueza y laboriosidad de su gente. La elegante y luminosa sencillez de sus edificios, no los coloniales sino los que habita el pueblo, las mezquitas. En sus calles y sus jardines predominaba la limpieza y el orden, mucho más que en cualquier gran ciudad española, no obstante, en cuanto salíamos del centro, la limpieza a duras penas se mantenía, más por la gente que habitaba el barrio que por los inexistentes barrenderos; y los coches podían estar aparcados sobre las aceras, en caso de haberlas, o en pleno centro de la calle.&lt;br /&gt;Sudábamos, el calor y la humedad eran asfixiantes, pero estábamos acostumbrados al verano barcelonés. No podíamos beber de sus fuentes ni de los grifos, su agua distaba mucho de ser potable. No hacía tanto que había vivido la misma situación en Guinea, pero allí, porque fuera española o por alguna razón que desconozco, el agua podía beberse en muchos lugares. Aquella experiencia demostró la fortaleza de nuestro organismo, lo poco que nos afectaba el cambio de agua o su pobre calidad; todo lo que más padecimos, fue una diarrea puntual y pasajera. En Karachi era distinto y ni sus mismos habitantes bebían agua del grifo. Y nos tranquilizaba ver que en las terrazas se tomaba el té o se servía en jarras con limón, por lo que debía ser de confianza.&lt;br /&gt;La gente hacía mucha vida en la calle, al atardecer, buscando la sombra de los cientos de grandes toldos que cubrían las terrazas. Por la mañana se recogía en el trabajo o en sus casas, frescas por su tipo de construcción.&lt;br /&gt;A finales de Junio era normal que el termómetro pasara de los cuarenta y se esperaba el monzón. Moscas, muchísimas, y mosquitos; pero a Anna y a mí apenas nos picaban. Algunos paquistaníes untaban su cuerpo con aceites aromáticos, decían que los alejaban. Nosotros vestíamos con camisas blancas de manga larga y pantalones de grueso algodón, tejanos gastados por el uso; el resto de compañeros se cubría con ropa oscura e incómoda, según ellos la mejor, la misma que día tras día utilizaban en Barcelona. La ropa oscura absorbe el calor y hace sudar.&lt;br /&gt;Si vives tranquilo, sin ansia, el cuerpo se integra en el ambiente; entonces apenas sudas ni sientes incomodidad. El hombre que sabe compartir el espacio, por pequeño que sea, nunca se siente incómodo; y no es difícil si su estado anímico lo ayuda. Debe adaptarse y ser parte, algo difícil para la mayoría, incluso para el indígena. Yo lo había aprendido en un lugar tan distinto como incomparable por la situación: el Pirineo de la ventisca y la nieve, del frío intenso. Y Anna, sorprendentemente y sin haber vivido situaciones parecidas, se adaptaba de tal manera que parecía estar en su casa. &lt;br /&gt;Nuestro avión a Lahore salía pronto, casi al alba; y este debía ser nuestro último destino en Pakistán. Nuestra intención era atravesar la frontera del Panyab y, desde allí, hacer el viaje hasta Katmandú, en el centro de Nepal, ya más cerca y fácil; aunque todos nos hablaban de lo difícil que sería cruzar la frontera y de la inminente confrontación.&lt;br /&gt;En Karachi las mujeres trabajaban tanto como los hombres, por lo menos en apariencia, sin embargo, veíamos pocas por la calle y, en su mayoría, acompañadas o con niños. Y, como nos explicó el grupo de chavales, era extraño ver chicas de nuestra edad, a no ser en grupo, tomando el té o charlando en la calle sin la compañía de jóvenes del otro sexo; en cambio, se veían muchas en los balcones, colgando con cuidado la colada, y en los soportales hablando entre ellas.&lt;br /&gt;El aeropuerto de Lahore era grande y cuando llegamos parecía que construyeran una segunda pista. De los aviones a la terminal había que andar mucho, bajo un calor y una humedad inhumanos o esperar un autobús que no llegaba.&lt;br /&gt;En esta ciudad, las mujeres todavía se prodigaban menos que en Karachi. Y lo que a Anna y a mí nos sorprendió es que nadie molestara a nuestras compañeras, que denotaban liberalidad y pocos prejuicios.&lt;br /&gt;En Lahore, más pequeña que Karachi, pero enorme si la comparamos con Barcelona, la gente vestía igual que allí, con la típica camisa larga, excepto algunas de corte europeo, y pantalones anchos; las mujeres vestían igual, pero en su mayoría con la cabeza cubierta. Lahore no era tan rica como Karachi, pero no se apreciaba hambre ni pobreza y, como ésta, sus mercados eran abiertos y muy concurridos. La ciudad nos encantó solo verla, llena de luz y color como nada que se pudiera ver en cualquier otro lugar. Cualquier rincón era bueno para extender una alfombra cubierta de fruta fresca, albaricoques secos, pasas, y caña de azúcar; pero lo más impresionante era, una vez más, ver los triciclos, camiones y autobuses bellamente adornados de mil colores. Y hasta la multitud de carros tirados por búfalos, mulas, asnos, competían en una sana lucha por ver cuál era el más y mejor pintado; y camellos cubiertos con preciosas y multicolores mantas terminadas con dorados flecos.&lt;/blockquote&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i style="color: #660000;"&gt;Págs. 61, 62, 63 y 64&lt;/i&gt;&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-2511694193994767906?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/2511694193994767906/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/03/piel-de-salamandra_17.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/2511694193994767906'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/2511694193994767906'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/03/piel-de-salamandra_17.html' title='...PIEL  DE  SALAMANDRA...'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/xLwuLTmxu3A/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-2469676200899087584</id><published>2011-03-10T01:38:00.001+01:00</published><updated>2011-03-10T22:02:05.572+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Piel de salamandra'/><title type='text'>...PIEL  DE  SALAMANDRA...</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;______________________________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/Y6cYPxUbTD0" title="YouTube video player" width="480"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote style="background-color: #cfe2f3;"&gt;El viaje a la costa alicantina lo hicimos con el 2CV, queríamos cargar el máximo y, para no arriesgar, cogimos el material preparado para el resto de la clientela; pensamos que si lo vendíamos volveríamos a fabricarlo. El seiscientos era pequeño y no daba para mucho en comparación a mi coche.&lt;br /&gt;Ni en el mejor de nuestros sueños hubiésemos podido vender tanto. En Benidorm ya no nos quedaba nada y de ser por los clientes, se habrían quedado hasta las muestras. Yo nunca había llegado tan lejos, no conocía nadie ni nada y era la primera vez que hacía un viaje tan largo en coche. El listado de clientes nos lo dio Pierre, un parisino conocido de Mila, dos años mayor que yo y más revolucionario que hippie, que estaba de paso por Barcelona y se ganaba la vida vendiendo lo que fuera por la costa. Lo cierto es que pasó unos días en casa, algunos más de lo previsto, porque a Mila le gustó y con razón.&lt;br /&gt;Pierre era un tipo fantástico, maduro, grande, mucho más que yo, tanto que parecía tener muchos más años y no por el físico; pelirrojo, barbudo, muy culto y simpático, siempre tenía una sonrisa en su boca; y con gran sentido del humor, a veces demasiado, ya que nunca sabíamos si hablaba en serio o con ironía.&lt;br /&gt;Pierre fue el tipo que me bautizó. Desde el primer día, aún no sé por qué, me llamó Popol, para él: Paupaul, y no me pareció mal, aunque tampoco hubiese podido hacer gran cosa, ya que desde aquel día, todos me llamaron así.&lt;br /&gt;Seguimos vendiendo con ayuda de las muestras. El hecho que no lleváramos material se hizo incómodo, ya que debíamos convencer cliente por cliente, que el material llegaría en su día y tal como se enseñaba.&lt;br /&gt;Por entonces el ambiente en la costa alicantina era fantástico, joven y divertido. Por las mañanas visitábamos alguna tienda, al mediodía íbamos a la playa con bocadillos y cervezas, por la tarde volvíamos a visitar clientes y por la noche nos íbamos de fiesta a las discotecas. Los tenderos eran simpáticos y muy extrovertidos, de manera que el trabajo se hacía llevadero y entretenido. Temía, con razón, que en el Tibet no podría llevar esta vida de diversión y juerga.&lt;br /&gt;Pierre era anarquista y había participado en las jornadas del 68 en París, conoció a Dani el rojo y estuvo hasta el final de la revuelta. Consideraba el régimen francés de la misma calaña que el español; decía que en su país gobernaba una dictadura camuflada de democracia, tan sanguinaria y fascista como podía ser la española. Y habló del sesenta y uno, cuando bajo el manto de la quinta república, la policía asesinó a doscientos argelinos, excombatientes muchos de ellos, que se manifestaban pacíficamente, y echaron sus cadáveres al Sena. Y al año siguiente detenía a la gente por sus facciones, y la torturaba y asesinaba en los cuarteles.&lt;br /&gt;Probablemente estos hechos sucedieron durante mis dos viajes de pequeño al sur de Francia, para visitar a la hermana de mi abuela y a su compañero republicano, cuando este llenaba mi joven cabeza, con alabanzas a De Gaulle y a su maravillosa república, y de desprecios a España y a los españoles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La preparación del viaje se convirtió en un desastre. Era la primera vez que salía al extranjero por mi cuenta y no sabía lo que necesitaba. Solo conseguir el pasaporte fue una epopeya llena de juramentos y promesas para convencer de mi supuesto patriotismo. &lt;br /&gt;No teníamos el billete para Delhi, esperábamos conseguirlo en Londres a mejor precio que desde Barcelona, eso nos dijo un holandés, que también nos recomendó viajar a Ámsterdam para salir desde allí. Era tal el lío en el que todos creían saber lo que era mejor y más barato, que Anna y yo terminamos por dejar que la situación transcurriera con total libertad, y decidimos abandonarnos a la suerte y que ya nos estaba bien cualquier destino.&lt;br /&gt;Éramos jóvenes, teníamos poco dinero y debíamos administrarlo con cuidado, sobre todo nosotros. Los demás, gracias al tráfico de droga, cada día más abundante y variada, disponían del suficiente. Para mí fue una sorpresa que aquellos a quienes ayudé y que muchas veces había encontrado a un paso de la inanición, dispusieran de tanto dinero. Primero creí que la familia, que el ahorro... hacía tiempo que ya no intervenía en su administración; pero pronto se disiparon mis dudas. La droga: LSD, heroína, hachis... corría como el agua; lo que no había es cocaína, una droga de ricos y difícil de encontrar en aquel ambiente. Yo podía disponer tanta como quisiera, incluso a unos precios que nadie podría haber soñado, gracias a los antiguos amigos que seguía frecuentando; pero evitaba todo contacto con ella, quizá por intuición, porque en ellos percibiera una degradación desconocida hasta entonces, más de los fundamentos humanos que deben regir la sociedad, que física o mental. Entonces no se conocía, o eso creíamos, la irremediable afectación de la cocaína sobre el ritmo cardíaco y las secuelas que deja en el cerebro; mis amigos creían que se circunscribía en la destrucción del tabique nasal, y este problema siempre podía solucionarse con una operación y dinero.&lt;br /&gt;Recuerdo que salimos de Barcelona muy pronto y no todos, alguno se durmió, consideró que la disciplina del horario en los aeropuertos, no iba con su estilo de vida. Con Anna nos reíamos, aún no habíamos empezado el viaje y ya teníamos los primeros problemas y deserciones. Mi amiga no se sentía muy cómoda con ellos, excepto con una chavala extremeña, despierta e inteligente, que pocas veces caía en el sopor y la decrepitud mental que producía la droga. No recuerdo su nombre, pero sí que había sentido una fuerte atracción por ella. Solíamos buscarnos para charlar durante horas, sentados en las escalinatas de la Plaça del Rei. Era joven, de mi edad y, como la mayoría, carecía de atractivo sexual, más por dejadez que por ella misma. En contra de lo que se solía, esquivaba las conversaciones sobre esoterismo y religión, y profundizaba en la filosofía y los problemas más mundanos, como la política, la economía y el futuro que nos esperaba. Era compañera sentimental o lo que más se parecía, de uno de los tipos más interesantes del grupo. Le llamábamos “ermitaño”, aunque poco tenía de eso y nunca supe quién y porqué lo bautizó con este sobrenombre; quizá fuera por ser el más autónomo en sus ideas y actos, y al que, de todos ellos, menos daño le producía aquel veneno. Porque si algo aprendí de la droga durante aquel tiempo, es que no a todos hacía el mismo efecto; incluso a veces caí en la tentación de pensar que a él le sentaba bien.&lt;br /&gt;El viaje hasta Londres duró menos de lo esperado, nadie había contado que los trenes franceses no eran los españoles y que los horarios de llegada de unos coincidían con los de salida de otros, y con tiempo suficiente para comprar el billete. De tal manera fue, que mi pretensión de conocer la Francia interior se fue al traste, ni siquiera tuvimos tiempo de dar una vuelta por París. Otra cosa fue el trato de los revisores y vendedores de billetes. &lt;br /&gt;Si llegamos a nuestro destino fue por el francés de Anna y el mío y por el empeño que pusimos; porque los empleados de la SNCF intentaron evitar por todos los medios nuestra llegada. En Toulouse, ante la negativa de uno a venderme los billetes, alegando que no entendía mi extraño idioma, llamé a un gendarme para que los comprara él o llevara el tipo a la comisaría. Supuse que la pinta que teníamos no acompañaba y el taquillero decidió que unos españoles, a todas luces impresentables, no tenían derecho a viajar en sus trenes. &lt;br /&gt;Solo la presencia del gendarme lo hizo desistir, aquel tipo nos entregó los billetes sin mediar ni una palabra más, aparte de haber constatado que nuestros compañeros no se iban a mover de una cola que empezaba a dar muestras de inquietud y hastío. Los revisores daban mil vueltas a los billetes antes de aceptarlos. Uno de ellos hizo como si fueran falsos, hasta que me harté y le dije que no se preocupara tanto, que su maravilloso país no soportaría mucho tiempo nuestra desagradable presencia; aparte que mis amigos estaban hartos de tanto engaño y desprecio, por parte de los empleados de su compañía, y a estas alturas ya no podía responsabilizarme de sus actos. Los demás no entendían nada, pero sus miradas no dejaban lugar a dudas y su imagen hizo el resto, estaban hastiados y querían dejar Francia como fuera. Y el tipo, al ver que la situación se le iba de las manos y que la presunta falsificación no se mantendría ante ningún gendarme, optó por intentar negociar nuestra situación. Parecía que no consideraba justo que nos sentáramos al lado de respetables ciudadanos franceses. Yo, de tan nervioso e irritado, me puse a reír. Si había entendido bien esa era toda su preocupación. Le respondí que seguramente la mayoría de los allí presentes no eran ni la mitad de fiar que nosotros, que les contaría a mis amigos que pretendía trasladarnos al vagón de los perros, a ver cómo respondían a eso Y se lo decía, mientras me desternillaba de risa, al tipo más flemático e insolente que había conocido en toda mi vida. Y siguió con su trabajo murmurando con los pasajeros mientras revisaba sus billetes. Después, ya en Calais, me enteré que un revisor francés, si lo consideraba oportuno, podía cambiar de lugar a cualquier pasajero y supuse que aquel decidió que era mejor evitar un motín en pleno recorrido.&lt;br /&gt;La noche la pasamos sentados en nuestros asientos, no nos atrevíamos a movernos demasiado y siempre de dos en dos, no fuera que el revisor aprovechara un descuido.&lt;br /&gt;Llegamos a Dover en un estado muy lamentable. La mayoría del pasaje había vomitado, la travesía del canal fue de las peores que se recordaban y los ferrys de la época no eran una maravilla, sobre todo el que cogimos nosotros, que era el más barato. El mar estaba muy encrespado, pero no tanto como para llegar a aquel nivel de movimiento. &lt;br /&gt;Muchas son las veces que he navegado con peores mares, aunque no es lo mismo un velero que un viejo ferry. El terrible viaje me sirvió para descubrir, que ni en momentos como aquel sentía mareo. Anna se encontraba como yo, con la misma tranquilidad y satisfacción. Habíamos pasado toda la travesía cogidos a una barandilla de cubierta, lo más cerca posible de la proa del barco, disfrutando como nunca. A nadie se le ocurrió molestarnos, ningún marinero nos llamó la atención, ya que los pocos que había, andaban como el pasaje o intentaban esquivarlo.&lt;br /&gt;Dover, como casi toda la costa inglesa, es precioso. A la salida del mismo puerto, en las casas que miran al mar, había algunas pensiones. Nos alojamos en una de ellas. El estado y mareo de nuestros compañeros disimulaba la estrafalaria y desastrosa pinta que tenían. Sin embargo, y aunque no entendiera nada, me di cuenta que la joven gerente de la pensión nos tomaba como éramos, y lo hacía con simpatía y sin desconfianza.&lt;br /&gt;Por la mañana su compañero nos llevó a la estación. Desde Dover salían trenes hacia Londres con regularidad, así como a su aeropuerto. Y nos informó sobre qué debíamos hacer para conseguir un vuelo a Delhi.&lt;br /&gt;En aquel momento no los había, pero también, y sin que nadie nos hubiera advertido, descubrimos que para ir a la India necesitábamos visado. Ninguno de nosotros había viajado al extranjero y nunca pensamos que, aparte del pasaporte, necesitáramos más papeles. Vacunarnos ya fue difícil, la mayoría se negó, yo el primero. Éramos conscientes que enfermedades extrañas no las había, que debíamos temer más a las vacunas que a la enfermedad; pero de visados nada. La misma compañía aérea nos los exigía, supuse que para no verse involucrada en una repatriación forzosa. &lt;br /&gt;Sin movernos del aeropuerto, el ermitaño y su compañera, que hablaban el inglés a la perfección, fueron con todos los pasaportes a la embajada hindú para solucionar el problema. Como era de esperar les pusieron todos los impedimentos posibles. Que si debíamos volver a España y tramitar los papeles desde allí, que si debíamos presentarnos físicamente, que por lo menos tardarían una semana... hasta que un empleado, haciendo sorna de la burocracia de sus jefes, les comentó que la de Pakistán lo arreglaba en cinco minutos. Y ni cortos ni perezosos, y sabiendo que Pakistán era lo más próximo a nuestro objetivo, se presentaron en su embajada. Cinco paradas de Metro, la misma línea que habían tomado para acercarse a la hindú, y unos cien metros andando les bastaron para llegar. &lt;br /&gt;Parece ser que la embajada paquistaní era muy distinta a la hindú. Nuestros amigos plantearon nuestro problema y, sin corruptelas -nadie pidió propina- ni impedimentos, les dieron un papel por cada pasaporte. Frente al mismo secretario imitaron nuestras firmas, y con un sello, la firma del mismo secretario y el pago de la tasa correspondiente, el asunto quedó zanjado.&lt;br /&gt;Era paradójico que unos individuos, que se desesperaban ante la desgracia de Bangla Desh, la matanza de civiles orquestada por el gobierno paquistaní, el hambre a que estaba sometiendo su pueblo y la simpatía que los catalanes siempre hemos profesado por los movimientos de liberación democráticos, viajaran a Pakistán con la idea de atravesar su frontera con la India para llegar a Nepal.&lt;br /&gt;Corría el mes de Junio de 1971, la guerra indopaquistaní estaba a punto de estallar por el apoyo hindú a la causa separatista y por los millones de refugiados que la India debía mantener.&lt;br /&gt;Mientras los demás hacían cola en la British, me dediqué a buscar por los largos módulos de Heathrow, pensé que con una embajada tan eficiente, su compañía aérea también debía serlo. Y la encontré por su bandera, que de no tenerla en el pequeño mostrador y como fondo en la pared, nunca la habría encontrado. &lt;br /&gt;PIA, la verdad es que el nombre no hablaba de su origen. Me acerqué pensando que tendría que hablar inglés, que lo desconocía, pero no. Me atendió una joven y simpática pareja que se reía por nada. Hacía horas que se habían fijado en nosotros, en nuestro caótico deambular, y hacían cábalas sobre nuestro destino. Pregunté como pude y me respondieron en nítido español. No era el único idioma que dominaban. Aquellos jóvenes, que parecían pareja sentimental o que compartieran mucha amistad, eran políglotas, hablaban multitud de idiomas, prácticamente todos los europeos incluido el ruso. Años más tarde entendí que un país como Pakistán necesitaba tener agentes en todos los sitios, y nada mejor que el mostrador de su compañía de bandera en Londres, para tener alguno. &lt;br /&gt;Plantee nuestro problema y me preguntaron si podíamos esperar. La relación con la India empeoraba por momentos y pocos turistas se atrevían a viajar a uno u otro país. Al día siguiente salía un vuelo a Karachi, un flamante 727 recién estrenado, y si no lo llenaban estaban dispuestos a hacer un buen descuento. Entonces no existían vuelos baratos, aún no se había puesto de moda esta estrategia comercial. Por lo visto aquellos jóvenes disponían de extraños poderes dentro de la compañía, podían hacer y deshacer dependiendo el momento y las circunstancias, sabían que éramos un grupo numeroso y algunos de nosotros buscaban el vuelo en la British; pero lo más importante es que les habíamos caído bien.&lt;br /&gt;No sé qué truco utilizaron, pero lo cierto es que pagamos como si fuéramos familiares directos de trabajadores de la compañía, con un documento, aparte del billete, que certificaba lo contrario, pero imponiendo la categoría por causas de interés. Durante el vuelo estuve dando cábalas al texto. Me lo tradujo el ermitaño, tan sorprendido como yo. Todos estaban satisfechos y alababan mi pericia negociadora, mientras yo seguía dándole vueltas al asunto, ya que no recordaba hablar de lo caro que era el pasaje y el poco dinero que disponíamos, aunque, eso sí, tenía preparado el discurso.&lt;/blockquote&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i style="color: #660000;"&gt;&amp;nbsp;Págs. 57, 58, 59 y 60 &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-2469676200899087584?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/2469676200899087584/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/03/piel-de-salamandra.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/2469676200899087584'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/2469676200899087584'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/03/piel-de-salamandra.html' title='...PIEL  DE  SALAMANDRA...'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/Y6cYPxUbTD0/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-8685447795491487640</id><published>2011-03-08T01:06:00.002+01:00</published><updated>2011-08-03T12:56:11.697+02:00</updated><title type='text'>AMANDO</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;____________________&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/pB1pV8zRVaw" title="YouTube video player" width="480"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/9cEafJbUIqs" title="YouTube video player" width="480"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote style="color: #660000;"&gt;&lt;i&gt;Eso escribí hace infinidad de años, lo he recuperado de una de mis viejas libretas, esas que estoy repasando, ahora que el pintor ha marchado y he podido cambiar algunos muebles de casa.&lt;/i&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escuchando el concierto de Woostok...&lt;br /&gt;Joan termina de levantarse, aparece enrollado en una toalla y se dirige al baño para ducharse. Joan siempre ha tenido un curioso sentido del pudor: duerme desnudo con quien sea, pero no soporta pasear así por su casa.&lt;br /&gt;El sol entra en la gran sala, fuera oímos el graznido de las gaviotas molestadas por los primeros bañistas. Imagino el paisaje, el mismo de ayer... El Es curucú frente al balcón, magnífico, y el mar lamiendo la pequeña playa de es Poal.&lt;br /&gt;¿Cuántas veces hemos pasado navegando entre el Estartit y las Medas camino de Cadaqués, de Colliure, de la Camargue?&lt;br /&gt;Es más fácil pasar por el exterior, entre las islas y el mar abierto, pero la belleza del lugar nunca cansa.&lt;br /&gt;Joan, algo molesto por nuestro poco interés en levantarnos, nos ha contentado con esta música.&lt;br /&gt;Me desperezo, miro a mis dos amigas-hermanas, que simulan dormir plácidamente; Vicki con su pierna sobre mi vientre, cubierta por una sábana; Anna, más calurosa, está de espaldas y abrazada a Amara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos el viernes por la tarde. Joan y Vicki han alquilado un apartamento en el pueblo, frente la misma playa; desde él se ve a los bañistas, a turistas paseando por el camino que lo bordea, en bicicleta, a pie... El apartamento es pequeño, dispone de un dormitorio de matrimonio con dos camas y uno pequeño con literas. Somos seis y para pasar la noche dispusimos los colchones en el suelo.&lt;br /&gt;Es domingo y Biel ha salido a comprar algo para del desayuno, el barco se mece anclado con el cap de Sant Sebastiá de fondo y la mar está absolutamente llana.&lt;br /&gt;Llaman a la puerta. Joan sale del cuarto de baño, aún sin ducharse, quejándose de nuestra falta de solidaridad.&lt;br /&gt;-Por lo menos cubriros con la sábana-&lt;br /&gt;Y más tranquilo ve a través de la mirilla, que es nuestro amigo con las vituallas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me levanto y me estiro... salgo al balcón con la impresión que nadie mirará o que la baranda cubrirá mi pubis. Unos brazos rodean mi enrojecido cuerpo por el sol de los primeros días de verano; una boca, dulce y tierna como siempre, besa mi nuca y hace que todo mi cuerpo se estremezca. Es Vicki... Fuera, en la ronda, una mujer joven levanta la vista y saluda con una sonrisa. &lt;br /&gt;-¿La conoces?- pregunto a mi amiga.&lt;br /&gt;-Es la vecina-&lt;br /&gt;-¿Qué pensará?-&lt;br /&gt;-Vete a saber... A Joan solo le faltaba eso- responde riéndose.&lt;br /&gt;-¿Vas a ducharte?-&lt;br /&gt;-No tengo ganas, dentro de un rato estaremos bañándonos enfrente-&lt;br /&gt;Y más risas, porque se oye una voz despierta y cercana que nos invita a hacerlo en buena compañía. Es Amara, que se ha levantado y patea entre quejas y risas a su desnuda amiga, y se acerca para besar con ternura a Vicki.&lt;br /&gt;Y oímos a Biel, con la sorna que suele gastar, simpático y atractivo como siempre, hablando con Joan al ver el panorama...&lt;br /&gt;-¿Os dais cuenta que no somos normales?-&lt;br /&gt;Y nos reímos de su ocurrencia.&lt;br /&gt;-Reíros lo que queráis, pero eso pronto empezará a ser un problema-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y recuerdo a los vecinos y conocidos, y las vacaciones en el barco o en nuestra casa del Pirineo; y a nuestros padres, a mi hermana... lo que de nosotros se decía en el pueblo, en el mercado, en los bares... y a nuestros hijos, su comprensión y aceptación de la gran familia, lo terriblemente unidos que los sentimos, aunque no compartan nuestra manera de vivir y ser.&lt;br /&gt;Y él mismo se da cuenta de su error y se ríe, porque ya nada de eso puede ser un problema. La gente ha dejado de hablar; nuestros padres ya no pueden quejarse ni opinar; mi hermana ha aprendido a diferenciar la naturalidad de la normalidad; y nuestras familias... &lt;br /&gt;¿Nuestras familias?&lt;br /&gt;¿Qué nos importa la familia si nosotros somos mucho más? &lt;br /&gt;Somos la tribu.&lt;br /&gt;A la familia no la escoges, por tanto no es tuya; sin embargo, la tribu sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-8685447795491487640?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/8685447795491487640/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/03/amando.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/8685447795491487640'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/8685447795491487640'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/03/amando.html' title='AMANDO'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/pB1pV8zRVaw/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-4009038300325689228</id><published>2011-02-19T23:50:00.001+01:00</published><updated>2011-02-20T21:50:31.626+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Piel de salamandra'/><title type='text'>...PIEL  DE  SALAMANDRA...</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;_____________________________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/WWTFBzpEMiE" title="YouTube video player" width="640"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;i style="color: #660000;"&gt;En JazzSí con mi nuera y mi hijo, dos de mis mejores amigos.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;"Escribo como puedo, porque siento una necesidad y porque experimento en mi un desahogo, un descanso y una satisfacción al estampar sobre el papel mis ideas, que son comunes y quisiera trasladarlas a todos los cerebros de mis semejantes"&lt;/b&gt; &lt;br /&gt;(Joaquim Blanch 1910) Un anarquista de mediados del siglo IXX, antiguo analfabeto, autodidacta, albañil, poeta, articulista y socio fundador de "Flor de Maig", una cooperativa obrera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Planteé el posible viaje a mis compañeros, antes había hablado con Jep, que hacía poco se había comprado un flamante seiscientos y necesitaba ganar dinero. Con Joan escribía cuentos cortos que vendía a algunas revistas y confeccionaba piezas de modelismo naval, pero no tenía suficiente. Le ofrecí nuestra clientela y se avino a vender, repartir y cobrar mientras durara el viaje.&lt;br /&gt;Mi amigo era muy trabajador y fue de gran ayuda. No solucionaba problemas mecánicos o de producción, pero terminó trabajando en el taller en sus ratos libres, que eran muchos, y siempre que podía les procuraba material. Mis compañeros ya lo conocían y sabían cómo era y les gustaba, de manera que pude dejar la temporada de verano resuelta. &lt;br /&gt;Sorprendentemente, mi amigo no conocía a Anna. Supongo que gran parte de la culpa fue mía, quizá entonces ya sentía mucho más que amistad por ella y temía que mi atractivo amigo la hiciera suya, algo ridículo, puesto que el talante de mi amiga no permitía ser propiedad de nadie y a mí siempre me había gustado que mis amigas disfrutaran y lo pasaran bien con mis amigos; pero el subconsciente juega malas pasadas. &lt;br /&gt;Lo que me causó mucha sorpresa es que Anna, al enterarse durante una cena en la casa, me preguntara si podría acompañarnos. Sorpresa y alegría, puesto que con ella me sentía bien, más seguro y acompañado. Lo que podía terminar siendo una mala aventura, con Anna la podría convertir en una magnífica experiencia que, probablemente, nunca volvería a disfrutar. Los estudios de mi amiga finalizaban en Junio, su trabajo era intermitente y no estaba asegurada, de manera que le permitía mucha libertad.&lt;br /&gt;Por entonces ya intuía que aquel largo viaje podía precipitar el final de mi relación o un enfrentamiento con Alba. Ella, después de todo, hablaba de quedarse y esa no era mi intención.&lt;br /&gt;Es curioso cómo somos o éramos. Recuerdo que me preocupaban más el jardín y la seguridad de Rina y de Hill, extranjeros y casi indocumentados, que el negocio, tal vez porque sabía que estaba en buenas manos y yo había dejado de ser imprescindible; también me preocupaba mucho Alex. &lt;br /&gt;No hacía tanto que había sido aceptado como uno más en aquella familia, y ya me sentía tan parte de ella, que me preocupaba más su mantenimiento como ente, que todo lo demás. Alex era el mayor y con menos ganas de broma, sin embargo, con facilidad caía en el descontrol y se dejaba arrastrar por el último en llegar, en este caso era yo. Confiaba en Rina, más joven, pero práctica y sin paciencia para los intrusos; en Mila, la más disparatada de todos, pero también la más fuerte y segura. Mila, dentro del juego que representaba su vida, sabía lo que quería y era capaz de sacrificar su espíritu por el interés de los demás. Bill, curiosamente por lo que le había deparado la vida, vivía en una nube de magia y bienestar. A nuestro amigo, cuando alguien le daba una bofetada, le faltaba tiempo para poner la otra mejilla. En eso era como Cristo y siempre pensé en el acierto de su huída, porque en Vietnam seguro que hubiese muerto y sin haber pegado un tiro.&lt;br /&gt;Anna y Alba eran completamente distintas. La primera: guapa y atractiva, de cara más ancha, ojos oscuros, tan grandes como penetrantes; el cabello cortado hasta la nuca y ondulado, con flequillo sobre la frente; su nariz un poco ancha y un punto aplastada; alta, fuerte y de preciosas formas, muy seductora. La delicada separación de sus incisivos le daba un aire alegre y simpático al que hacía honor. Una mujer inteligente, culta y cuidadosa en sus razonamientos, nunca hablaba de más y era muy comedida al hacerlo. &lt;br /&gt;Alba también era morena, pero de cabello lacio y largo con la raya en medio; su cara de línea delicada y perfecta, de ojos rasgados y mirada romántica; sus labios, ni pequeños o demasiado grandes, estaban en armonía con el resto de su cuerpo; casi tan alta como Anna, mucho menos fuerte, de pocas curvas y los pechos más pequeños; hablaba poco y también con cuidado, de gran inteligencia, aunque parecía haberla perdido o despreciado. Actuaba como una niña consentida por su belleza y personalidad, algo que yo nunca hubiese imaginado que sucedería.&lt;br /&gt;Pedí a Bill que contactara con sus camaradas repartidos por el camino que debíamos pasar, huidos como él de la guerra. Necesitábamos cobijo, lugares donde pernoctar y comer hasta nuestra llegada a Londres, donde deberíamos coger un vuelo hasta Delhi. Una vez allí no sabíamos como llegar al Tibet, pero encontraríamos la manera. La vida en La India era muy barata y unos jóvenes como nosotros, acostumbrados al hambre, al frío y al calor, podrían con todo.&lt;br /&gt;Antes de salir organicé con Jep un par de salidas a la Costa Brava y otra a la costa alicantina, la primera con muestras y algo de material para pagar el viaje, la segunda para repartirlo, de manera que pudiera conocer los clientes y saber como tratarlos. Lo hicimos en su seiscientos, y me asombro cuando hoy veo uno de ellos y pienso que dormí en su interior estando cargado de material.&lt;br /&gt;Siempre recordaré aquellas dos semanas de carretera, pensiones baratas, tiendas turísticas, discotecas y chicas, muchas chicas, francesas unas, alemanas otras y españolas las que más.&lt;br /&gt;La última noche la pasamos en Calella y entramos en lo que parecía un gigantesco pub, nunca había visto nada igual. Estaba lleno de gente, casi toda de la misma edad que nosotros y británica en su mayoría. Nunca supe diferenciar un inglés, de un escocés o un galés; para mí todos eran iguales y bebían y gritaban de la misma manera, aunque allí la gente se entendía sin apenas alzar la voz.&lt;br /&gt;En el centro, sobre una alta tarima de más de un metro, a la cual se llegaba por unas escaleras, había un grupo de mesas y sillas, en una de ellas dos parejas pegándose el lote. Y me fijé en ella, en su mirada. Era muy joven o eso parecía, delgada, morena, con el cabello largo y ondulado, tan oscuro y denso como sus ojos; una preciosa muñeca. Su compañero la besaba con excesiva y artificial pasión. -Mirad que tía me he agenciado- parecía anunciar. La chica podía ser de cualquier nacionalidad, aunque desde dónde estábamos parecía latina.&lt;br /&gt;Estaban lejos, allí todo parecía estarlo, y llegar a la barra para pedir una cerveza se nos hizo un mundo. Y volví a sentir su mirada, fuerte, penetrante, hambrienta y apasionada, que esquivaba la cara de su compañero, como apartándolo para seguir nuestros pasos. No recuerdo haber sentido una mirada igual a la de aquella chavala. Me gustó. Jep había sentido lo mismo, pero con más fuerza si cabe. En su interior había estallado una carga de profundidad, una explosión de mil sensaciones que se desparramaba a su alrededor.&lt;br /&gt;Conseguimos acercarnos a la barra para pedir unas cervezas y al poco se nos acercó, consiguió sentarse a nuestro lado. Era bellísima, una de las mujeres más guapas que jamás haya visto. Su cara, de muñeca tal como reflejaba en la distancia, era de una sorprendente perfección, tanta que escondía su evidente juventud. Todo acompañaba, sus labios, sensuales sin ser excesivamente gruesos, su recta nariz, la suave y morena piel, casi de mulata; y su cuerpo y cada poro de su piel rezumaban sexualidad. Y sentí la turbación de mi amigo, de la misma manera que la mirada de aquella chica, que pasaba con aparente timidez de uno a otro.&lt;br /&gt;Y recuerdo hablar con ella, poco, porque racionaba en extremo sus palabras. Le pregunté si era española como aparentaba.&lt;br /&gt;Era la mujer perfecta, la que todo hombre desea y mataría por tenerla, aunque fuera una sola noche. Mientras le hablaba, yo vigilaba por el rabillo del ojo al británico que la había perdido. Nunca se sabe, me dije, y hay que estar preparados. El tipo estaba con sus amigos, riendo y charlando como si tal cosa. Su amigo seguía departiendo con la amiga de nuestra nueva acompañante y eso parecía tenerlo tranquilo.&lt;br /&gt;Los ojos de Jep evidenciaban lo que pasaba por su cabeza, iban de la cara al cuerpo de la chica, de manera tan veloz, que no entendía cómo podía retener una imagen concreta. Y temí que con las prisas estropeara el encuentro. El temperamento de mi amigo era extremadamente tórrido y, aunque de fuerte atractivo, las mujeres no solían entender tanta premura.&lt;br /&gt;La chavala llevaba una camisa de cuadros tejanos, que dejaba ver un precioso escote y su larga y estilizada garganta, y una falda, que por mucho que lo corto estuviese de moda, alteraba los sentidos y la imaginación. Y lo que más llamó mi atención, es que, por su manera de hablar, sus gestos, aparentaba no darse cuenta de lo que provocaba en los hombres.&lt;br /&gt;Cuando le contamos a lo que nos dedicábamos y como vivíamos, mi próximo viaje en pos de una quimera en forma de mujer al fin del mundo, sin saber como llegar ni volver, me miró con admiración, pero sin excederse, como si tampoco fuera tan extraño para ella. &lt;br /&gt;Nosotros dormíamos en casa y ellas en el apartamento de su familia en el pueblo. No necesitábamos dar explicaciones, teníamos diecinueve años y la chica no podía pasar de los diecisiete, su cara aparentaba menos y su cuerpo algo más. Debía ser la primera vez que conseguía salir de noche o una de las pocas que le dejaban, y estaba decidida a aprovecharla.&lt;br /&gt;Salimos a la calle junto a su amiga, que era su prima un par de años mayor que ella, y mirándola con ironía nos dijo… &lt;br /&gt;-Me han dejado salir por ella. Según mis padres es muy seria y responsable-&lt;br /&gt;Teníamos el coche muy cerca, de manera que les enseñamos algunas de las piezas que vendíamos y ella se quedó un brazalete de latón bellamente repujado.&lt;br /&gt;De vez en cuando, cuando la visito, me gusta encontrarlo en la gigantesca vitrina de su salón. Y es que Mónica, con picardía y de manera periódica, suele cambiar de sitio los recuerdos que exhibe en su casa. &lt;br /&gt;Les propusimos ir a la playa, sentarnos y charlar un rato. Era primavera y el agua estaba muy fría, no obstante, me desnudé y fui hasta la orilla. El mar es algo que me supera y cuando lo veo siento la necesidad de bañarme, por muy picado que esté. En aquellos momentos estaba tranquilo, como suele suceder en las noches mediterráneas, que de día puede haber fuerte oleaje y de noche solo queda la resaca. No esperaba que nadie me siguiera, por lo que, cuando la vi pasar por mi lado, absolutamente desnuda, bellísima, explotaron mis sentidos. Y se lanzó al agua sin pensárselo, emergiendo unos metros más lejos, enseñándome su magnífica y bronceada espalda. La noche, el mar, el reflejo de la Luna y ella. Mi mente quería estallar. Me acerqué y se volvió, erecta, espléndida y con su cabello mojado sobre su cara, que apartó con un gesto y sus pechos goteando y brillando como si estuviesen cubiertos de perlas. Hablamos unos momentos y la vi estremecerse por el frío, con las manos le masajeé los hombros, estaba tan pegada a mí que pude sentir sus pezones rozando mi pecho. Y salimos, el frío empezaba a atenazar nuestros cuerpos.&lt;br /&gt;Nunca sabré por qué no me enamoré. Quizá el viaje, Alba, Anna, las preocupaciones... y también mi amigo. Por qué no lo intenté en aquel momento, solo necesitaba abrazarla y besarla y ella me hubiese correspondido, estaba seguro. Aquella mujer tenía algo que me fascinaba y perturbaba. Quizá fuera su extremada belleza lo que me intimidó… hoy no puedo recordar cuál fue el impedimento, si mi estupidez y falta de decisión o de seguridad. &lt;br /&gt;Tan parca de palabras y de sonrisas, que parecía producto de la timidez y de su juventud; sin embargo, no demostraba complejos ni vergüenza. Era directa en todo, no había tenido ningún reparo en asaltarnos en el pub, dejando al británico, a todas luces producto de una conquista personal, plantado sin más.&lt;br /&gt;Nos despedimos sin llegar a más que un beso de despedida, que me supo a gloria por muy insustancial que fuera; pero ya camino a casa, Jep me enseñó un número de teléfono apuntado en su palma.&lt;/blockquote&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i style="color: #660000;"&gt;Pags. 54, 55 y 56&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-4009038300325689228?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/4009038300325689228/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/02/piel-de-salamandra_19.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/4009038300325689228'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/4009038300325689228'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/02/piel-de-salamandra_19.html' title='...PIEL  DE  SALAMANDRA...'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/WWTFBzpEMiE/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-650004106496521732</id><published>2011-02-13T02:38:00.005+01:00</published><updated>2011-02-15T23:28:47.203+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Piel de salamandra'/><title type='text'>...PIEL  DE  SALAMANDRA...</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;_____________________________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/o5nzFgvvMi0" title="YouTube video player" width="480"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Por Navidad volvimos a montar la parada en la feria de belenes, pero esta vez por nuestra cuenta y no una sino dos. Y volví a pasear por las callejas aledañas a la Catedral, buscando más inscripciones o recordando las vistas anteriormente. Y charlé con mis viejos amigos del grupo de Alba, comí y divagué sobre el bien y el mal con ellos. Con el negocio y la venta, llegamos a acuerdos para comercializar su producto, fue fácil, ya que habían perdido gran parte de su red comercial. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Me gustaba andar por las paradas, daba lo mismo que fueran de belenes o de artesanía; hippies, las nombraban los más convencionales, no sin razón por su parte. Buscaba algún regalo para los compañeros, un detalle para las amigas; y es que por poco sexista que fuera, siempre me quedaba el residuo de la educación recibida en forma de galantería. Entonces aprovechaba para charlar con los competidores, que, aun sin serlo, era la palabra que mejor los definía. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;En una de las paradas reconocí a un primo lejano, vivía en Ibiza, en una comuna, y tenía fama de ser el hippie de la familia, pero claro, de diseño. Se sorprendió al verme y más al saber dónde vivía, tenía cuatro años más que yo y muchos hermanos, todos menores que él. Me hizo gracia y le compré un pequeño cuadro de cerámica, casi miniatura. Intenté un acercamiento comercial, pero vi que se resistía. Quizá creyera que era mejor no mezclar negocio y familia, cuando yo ya no contaba con ella. Me gustaba su producto, era original y bien acabado; pero no menos que el de un grupo de uruguayos, también de Ibiza, y con ellos la relación sí que fue fructífera.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;En esta feria conocí mucha gente y completamos nuestro negocio. Mis amigos se reían y decían que más parecía un relaciones públicas que un vendedor hipioso.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Al finalizar la campaña, mi amiga, de la que volví a sentirme perdidamente enamorado, me dijo que habían decidido marchar al Tibet aquel mismo verano y que les haría feliz si iba con ellos. En un principio pensé en negarme, no deseaba inmiscuirme en su vida ni introducirme en su mundo y sacrificar el mío; sin embargo, sentía demasiado amor por ella y empatía por algunos de sus compañeros, con los que mantenía interesantes charlas y aprendía mucho.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Paradójicamente, a mi amiga la droga la estaba transformando tanto, que a veces me costaba reconocerla, mientras que los más interesantes de su grupo seguían manteniendo su personalidad y su espíritu; sin embargo, seguía amándola con la misma pasión.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Aparqué la idea, aún faltaba mucho tiempo y podía pensarlo con tranquilidad. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Cuando hubo terminado la feria, uno de nuestros vecinos, anciano y muy simpático, me regaló un montón de esquejes de rosal y muchos bulbos de gladiolo y tubérculos de dalia. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;A mi me encantaba la jardinería, de pequeño mi padre me enseñó y lo poco que faltaba, lo aprendí ayudando al jardinero de mi abuelo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Durante los siguientes días me dediqué a remover la tierra, abonarla con excrementos de vaca, que recogía en sacos de plástico en mis viajes por el Ampurdán, para recuperar el jardín de nuestra casa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Entraba la primavera y comenzaba la Semana Santa. Alvar me llamó, deseaba hacer una última travesía; la última, me dijo emocionado. Yo no quería, la última aventura me había alarmado y estaba cansado de tanto buscar el límite. A Jordi, después de la muerte de Sebas, no se le veía y lo último que supimos de él, es que volaba con ala delta. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Al fin acepté, nunca supe negarle nada a mi amigo, con él había dominado mis miedos, el temor a las alturas y el vértigo, al mar embravecido, a las grandes olas; y aprendí a administrar mi fuerza y confiar en mi mismo, a dejarme llevar por la naturaleza, integrarme en ella. Y era una asignatura pendiente, el homenaje al que había sido nuestro amigo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Solo dos, lo menos aconsejable para acometer una travesía como la que pretendía. Debería haberme negado, todo corría en nuestra contra y talmente parecía que Alvar quisiera desafiar a la suerte y a la naturaleza. Se trataba de subir hasta el pueblo de Meranges para llegar al refugio del Pradell, siguiendo las crestas pirenaicas entre Francia, Andorra y España. Eso me dijo mi amigo y yo, como un estúpido, caí en la trampa. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Fuimos al mismo hostal de siempre, el mismo dormitorio con su cama de matrimonio; parecía que siguiéramos una estudiada liturgia. La mujer del hostal nos avisó sobre la tempestad que se avecinaba y, como era de esperar, no hicimos caso; Alvar me había convencido que nuestra experiencia y fortaleza podían con todo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Fue una de las peores tempestades que se recordaban, dudo que haya existido otra igual. A medio camino la ventisca lo borraba todo, hasta los árboles más próximos. El camino quedó tan colmado de nieve que no podíamos avanzar. Buscábamos las pisadas heladas de los antiguos montañeros escarbando con cuidado, pero al poco ya era imposible encontrar nada y lo más probable es que hubiéramos perdido el camino. Andábamos como sonámbulos, yo sabiendo que era imposible llegar; Alvar, al contrario, parecía sacar fuerzas de todos los rincones de su cuerpo, desconocidos para mí hasta el momento y para la lógica de la naturaleza; y se subía por las ramas de los pinos negros, se colgaba de ellas para tirar de mí como si de un Titán se tratara. Yo quería volver, sabía que la situación estaba a punto de convertirse en irreversible. La única solución era construir un iglú con las pocas fuerzas que nos quedaban y esperar que la situación no siguiera empeorando, pero mi amigo parecía enloquecido, sabía que estábamos cerca y siempre decía que al siguiente recodo encontraríamos el refugio, no al que íbamos sino uno más cercano para guarecernos. Y calculé mi fuerza, el agotamiento que sentía; y en aquel mismo momento supe con una&lt;/span&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt; extraordinaria&lt;/span&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt; claridad, que sería la última aventura. Y seguí, aún no sé por qué, tal vez por la locura que también llevaba dentro. Sabía que no podría convencer a mi amigo, que el seguiría aun abandonándolo y no quise dejarlo solo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Según el bosque que cruzábamos y los abetos enterrados, el espesor de nieve debía superar los cinco metros y sabía que nada ni nadie podía sobrevivir a tal salvajada, que no encontraríamos el refugio y, de llegar, pasaríamos sobre él sin saberlo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;No sé el tiempo transcurrido, ya no me quedaban fuerzas, ni siquiera podía levantar un pie. La nieve nos llegaba hasta la cintura. Me abandoné, el frío empezó a hacer mella en mi cuerpo y en mi mente, sentí la típica somnolencia anterior a la muerte. Me sentía bien, embriagado y con mucha paz interior. Alvar me abofeteaba sin éxito, yo le pedía que me abandonara, que intentara salvarse. Por mi mente pasaba la película de mi vida, agitada, intensa... pero agotadora e incómoda; ya no valía la pena seguir viviendo, eso le decía a mi amigo-hermano. Y me dio un puñetazo en la nariz que hizo despertarme momentáneamente de mi letargo. No sé lo que me impulsó, supongo que el ver que Alvar no me abandonaría, que ni siquiera me dejaría morir tranquilo. Era urgente, dependía de pocos segundos antes de volver a caer en el sopor. Recordé los caramelos que guardaba en el bolsillo de la anorak, y la mezcla de ácido acético y azúcar hizo su efecto, y con las pocas fuerzas que recuperé, conseguí acercarme al precipicio y me lancé, Alvar tras de mí.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Aquel día, por primera y última vez, algo se me rompió: el tabique nasal. Y es que nunca nos habíamos roto un hueso, no recuerdo ningún esguince. A veces pienso que es suerte, otras, pericia; es de suponer que entonces fue por las dos. Quizá sea que Alvar y yo nunca hemos caído, siempre nos hemos tirado. Aquel día descubrí que tenía un límite y dónde se encontraba, de Alvar no puedo asegurarlo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Fue una caída de muchos metros, interminable. Rebotábamos contra el suelo, los árboles; la nieve amortiguaba los golpes, había tal cantidad de ella que era imposible hacerse daño, a no ser que diéramos contra el saliente de una gran roca o directamente en el tronco de un pino. No fue así. Recuerdo dar volteretas sin parar. En cuanto podía situaba los pies por delante, pero en un momento volvía a estar cabeza abajo; entonces me doblaba como un caracol. Al fin llegamos a lo que parecía un camino algo despejado de nieve. Podíamos andar. Al poco unos montañeros que volvían por otra dirección nos encontraron, construyeron una parihuela y con ella me arrastraron unos kilómetros, los suficientes para recuperarme.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Nos dieron refugio en una casa de Maranges y una mujer me desnudó y fregó mi cuerpo con agua tibia, que a mi me pareció muy caliente. Nos dieron de cenar y dormimos en un pajar que la familia habilitó para los montañeros que, más prudentes que nosotros, se habían refugiado en el pueblo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Estaba destrozado, no obstante quedé prendado de una chavala morena, muy delgada y con unos grandes ojos, tan negros como el carbón. Me sentí devorado por la mirada de aquella chica. Iba acompañada de una amiga, tan extrovertida como ella. Entablamos amistad y nos acostamos a su lado, con los sacos, y me quedé dormido sin darme cuenta. A la mañana andamos juntos hasta Puigcerdá, rodeados de nieve y a nuestra derecha un maravilloso paisaje.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;De aquella chavala me impresionó su fortaleza, aunque ella lo estuviera más de la nuestra y la audacia que habíamos demostrado. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Fue un amor efímero, pasajero pero intenso; de dos fines de semana. Supuse que le asustó mi manera de vivir y la poca estabilidad que ofrecía. De ella recuerdo su ardor. Los pocos preámbulos los ponía yo y casi a quemarropa, sin tiempo para completarlos; también su pasión por la literatura y el teatro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Volví a mi casa delgado y sin fuerzas, decidido esta vez, a cumplir mi promesa: nunca más iría a la montaña y menos con Alvar. Habían sido demasiadas veces, las que habíamos desafiado a la suerte. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;Los rosales, aún pequeños, ya estaban cubiertos de aromáticas flores y los gladiolos empezaban a aflorar. De vez en cuando paseaba por el jardín, acompañado de Rina y los niños, que vigilaba cómo cortaba las rosas ya caducas y atendía mis explicaciones, el por qué de aquel corte a dos nudos y por qué aquel otro a tres. Y miraba como removía la tierra justo antes de regar, y le contaba que era para oxigenarla. Entonces recuerdo que, para su satisfacción, planté dos jazmines, uno a cada lado de la entrada, y helechos, pies de elefante y una dama de noche en la parte de atrás, donde apenas daba el sol. A Rina le encantaban las plantas y las flores aromáticas, decía que le recordaban su tierra, y me seguía para aprender.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;El jardín, antes tan desangelado y pobre, había tomado vida y color, y en poco tiempo exhalaría maravillosos aromas. A todos les daba gusto pasear por él, aunque solo fuera para dar la vuelta a la casa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="-moz-background-clip: border; -moz-background-origin: padding; -moz-background-size: auto auto; background-attachment: scroll; background-image: none; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat;"&gt;A mi vuelta, puede que por la experiencia pirenaica y haber sentido la muerte tan de cerca, decidí lanzarme a la aventura del Tibet. La vida es demasiado corta y nunca se sabe la suerte que te espera. Eso pensé, aparte que difícilmente se me presentaría una ocasión parecida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;span style="color: #660000; font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;Págs. 51, 52 y 53 &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5922636526255527619-650004106496521732?l=lacrisalidadeltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/feeds/650004106496521732/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/02/piel-de-salamandra_13.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/650004106496521732'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5922636526255527619/posts/default/650004106496521732'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/02/piel-de-salamandra_13.html' title='...PIEL  DE  SALAMANDRA...'/><author><name>pau</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16242889361783814701</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_DuXr5ie-gYk/Sp7TJUzNGHI/AAAAAAAACD8/6QiWbrNVyEY/S220/Canica+001.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/o5nzFgvvMi0/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5922636526255527619.post-6867149383055523029</id><published>2011-02-09T01:28:00.007+01:00</published><updated>2011-02-15T23:11:41.284+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Piel de salamandra'/><title type='text'>...PIEL  DE  SALAMANDRA...</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000;"&gt;_____________________________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/cIkQNti8_EU" title="YouTube video player" width="480"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Dicen que he vivido, eso dicen los que me conocen.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;He vivido en un mundo feliz y con pocos problemas, tan pocos que para no aburrirme busqué algunos sin pensar que contagiaban.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Los problemas los buscas o los encuentras por el camino, y yo los busqué, quizá con demasiado ahínco. Y vienen uno tras otro, y se autoalimentan y crecen hasta que revientan o los ahuyentas, cuando, harto, descubres que no existen o no son tuyos.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Soy como el hombre que ama la tranquilidad, con un cierto riesgo y algo de aventura un punto descontrolada. Ocurre que cuando uno se acostumbra a la situación creada, la toma como normal y busca más dosis de incertidumbre y descontrol.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Soy como el hombre que ama la risa, quizá para ahuyentar la gravedad de la vida; que la busca, aunque sea a su costa, ya que sin ella descubriría su perenne amargura, la ansiedad que le acongoja.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Soy como el hombre que ama la diversión, que con ella es capaz de llegar, donde su cuerpo no puede y su espíritu le desaconseja; que sin ella se convertiría en anodino individuo, incapaz de llegar donde su cuerpo le demanda y su espíritu le exige.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote style="background-color: #fff2cc;"&gt;Mi primer trabajo fue en un pequeño taller de artesanía industrial, ayudaba a fabricar piezas de metal únicas, con múltiples aleaciones; moldes que previamente debían labrarse con cera y luego hacerlos con cemento refractante, en el que introducía la aleación centrifugándola a pulso; piezas de una cerámica especial, tan dura como el acero. Estuve cerca de un año y me sirvió mucho, tanto que hoy, cuarenta y cinco años más tarde, aún recuerdo las técnicas y sus trucos; y durante mucho tiempo utilicé lo aprendido para fabricar la artesanía que vendíamos por tiendas y paradas de mercado. En el taller solo éramos dos, mi jefe y yo, de manera que los recados, el transporte de una pieza, la visita a un gran taller de horneado o torneado para recoger un encargo, siempre me tocaban a mi. Con el tiempo terminé contactando con multitud de talleres parecidos, me hacían esperar y aprovechaba para aprender, mirar como hacían las piezas de más precisión. En algunos conocí gente muy interesante, introducida en la política o en la CNT. A veces hablaba con alguno de ellos y me contaba historias, sobre su padre, su hermano y la guerra; antiguos represaliados o emigrados a la fuerza. Y quizá fuera por mi interés y el respeto que sentía, pronto tomaron más confianza e intentaron involucrarme. Me hablaban de la justicia, del cooperativismo y de la dictadura. Joan y Jep también lo hacían con la Universidad como marco, pero nunca de tal manera; aquellos tipos estaban seriamente introducidos en el mundo sindical y de la lucha obrera, incluso sus jefes. No se conocían entre sí y tuve mucho cuidado en no propagar lo que veía y oía. Había, sin saberlo, entrado en el mundo de la pequeña metalurgia barcelonesa, tan o más combativo que el grande y mucho más escondido.&lt;br /&gt;Mientras, con mis amigos Joan, Jep, Toni... me veía en otros ámbitos y les traspasaba mis inquietudes y conocimientos. Nuestras conversaciones ya no eran de fútbol, playa o juego. Escuchaban embelesados mis historias, mis experiencias y mi filosofía; que eran las que había compartido con mis tres amigos, en aquel pequeño umbral de una callejuela de Sarriá o, después, en las largas charlas con Alba, camino a su casa.&lt;br /&gt;Con los meses, la relación con mi amiga fue distanciándose. Ella soslayaba sus clases. Ya solo iba por obligación, cuando sus padres se preocupaban por su asistencia; y yo me cansé de esperarla, espiar los grandes ventanales para saber si aquel día estudiaba. &lt;br /&gt;Una noche, al volver del trabajo sin haberla encontrado, me llamó Alvar. &lt;br /&gt;-Me voy a Río Muni. Es una ocasión única y será difícil que pueda repetirla. Mi padre te invita, dice que así estaré acompañado y no dejarás que haga muchas tonterías- &lt;br /&gt;Eso me dijo, riéndose de la locura que representaba dejarnos a los dos solos por aquella tierra. Por entonces, mi amigo ya denotaba su carácter aventurero y osado y yo era su contrapunto o eso me parecía.&lt;br /&gt;Tenía quince días para prepararlo todo, los suficientes para despedirme del trabajo, conseguir el permiso de mis padres con el consiguiente papeleo, preparar mi mochila con la ropa que me habían aconsejado y presentarme en su casa. No me despedí de Alba, después de todo ella me rehuía y me prometí olvidarla.&lt;br /&gt;El padre de Alvar era propietario de una naviera, minas, terrenos en toda España y poseía fábricas de tratamiento de madera. Sus barcos, tanto transportaban mineral como madera y, en este caso, la que compraba a los grandes propietarios de Guinea. Y tenía despachos y almacenes en casi todos los puertos y Bata era uno de ellos.&lt;br /&gt;Un avión reactor hasta las Canarias y otro de hélice hasta Santa Isabel, lo que hoy es Malabo; y con el mismo avión y después de una larga espera, a Bata.&lt;br /&gt;El avión iba lleno de peninsulares, hombres de negocios y trabajadores, y muchos canarios, más para trabajar que por negocios. Y no vimos ningún hombre de color hasta Santa Isabel, donde embarcaron algunos.&lt;br /&gt;Bata era la capital de Río Muni, un país de color, en el que apenas se veía europeos, excepto algunas monjas y sacerdotes, los soldados acantonados y algún que otro funcionario. Por lo menos eso es lo que nos pareció.&lt;br /&gt;En España, por entonces, era difícil ver un hombre de color. Quizá paseando por las Ramblas barcelonesas, se podía ver alguno cuando un barco norteamericano estaba de paso. Aparte de eso, ver un negro era un acontecimiento que se daba una vez por semana. Allí lo extraño era ver un blanco, aunque se diera con más frecuencia o debiera darse, porque a nosotros, en cuanto desembarcamos en Bata, el capataz del padre de mi amigo, junto a su hijo de la misma edad que Alvar, nos introdujo en un Land Rover y nos llevó directamente a su casa. Era la costumbre, nos explicó Julián, en ningún sitio estaríamos mejor. Y una vez salimos de ella, pocos blancos tuvimos ocasión de ver y, de esos, la mayoría parecían más animales que los propios o tan alineados a su cometido que parecían santos.&lt;br /&gt;El padre de Alvar siempre me había impresionado. Era un hombre incansable, robusto y grande, muy simpático y abierto; de risa fácil y sincera, pelirrojo y de ojos verdes, muy distinto a su hijo. En cuanto nos instalamos nos explicó que su amigo y capataz nos había preparado un Land Rover para nosotros. Estaba seguro, que tanto Alvar como Julián podrían conducirlo, siempre y cuando lo hicieran despacio. También una lista de lugares donde podríamos pernoctar, comer y estar cómodos. &lt;br /&gt;-Lo pasaréis bien, siempre y cuando hagáis caso al guía y a los responsables de los lugares indicados- dijo, refiriéndose a Julián como el guía, algo que su padre no veía tan claro.&lt;br /&gt;Lo cierto es que el padre de mi amigo, en cuanto vio el ambiente y la vida que se llevaba en la capital, creyó que era una locura intentar mantenernos en ella.&lt;br /&gt;A nuestra vuelta, mis amigos me preguntaron por el país, su gente... Y les conté cómo eran las calles de Bata, todas de tierra, su anchura y extraña limpieza; y sus pequeñas escuelas regidas por sacerdotes y monjas; y sus tiendas, pequeñas y llenas de variopintos productos. Y como los guineanos salían a pescar con sus largas barcazas en grupo, llenas a rebosar de pescadores; que de tan saturadas no entendíamos dónde pondrían la pesca. Y la suciedad del puerto y su olor a pescado podrido, y el agua tan oscura como la piel de los pescadores, en contraste al de su tierra, llena de luz y color; y la selva, tal como se enseña en los cómics de Tarzán, pero sin montañas y con vastas áreas taladas por las madereras.&lt;br /&gt;No les conté nuestro viaje a través de la selva, con Alvar conduciendo magistralmente el Land Rover. Mi amigo tenía diecisiete años y era impensable, para un europeo de bien, que pudiera hacer algo así. Les hablé de Julián, nuestro guía y amigo de color, pero no de nuestra aventura con él, a la búsqueda de elefantes salvajes que, medio locos por perder su hábitat, se decía que atacaban los poblados sembrando confusión y a veces muerte. &lt;br /&gt;Para nuestro guía y amigo, hoy un conocido arquitecto barcelonés, nuestra presencia era la posibilidad de vivir una aventura. Sabía orientarse y llegar a las diferentes explotaciones, hablar con los pobladores y preguntar si habían oído o visto algún elefante. Y la gente decía que estábamos locos, que los elefantes se esconden del hombre hasta que se sienten perseguidos. Entonces son como el guerrillero, que ataca silenciosamente y emboscado. &lt;br /&gt;A mis amigos tampoco les conté que vimos gorilas. Nadie los veía, ni siquiera los leñadores, que cuando se lo contamos, se rieron de nosotros.&lt;br /&gt;No se podía correr, ni siquiera por las calles de Bata, que justo entonces había terminado la época de lluvias y aún estaban embarradas. Llevábamos una potente emisora, allí todos la llevaban, pero nos pidieron que no nos alejáramos demasiado, ya que había zonas, que a más de veinte kilómetros se perdía la onda. En la península son las montañas, en la selva la frondosidad de los árboles, miles de ellos, millones, uno puesto al lado del otro, pegados, tanto que apenas se podía pasar entre sus troncos y cuando encontrabas un espacio, la espesura de los matorrales impedía el paso. Era la selva, tan parecida a la pintura que se hace de ella, que sorprendía. En Río Muni podría haber existido Tarzán, porque en muchos lugares era más factible viajar colgado de lianas que andando.&lt;/blockquote&gt;&lt;div style="color: #660000;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;Págs. 13 y 14&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Alvar volvió a la Costa Brava, nunca volvería a ser el de antes, siempre llevaría la enfermedad consigo. &lt;br /&gt;Mientras estuvo en Barcelona, alternamos con un grupo de amigos que habíamos conocido por Sebas. Tiempo atrás, nuestro amigo nos había presentado gente tan interesante como falsa, amistades que lo olvidaron en su enfermedad; pero que, dada la gran riqueza de la familia de Alvar, siguieron alternando con él. El hijo del gobernador civil, su primo, el del jefe de la policía... personajes de edad superior a la nuestra, de veinticinco en su mayoría. Nunca supimos cómo Sebas había podido hacer amistad con gente como aquella. &lt;br /&gt;Participábamos en timbas privadas de Póquer, yo de mirón, porque, por poco dinero que se jugara, para mi era demasiado y tampoco me gustaba. Vigilaba las cartas, calculaba y en poco tiempo descubrí que todo seguía un patrón, solo era necesario saber cuál. Pronto empezaron a incitarme, sabían que nunca jugaría grandes cantidades, como máximo, lo que podría gastarme una noche cualquiera. Un día entré en una de ellas, habían prometido un tope de dinero, solo así acepté. Al final de la noche había ganado más que nadie y empezaron a tomarme en serio. Descubrí mi capacidad de concentración, la misma tuviera buen o mal juego, con la misma cara, la misma sonrisa, el mismo rictus, inamovible porque era el mío. Y es que, una vez más, me estaba divirtiendo. Ganaba casi siempre, de manera que nunca afectaba la caja de mi casa, de la misma manera que tampoco ganaba demasiado, como máximo, dos o tres veces lo que hubiese costado mi cena en la pizzería de la esquina o una noche de copas. Y Alvar se reía tranquilo, su amigo hermano, el más frágil y joven, ganaba y era respetado por aquella gente tan curiosa como simpática.&lt;br /&gt;Supongo que mi forma de ser, la curiosa vida que llevaba y las historias, siempre incompletas, que contaba, me convirtieron en el amigo peculiar, extraño. Me trataban como un hippie exótico, un tipo que había escapado de su casa y vivía plácidamente en soledad.&lt;br /&gt;Un día me llamó Patty para contarme que se había comprado un SEAT 133 y se iba al norte, que estaría un tiempo fuera y quería despedirse. Le pregunté qué ciudad tendría la suerte de disfrutar de su presencia y me respondió con un nombre que, aun siendo muy extraño, entendí que nada tenía que ver con Euskadi.&lt;br /&gt;-¿Y dónde está eso?- Le pregunté extrañado.&lt;br /&gt;-En Noruega, Popol; es la ciudad más septentrional de Europa-&lt;br /&gt;Supongo que mi silencio debió denotar extrañeza, porque acto seguido me dijo:&lt;br /&gt;-Quiero ver la aurora boreal y he buscado un trabajo por allí-&lt;br /&gt;Cuando llegué a su casa, me encontré inmerso en una fiesta tan pija y deslumbrante como ella. Alvar también estaba, y como yo, aún le daba vueltas al asunto.&lt;br /&gt;–Un 133 para ir al norte de Noruega... allí donde todo es hielo y en invierno solo llegan hidroaviones con patines y a tientas, porque siempre es de noche- &lt;br /&gt;No lo entendía, ni siquiera él hubiese sido capaz de tal cosa.&lt;br /&gt;Una vez que Alvar marchó, seguí viéndome con la camarilla, saliendo de vez en cuando y participando de sus fiestas, algunas de ellas, espléndidas orgías con mucha droga y poco sexo; que, por mucho que se diga, la primera está contraindicada para lo segundo.&lt;br /&gt;Nunca les conté con quién vivía. A mis amigos tampoco les hubiera gustado recibir visitas de aquel tipo, conocían mi relación, pero nunca demostraron curiosidad por ella.&lt;br /&gt;Alvar ya no estaba y, a menos que yo fuera a su casa, él intentaría no volver a Barcelona, Sebas había muerto y a Jordi parecía que le hubiese tragado la tierra, Patty andaba lejos e incomunicada.&lt;br /&gt;Para mí, la relación con aquellos tipos representaba un divertimento. Mi inicial timidez les excitó la curiosidad y se lo tomaron a pecho, buscaron el modo de atraerme y de encontrarme compañía femenina, que me distrajera y divirtiera, creían que era virgen o poco me faltaba.&lt;br /&gt;Mis amigos de comuna vivían por y para ella, y solo algunos y en días señalados visitaban a la familia. Las navidades eran de esos. Yo seguía disponiendo de mis mundos, el de mis viejos amigos de la infancia, Jep, Joan, Toni, Alvar junto a Patty y sus amigas; y la camarilla de hijos del régimen con sus novias; y el grupo de Alba. Todos aparentemente apolíticos, excepto cuando se hablaba de ello. &lt;br /&gt;La camarilla se burlaba de todos y todo, especialmente cuando, con el Porche de uno y el Mercedes de otro, hacíamos incursiones al pie de Montjuich, por las casas baratas, para cosechar droga a bajo precio, tanto que algunas veces ni la pagábamos; y es que sus progenitores y amigos infundían miedo, que no respeto. Igual que el grupo de Alba, con los que solo mantenía el contacto durante algunos días laborales, para intercambiar ideas, material y dinero; con ellos la política estaba de más y las conversaciones derivaban hacia temas de profunda espiritualidad y filosofía, y solo cuando estaban enteros y sin exceso de droga en el cuerpo. Con ellos aprendí lo que era el LSD y la heroína. Con la camarilla: la cocaína; con Alvar y Joan: el hachis y la marihuana. Y no diré que no las probara. Uno no puede opinar de algo sin saber lo que es, aunque solo sea para descartar. &lt;br /&gt;Y Anna, el personaje más comprometido con la libertad y la justicia, pero con la que era imposible mant
